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Validity of an arbitration clause

CHAPTER 3 – THE ARBITRATION CLAUSE

3.3 Validity of an arbitration clause

Muy frecuentemente, Simon insiste en la “conducta humana” en lugar de resaltar la “actividad humana”98. Aunque usa el término “acción”, tiene a menudo el significado de resultado operativo de una conducta99. Acción también aparece en un contexto “mecánico”, de acuerdo con las metáforas de los ordenadores: la razón “comienza a trabajar sólo tras haberle suministrado un conjunto adecuado de entradas (inputs) o premisas. Si la razón ha de ser aplicada al descubrimiento y elección de cursos de acción, entonces esas entradas incluyen, al menos, el conjunto de lo que debería ser conseguido – o valores a lograr– y el conjunto de lo que es –o hechos acerca del mundo– en donde tiene lugar la acción”100. Esta racionalidad procesual –y, especialmente, el proceso de toma de decisiones– aparece en el contexto de la conducta: la Economía necesita “comprender cómo los seres humanos se comportan de hecho ante la incertidumbre, y qué límites de información y de computabilidad les acompañan”101. Así, sugiere reemplazar los supuestos extremadamente simplificados del modelo neoclásico –el omnisciente agente económico que toma decisiones condicionado por una situación–; propone, en cambio, “una caracterización realista (y psicológica) de los límites de la racionalidad humana, y las consecuencias de esos límites para su conducta económica”102.

Aun cuando la posición de Simon tiene sus ventajas –como se ha señalado en estas páginas– es menos completa que la Economía basada en la actividad humana. La complejidad de la realidad económica se analiza mejor en términos de la dualidad “actividad económica” y “Economía como actividad” que a tenor de la “conducta económica”. En efecto, por una parte, hay una actividad económica, algo que puede ser entendido como autónomo respecto de otras actividades humanas. Abarca la actividad que los seres humanos llevan a cabo en las interrelaciones (interacciones) que incluyen bienes y servicios, intercambios y mercancías, decisiones de innovación y planes de mejora de la rentabilidad, etc. Y, por otra parte, también está la Economía como actividad, que conecta los vínculos entre la actividad económica y otras actividades humanas (políticas, sociológicas, culturales, …). En este caso, la actividad económica aparece integrada en el conjunto del sistema de relaciones humanas: está inmersa en la serie de actividades desarrolladas por los seres humanos en circunstancias normales. En tal caso, en cuanto una actividad entre otras, la Economía tiene nexos con muchas otras actividades (políticas, sociológicas, culturales, …).

Una y otra –la “actividad económica” y la “Economía como actividad”– deberían ser consideradas para aclarar el objeto de estudio de la Economía103, pues esta Ciencia 98 Tanto el análisis de la contraposición entre “conducta económica” y “actividad económica” como la posterior articulación de la “alternativa conductual” se apoya en lo expuesto en GONZALEZ, W. J., “Rationality in Economics and Scientific Predictions: A Critical Reconstruction of Bounded Rationality and its Role in Economic Predictions”, pp. 223-229.

99 Un ejemplo es el siguiente: los seres humanos “do not know all the alternatives that are available for action; they have only incomplete and uncertain knowledge about the environmental variables, present and future, that will determine the consequences of their choices; and they would be unable to make the computations required for optimal choice even if they had perfect knowledge”, SIMON, H. A., “Altruism and Economics”, p. 156. 100 S

IMON, H. A., Reason in Human Affairs, p. 7. 101 “From Substantive to Procedural Rationality”, p. 144. 102S

IMON, H. A., Ibidem, p. 148. 103 Cfr. G

ONZALEZ, W. J., “Economic Prediction and Human Activity. An Analysis of Prediction in Economics from Action Theory”, Epistemologia, v. 17, (1994), pp. 235-294; en especial, p. 263.

explica y predice actividades humanas en el dominio de una esfera concreta (a saber: intercambios comerciales, producción de mercancías, inversiones, etc). Esos elementos tienen repercusiones directas para el campo de la predicción. Por una parte, el objetivo normal de una actividad humana está más conectado con las circunstancias del presente que con un futuro aún no observado ni todavía observable. Y, por otra parte, es posible la predecibilidad de la actividad económica –que es, en principio, autónoma–, y cabe que las predicciones sean fiables; mientras que la predecibilidad de la Economía como una actividad humana entre otras resulta menos fiable, precisamente por su interdependencia con otras actividades.

Tiene, por tanto, la Economía como cometido propio el explicar y predecir las actividades humanas en el dominio de una esfera concreta (esto es, el ámbito de bienes y servicios, intercambios comerciales y mercancías, etc), que se entrelaza con otras actividades humanas dentro de un entorno social (y también político). Cuando el fundamento se encuentra en la naturaleza de la actividad económica, entonces se deben estudiar los componentes de la actividad humana –acto y acción–, así como los aspectos internos y externos de esta actividad. Estos rasgos de la realidad económica incluyen su finalidad, contenido y repercusiones sobre otras actividades (económicas y no económicas).

En efecto, a) el análisis de la finalidad de la actividad económica arroja luz sobre la predicción, a través del examen de las diferencias entre intención y predicción104, que requiere tener en cuenta la distinción entre “intención” e “intencionalidad”. b) El contenido abarca tanto la predecibilidad de las actividades económicas en cuanto tales como la predecibilidad de la influencia o impacto de otras actividades en las económicas. Ambas han de ser consideradas desde el punto de vista de las predicciones cuantitativas y cualitativas. c) La repercusión de las otras actividades (económicas y no económicas) es relevante para el objeto de estudio de esta Ciencia y para el papel de la predicción económica. Debería resaltarse asimismo el carácter humano de la actividad económica, para distinguirla respecto del campo del mundo natural. De este modo, las relaciones entre las predicciones económicas y la actividad humana pondrían de relieve las diferencias entre la Economía y las Ciencias de la Naturaleza, en general, y la Física, en particular105.

Entre la “actividad humana” y la “conducta humana” hay varias diferencias. 1) La actividad tiene un carácter práctico inmediato: incluye la praxis –su realizar algo afecta a su realidad misma–, mientras que la conducta tiene un alcance menos diversificado, principalmente cuando se entiende como algo instintivo (cercano a la conducta animal). 2) La actividad posee historicidad en cuanto tal: la actividad humana es eo ipso histórica, no sólo en el sentido de tener tiempo, sino también en el sentido más profundo de algo que ocurre y se desarrolla precisamente con el tiempo. Esta historicidad afecta al proceso de toma de decisiones y debería incluirse entre los elementos que han de ser estudiados. La conducta, por el contrario, tiene una constitución más estática, porque 104 Algunas reflexiones generales al respecto, basadas en el análisis del lenguaje de acción, se encuentran en ANSCOMBE, G. E. M., Intention, B. Blackwell, Oxford, 1957 (reimp. 1963).

105 Cfr. “Economic Prediction and Human Activity. An Analysis of Prediction in Economics from Action Theory”, passim; en especial, pp. 262-280.

puede ser considerada sin prestar atención a la historicidad (un ejemplo muy conocido es el Conductismo). 3) La actividad tiene un vínculo estrecho con el lenguaje, en mayor medida que la conducta, debido al nexo con la intencionalidad. Así, no hay problema en conectar la acción con el lenguaje, tal como sucede en el caso de los “actos de habla”; en cambio, hay críticas sobre la conexión entre la conducta y el lenguaje (p. ej., en el caso de la “conducta verbal” de B. F. Skinner o en las propuestas de W. V. Quine). 4) La actividad tiene tanto una dimensión descriptiva como normativa, ya que hay acciones sociales genuinas que requieren normas que las regulen adecuadamente (sea éticamente o legalmente), mientras que la conducta es más descriptiva que normativa106.

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