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Durante el trimestre, y después de tres años de bloqueo en las negociaciones de paz, delegados

israelíes y palestinos retoman las conversaciones directas bajo el auspicio de EEUU. La ministra

de Justicia y jefa negociadora israelí, Tzipi Livni, y el líder del equipo negociador palestino, Saeb Erekat, acordaron un marco para la negociación tras una reunión con los mediadores estadounidenses en Washington a finales de julio. El plazo para el diálogo es de nueve meses. El secretario de Estado de EEUU destacó que una solución de dos Estados viable es la única forma de poner fin a la disputa y designó a Martin Indyk como enviado especial de EEUU en las conversaciones. Las delegaciones acordaron celebrar reuniones continuadas y sustanciales sobre todos los aspectos del conflicto, y a mantener la confidencialidad sobre el contenido de los encuentros. La primera reunión formal entre las partes se produjo a mediados de agosto en Jerusalén. Como parte del acuerdo para reactivar las negociaciones, la AP se habría comprometido a un buscar un mayor reconocimiento de Palestina en las organizaciones de la ONU. Israel, en tanto, se comprometió a excarcelar a 104 prisioneros palestinos, de los cuales 26 fueron liberados durante el trimestre. El gabinete del primer ministro Benjamín Netanyahu también aprobó una propuesta de ley para realizar un referéndum sobre cualquier acuerdo de paz con los palestinos. Las negociaciones se vieron afectadas por diversos factores, entre ellos la autorización para construir nuevos asentamientos por parte de Israel y episodios de violencia que acabaron con la muerte de varios jóvenes palestinos. Estos hechos motivaron una amenaza de suspensión del diálogo por parte de la delegación palestina a finales de agosto. No obstante, las

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139 partes mantuvieron los encuentros programados en las semanas siguientes en un clima de

discreción.

Las negociaciones transcurrieron en medio de un clima de escepticismo y de críticas por parte de diversos actores, tanto en el lado palestino como en el israelí. Hamas y otros grupos palestinos consideraron que el reinicio de las negociaciones por parte de la AP era una traición. Paralelamente, Netanyahu enfrentó resistencias entre sus aliados de coalición y en su propio partido. Sectores del Likud advirtieron a Netanyahu que no tendría cabida en el partido si decide suscribir un acuerdo con la AP y algunos ministros del gabinete de Netanyahu se posicionaron en contra de cualquier acuerdo que suponga la entrega de territorios a los palestinos. La Liga Árabe, por su parte, dio su respaldo a las negociaciones. Hacia finales del trimestre, informaciones de prensa apuntaban a una decepción en la delegación palestina por la falta de avances en las conversaciones, la intransigencia de la postura israelí, la continuación de políticas polémicas como la promoción de asentamientos y los recientes hechos de violencia en los territorios ocupados.

En Siria, durante el trimestre gran parte de la atención estuvo centrada en las consecuencias del ataque químico perpetrado en agosto en las afueras de Damasco, un hecho que elevó la tensión internacional y que llevó a EEUU a advertir sobre un ataque al régimen sirio que, por momentos, pareció inminente. En este contexto, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, centró sus esfuerzos en pedir a las partes que dieran tiempo a la diplomacia y a que los inspectores de armas concluyeran su investigación sobre la ofensiva. Tras una serie de negociaciones entre Rusia y EEUU, ambas partes acordaron un texto de resolución que fue aprobado en septiembre por el Consejo de Seguridad de la ONU –la primera resolución del organismo sobre la crisis siria– en el que se establece la destrucción de los arsenales químicos de Siria antes de mediados de 2014. La posibilidad de medidas de fuerza contra Siria en caso de incumplimiento de sus compromisos se menciona, pero queda sometida a la aprobación de una nueva resolución.

En este contexto, volvieron a activarse los llamamientos a celebrar la postergada conferencia de Ginebra (Ginebra 2) para buscar una solución a la crisis. El enviado especial de la ONU y la Liga Árabe, Lakhdar Brahimi, insistió en la necesidad de que las partes no pongan precondiciones para el diálogo y que el encuentro se realice a mediados de noviembre. Tras un nuevo cambio de liderazgo, la principal agrupación opositora en el exilio, Coalición Nacional Siria (CNS) aseguró que estaba dispuesta a asistir a la conferencia si el objetivo era establecer un gobierno de transición con poderes ejecutivos totales. No obstante, organizaciones rebeldes en Siria insistieron en su rechazo a dialogar con el régimen de Damasco. Paralelamente, los diversos grupos que representan a la población kurda de Siria también se mostraron divididos respecto a cómo participar en la conferencia, si como parte de la oposición siria o con una representación independiente. Uno de los propósitos de la cita en Ginebra sería abordar la implementación del acuerdo adoptado en la ciudad suiza en junio de 2012 por varios países. Se espera que los cinco miembros del Consejo de Seguridad de la ONU –China, Rusia, EEUU, Francia y Reino Unido– asistan a la reunión, aunque Brahimi destacó que sería importante que participaran otros países clave, entre ellos Arabia Saudita e Irán, que no estuvieron en el pasado encuentro en Ginebra. En Yemen, la Conferencia de Diálogo Nacional (CDN) continuó su trabajo, iniciado el pasado 18 de marzo. Los diferentes comités continuaron abordando algunos de los temas clave para el futuro del país, entre ellos el régimen electoral o la futura estructura del Estado. Los debates reflejaron las diferencias entre los actores implicados, en medio de un contexto marcado por la frágil situación económica, social y de seguridad del país. Uno de los temas más polémicos fue, precisamente, la configuración del Estado. Aunque los debates generaron un cierto consenso de principio en torno a la opción federal, no hubo acuerdo respecto al número de regiones que deberían configurar ese Estado federal. Las demandas de los representantes del movimiento del

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140 sur (Hiraak) que decidieron participar en la CDN oscilaron entre una separación o la

implantación temporal de un sistema federal de dos Estados que dé paso en el futuro a un referéndum sobre el futuro del sur. Otros sectores del movimiento del sur continuaron con su negativa a participar en la CDN y en su afirmación de avanzar a una secesión del norte. En este sentido, anunciaron políticas de desobediencia civil y boicot a los procesos que deben activarse al concluir la CDN: la elaboración de una Constitución que será sometida a referéndum y la celebración de nuevas elecciones en 2014. Otros grupos políticos del país, entre ellos el ex partido oficialista CGP y el partido islamista Islah, se mostraron contrarios a los planteamientos de Hiraak. En este contexto, y ante la falta de garantías para otras de sus reivindicaciones, el movimiento del sur suspendió su participación en el diálogo durante varias semanas. Las demandas de los al-houthistas, en tanto, destacaron la necesidad de compensar a las víctimas de los conflictos en el norte del país y en la liberación de presos políticos. Durante el trimestre, y en el marco del proceso de transición, el Gobierno yemení emitió un comunicado en el que pedía perdón a las poblaciones del país afectadas por las políticas del antiguo régimen de Alí Abdullah Saleh, entre ellas los hechos que condujeron a la guerra civil de 1994 y las campañas militares contra la rebelión al-houthista desde 2004. Cabe destacar que la CDN debía completar su labor el 18 de septiembre, pero que ese plazo se cumplió sin que este mecanismo hubiera terminado su labor. Hasta finales del trimestre no se había fijado una nueva fecha límite para la presentación de sus conclusiones.

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