Chapter: 2: Field Relationships
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4.5. Discussion
4.5.1. Variations in major and trace elements
¿Por qué hablo de numinoso? Porque lo numinoso expresa trascendencia, el hombre se vislumbra, sale de sí, admirando. En lo numinoso aparecen las teofanías bíblicas. En lo numinoso aparecen las dos experiencias de Dios en el hombre: su inmanencia y su trascendencia. Dios es el Absolutamente Otro y es al mismo tiempo tan cercano que se ―ve‖ en las teofanías. En la figura de la ―zarza
ardiendo‖ Ex γ, β y en la visión de Isaías en la majestad de un trono, nimbado de
gloria, Is 6, 1ss., se revela Yahvé como mysterium, tremendun, maiestas, augustum, energicum y fascinas349. Al darse lo numinoso en línea de
trascendencia, muestra en el hombre la necesidad de estar abierto al Infinito, consecuencia de su doble apertura categorial y trascendental.
La experiencia de lo misterioso y fascinante al mismo tiempo, va en la línea de los sentimientos. Los sentimientos se enmarcan mucho más en el lenguaje semiótico y por ende en la estructura semiótica del hombre. De ahí que los sentimientos no se expresan conceptualmente, sino que se describen metafóricamente. La experiencia de lo misterioso y tremendo es más propia de los pueblos primitivos y del hombre pagano que vive al margen de Dios, centrado en sus propios ritos. Lo misterioso es lo ―tremendo‖ para los paganos, generando ―pavor‖. En cambio la experiencia de lo fascinante se enmarca en el gozo de disfrutar lo inefable, lo
―santo‖, que genera ―gozo‖ (experiencia bíblica). Esta experiencia causa como una
especie de embriaguez espiritual, es lo que llamaríamos éxtasis. Aquí aparece la mística cristiana. La experiencia de Dios en Israel llega a la escala de lo fascinante, cuando describe a Dios como el Emmanuel, es decir, Dios con
347 Rahner, o. c. p. 155.
348 En este acápite nos vamos a fundamentar en Rudolf Otto en su libro, Lo santo, revista de
Occidente, Madrid, 1965, 2ª. Edición.
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nosotros, Is 7, 14. No es un Dios alejado, sino atrayente y fascinante, que pone su
―tienda entre nosotros‖ Jn 1, 14.
La mística en este contexto de lo numinoso, nos dice τtto, ―comienza por el sentimiento de una dominación universal invencible, y después se convierte en un
deseo de unión con quien así domina‖350. La mística está más cercana al lenguaje
oriental tan expresivo y tan dado a comunicar experiencias, antes que conceptos abstractos. Lo numinoso es lo misterioso y admirable. Es quedarse con la boca abierta de admiración gozosa351. En este enfoque cabe la frase de Rahner: ―Cabría decir que, el cristiano del futuro o será ―un místico‖, es decir, una persona que ha ―experimentado‖ algo, o no será cristiano‖352. La mistagogia nos permite
obedecer a un innato deseo de experimentar. Los grandes místicos cristianos- católicos son maestros en esta experiencia. Son personas que desbordan en gozo. Muestran la experiencia que Él sólo constituye la felicidad. El libro del Cantar de los Cantares presenta de alguna manera una experiencia mística. El enamorado de Dios vive como en un idilio con Él. La mística es como un abrirse el corazón para dejarse penetrar de la incomprensibilidad de Dios como amor, único capaz de escuchar siempre al hombre.
El hombre en la experiencia misteriosa y fascinante de Dios siente un gozo
indescriptible. Es una experiencia ―excesiva‖, ―superabundante‖, ―fascinante‖353.
Esta experiencia de alguna manera es descrita por los evangelistas en la vivencia del Monte Tabor (Lc 9, 28-36 y par.). La experiencia de Dios resulta inagotable, una experiencia exige otra ininterrumpidamente, la apertura al Infinito va creciendo sin encontrar fondo. Un paso adelante, exige continuidad gozosa. Dios nunca cansa. Cualquier ser humano, por más fascinante que sea, llega a cansar, porque el hombre nunca podrá dar la medida del hombre; podrá ser –y de hecho lo es-, el camino para experimentar a Dios; pero nunca el hombre tendrá la capacidad de reemplazar a Dios. Sería como si el signo suplantase a lo que representa; la pintura al pintor; la estatua al escultor.
¿Por qué los hombres de hoy admiran y –casi adoran- a los grandes de este mundo, en términos económicos, artísticos, políticos, académicos, científicos, deportivos, religiosos? Porque se presentan como misteriosos. ¿Cuál es el misterio? El secreto del éxito. Pero cuando se conoce su vida privada o se
350 Otto citando a Récéjae en su obra, Essai sur les fondaments de la connaissancee mystique
(París, 1897), o.c. p. 32.
351 Otto, o. c. p. 41.
352 Rahner, Escritos de Teología, VII, 22-27, Taurus, Madrid, 1961-1969. 353 Otto, o. c. p. 53.
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convive con ellos, viene la decepción. El periodista británico Paul Johnson354
describe las ―bajezas‖ de grandes intelectuales en su vida diaria. Analiza el
escritor una muestra representativa de esos hombres ―admirados‖ por sus obras, pero que en su vida privada son otra cosa. Con ese enfoque analiza la ―vida privada‖ de: Jean Jacques Rousseau, Karl Marx, León Tolstoi, Bertolt Brecht, Bertrand Russell, Jean Paul Sartre, Ernest Hemingway, entre otros. Definitivamente, solo los hombres llenos de Dios fascinan al mundo. Como veremos más adelante, solo el amor enamora. Aquí traigo a colación el mensaje bíblico: ―Maldito quien se fía en el hombre, y hace de la carne su apoyo‖ Jr 1ι, 5. No se trata de despreciar al hombre, se trata de ver en él que cuando niega su trascendencia, partiendo de su finitud, destruye su identidad, cayendo en la más nefasta alienación.