7. Discussion and conclusions
7.1 Validity and reliability
Cuando se ha referido que el discurso de los Derechos Humanos está un tanto desgastado, no se hace referencia sino a algo muy explorado, no sólo en México, sino en muchos lugares, respecto a que el gran reto de los Derechos Humanos está, no en hablar de ellos, sino en llevarlos a la práctica. Si se desgasta el discurso, es precisamente porque no se logra llevar a la práctica.
El nuevo marco constitucional en materia de Derechos Humanos, implica obligaciones nuevas para las autoridades, pero también unas nuevas ta- reas para la propia sociedad civil. Precisamente por eso este tipo de refor- mas constitucionales no puede simplemente dejarse a la deriva, como si se tratara de que se aplicaran automáticamente.
Como ninguna ley puede dejarse de cumplir o eximirse de su cumplimien- to por ignorancia, sino que todas obligan, entonces se generan situaciones muy complicadas de leyes que existen, que están vigentes, o reformas constitucionales, pero que no se implementan. Una ley o reforma consti- tucional que no se implemente, es letra muerta.
Por eso, en el caso de reforma al Sistema de Justicia Penal, y en el caso de la Reforma Constitucional de Derechos Humanos, se ha diseñado no sólo un mecanismo, sino instancias encargadas de la implementación de la re- forma, dada su complejidad, su magnitud.
¿Y cómo se ha pensado, en el caso de la reforma al Sistema de Justicia Penal? En el caso de la reforma en materia de Derechos Humanos, existe el compromiso político, de que el área que debe instrumentar la Reforma Constitucional a nivel de administración pública, pero también con una
tarea de articulación con otros actores a nivel nacional, es precisamente la Dirección General de Política Pública de Derechos Humanos de la Secre- taría de Gobernación.
Se incluyó dentro de la reforma, en el tercer párrafo del Artículo 1o., un
mandato general totalmente integral para que las autoridades del país cumplan con la obligación de promover, proteger, respetar y garantizar los Derechos Humanos y que deben hacerlo de conformidad con los prin- cipios internacionales más avanzados. No por el hecho de que diga la Constitución de que todas las autoridades están obligadas a cumplir con los Derechos Humanos, dejaría de existir esa obligación. Este párrafo está sirviendo para generar la consciencia, el cambio cultural necesitado para la implementación de la reforma. Existe la obligación de parte de todas las autoridades de cumplir en el más amplio y extenso sentido de la obligación con los Derechos Humanos.
¿Cuál es el principal vehículo, el principal instrumento que la autoridad ad- ministrativa tiene para cumplir con la Reforma Constitucional en materia de Derechos Humanos? Las políticas públicas con enfoque en Derechos Humanos.
Más allá de estos puntos específicos, tenemos un amplio campo muy ex- tenso de trabajo para la implementación de la reforma y eso se llama la generación de políticas públicas. Las políticas públicas resuelven proble- mas públicos que llegan al campo de la agenda nacional, fundamental- mente por una inquietud, por un reclamo, por una consulta que se hace con quienes son los destinatarios de la acción pública, y los destinatarios de la acción pública son los ciudadanos. Ese vehículo que tenemos es uno también para atender las problemáticas de Derechos Humanos. No sólo hay que resolver los problemas de Derechos Humanos, sino prevenirlos y es insistente la necesidad de que esto se dé a través de políticas públicas. La política pública tiene un ciclo que parte desde esa consulta, esa entra- da del problema a la agenda pública a través de identificar con quiénes son los destinatarios de ese tema, los destinatarios de esa acción, cuál es la problemática que se tiene que resolver. Y llega hasta la evaluación. Toda política pública al ser cíclica, es siempre progresiva porque se evalúa y se
puede entonces corregir, salvo que el problema se haya resuelto y ya no es necesario que exista esa política. Mientras no suceda así debe haber retroalimentación sobre las acciones que van desarrollando la autoridad. Tomando en cuenta eso, las políticas públicas hoy –en cualquier materia– quienes son especialistas en este tema, han llegado a la conclusión, a la propuesta de que toda política pública debe tener un enfoque de dere- chos y eso transversaliza absolutamente el tema de Derechos Humanos. De tal forma, los Derechos Humanos ya no son un tema más dentro de la actividad del gobierno. Hoy toda acción debe estar enfocada a la satisfac- ción de un derecho, y por eso toda política pública debe encontrar una vinculación con el derecho al cual está queriendo resolver y la problemá- tica específica.
Si una política pública se fortalece precisamente con la retroalimentación de quienes son sus destinatarios, una política de Derechos Humanos o el enfoque de Derechos Humanos, debe de alimentarse de quiénes son sus destinatarios, es decir, de quiénes tienen Derechos Humanos. ¿Quiénes tienen Derechos Humanos? Todas las personas. La mejor manera de po- der decantar el enfoque de Derechos Humanos respecto a una política pública, es sometiéndola precisamente a la participación a la evaluación de la propia ciudadanía. La ciudadanía no puede dejar de reclamar sus Derechos Humanos porque son algo inherentes.
Todos los ejercicios de participación ciudadana brindan un enfoque de Derechos Humanos cuando se hacen de manera auténtica. Fomentan la rendición de cuentas y la transparencia, permiten dar cumplimiento a las obligaciones de Derechos Humanos, incluso las nacionales o internaciona- les; y generan una transformación en las estructuras sociales.
Existe un manual y un protocolo para el diseño, elaboración, ejecución y evaluación de políticas públicas en materia de Derechos Humanos. Es el aterrizaje en pasos de cómo trabajar para la elaboración de políticas públicas. Si se logra dar ese paso, primero la concientización, luego la ac- ción en materia de Derechos Humanos estaremos realmente logrando la transformación efectiva que se debe dar.
El modo planteado de cómo se han detallado los pasos que debe seguir cualquier persona en el quehacer público para diseñar políticas públicas es que debe tener un diagnóstico. No se puede hacer una política pública sin uno. Esto no es hacer por hacer, es hacer para algo. Luego debe identi- ficar tanto al derecho o derechos que están en juego.
¿En qué aspectos de ese derecho se influye? Y esos son los que definen las acciones, entonces se toman las decisiones
Este asunto es práctico, tiene evidentemente otros aspectos jurídicos, políticos, pero también tiene este aspecto práctico. Al trabajar en este terreno, lo que se está haciendo es dar cumplimiento a la norma consti- tucional, no se está simplemente siguiendo una orientación o una nueva moda o idea. Se está cumpliendo la norma constitucional que, además no tiene escapatoria, es una norma integral que nos involucra a todos. Es importante que podamos conocer este instrumentos, perfeccionar, no es algo que se vaya a terminar, pero sí que partamos de una base y eso nos ayude a ir hacia adelante.
En los últimos años en México se han generado tanto instituciones como acciones, como programas y medidas en general para promover los Dere- chos Humanos y atenderlos. Por ejemplo para poner algunos datos, cuán- tas dependencias tenemos actualmente trabajando en la elaboración del
Programa Nacional de Derechos Humanos y cuántas había hace 10 años. Y
la diferencia es que se ha duplicado. Antes había 20, ahora casi 50.
Hay cada vez más trabajo, hay cada vez mejor legislación. Sin embargo, lo que no se ha logrado en muchos casos y hay que ser conscientes de ello porque si no, no podemos solucionarlo, es revertir violaciones a De- rechos Humanos, incluso en temas muy básicos que se siguen dando en nuestro país.
¿Dónde está la brecha, dónde se rompe toda esa serie de instrumentos, toda esa serie de mecanismos y el goce efectivo de los Derechos Huma- nos? Lo que falta es traducir todas esas acciones aisladas que ayudan a casos específicos y convertirlos en una acción integral que realmente resulte mucho más efectiva.
Por eso no se están promoviendo políticas públicas de Derechos Humanos en general. Queremos que estas políticas públicas se traduzcan en una po- lítica de Estado. Por eso tampoco podemos trabajar solo desde el ámbito federal.
Hay que sumar para que esto realmente de efecto a todos los poderes, a todos los estados, a los órganos autónomos. Esa tarea es no sólo por lo que dice la Constitución, sino por la propia necesidad de que tenemos que lograr esta política de Estado.
Efectivamente, por la acción legislativa, el Programa Nacional de Derechos Humanos, es un programa especial, pero el objetivo que debemos de per- seguir es que este programa, conforme a la praxis nacional e internacio- nal, involucra a todas las autoridades y la propia sociedad civil.
El Programa Nacional de Derechos Humanos va a ser un vehículo articu- lador. Pero las políticas públicas de Derechos Humanos, no van a estar solamente en el Programa Nacional de Derechos Humanos.
Para hacer el Programa Nacional de Derechos Humanos, se repasó cuán- tos programas del Estado, de la Administración Pública Federal, debían contener asuntos de Derechos Humanos en su mayor parte. Todos los pro- gramas deben tener un enfoque de Derechos Humanos. Algunos tienen en sus acciones un contenido, puede ser total o puede ser mayoritario de Derechos Humanos.
La lógica de todo esto era que precisamente para lograr que las accio- nes se aterrizaran en las políticas públicas, el Programa Nacional no po- día contener todas las acciones específicas. Tenían que ser los programas especiales los que aterrizaran ya acciones, derecho en específico y que el Programa Nacional fuera un programa, llamémosle, articulador, rector, de todos los demás programas.
Así es como el Plan Nacional de Desarrollo se ideó para efecto de que el programa fuera un programa articulador. Lo que se ha hecho precisamente es diseñarlo en torno a grandes objetivos.
El programa contiene acciones, primeramente para la praxis de la Refor- ma Constitucional, porque más allá de que su implementación es algo que transversaliza en todos los ámbitos. Es necesario que haga acciones espe- cíficas, por lo menos ahora que estamos en el postproceso de arranque para lograr su efectiva implementación. Parte de ello es la difusión. Lo segundo son ya acciones específicas para que quienes llevan a cabo a través de sus programas, tareas o líneas de acción específicas, puedan fortalecerla a través de la prevención, la garantía y el fortalecimiento de la protección de Derechos Humanos.
El otro gran campo de trabajo para el Programa Nacional, es la vinculación, lo que les estaba diciendo para que fuera un programa verdaderamente nacional.
Esta vinculación está referida, fundamentalmente, a la administración pú- blica porque precisamente necesitamos coordinar todos estos programas, todas estas dependencias, todas estas áreas que trabajamos en materia de Derechos Humanos para hacernos más efectivos. También hay que ir hacia los estados y a los poderes.
Hay que poder medir con más objetividad la situación de los Derechos Hu- manos en México, y para eso necesitamos información. El único indicador importante sobre Derechos Humanos es el grado de goce y ejercicio de los Derechos Humanos, el número de violaciones o la disminución en el número de violaciones que se dan en Derechos Humanos.
Lo demás, las acciones que se realizan, las leyes que se crean, las insti- tuciones, no son mediciones que lleven al punto al que queremos llegar. ¿Hoy en México se puede saber cómo está el goce y ejercicio de los Dere- chos Humanos? Quizá la única fuente más objetiva que tenemos hoy es la que nos da la Comisión Nacional de los Derechos Humanos a través de sus quejas, el número de quejas, las temáticas que atiende y las comisiones de los estados. Eso no lo hemos logrado integrar como un sistema de in- formación, es parte de lo que nos queremos proponer. Si seguimos en esa incertidumbre, va a ser menos efectivo este trabajo.
Hoy estamos distribuidos así como un equipo y nos corresponde como administración pública, llevar a cabo esta tarea. El reto es muy grande, es un privilegio vivir esta época en México. Se tiene que lograr dar el cambio y el instrumento de los Derechos Humanos es el más efectivo.