3 PATIENTS AND METHODS
3.3 METHODS
3.3.3 Variant validation
La gran diferencia es que Geiger entiende la cultura occidental no-judía del mismo modo que Hirsch lo hace. Pero Geiger y los reformistas se identifican más con ella que lo que lo hace Hirsch. En otras palabras, Hirsch en la cuestión cultural como ya dijimos, está dispuesto a mandar a un alumno judío suyo a la Universidad para que se eduque dentro del conocimiento occidental general. El concibe el hecho que ya no podemos vivir más aislados y separados de lo que pasa allí afuera. ¿Pero realmente ama esa cultura? ¿Le importa? ¿Está comprometido con ella? ¿Se siente tan cercano a Leibniz y Kant como lo hace con el Talmud y la Tora? No estoy tan seguro que así sea. Pero si estoy seguro que Geiger ama realmente la cultura occidental europea. Geiger y los reformistas entendieron la cultura alemana por lo que ella era y era algo a lo que ellos querían pertenecer y formaba parte inseparable de su ser. En pocas palabras para esta clase de judío saber alemán, comer comida típica alemana, saber sobre Kant, Leibniz y la
Tora y el judaísmo era parte de un todo. No una cosa o la otra. No una por encima de la otra. Y por lo tanto ambas culturas eran muy importantes para los reformistas e incluso esto explica cuan cercanos se encuentra un judío liberal de la cultura norteamericana, latina o europea mucho más que un ortodoxo. Geiger se siente identificado con la cultura alemana, su historia, sus costumbres y sus comidas mientras que Hirsch tolera esa cultura entonces ¿Cuál es entonces la gran diferencia moderna entre estas dos corrientes?
Para Geiger que ya se siente cómodo con la cultura occidental, lo que tiene que tratar de hacer ahora como reformista es poner toda su energía en descubrir qué hace del judaísmo algo único, particular o distinto a la cultura occidental que tanto ama. Qué tiene el judaísmo que no tiene la cultura occidental y por qué vale la pena preservarlo. Y este punto ya lo mencionamos en nuestra publicación anterior. ¿Qué es lo particular o único de ser judío?
Y aquí Geiger se encuentra así mismo irónica y paradójicamente en una situación muy interesante. Tiene que llegar a término con su judaísmo y su pelea no es la cultura occidental ya que el ama esta cultura. Está en paz con el mundo occidental moderno, capitalista y globalizado. Su pelea es con el cristianismo. Es decir que para justificar su judaísmo Geiger va a preguntarse qué religión refleja mejor los valores del mundo moderno que el ama. Qué religión refleja mejor los valores éticos y morales del mundo occidental. Quién debería ser el líder religioso moral y ético del mundo moderno. ¿Debería ser el cristianismo o el judaísmo?
Y este es el motivo por el cual Geiger se enfrenta a sus colegas cristianos y por eso esta tan obsesionado con la noción de que Jesús era un judío y que solo los judíos podían entender a Jesús. Esta es la razón por la cual el judaísmo reformista (y veremos esto de nuevo cuando hablemos de Hermann Cohen y Leo Baeck y otros pensadores reformistas o liberales más adelante) está argumentando y comparando el judaísmo con el cristianismo y están tan preocupados por los diálogos y los encuentros inter-religiosos. Irónicamente el grupo de judíos más racionales y liberales, en su búsqueda de la propia identidad judía en la modernidad, resucitan en una nueva forma en la modernidad la vieja pelea y discusión entre judíos y cristianos de la Edad Media.
Y este es el motivo por el cual a los ortodoxos en general todo este tema ni les interesa. No es su lucha. No les importa demasiado la noción de la separación entre la Iglesia y el Estado ni las políticas de Estado. Mientras que les permitan seguir con sus vidas lo que pasa a nivel político generalmente no les interesa. Pero por el contrario los judíos reformistas o más liberales son extremadamente sensibles a estos temas.
Incluso en la actualidad puedo darles un ejemplo personal muy claro. En Enero del año 2009 viaje con todo un grupo de Jabad Luvabitch a New York y viví por 10 diez días una experiencia de vida única y maravillosa que recuerdo con mucha alegría y cariño. Me aloje en casa de una familia de judíos pertenecientes a esta corriente judía y pude vivir, comer y respirar el aire y la vida de un judío perteneciente a Jabad Luvabitch viviendo en la comunidad de Crown Heights en Brooklyn. Me estoy refiriendo a una de las comunidades tal vez más ortodoxas que existen. Shabbat en nuestro barrio parecía Shabbat en Jerusalén. Todo estaba cerrado e incluso si te cruzabas con alguien en la calle el saludo era “shabbes” es decir Shabbat Shalom en yiddish. Fui a la tumba del Rebe de Luvabitch y para hacerlo y poder ingresar tuve que antes ir a la mikve, descalzarme para entrar a su tumba y escribirle una carta. Rece en el 770 de la Eastern Parkway, es decir la comunidad central donde rezaba el Rebe de Luvabitch e incluso fui a escuchar a uno de mis Rabinos favoritos de Jabad un Shabbat por la mañana, el Rabino Yosef Yitzchak Jacobson.
Justamente en ese período se estaban llevando acabo las elecciones para Presidente de los Estados Unidos y era un momento muy sensible para los Estados Unidos y el mundo en general ya que el candidato favorito a Presidente era ni más ni menos que Barack Obama, el primer Presidente afroamericano de la historia estadounidense. Así que como coronación del viaje recuerdo que además de la intensidad de vivir una vida como judío de Jabad Luvabitch en Brooklyn también experimenté la sensibilidad y emoción norteamericana frente a este gran evento de su historia. Recuerdo un aeropuerto entero parado mirando el primer discurso de Obama como Presidente por Televisión. El mundo general estaba agitado y sensible con este tema.
Sin embargo las familias de Jabad con las que charlaba en Shabbat o en otras instancias cuando les preguntaba acerca de Obama y todo esto parecían completamente indiferentes. Simplemente me contestaban que el voto no es obligatorio en Estados Unidos y que ellos no votaban ni les interesaba el tema
porque de hecho este grupo está más preocupado por su propio slogan continuo de Mesías Ahora! o Mashíaj Ya! u originalmente Mashiach Now! como nació en Brooklyn y por eso lo que sucede a nivel político contemporáneo realmente no les interesa demasiado ya que ven todo esto, en términos generales, como algo circunstancial y poco relevante.
Por el contrario como muchos de Uds. saben he trabajado los últimos nueve años de mi vida junto al Rabino Sergio Bergman en Argentina. No tengo mucho más para agregar al respecto ya que el Rabino Bergman no solo es un Rabino originalmente reformista en sus raíces más profundas sino que hoy en día es ni más ni menos que legislador de la Ciudad de Buenos Aires. Por lo tanto este ejemplo personal de mi propia vida puede servir para reforzar estas aproximaciones diferentes de estas dos corrientes o movimientos judíos a cómo ser relaciona la ortodoxia por un lado y el reformismo o los judíos liberales por otro lado con respecto al Estado Moderno.
Es realmente muy interesante como estas posturas políticas emergen en la Modernidad. A los judíos ortodoxos todas estas cosas ni les interesan. Esta no es su lucha.
Y lo que quiero sugerir es que esto surge de una posición y diferencia teológica.
Por supuesto que estoy haciendo una generalización y esto no implica que todos los Rabinos y judíos reformistas o liberales estén comprometidos o interesados en la política mientras que a ningún ortodoxo le interesa para nada. Hay también Rabinos y judíos ortodoxos que están comprometidos con partidos políticos. Simplemente estoy haciendo una generalización para poder comparar estas dos aproximaciones judías a los desafíos de la Modernidad.