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User Consent to Attribute Release

Part 4: ESPReSSO Recommendations

4.9 Additional Functionality

4.9.2 User Consent to Attribute Release

Los vaivenes políticos experimentados en nuestro país durante las últimas décadas afectaron la dinámica del sector salud y los cambios que el mismo ameritaba. Por tales razones y para superar esta fase crítica, desde el año 2007 empieza a desarrollarse la propuesta denominada Transformación Sectorial de Salud del Ecuador (TSSE), contenida en siete ejes, que fueron acogidos y desarrollados en el nuevo marco constitucional ecuatoriano.

Antes de proseguir, vale puntualizar cuáles son los siete ejes contemplados en la herramienta Transformación Sectorial de Salud: Fortalecimiento de la Autoridad Sanitaria Nacional; Administración y Gestión del Sistema Nacional de Salud; Modelo de Atención Integral y Red de Servicios Públicos de Salud; Financiamiento del Sistema Nacional de Salud; Control y Monitoreo del Sistema Nacional de Salud; Sistema de Gestión de Información en Salud; Participación Ciudadana y Control Social.

Retomando nuestra temática, aparte de la Constitución de la República vigente, en capítulos precedentes habíamos revisado las diferentes normas que existen en el horizonte legislativo para el sector salud, las mismas que garantizan la atención integral continuada y coordinada entre los diferentes niveles asistenciales para proporcionar cuidados integrales, de calidad y calidez a todos los usuarios del Sistema de Salud y máxime a los pacientes con enfermedades raras en virtud de su situación de doble vulnerabilidad.

Partiendo de dichas premisas, y bajo los, lineamientos tanto de la Ley Orgánica Reformatoria a la Ley Orgánica de Salud para incluir el tratamiento de Enfermedades Raras y Catastróficas, que determina que “el Estado por medio de la Autoridad Sanitaria Nacional debe implementar las acciones necesarias para la atención en salud de pacientes que adolecen de estas patologías” y que “es obligaciòn de la autoridad sanitaria nacional emitir protocolos para la atención de estas enfermedades, con la participación de las sociedades científicas, las mismas que establecerán las directrices, criterios y procedimientos de diagnóstico y tratamiento de las y los pacientes que padezcan enfermedades raras o huérfanas....” (Art. 1 y 2); así como del Instructivo General para el Tratamiento de estas enfermedades que dispone la consideración preferencial para este segmento poblacional, previendo que todas las Unidades Médicas que forman parte del Sistema Nacional de Salud tienen la obligación de darles un trato oportuno, prioritario y multidisciplinario (Art. 3), destacamos como pilar fundamental a la metodología de monitoreo para los profesionales del área como base de la

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mejora continua de la calidad de atención médica que debe dispensárseles a estos pacientes.

En este sentido, con imponderable acierto se ha incluido como uno de los Componentes de Gestión del Sistema Nacional de Salud al proceso de Monitoreo, Evaluación y Supervisión Integral, el mismo que de acuerdo al manual del Modelo de Atención Integral del Sistema Nacional de Salud de Ecuador, constituye “un proceso continuo de acompañamiento, asesoría técnica y capacitación en servicio a los equipos de salud, sobre los procesos y resultados en la implementación del Modelo Integral de Salud. Se orienta a medir avances, limitaciones, propuestas de solución, en función de indicadores de gestión” y, por otra parte, “se orienta a medir la calidad de la atención, la aplicación de normas y protocolos que contribuyen al mejorar el desempeño del personal en la prestación de servicios y al mejoramiento de la calidad de la atención”.

El sistema de monitoreo y evaluación, de acuerdo al manual invocado, contempla los siguientes aspectos:

Análisis de planes estratégicos, operativos y de prestaciones, de los procesos de organización y gestión.

La ejecución presupuestaria.

Avances en el cumplimiento de actividades, metas y resultados institucionales y de impacto social

Mecanismos de evaluación participativa

Los procesos de monitoreo deben contar con insumos del Sistema de Información Único e Integrado que provee información estratégica, de metas operacionales y presupuestales para la toma de decisiones en los niveles correspondientes.

Los procesos de evaluación deben ser periódicos, sistemáticos y orientados al análisis de la pertinencia, suficiencia, eficiencia, efectividad, eficacia e impacto de las acciones en función de los objetivos y resultados.

La evaluación participativa implica que la institución genere mecanismos adecuados para que la comunidad acceda a información suficiente y oportuna y toma de decisiones en la planificación, gestión, monitoreo, evaluación y control social. Todos los niveles deben implementar procesos anuales de rendición de cuentas (Modelo de Atención Integral del Sistema Nacional de Salud, pág. 114MSP-MAIS-FCI, 2012).

En sìntesis, apreciamos que el monitoreo y la evaluación continua son factores clave para mejorar la calidad de la atención a los usuarios. Por eso se dice que el monitoreo es una de

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las herramientas de evaluación que tiene una determinada organización para asegurar que sus recursos sean utilizados con el máximo de eficiencia y responder a los objetivos fijados.

La puesta en marcha de un sistema de esta índole para las personas que adolecen de patologías catastróficas y raras, puede hacérselo en las unidades de primero y segundo nivel de atención, en un espacio y tiempo delimitados, instrumentando un determinado número de indicadores de trato digno, de calidad y calidez como lo establecen los mandamientos constitucionales y legales, y de esta manera diagnosticar qué problemática existe para luego generar los correctivos posibles para estas falencias.

Reforzando, lo dicho, “el monitoreo y la evaluación deben observar todos los elementos del enfoque de la salud que abarca todo el sistema, incluidas las políticas, protocolos, infraestructura, insumos, idoneidad del personal para brindar apoyo médico y psicosocial, capacitación del personal y otras oportunidades de desarrollo profesional, documentación de casos y sistemas de datos, el funcionamiento de las redes de derivación y la evaluación del peligro, entre otros ítems que son relevantes en contextos y programas específicos” (Heise, Lori y otros, Ending Violence Against Women. Population Reports XXVII, No. 4) Finalmente, insistimos en que todas estas tareas requieren de la colaboración interinstitucional, intersectorial y de la población en general, cuya orientación teleológica va encaminada a alcanzar una cultura por la salud y la vida que implica obligatoriedad de acciones individuales y colectivas con mecanismos eficaces como la participación ciudadana y control social.

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