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Using the model to focus on particular priority IECE issues

6. AN ECOSYSTEM MODEL OF QUALITY IECE

6.4 Using the model to focus on particular priority IECE issues

Las manifestaciones y ejemplos del fenómeno general de

Plurimembración que se acaban de presentar no se agotan con

los esquemas constructivos de “desarrollo horizontal”, aplica­ dos con bastante regularidad y frecuencia a secuencias sintác­ ticas, no tanto en el interior de una unidad discursiva, como puede ser el espacio de uno o más versos, la semiestrofa o la estrofa, cuanto en posición de conclusión o cierre de tales uni­ dades (Sm ith: 1968, 3 8 -98 ). El citado fenómeno presenta además otras variedades de mayor complejidad constructiva. Una de éstas es la representada por el artificio poético conoci­ do bajo la denominación de Versus rapportati (Curtius: 1948, 403-404), “Esquema de correlaciones” en terminología de D. Alonso, así como su m odalidad más sim plificada designada por el mismo autor con la expresión Diseminación-Recolección (Alonso-Bousoño: 1951).

El artificio de los Versus rapportati, como se recordará, fue objeto de mención en el capítulo anterior, en el apartado de­ dicado a los fenómenos hiperbáticos designados con los tér­ minos Sinquisis o Mixtura verborum. Ahora bien, su particular diseño constructivo, basado en un riguroso sistema de corres­ pondencias sintácticas entre sartas de elementos dispuestos en orden horizontal y vertical, del tipo que se esquematiza en (7):

(7) A „ A 2, A 3,...A n B „ B 2. B 3,...Bn

puede ser considerado asim ism o como una m anifestación particular de los fenómenos de Plurimembración o segmenta­ ción de un enunciado en constituyentes sintácticamente com­ parables.

El artificio, que llegó a alcanzar una am plísim a difusión entre los poetas petrarquistas italianos del siglo XVI (Alonso:

1950), no escasea entre los poetas españoles, con m uy varia­ das formas de realización, tanto en desarrollos extensos (en octavas, sonetos completos, por ejemplo), como en desarrollos más reducidos (limitados a unos cuantos versos en el interior de la estrofa). Como ejemplo de los primeros, puede repararse en la siguiente muestra tomada de Herrera (289):

(8) La llama, el lazo, la prisión, el dardo, que el pecho arde y anuda y ata y hiere, sois ojos, hebras, voz, m irar gallardo, causa porque, esperando, desespere. Veloz al daño y al remedio tardo

fui por donde el A m or mi afrenta quiere: trenza, flecha, armonía y luz alma, enlaza, llaga y prende, abrasa el alma.

Como muestra de desarrollos reducidos, que son los úni­ cos a los que hace referencia Jim énez Patón bajo la rúbrica de “Distribución de palabras” (119-120), y cuya inserción en to­ do tipo de textos es sumamente frecuente a lo largo de todo el periodo áureo, pueden ser ejemplo los siguientes fragmen­ tos:

(9) a. ...do el vicio reina ya tan sueltamente que valen poco, y menos cada día,

la bondad, el saber, la valentía del mejor, o más sabio, o más valiente.

(Acuña, 335)

b. Ni en este monte, este aire, ni este río

corre fiera, vuela ave, pece nada,

de quien con atención no sea escuchada la triste voz del triste llanto mío.

c. Mas ya miras riquezas al trasfloro

después que el nom bre de mi Laura suena,

en lecho, en agua, en margen, en arena, de perlas, de cristal, de flores, de oro.

(Espinosa, 8)

Como se pone de manifiesto en los ejemplos (8)-(9), la particularidad del artificio de los Versus rapportait radica, por un lado, en la equivalencia categorial y funcional de las sartas de constituyentes ordenados horizontalm ente (= Plurimem-

bración, por tanto) en las respectivas secuencias versales:

Sintagmas Nominales, Adjetivales, Verbales, etc. (A,, A2,... A,,; B,, B2,„. Bn; etc.), lo que D. Alonso designa como “sintagmas no progresivos” (1951, 21-41) y, por otro, en una progresión de orden vertical de los constituyentes funcionales: Sujetos, Predicados, Complementos (A,, B,, C x...; A2, B2, C 2...etc.) de las respectivas estructuras oracionales que forman la totalidad de los enunciados, en el espacio textual delim itado por las unidades estróficas.

La variedad del “esquema de correlaciones” designada en los trabajos de D. Alonso como “esquema diseminativo-reco- lectivo”, aparece caracterizada por Jiménez Patón, en el con­ junto de fenómenos agrupados bajo las figuras denominadas

Frecuentación, Congeries, Sinatroísmo, con ejemplos de Lope

de Vega, en el capítulo dedicado a las “Figuras de amplifica­ ción”, en estos términos: “cuando las cosas que se han ido diciendo poco a poco en el cuerpo de la oración o en la parte, en el fin por los cabos se amontonan y juntan. La cual exorna­ ción es m uy acomodada para la conclusión de lo que se dice al fin de todo ...” (147). No será preciso recordar que el citado esquema constituye otro de los diseños poetico-constructivos que, a partir de las últimas décadas del XVI, perm itirá poner a prueba hasta dónde pueden llegar los límites de la “maestría” poética. Ejemplos más o menos “logrados” se pueden hallar en poetas de la talla de Herrera, De la Torre, Lope, Góngora, Jáuregui, Espinosa, etc. La particularidad del artificio estriba, como m uy bien se expone en la definición dada por Jiménez Patón, en la seriación, en el último o en los últimos versos de una composición estrófica de cierta extensión (Octavas, Es-

tandas, Sonetos, etc.), de un conjunto dado de términos cate- gorialmente equivalentes, distribuidos previamente a lo largo de dicha composición en posiciones que suelen ser asimismo comparables. Como muestra del citado artificio constructivo puede repararse en el siguiente soneto de Herrera (367-368), reproducido en su integridad:

(10) Rojo sol, que con hacha luminosa

coloras el purpúreo y alto cielo: ¿Hallaste tal belleza en todo el suelo que iguale a mi serena Luz dichosa?

A u ra suave, blanda y amorosa,

que nos halagas con tu fresco vuelo: cuando se cubre del dorado velo mi Luz, ¿tocaste trenza más hermosa?

Luna, honor de la noche, ilustre coro

de las errantes lumbres, y fijadas: ¿consideraste tales dos estrellas?

So l puro, aura, luna, llamas de oro:

¿oístes vos mis penas nunca usadas?; ¿vistes Luz más ingrata a mis querellas?

7.3. Dos esquemas de simetría distribucional: Paralelismo y Especularidad

A lo largo de las diferentes secciones pertenecientes al apartado anterior se han presentado las manifestaciones del fenómeno general de segmentación del discurso en miembros equivalentes (Isocolon o Plurimembración) que parecen haber alcanzado mayor grado de relevancia y difusión en el discurso poético de los Siglos de Oro. Pero apenas si se ha hecho men­ ción de uno de los aspectos de mayor relieve en las manifesta­ ciones discursivas de dicho fenómeno: el relacionado con los esquemas de distribución de los elementos constitutivos de los respectivos miembros del enunciado. En este punto conviene hacer notar que, a través de peculiares mecanismos distribu- cionales, pueden llegar a crearse nuevas relaciones de equiva­ lencia entre los miembros de unidades oracionales, estróficas, etc., cuya base estará ahora en una serie de relaciones posicio- nales, ya en un conjunto dado de secuencias versales, ya en el

interior de una sola secuencia. La operatividad de estas ú lti­ mas se halla, claro está, en estrecha conexión con las relacio­ nes de equivalencia basadas en la identidad o semejanza cate- gorial y funcional de los elementos implicados, de la forma que se detalla a continuación, en la que por el momento sólo se tendrán en consideración estructuras bimembres.

El primer esquema distribucional al que cabe referirse es el representado por los grupos de ejemplos de (11) y (12), en los que el fenómeno se lim itará al espacio de uno y dos versos, respectivamente.

Equivalencias posicionales en el espacio de un verso:

(11) a. Ved cuál estoy, qué extrem o es el que sigo: que llorando mi mal, para contalle,

la causa callo y los efectos digo.

(Celina, 153)

b. A rderán tu victoria y tus despojos; y ansí, fuego el A m or nos dará eterno:

a ti en mi corazón, a mí en tus ojos.

(Quevedo, 508)

Equivalencias posicionales en el espacio de dos versos:

(12.) a. Tal es la nieve de los ojos bellos,

tal es el fuego de la luz serena,

que yelo y ardo a un mismo punto en ellos. (H errera, 407)

b. Λ l hielo que p o r términos me abrasa,

y al fuego que sin término me hiela,

¿quién le pondrá, pastor, término o tasa? (Cervantes, II, 59)

Las relaciones de equivalencia posicional que regulan la distribución de los elementos que integran los dos miembros (A, A ) constitutivos de cada una de las secuencias versales subrayadas de (11) o de los pares de secuencias de (12), pue­ den quedar representadas en un esquema como el de (13), en

el que se distinguen dos grupos de lugares distribucionales, designados mediante las minúsculas: a, b // a’, b’:

(13) A (= a, b )//A’ (= a’, b’)

Como puede colegirse de tal esquema, la constitución y orden de sucesión de los elementos de la segunda secuencia repiten fielmente la constitución y orden distribucional fijados en los elementos de la primera. No hará falta especial atención para reconocer en los ejemplos y en el esquema precedentes el dise­ ño compositivo-distribucional designado en la terminología retórica con los términos Párison, Parisosis (Lausberg, § § 722, 736), pero más conocido modernamente con la denom ina­ ción de Paralelismo (Alonso-Bousoño: 1951, 66; Asensio:

1957, 69-133; Jakobson: 1966; Shapiro: 1976, cap. 2; M oli­ no: 1981; Mayoral: 1989).

El segundo esquema distribucional al que me referiré es el que se refleja en las series de ejemplos de (14) y (15) que, como en el caso precedente, se despliega en el espacio de uno o dos versos, respectivamente.

Equivalencias posicionales en el espacio de un verso:

(14) a. Déste se aprende en otro a transform arse,

arder de lejos y de cerca helarse.

(Lomas Cantoral, 265)

b. ...que desde los confines de Lepanto hasta el flamenco suelo siempre ha sido

gloria al amigo y al contrario espanto.

(Espinel, 131)

Equivalencias posicionales en el espacio de dos versos:

(15) a. Por término se alberga tan siiave, en deliciosa bóveda campea

alcázar de las flores, de las Nayas palacio,

que silencio y quietud guardan la llave. (Soto de Rojas, 393)

b. Muerta la vida y vivo el escarmiento, luz sin luz, entre horrores eclipsada,

el más tirano triunfo de la nada y del cielo el más justo sentimiento.

(Moncayo, 67)

la s relaciones de equivalencia posicional que es dable des­ cubrir en la distribución de los elementos que integran los dos miembros (A, A’) constitutivos de cada una de las secuencias versales subrayadas en (14), o de los pares de secuencias de (15), pueden quedar reflejadas en el esquema que se propone en (16), en el que los dos grupos de lugares distribucionales asignados a cada uno de los miembros, que anteriormente se han designado mediante las minúsculas: a, b // a’, b’, contraen ahora las siguientes correspondencias:

(16) A (= a, b ) // A ’ (= b ’, a ’ )

es decir, correspondencias posicionales entre los elementos situados en los lugares extremos (a, a’), por un lado, y entre los elementos situados en los lugares centrales (b, b’), por otro, en la progresión lineal de la secuencia o pares de secuencias versa­ les. Este diseño compositivo-distribucional, para el que propo­ nía en otro lugar la denominación de “estructuración especu­ lar” (Mayoral: 1989), aparece tipificado, en la tradición retóri­ ca tardía, bajo la denom inación de Quiasmo (Lausberg, § § 723, n. 109). De los autores españoles, sólo hacen referencia a esta figura Herrera (332) y Correas (416).

Como resumen de este apartado, cabe decir que tanto la estructuración paralelística como la estructuración especular vienen a ser dos esquemas alternantes de estructuración del material verbal en una o más secuencias discursivas, en fun­ ción de la operatividad de los dos tipos de equivalencia a que pueden ser sometidos los elementos constitutivos de la mis­ ma, que en el presente caso se ha lim itado al espacio de uno o dos versos: 1) equivalencia de clases categoriales y de fun­ ciones sintácticas, y 2) equivalencia posicional en la distribu­ ción de tales elem entos en la realización discursiva de los mismos.

En la consideración de los fenómenos de Paralelismo, en los apartados anteriores, se ha lim itado nuestra atención a for­ mas m ínim as de realización, reducidas a uno o dos versos, insertas en un conjunto estrófico más amplio. Afinque dicha limitación parece justificada, si nos mantenemos en el dom i­ nio de los “artificios retóricos”, no por ello puede dejarse de reconocer que la anterior presentación del citado artificio que­ daría incompleta de no hacer referencia, aunque sólo sea de forma breve y escueta, al hecho de que tal esquema compositi- vo-distribucional ha constituido un diseño poético-constructi- vo de mucho mayor alcance, a lo largo de todas las épocas y en las más diversas tradiciones poético-literarias. En el ámbito hispánico resulta obligada la referencia a la monografía de E. Asensio (1957), así como a los trabajos de Alonso-Bousóño (1951). La extensión del esquema paralelístico, en tanto que diseño poético-constructivo de la totalidad del poema, puede verse reflejada en el siguiente poema de Castillejo (II, 41):

(17) M adre, un caballero que estaba en este corro a cada vuelta

hacíame del ojo.

Yo, como era bonica, teníaselo en poco.

Madre, un escudero que estaba en esta baila a cada vuelta

asíame de la manga. Y o, como soy bonica, teníaselo en nada.

7.4. Otros fenómenos de Equivalencia distribucional

Como últim a clase de fenómenos que puede formar parte del conjunto de Equivalencias sintácticas que han venido sien­ do objeto de atención a lo largo del presente capítulo, haré re­ ferencia al tipo de estructuras que en las fluctuaciones termi­ nológicas a las que ya estamos suficientemente habituados, se designan indistintamente o bien con el término griego Meris-

mo (a veces también Sinatroísmo), o con el latino-rom ance Distribución (Lausberg, § 675).

En la síntesis llevada a cabo por el citado autor, dicha figura queda caracterizada como una de las variantes de los fenómenos de “acumulación coordinante (Sinatroísmo!Conge­

ries) a distancia”, es decir, acumulación seriada de elementos ca-

tegorial y funcionalmente equivalentes, que desarrollan o am­ plían términos que han aparecido previamente en el discurso. Se trata de un tipo de fenómenos íntim am ente relacionados con los vistos a propósito de los fenómenos de Isocolon, como señala el propio Lausberg (§ 675). Salvo en Nebrija y Brócense, encontramos referencias a esta figura, aunque definida de modo bastante impreciso por cierto, en los demás autores de referen­ cia: Herrera (471, 481), Jiménez Patón (146-147) y Correas (431). Según la caraterización del segundo de los autores cita­ dos, se produce “cuando alguna cosa se va dividiendo en partes y después de cada cosa se da la razón como en dos miembros de oraciones o m ás...” (146). La imprecisión de las definiciones queda compensada, con todo, con la precisión de los ejemplos aducidos. De los ejemplos de esta figura, sacados de mi propia observación de los textos, entresaco los siguientes:

(18) a. Si no probara este punto ■ de ausencia ni de partida, no perdiera todo junto:

el alma, el mundo y la vida; el alma que desespero, el mundo que le aborrezco, la vida ya que no muero,

que muero en vida parezco. (D. Hurtado de Mendoza, 164) b. Contra el m orir jam ás se vio reparo;

del mismo Dios la muerte fue homicida, dura de padecer, cruel, temida;

temed, mirad, sentid su efecto raro: temed el día riguroso e incierto;

m irad que hay contra humanos residencia; sentid que al mal vivir sucede infierno.

Y hasta aquí los tipos de Equivalencias sintácticas de ma­ yor grado de regularidad y aceptación, tipificados y definidos en la categoría de las Figuras, y transmitidos secularmente en la doctrina del Ornato.

8.

FIGURAS TEXTUALES I: