5 RESEARCH METHODOLOGY AND OPERATIONALISATION OF THE STUDY
5.9 VALIDITY AND RELIABILITY
5.9.1 Validity of interviews
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En este penúltimo apartado, se desarrolla la labor de representación política de lo indio de Julio C. Tello (1917-1929), con base en su lista de proyectos, mociones y dictámenes en torno a lo indio (Tabla 18). Estableciendo por definición «los actos políticos de representación» cuando dichos actores exponen en el Pleno las voces, opiniones y perspectivas de los ciudadanos (Sartori, Representación, 1986, págs. 257- 259), donde la pérdida de confianza se materializaría en la reducción de votos (Sartori, 1993, pág. 125).
En esa dirección, establecemos una línea temporal que inicia en 1917 y termina en 1926, con el fin de vislumbrar y entender de mejor manera los 24 actos de representación directa en cuestión (siendo casi el 50% de su labor parlamentaria): -1917: Consistió en 8 intervenciones (6 en torno a Huarochirí, 1 salud y otro de educación): 2 proyectos de ley, 2 mociones y 4 dictámenes.
-1918: Consistió en 7 intervenciones (5 en torno a Huarochirí, 1 salud y otro de la categoría Otros/Miscelánea): 3 proyectos de ley, 3 mociones y 1 dictamen.
-1920: 1 intervención (moción) referida a Huarochirí.
-1921: 3 intervenciones (2 en torno a Huarochirí y otro de la categoría Otros/Miscelánea): 2 proyectos de ley y 1 moción.
-1922: 3 intervenciones (2 en torno a Huarochirí y otro de la categoría Otros/Miscelánea): 2 proyectos de ley y 1 moción.
-1925: 1 intervención (moción): en torno a la educación de la población. -1926: 1 intervención (dictamen): en torno a la educación de la población.
Que a su vez podemos subdividir en tres, según sus años de gestión en el parlamento: 1) 28 de julio de 1917. Julio C. Tello ingresa como representante de la Cámara de Diputados del Congreso de la República del Perú por las filas del Partido Nacional Democrático de su amigo y colega José de la Riva Agüero y Osma (Moreno, 2007), presentando 11 intervenciones relativas a Huarochirí, 2 de salud, 1 de educación y otro de Misceláneas. Sin lugar a duda, el periodo de mayor productividad parlamentaria que tuvo relativo a los actos de representación social directa, sin contar los cuatro proyectos de representación social indirecta de aquellos años.
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2) 12 de octubre de 1919. Segundo periodo parlamentario de Julio C. Tello, con breve lapso de separación por elección y votación confusa,155 donde no
quedaba claro si había alcanzado la votación mínima requerida, ante una reducción de votos en Huarochirí, su provincia natal.
En esa línea, recién retorna en la legislación ordinaria de 1920 con una sola intervención (moción a favor de los pobladores de Huarochirí). Dando muestras, cuantitativamente, de una pálida gestión que, en el recuento final, tuvo 5 intervenciones a favor de los pobladores de Huarochirí y 2 de carácter diverso. Sin embargo, al revisar detalladamente, las gestiones hechas, tenemos dos grandes proyectos en torno a la representación social del indio que ocuparon su atención con la reforma universitaria (1921) y el proyecto de legislación del indígena (1922). Fuera de los actos de representación social no directa, con los proyectos de ley en torno al cuidado del «indio histórico» de 1920,1921 y 1924.
3) 12 de octubre de 1924. Tercer periodo legislativo de Julio C. Tello. Votación efectiva, pero de baja productividad parlamentaria de representación, con una sola moción y un dictamen en torno a la educación de la población indígena. No obstante, cabe acotar que su prestigio y labor, en aquellos años, estuvo más cercano al científico-académico, desarrollando exposiciones internacionales de gran repercusión social.
Observándose, de la reseña anterior, los importantes lazos entre su vida académica y su labor parlamentaria, que, según lo visto, se remontan incluso antes de la misma (ver capítulo 2), a su llegada de Europa y a sus altercados con Emilio Gutierrez de Quintanilla, quien, indirectamente, lo fortaleció en el Congreso, luego de los altercados de 1922, como el académico y gestor cultural que hoy reconocemos y celebramos. Desprendiéndose de ello, la idea de que su labor académica, en gran medida, estuvo
155 Para mayor información, ver: Diario de debates de la cámara de diputados, sesión ordinaria de 1919,
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supeditada al reconocimiento de su posición parlamentaria al servicio del Estado, donde, progresivamente, se le dio mayor licencia para que pueda dirigir sus mayores esfuerzos a fin de visibilizar sus logros (y del Estado) a ojos de sus similares en Europa y Estados Unidos.
5.3. Resumen y discusión
Este capítulo desarrolla la representación simbólica y política de Julio C. Tello en dos apartados: «La autorepresentación de lo indio del parlamentario huarochirano Julio César Tello Rojas (1917-1929)» y «La representación política de lo indio por parte del parlamentario: Julio César Tello Rojas (1917-1929)». Aspectos complementarios que dan mejor sustento a nuestra idea de perfeccionamiento, de Julio C. Tello, en discurso y actuar a favor de lo indio, problema transversal y de múltiple relevancia en su vida cotidiana, que van desde lo personal hasta lo social en sus labores como académico y político.
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CONCLUSIONES
Bajo el desarrollo de las tres preguntas específicas de investigación elaboradas en la sección D de la introducción, concluyo:
1. Según Julio C. Tello, lo indio se define como el alma del Perú en un continuum, no esencialista, que data del Antiguo Perú hasta la actualidad. Principio progresista, que conjuga las categorías del indio histórico e indio vivo, no solo para salvaguardar la integridad de la población en cuestión, sino para acrecentar sus oportunidades de movilidad social en un contexto complejo y adverso.
Destacándose, así, su noción de indianidad sobre otros parlamentarios (y académicos) de la época. Pues, el problema del indio, según Julio C. Tello, es un hecho meramente accidental, no consustancial, debido a factores de origen sociopolítico y socioeconómico, derivados de la conquista española, que no responde, en ningún caso, a factores de origen étnico.
2. Considerando que Julio C. Tello solía autodefinirse como indio (moderno con base en su propia definición de lo indio como alma de la nación) en múltiples espacios (como el Congreso, la universidad, los museos, entre otros), se sostiene que el personaje en cuestión utilizó la categoría, antes expuesta, en primer lugar, de manera fáctica, pues, indiscutiblemente, el auto concebirse como indígena, legitimaba y catapultaba su carrera profesional (como arqueólogo) y política (como diputado) en su condición de heredero, traductor y representante cultural de lo llamado indio; en segundo lugar, de manera potenciadora, pues al auto concebirse como indígena propiciaba la movilidad social de los grupos nativos peruanos que hasta ese entonces sufrían los abusos y atropellos del sistema hegemónico reinante. Pues, a luz de su propia historia de vida, ahora, un indio podía destacar en las mejores universidades del mundo y ocupar cargos de alta importancia dentro del Estado peruano de aquello años; y, en tercer lugar, de manera moderna, pues Julio C. Tello dentro del ámbito parlamentario usó trajes de etiqueta adaptándose a los nuevos tiempos modernos y
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liberales, sin que ello afecte de alguna manera su política de representación, de lo indio, en el país.
3. Se concluye que la labor parlamentaria, de trece en años en el Congreso de la República del Perú, de Julio C. Tello estuvo dirigida a atender los problemas del indio
vivo, sopesando incluso sus intereses para la defensa del indio histórico, bajo la
presentación de proyectos de ley, mociones y dictámenes que, pese a no haber sido muchos (con un tasa anual de cuatro intervenciones), estuvieron orientados, en primera y última instancia, a redimir la imagen y papel de lo indio, en vísperas del centenario republicano, con la gesta de centros educativos, de salud y otros servicios básicos, aún carentes en el interior del país, para la integración nacional y el perfeccionamiento de la democracia política existente.
Vislumbrando de ello, un claro discurso de origen liberal, pese a no haberse formado como ideólogo político, por los derechos fundamentales del individuo tratados a lo largo de sus intervenciones parlamentarias (en torno a la vida, libertad y propiedad individual) que coadyuga la defensa del movimiento indigenista en torno al papel del indio en la nación, que, acorde a los nuevos tratados de historia política, he llamado de orden liberal indigenista, con base en su formación universitaria en San Marcos (liberal criolla), enrumbada por Ricardo Palma, y matizada desde su propia experiencia de vida como indio huarochirano; que dan como resultado, una voz distinta y única en el Congreso de la República del Perú de la segunda década del siglo XX, que aporta una visión transcendental del «nuevo indio en América» que, en cierto modo, le permitió también consolidarse años después como la cara visible e institucional de la arqueología nacional que años atrás se le impedía.
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