3. THEORETICAL FRAMEWORK
3.4. VALUE CHAIN DESIGN
La que Gonzalo Jiménez de Quesada llamó la Nueva Granada fue Real Audiencia entre 1549 y 1718, virreinato de 1719 a mayo de 1724, donde se restableció al Presidente, figura que se extendió hasta el 24 de abril de 1740, en el cual de nuevo se volvió al virreinato, que subsistió hasta 1810, en que virtualmente quedó suprimido por “los movimientos separatistas de aquel año célebre en los fastos americanos”155. Por la época
de la colonización española, el territorio de la Nueva Granada se dividió más que las demás secciones hispanoamericanas y las provincias procedieron con independencia de la capital156.
Las características principales de la geografía de Colombia se reflejan en la historia nacional y obviamente en la Constitucional. Al efecto debe recordarse que la línea ecuatorial atraviesa el país, de cuyo territorio dos terceras partes quedan en el hemisferio norte y el tercio restante en el sur; el clima es tropical con abundantes lluvias lo que asegura una gran vegetación; las cordilleras de los Andes dominan la topografía
153Capitulaciones, presentadas en nombre del pueblo por el General del Ejército de los Comuneros, Juan Francisco Berbeo, en el campamento de guerra de Zipaquirá, el 5 de junio de 1781, Lugar: Biblioteca Nacional de Colombia, Bogotá, Documentos de los Comuneros, tomo III, Ms 371, folio 13
154Manuel Zapata Olivella habla en sus obras de la sangre triétnica (blanca, negra e indígena).
155 Op cit. AROSEMENA, Justo. Estudios Constitucionales sobre los Gobiernos de la América Latina. Pág. 27
156MARTÍNEZ GARNICA, Armando. La eclosión juntera en el Reino Nuevo de Granada. En: RAMOS, Arístides y otros. El Nuevo Reino de Granada y sus Provincias, Crisis de la Independencia y experiencias republicanas. Bogotá: Editorial Universidad del Rosario y Universidad Javeriana. 2009. Pág. 53 a 75
colombiana, en tres imponentes divisiones que nacen justo al norte de la frontera con Ecuador y corren más o menos paralelas en dirección norte-noreste, y aunque no alcanzan las alturas a las que llegan en Perú y Bolivia, algunos picos están por encima de los 5.500 metros, con una altura promedio de 3.000 metros en la parte central y oriental y de 2.000 en la occidental.
Esa realidad geográfica estableció las condiciones de vida. Debido a la ubicación, durante los siglos XVIII y XIX, fue constante la existencia de una población escasa y esparcida en comunidades pequeñas y desligadas, que se acumulaban en regiones montañosas, por encima de los 2.000 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m.),donde el clima es frio, semejante a la primavera u otoño de la zona templada del planeta y en contraste había poca población en las tierras cálidas por debajo de los 1.000 m.s.n.m., donde se pobló primero la costa Caribe y luego los Llanos Orientales y la región amazónica, no obstante que esta zona conformaba más de la mitad del territorio (56%)157.Las tres cadenas montañosas fueron barreras de comunicación entre las regiones colombianas y del interior del país con el mundo exterior158.
En la conquista, además de las ciudades ubicadas en los Andes colombianos, tomaron importancia Cartagena, Santa Marta y Riohacha, como puntos de intercambio comercial, por la conexión del río Magdalena que vinculaba la costa con el interior del país159, sin que fuera posible el fácil tráfico, teniendo en cuenta que la ruta obligada de viajeros y del comercio con la costa atlántica y de gran parte del tráfico entre el oriente y el occidente del país pasaba por el camino que unía a Santafé con Honda, principal puerto del río Magdalena, que fue descrito como un lugar de inhóspito relieve que en 77 kilómetros ganaba 2.600 metros y que estaba atado a fuertes y frecuentes tormentas tropicales. Las realidades geográficas impidieron además la existencia de un poder central. En el período colonial se distinguían tres regiones principales con características económicas y étnicas diferentes:
157 PALACIOS, Marco y SAFFORD Frank. Colombia País Fragmentado, Sociedad dividida, su historia. Traducción de Ángela García. Grupo Editorial Norma. Bogotá: 2002. Pág. 15
158Ibídem. Pág. 17 159Ibídem. Pág. 16
minería. En ese territorio, el descenso de la población indígena conllevó su reemplazo por población negra.
2. La región oriental de la misma se consagró a la agricultura y a la producción manufacturera artesanal. En estas regiones los aborígenes sobrevivieron en mayor número y se introdujeron pocos esclavos africanos, por lo que la población campesina mestiza, con rasgos fisionómicos y culturales de los muiscas precolombinos, se mantuvo.
3. En la Costa Atlántica, Cartagena concentró la importación de esclavos y el comercio de bienes de consumo, la exportación de oro y el abastecimiento de alimentos y otros productos que llegaban al puerto, lo que implicaba una densidad poblacional negra mayor160.
Las diferencias en las bases poblacionales de las regiones determinaron sus identidades culturales regionales posteriores. Durante el siglo XIX las tres regiones principales fueron antagonistas en lo político y las zonas occidental y caribeña compartieron la antipatía contra la ciudad capital en el centro. En estas rivalidades subyace la tradición de autonomía de ciudades como Popayán y Cartagena161, así como la existencia de poderes económicos crecientes en poblaciones como Bucaramanga y Barranquilla.
Fruto de la colonización española del siglo XVI las poblaciones se concentraron en unas cuantas ciudades estables: Santafé, Tunja y Pamplona en la Cordillera Oriental, Popayán y Pasto en la Cordillera Occidental y Cartagena en la Costa Atlántica. Durante los siglos XVIII y XIX las comunidades asentadas en las actuales regiones santandereana y antioqueña dieron lugar a movimientos colonizadores con nichos cultivables en las vertientes de los ríos. La poca densidad poblacional dificultó el comercio, que además se vio entorpecido por la poca inversión en infraestructura que, en el siglo XIX y anteriores, se terminaba haciendo per cápita. La Nueva Granada fue una colonia pobre, en comparación con México y Perú, grandes productoras de plata162. La existencia de lingotes de oro para exportar generó una resistencia en el comercio de otros productos y
160 Ibídem. Págs. 21-22 161 Ibídem. Pág.23 162 Ibídem. Pág. 56
solo a fines del siglo XIX se logró exportar tabaco, corteza de quina, añil, algodón y café163.
En lo político, a finales del siglo XVIII, se produjo la Revolución de los Comuneros, que es vista por algunos como el movimiento precursor de la independencia y por otros como una protesta contra los nuevos impuestos164, a ello se suma el juicio a Antonio Nariño por la traducción a los derechos del hombre165, la emisión de periódicos en la Nueva Granada que fomentaban un sentimiento de comunidad entre las elites criollas de las diversas regiones166 y la Expedición Botánica, todas, elementos que, según los relatos tradicionales de la historia colombiana, propiciaron los eventos que llevaron a la Declaración de Independencia de 1810.
En la última década del siglo XVIII la Nueva Granada recibió la represión militar ordenada por el virrey Antonio Amar y Borbón por el lenguaje explícito en busca de derechos y libertades en la prensa ilustrada (principalmente en El Espíritu de los Mejores Diarios y el
Papel Periódico de Santafé) y el caso judicial de Antonio Nariño, quien fue encarcelado y
juzgado por traducir e imprimir los Derechos del Hombre y del Ciudadano en 1791167. Para este momento solo se tenían tres modelos de organización del Estado: “una monarquía que habría podido conservar las formas de la sociedad tradicional, una república que seguiría el modelo liberal del Estado de derecho, y, finalmente, un régimen pretoriano presidido por los caudillos salidos de la guerra”.168
Pero más que la preocupación por el modo de gobierno, entre 1810 y 1815, una perspectiva más realista dice que en la Nueva Granada la base poblacional estaba más preocupada por la defensa de sus propias comunidades que por imaginar un orden civil más amplio169.No existió una forma uniforme en las provincias de responder a la nueva
163 Ibídem. Pág. 28 164 Ibídem Pág. 170 165 Ibídem Pgs173-180 166 Ibídem Pág. 181
167 GARRIDO MARGARITA, Nueva Granada entre el Orden Colonial y el Republicano: lenguajes sociales y políticos. En Palacios, Marco, Las independencias hispanoamericanas, interpretaciones 200 años después. Bogotá: Norma. 2009. Págs. 93-96
168Op. cit. JARAMILLO URIBE, Jaime. Ensayos de historia social. Pág. 216 y 217 169 Ibídem. Pág. 15
nunca nacionales, en una fase que podemos llamar de la “Revolución Jurídica” de las luchas por la autonomía local, de ciudades-Estado dentro de los marcos tradicionales170. En este punto es importante mencionar que tal como lo estimó Javier Ocampo López, la revolución de independencia de Colombia, al igual que las otras de América que se llevaron a cabo en la transición de los siglos XVIII y XIX, no se presentó como un hecho histórico aislado sino como un movimiento revolucionario en crisis, conectado a la crisis de la sociedad occidental en el cual se dio un profundo proceso de cambio integral y radical de las estructuras básicas de la sociedad: ideológicas, políticas, jurídicas, sociales, económicas y culturales171.
Cuando Colombia se emancipó, al mismo tiempo que las demás colonias españolas en América, la metrópoli española también estaba realizando su revolución de independencia respecto del impacto napoleónico. En 1808 se presenta el derrumbe de la monarquía española, afianzada durante tres siglos por las dos casas dinásticas: la Casa de los Austrias en los siglos XVI y XVII y la Casa de los Borbones en el siglo XVIII. La última conocida por ser reformista y progresista172.
La guerra de independencia, en el caso de Nueva Granada supone una coyuntura revolucionaria que sufre de partidismos políticos, caudillismo, regionalismo, fiebre constitucionalista, etc.; donde se presenta un conflicto constante de enfrentamiento entre el poder regional y el poder central y polémicas constantes sobre el régimen que debía imponerse (presidencial o parlamentario). La emancipación lleva al enfrentamiento de grupos sociales e ideológicos diversos: españoles peninsulares contra criollos, criollos realistas contra independentistas; tradicionalistas contra liberales; monárquicos contra republicanos; centralistas contra federalistas. 173
170 Ibídem Pág. 23.
171 Op cit. OCAMPO LÓPEZ, Javier. El proceso ideológico de la emancipación en Colombia. Pág. 19. 172 Ibídem. Pág. 30