LIC. SUSAN A NOFAL
Catalina, es menudita y prolijita, se come las uñas y tiene muy buen lenguaje, es movediza. “Un personaje”. Fué sietemesina como sus hermanos, se prendió bien al pecho, hizo una buena evo lu ción. Vive con sus padres y 2 hermanos. Es la más chica.
Madre y abuela materna, (hiperpresente), tienen fobias múl- ti ples (claustrofobia, alturas, gatos y otros bichos).
Catalina es talasémica, por eso la consulta es no sólo por que es tán preocupados por la fobia a la comida, que de por sí es im por tan te sino por la urgencia en resolverlo debido a la en- fer me dad que padece que aumenta el riesgo si la alimentación no es com ple ta men te adecuada.
MOTIVODECONSULTA
Es por una fobia a comer sólidos a raíz de un evento traumá- tico en el que se ahogó con un trozo de em pa na da. La ayu da ron a expulsarlo con un golpe seco en la espalda, pero terminó en el hospital con un espasmo de esó fa go. El ambiente familiar en lugar de contenerla se asustó mucho agra van do el impacto del trau ma.
Una semana después la abuela le dijo: “No comás chicle que te vas a ahogar otra vez... ” A la hora de comer la nena se tapó la boca y le dijo a su mamá: “No puedo comer porque me voy a hogar, tengo miedo”.
A partir de ahí se instala la fobia y come solo postres blandos, leche y el Polper B12 indicado por la pediatra. Toda comida semisólida, no “peligrosa”. (ver Catalina - dibujo 7)
Tomé detallados datos de su historia evolutiva, y de la si tua - ción traumática que desencadenó la fobia. Para ir re gis tran do los recursos que tenía Catalina, ya que los utilizo durante el tra ta mien to, pregunté por momentos de logros y me contaron que es ta ba orgullosa porque había aprendido rápido a leer y a contar hasta 10. Pregunté también a quién admiraba y me dijo que a las chicas superpoderosas, que desde ese momento que- daron cla si fi ca das como las ayudadoras. La mamá dijo que la niña era una gran cuidadora y lo demostraba cada vez que ella tenía un pro ble ma de salud.
TRATAMIENTO
Incluye a la niña, sus padres y en interdisciplina con pediatra y nutricionista. Repetimos la importancia de incluir en la psi- co te ra pia a los profesionales que atienden otros aspectos de la salud ya que en este caso la nutricionista consideraba opor tu no sacarle de su dieta la leche, e incluir alimentos sólidos cuando ella todavía no estaba preparada psicológicamente y todavía la le che funcionaba como un sostén emocional.
En una entrevista con los padres les expliqué que Catalina pa re cía sobreadaptada y exigida para alcanzar a sus hermanos ma yo res que le proponían desempeños para los que no estaba madura. Si necesitaba parecer mayor ¿cómo podía verbalizar sus miedos? Directamente los expresaba de manera desafi ante: “No voy a co mer, pegame si querés”.
Les explique a los padres que una desensibilización progresiva consistía en ir de a poco incorporando alimentos cada vez más espesos, como papillas, quaker, polenta, en escalas muy graduales para que la nena fuera controlando la situación. La idea que le di a la madre, tal como hacíamos en el consultorio, era jugar a que se trataba de alimentar a una nenita que recién empezaba a comer, hasta que fuera perdiendo el miedo de a poquito.
La consigna era “la nenita tiene que aprender a comer de a po qui to”, comprendiendo que a veces los bebés se asustan y hay que ayu- darlos con paciencia. Ella era una “ayudadora” de la madre, tal como la chica superpoderosa. Jugaban distintos roles.
Después de nuestra primera sesión comió dos postres, durmió una buena siesta y se despertó relajada y contenta.
Para la terapia de juego se eligieron algunos elementos no pautados. Usamos plastilina, un títere cocodrilos (Coco) y un títere hipopótamo (Hipo) de bocas grandes, con los que ella podía jugar a la mamá que los alimentaba de a poquito y los cuidaba para que crecieran sanitos.
Le preguntaba: ¿Cómo te parece que le vas a dar la comidita? Y ella me guiaba con sus respuestas. Seguía preguntando: ¿Va a crecer?.. ¿lo va a encontrar cada vez más rico?... ¿Y a vos que te gusta
más?... ¿Vos que le darías a Coco?... . ¿que pondría en su boca? La idea es hacer jerarquías de menor a mayor y que ella se sienta en con trol de la situación.
Los primeros cambios tuvieron que ser ser lentos para no des en ca de nar la situación de ansiedad y dar tiempo al aumento de la autoconfi anza.
Es importante la valoración explícita de los logros, por mí- ni mos que sean. Por ejemplo: “La beba esta creciendo y comiendo!!! que bien!!!”
“Vamos a ver si este bebé se da cuenta que está en un lugar seguro”. Fuimos complejizando la desensibilización por minietapas con el permiso de ella. La metáfora era “soy grande y voy a alimentar al bebé Coco, pero también al bebé que soy yo adentro”.
Cuento que armaron los padres de Catalina:
“..Era una nena con varios hermanos, muy linda, todo el mun do es ta ba contento de que haya nacido, fue al colegio, comía de todo, jugaba a muchos juegos sola o con otras nenas, tenía amigos y una gran familia que la querían mucho.”
“... Un día esta nena queriendo comer sintió como que algo se le atas ca ba, parecía como que estaba ahogada. La nena estaba asustada, le do lía la garganta y lloraba y pensaba que algo malo podía ocurrir. (Allí se co mien za a usar estimulación bilateral para desensibi- lizar y reprocesar la situación perturbadora). La mamá supo que hacer para cuidarla, rápidamente le dió unos golpecitos en la espalda y lo al can zo a escupir y se le pasó por unos días la nena comió bien... . pero... .luego un comentario temeroso de su abuelita miedosa recordó la experiencia y se asustó mucho más esta vez, pero mucho más.De ahí en adelante no qui so comer cosas como comía antes las comidas sólidas.”
“Después de un tiempo corto el papá y la mamá pidieron ayuda a las doctoras. De a poquito empezó a ser ayudada y a superar el miedo. Pasado unos días, todo se fue mejorando y como en otras oca sio nes la nena se dio cuenta que podía volver a comer y seguir creciendo y ju gan do (re afi r ma mos los logros).”
“ Finalmente se dio cuenta que todo había pasado, que todo es ta ba bien, que era escuchada y ayudada. “
“La nena se recuperó, volvió a comer de todo, a estar tranquila, con- tenta y a jugar!. Todos volvieron a ser una familia fe liz.”
(Durante todo el tiempo de la historia se hace estimulación bi la te ral). Al fi nalizar el tratamiento, hace un dibujo de la nena sonriente, más grande, fi rme y segura apoyada sobre el piso. Dijo: “estoy feliz, voy a comer una milanesa.” (ver Catalina - dibujo 8).
El tra ta mien to de Catalina duro tres meses a una sesión se- manal. Al seguimiento , once meses des pués, seguía estable y se mantenían los logros obtenidos.