6.2 Suggestions for Future Research
6.2.5 Using Variable DC Link in PMSM Control
Grandes grietas en el suelo. 8.0 ó
Mayor Grandes terremotos. XII. Destrucción total. Las ondas sísmicas se observan en el
suelo. Los objetos son derribados y lanzados al aire.
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En la imagen que se expone a continuación se representa la sismicidad en función de la magnitud e intensidad:
Figura nº 8: Extracto del Mapa de Sismicidad de la Península Ibérica y Zonas Próximas. Instituto Cartográfico
Nacional
Como puede advertirse, el ámbito de estudio se sitúa sobre una zona caracterizada por presentar sismos de magnitud mayor de 5, e intensidad inferior a V. Se trata, pues, de un riesgo importante en el ámbito, de forma que el periodo de retorno para un seísmo de intensidad superior al grado VIII en la escala Mercalli se reduce a 500 años. Así mismo, seísmos de menor intensidad que provoquen el pánico entre la población, daños ligeros en las construcciones y movimientos puntuales del terreno alcanzan periodos de recurrencia sensiblemente inferiores. INCENDIOS FORESTALES. El riesgo de incendios se define como la probabilidad de que se produzca un incendio en una zona y en un intervalo de tiempo determinado y dependerá de los factores fundamentales que determinan el comportamiento del fuego como son:
Estudio para la ordenación urbanística del Bajo Guadiana 97 − Las características de la vegetación y las condiciones que los combustibles vegetales presentan. − Las características orográficas. − El clima y las condiciones meteorológicas. Igualmente inciden en el riesgo de incendios las actividades humanas u otros agentes que son susceptibles de originar incendios. En general, en el Plan de Emergencia por Incendios Forestales de Andalucía (Plan INFOCA), se consideran los siguientes tipos de riesgos:
− Riesgo estructural. Determinado básicamente por la orografía del terreno y las características de la vegetación.
− Riesgo meteorológico. Derivado de las condiciones meteorológicas existentes como son la temperatura, la humedad, las precipitaciones y el viento.
− Riesgo de estrés hídrico. Que tiene en cuenta las condiciones de estrés de la vegetación que vienen determinadas por la evolución de las condiciones meteorológicas.
− Riesgo de frecuencia de incendios. Para el que se tiene en cuenta el número de incendios producidos y que está muy ligado a la causalidad de los mismos.
Para la medida del riesgo tanto en el espacio como en el tiempo se utilizan índices que representan el valor que el riesgo puede alcanzar.
Además de los factores que se han considerado para la determinación del riesgo de incendios existen otros elementos que inciden de manera importante en la planificación de la defensa contra los incendios. En este sentido se han de destacar la existencia de distintos tipos de infraestructuras como las de comunicación (carreteras, caminos y vías de penetración), o las
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que permiten disponer de agua (depósitos, arroyos, embalses, pantanetas) que pueden facilitar la utilización de los medios de extinción.
También la presencia de núcleos de población, aldeas, urbanizaciones, enclavados en terrenos forestales, que pueden determinar un mayor riesgo para personas o bienes de carácter no forestal.
El conocimiento de las características del medio natural andaluz y el análisis del riesgo estructural de incendios permite la delimitación de Zonas de Peligro que se definen en la Ley 5/1999, de 29 de junio, de Prevención y Lucha contra los Incendios Forestales, en su artículo 5, como “aquellas formadas por áreas con predominio de terrenos forestales y delimitadas en función de los índices de riesgo y de los valores a proteger”.
Según el Decreto 371/2010, de 14 de septiembre, por el que se aprueba el Plan de
Emergencia por Incendios Forestales de Andalucía y se modifica el Reglamento de Prevención y Lucha contra los Incendios Forestales aprobado por el Decreto 247/2001, de 13 de noviembre, la totalidad de la superficie del ámbito de estudio se encuentra en Zona de peligro.
El establecimiento de las Zonas de Peligro, a efectos de la defensa contra los incendios forestales, implica una mejora en la previsión y distribución de los medios dispuestos a tal fin, así como la regulación de los usos y actividades susceptibles de provocar incendios en los terrenos forestales, en las Zonas de Influencia Forestal y en el resto de los terrenos agrícolas incluidos en dichas Zonas.
La climatología condiciona también la mayor o menor probabilidad del inicio de un incendio forestal, así como sus condiciones de propagación, siendo en general los meses de verano los que representan un mayor peligro de incendio y cuando con más frecuencia se producen estos
Estudio para la ordenación urbanística del Bajo Guadiana 99 siniestros. En función del riesgo de que se produzcan incendios forestales, en general, se fijan para la Comunidad Autónoma de Andalucía las siguientes épocas de peligro: • Época de peligro alto: de 1 de junio a 15 de octubre.
• Época de peligro medio: de 1 de mayo a 31 de mayo y de 16 de octubre a 31 de octubre.
• Época de peligro bajo: de 1 de enero a 30 de abril y de 1 de noviembre a 31 de diciembre.
Finalmente, en el Plano de Riesgos y Déficit anexo a este documento, se han localizado las zonas de alto riesgo de incendio del ámbito de estudio siguiendo los modelos de combustibilidad de la cobertura vegetal desarrollados por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía. Según esta metodología, el riesgo estructural se determina en función de las características del territorio como la pendiente del terreno y la presencia y condiciones del combustible forestal, factores que favorecen la ignición y contribuyen a la propagación del fuego, así como por la calidad o valor de los sistemas forestales que puedan ser afectados por el incendio. 1.2.3.2.2. RIESGOS DE INCIDENCIA EN EL LITORAL. TSUNAMIS. Los tsunamis son grandes ondas marinas provocadas por seísmos con epicentros situados bajo el mar que causan altas marejadas destructoras a su llegada a las costas. Sus características son muy similares a las descritas para los terremotos.
Estudio para la ordenación urbanística del Bajo Guadiana 100 Dado el carácter de costa baja situada frente a la zona sísmica de la falla Azores‐Gibraltar, el Golfo de Cádiz registra el mayor número de tsunamis de la Península a la vez que los mayores niveles de peligrosidad derivados de este fenómeno catastrófico.
Territorialmente, todo el arco costero presenta semejante predisposición ante el acontecimiento de ondas marinas; sin embargo, los segmentos más vulnerables y que ocasionarían daños más catastróficos se centrarían en Isla Canela (Isla Canela y Punta del Mo‐ ral).
Al abrigo de las barras arenosas, el interior de los estuarios presenta menor vulnerabilidad, pero no quedaría exentos de daños catastróficos el barrio bajo de Ayamonte, Pozo del Camino y El Portil. Así mismo, los perjuicios ocasionados sobre instalaciones acuícolas y salineras podrían ser importantes. En general, los daños se extenderían a casi la totalidad de las áreas situadas a menos de 4‐5 metros del nivel medio del mar. EROSIÓN COSTERA Y TEMPORALES. El litoral de la Costa Occidental de Huelva es un espacio sometido a una importante dinámica costera como consecuencia, por un lado, de sus características de espacio abierto al Atlántico y su ubicación en el dominio de los vientos del Oeste, que propicia el predominio de la deriva litoral hacia levante y, por otro, de su carácter de costa mesomareal de baja energía, que adquiere un papel significativo a través de las corrientes inducidas por las mareas; y de la presencia de sucesivos estuarios y llanuras mareales que dan lugar a los aportes detríticos más finos y por consiguiente de más fácil transporte.
La zona comprendida entre el estuario del Guadiana y del Carreras es el segmento en el que la incidencia antrópica ha tenido un impacto más evidente. La regulación del Guadiana y la construcción de los espigones de encauzamiento del Guadiana y Carreras han producido, por una parte, una restricción sustancial de aportes sedimentarios y, por otra, la alteración del
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tránsito longitudinal, provocando la acumulación de sedimentos en los sectores al Oeste de los espigones y dejando un importante volumen de sedimentos desconectados de la influencia estuarina, que se han ido desplazando hacia la costa provocando varios efectos como las fortísimas modificaciones en la costa exterior de Isla Canela con progradaciones y regresiones sucesivas según tramos de costa.
En general, del estuario del Guadiana al Carreras se ubicaría en niveles de riesgo modera‐ dos/altos, pudiendo afectar a todos los núcleos, intensificándose su efecto de forma inversamente proporcional a su posición altimétrica respecto al nivel del mar (sectores de Isla Canela, por ejemplo). Su impacto afectaría igualmente a las infraestructuras de salinas y acuicultura, así como a todas aquéllas situadas próximas al nivel del mar. 1.2.3.2.3. RIESGOS RELACIONADOS CON EL CICLO HIDROLÓGICO. INUNDACIONES.
El riesgo de inundaciones en la zona de estudio está asociado fundamentalmente a los ríos Guadiana, Piedras y Chanza, y en menor medida a los pequeños arroyos que la surcan.
De acuerdo con el documento “Estudio de Inundaciones Históricas y Mapa de Riesgos Potenciales de la Cuenca del Guadiana” de la Dirección General de Obras Hidráulicas, se identifican en el ámbito territorial del Plan Hidrológico del Guadiana un total de nueve áreas de riesgo, para las cuales se establece una evaluación del riesgo atendiendo a la prioridad de control de los mismos.
Estudio para la ordenación urbanística del Bajo Guadiana 102 Figura nº 9: Zonas de riesgo potencial de inundaciones. Confederación Hidrográfica del Guadiana. Atendiendo al “Estudio de Inundaciones históricas y Mapa de Riesgos Potenciales de la Cuenca del Guadiana” antes mencionado y como se puede observar en la figura anterior, en el ámbito de estudio del presente documento se detectan cuatro áreas de riesgo potencial que afectan a dos subzonas: Subzona I: A.9‐ Río Guadiana a su paso por Sanlúcar de Guadiana. A.53‐ Río Chanza en su desembocadura en el río Guadiana.
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El área A.9 se puede considerar como zona de riesgo intermedio, mientras que la A.53 corresponde a una zona que tiene riesgo potencial de sufrirlas por estar aguas debajo de la presa del Chanza y en consecuencia sujeta al riesgo, poco probable pero posible de accidentes en la presa. Generalmente las inundaciones de las áreas afectadas son debidas a la incapacidad hidráulica de los cauces para evacuar los caudales de avenidas, así como de las obras de cruce de la red viaria. El municipio más afectado es el de Sanlúcar de Guadiana.
Las infraestructuras hidráulicas de protección existentes en la zona se limitan a la presa del Chanza, sobre el río del mismo nombre, que tiene una capacidad de embalse de 384 Hm3 y está provista de un aliviadero de compuertas capaz de evacuar 2.000 m3/seg. Subzona II: A.54‐ Ambos márgenes de la desembocadura del río Piedras. A.60‐ Río Piedras, aguas abajo del embalse del Piedras. El área A. 54 se puede considerar como de riesgo intermedio mientras que la A.60 corresponde a zonas en las que históricamente se han producido inundaciones o bien portadoras de riesgo potencial de sufrirlas por estar situadas aguas debajo de un embalse. En esta zona los daños por las inundaciones son ocasionados por diversos motivos, que varían desde la insuficiente capacidad de desagüe de los cauces hasta las lluvias torrenciales locales, coincidentes con la pleamar; no obstante, las construcciones de los embalses construidos en los últimos años han mejorado los problemas de inundación provocados por las avenidas. En el área A.54 correspondiente a la desembocadura del río Piedras, los daños registrados se han debido a intensas lluvias locales, coincidentes con la pleamar.
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Los daños que se han producido, según las reseñas históricas han afectado a la red vial, a la infraestructura urbana y al sector agropecuario, ocasionando incluso víctimas como es el caso de la zona situada en la parte sur del ámbito y próxima a la desembocadura de los ríos. Los núcleos de población más afectados corresponden a Cartaya y El Rompido.
Las infraestructuras hidráulicas de protección existentes en la zona son las siguientes:
• Embalse del Piedras, sobre el río del mismo nombre, tiene una capacidad del embalse de 59,5 Hm3, dispone de un aliviadero en lámina libre capaz de evacuar 750 m3/seg.
• Embalse de Los Machos, sobre el río Piedras, aguas abajo del embalse de Piedras, tiene una capacidad de 14,4 Hm3, y permite una regulación anual de 5,8 Hm3/año.
Adicionalmente, en el Plano de Riesgos y déficits anexo al presente documento, se han diferenciado las zonas inundables y cautelares del ámbito de estudio atendiendo a la delimitación establecida por el Plan de Ordenación del Territorio del Litoral Occidental de Huelva. Asimismo, se incorporado las zonas de riesgo de inundación contempladas en el “Estudio Hidráulico para la ordenación de las cuencas del Litoral Occidental de Huelva”, realizado por la Agencia Andaluza del Agua, en el que se clasifican las zonas inundables en función de los períodos de retorno.
Finalmente, cabe destacar que el Estudio Hidráulico propone una serie de actuaciones correctoras del riesgo de inundación que deberán tenerse en cuenta a la hora de formular directrices y recomendaciones para el ámbito de estudio.
EROSIÓN Y SEDIMENTACIÓN.
La erosión es un proceso natural que puede ser potenciado por la deforestación y puesta en cultivo de terrenos fácilmente erosionables. Constituye un problema vinculado al sistema productivo agrícola de la economía de la zona de estudio.