El estudio del rechazo escolar y su comorbilidad con los distintos Trastornos de Ansiedad (TA) ha sido objeto de estudio de numerosas investigaciones (Brandibas et al., 2004; Egger et al., 2003; Ingul y Nordahl, 2013; Kearney y Albano, 2004). Dada la heterogeneidad de perfiles que pueden presentar los sujetos que rechazan la escuela, la mayoría de estudios se basan en la clasificación propuesta por Kearney y Silverman (1990; 1996) para evaluar qué perfiles de ansiedad se asocian a cada uno de los cuatro factores que pueden justificar dicho comportamiento.
Atendiendo a dicha categorización, Kearney y Albano (2004) evaluaron los trastornos de ansiedad mediante la entrevista ADIS en una muestra de 143 jóvenes entre 5 y 17 años, cuya inasistencia escolar presentaba una media del 37.22% del tiempo lectivo, junto con la cumplimentación de las versiones dirigidas a sus padres. Los
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resultados de este estudio reportaron que el trastorno de ansiedad por separación fue el diagnóstico predominante, aunque casi un tercio de la muestra (30.8%) recibió un segundo diagnóstico, un 11.9% un tercer diagnóstico, un 4.2% un cuarto diagnóstico y un 2.1% un quinto diagnóstico. Como primer diagnóstico destaca la representación del trastorno de ansiedad por separación con un 22.4% de prevalencia, seguido del trastorno de ansiedad generalizada con un 10.5%, el trastorno negativista desafiante con un 8.4%, la depresión mayor cuya representación fue de un 4.9%, la fobia específica por un 4.2%, el trastorno de ansiedad social con un 3.5%, el trastorno de conducta por un 2.8%, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad y el trastorno de pánico ambos con 1.4% de prevalencia y finalmente, la enuresis y el trastorno de estrés postraumático ambos con un 0.7%. Por otro lado, un 32.9% de los participantes no recibieron ningún diagnóstico. En cuanto a las distribuciones de diagnóstico en función de los 4 factores evaluados por la SRAS-R-C, resultó más frecuente que el trastorno de ansiedad por separación correlacionara con la negativa de un sujeto a asistir a la escuela debido a la Búsqueda de Atención de Otros Seres Queridos (Factor III). En general, los trastornos de ansiedad se concentraron en los primeros factores del SRAS que justifican el rechazo a la escuela por reforzamiento negativo (Factor I. Evitación de la Escuela debido a Estímulos que Provocan Afectividad Negativa, y Factor II. Escape de Situaciones Sociales y/o de Evaluación en la Escuela que Resultan Aversivas). Respecto al cuarto factor, debido a la Búsqueda de Refuerzos Tangibles Fuera de la Escuela, los diagnósticos vinculados a este factor tendían a ser los trastornos de comportamiento perturbador. Cabe señalar, que los diagnósticos de mayor severidad se asociaron a aquellos estudiantes que se negaban a ir a la escuela debido a la evitación estímulos que provocaban afectividad negativa.
Por su parte, Egger et al. (2003), para examinar la relación entre los estudiantes que se niegan a asistir a la escuela y los trastornos asociados, establecieron una diferenciación entre estudiantes que rechazan la escuela debido a la ansiedad generada y los absentistas escolares, cuyas faltas de asistencia no se fundamentan en la ansiedad o afectividad negativa generada por situaciones relacionadas con la escuela. Los resultados obtenidos por este estudio de carácter longitudinal con una muestra de 1.422 niños estadounidenses entre 9 y 16 años revelaron que los estudiantes que basaban su negativa a asistir a la escuela en la ansiedad generada se asociaron en mayor medida con la depresión (13.9%) y el trastorno de ansiedad por separación (10.8%), mientras que los absentistas se vincularon con trastornos de conducta (14.8%), el trastorno negativista desafiante (9.7%) y la depresión (7.5%). En este trabajo también se evalúan aquellos
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sujetos considerados mixtos, es decir, que justifican su negativa a asistir a la escuela tanto por ansiedad como por conductas absentistas. En este grupo los resultados reportaron que un 88.2% presenta algún trastorno psiquiátrico con la presencia tanto de trastornos emocionales como problemas de conducta.
Estudios posteriores han continuado investigando las diferencias entre sujetos que rechazan la escuela con base ansiógena o sin la presencia de ésta y la influencia de la ansiedad como principal factor de riesgo ante la negativa a asistir al colegio. Ingul y Nordahl (2013) analizaron las diferencias entre ambos grupos con una muestra de 865 estudiantes noruegos entre 16 y 21 años (M = 17.21; DE = 1.28). Los síntomas de ansiedad fueron evaluados mediante la SCARED, además de otras variables como la depresión, personalidad, problemas de conducta externalizantes, resiliencia, consumo de sustancias y otros factores contextuales y sociodemográficos. En cuanto a la ansiedad, los resultados señalaron que presentan mayor severidad psiquiátrica y problemas de conducta aquellos jóvenes absentistas que a su vez presentan altos niveles de ansiedad. Los TA más frecuentes se dieron en el grupo con alta ansiedad y altas tasas de absentismo, obteniendo este grupo mayores puntuaciones en el trastorno de ansiedad social y el trastorno de pánico que el conjunto con bajas tasas de ausentismo pero elevadas puntuaciones de ansiedad.
Además de los hallazgos expuestos en estas investigaciones, diversos estudios que se han centrado en la validación de la SRAS han analizado la relación entre los perfiles obtenidos por este instrumento y la ansiedad (Higa et al., 2002; Kearney, 2002a; Kearney y Silverman, 1993). En general, los resultados de estas investigaciones señalan que los sujetos que presentan un comportamiento de rechazo a la escuela por reforzamiento negativo (Factores I y II) obtuvieron mayores puntuaciones en síntomas ansiógenos como la ansiedad social sobre todo para el segundo factor. Por otro lado, los tres estudios señalados apoyan que estudiantes con rechazo escolar por reforzamiento positivo, concretamente respecto al tercer factor, manifestaron puntuaciones más altas en trastorno de ansiedad por separación.
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