2 PROJECT DESCRIPTION
USFWS DFG
La constitucion del mundo como totalidad y del hom- bre como parte de esta &otalidad, significa Ia rotora del ser en una multiplicidad cuantitativa. Como tota- lidad, es el mundo un conjunto COnexode partes defi- nidas ppr su reciproca exterioridad. Las partes como tales se excluyen reciprocamente, y su modo de ser es una copresencia simultcinea que exige su impenetra- bilidad. El todo no seria tal, si sus partes no fuesen tlopresentes; y las partes no sedan copresentes, si pudieran penetrarse mutuamente, aniquilando su exte- rioridad. La impenetrabilidad de Ias partes condicio- na, asi, Ia constitucion .del todo. Pero la impenetra-
bilidad no es otra cosa que La corporeidad.
La
constitucion del mundo como totalidad significa, pues, Ia corporeidad de Ias partes que 10 componen. Solo elementos corporeos pueden estar simultinea- mente presentes para constituir un mundo. EI ente en el mundo no puede ser, pues, mas que un cuerpo entre cuerpos. Y si a la existencia del ente se conecta necesariamente su constitucion en el mundo, esto qui ere decir que a su existencia se conecta necesaria- mente su vida corporea. EI ente en eI mundo es nece- sariamente siempre un cuerpo que vive. Y su vida esta definida por el haber menester: porque la cor- poreidad, significando su pertenencia aI'mundo y su dependencia del mundo, expresa y concreta Ia condi- cionalidad que sobre el ejerce el mundo.
Mas en cuanto que la reIacion entre el hombre como ente en el mundo y el mundo' mismo esUi defi- nida por el haher menester, la multiplicidad copre- sente de los elementos corporeos se determina como una multiplicidad condicionante de la vida .corporea del hombre. Por esta funcion condicionante, en que
4. LAs
DOS FORMAS DE LA NO-ACEPTACION DEL MUNDO: LA FUGA DEL MUNDO Y ELABANDONO AL MUNDO
Estos primeros esclarecimientos en torno al p~?blema del mundo son fundamentales para la eleCClOnque debe hacer el hombre de su actitud frente al mundo. La eleccion ofrecida al hombre comprende una sola alternativa: la aceptacion 0 la. no aceptacion del mun-
do. Pero la no aceptacion del mundo puede tener dos formas: la fuga del mundo y el aba?dono al mu.n~~.
La fuga del muTUlo es la renuncla alas poslbdl- dades que ofrece el mundo para la re~lizacion .del hombre. EI motor de eUa es una desconflanza. radical en tales posibilidades: por eso es una renuncl~ total, que es fin por si misma. Hay u,.?a renun~la .par- cial, que es medio eficaz para aduenarse de Sl mlsmo
y de }as cosas: es la renuncia del que mira solo a
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esenclal,. a aq?ellC?,en que ha reconocido y puesto !a ~ropla ~eahzaclOn,y por eso descuida
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que Ie ImpI~ey dl~tra? Pero la renuncia total es la de quien no bene mas fiD que la renuncia misma, y por ende pone en ella sola su realizacion. Mas una renuncia tal no es una forma de la realizacion de SI' es la abdicacion de toda realizacion. La fuga del mu'ndo no puede tener por termino sino la negacion total de la existencia. Asume contradictoriamente como forma de realizaeion positiva deSI
la negacion abstracta de toda realizacion. Es verdaderamente la fuga del horn· bre frente aSI
mismo.Junto a esta forma de no aceptacion del mundo determinada por una radical desconfianza, hay la otr~ forma, del abandono al mundo que esm al reV'es'
d . d" ,
etermma a por una confianza total. En esta forma no se da el hombre verdaderamente cuenta de la natu- raleza. de su ser, de la inestabilidad y precariedad de su eXlstencia. Esta aun facilmente inclinado a creer que todo en el mundo se halla acomodado a sus me· nesteres, que la constitucion misma del mundo se halla ordenada al fin de hacerle posible la vida y la felicidad, y qU? por eso en el mundo no hay nada que no pueda mednse con la vara de su utilidad y de su criterio. El mundo mismo parece, entonces, que deba curarse y se cure de su destino en el mundo. EI horn· bre se siente orgullosamente el centro del universo' mas este orgullo Ie nace solo de la ignorancia de s~ verdadera situacion.
En esta ignorancia hay, con todo 'un elemento positivo, un elemento de verdad, que ~ conserva aun ?uan.do Ill; ign?rancia haya quedado barrida por una llltehgencia mas madura de la propia situacion. En la fuga del mundo, ignora el hombre hasta la conexion vital entre el y el mundo: considera posible realizarse a 8i mismo .en ~~ negacion abstracta de toda posibili. dad de reahzaclOn. El abandono al mundo reconoce al reves, implicitamente la conexion del hombre c(j~
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el mundo coneXlOn por la cual es el mundo la to· talidad c~ndicionante de la finitud del hombre, y es por ende el dominio de las posibilidades en que se actualiza la exi/ltencia del hombre. Hayen el aban· dono al mundo el reconocimiento de una verdad fun· damental: que el mundo es el mundo del hombre, y que su constitucion ~ apega estrechamen~e al ~odo de ser que es propio del hombre, a la eXlstencla. Con todo, esta relacion originaria, esta conexion intrinseca, que califica igualmente el ser 4el hombre ~ el ser del mundo resulta interpretada en esta acbtud como
subordinaciQn del mundo al hombre. La conexi6n resulta entendida en el sentido de que el mundo no tendria mils finalidad 0 mils razon de ser, que la
existencia del hombre. Por eso se estima el destino del hombre en el mundo garantizado por la constitu· cion misma del mundo. Es el mundoquien con su orden se cura del hombre, viene a su encuentro en aquello en que ~a menester, Ie ofrece los medios n~~' sarios para satisfacerle en ello, y se presta dOCII· mente a todas sus exigencias teoricas y practicas. En este caso, no debe el hombre hacer mas, ni puede hacer mas, que abandonarse al orden. del mund~, qu~ esm ya previamente dispuesto a los fmes de su mteh· gencia y de su felieidad.
Mas si todo en el mundo esta hecho para que el hombre 10 entienda 0 utilice, aquello que no es inte·
. ligible 0 utilizable para el hombre debe declararse
insubsistente. El hombre se arrogp. entonces el dere· cho de juzgar por anticipado de la naturaleza, ha· ciendo de las propias exigencias la medida de esta, seguro como esta de que ella esm enteramente subor· dinada a tales exigencias. En esta se rehusa el hom- bre a reconocer que el propio destino en el mundo depende de el, no del mundo.