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An Evolving Industry with a Global Reach

1.2. The Car of the Future

1.2.4. Vehicle Electronics and Electrical Systems

Tras lo señalado en los dos apartados anteriores debemos ahora recapitular y tratar de delimitar los contornos de nuestro trabajo. Como ya se ha apuntado, la preocupación por el sentido, la incidencia real, o la calidad de la Cooperación al Desarrollo ha dado lugar a un amplísimo número de trabajos que en su conjunto pueden englobarse en alguno de los cuatro enfoques presentados en 2.2. Ello no obstante, se detecta una

laguna importante a la hora de analizar y/o evaluar el alcance de políticas de cooperación específicas puestas en marcha por distintos tipos de administraciones, las cuales van más allá del examen de cada intervención concreta, y tampoco pueden estudiarse desde la perspectiva de su incidencia sobre una realidad social o geográfica ya que están concebidas para impactar en distintos tipos de realidades.

Esta limitación no es ajena a un debate más amplio relativo a la posibilidad misma de evaluar determinados tipos de intervenciones públicas, lo que enlaza en parte con las consideraciones llevadas a cabo sobre evaluabilidad en 2.3.2. o con los interrogantes sobre la necesidad y/o conveniencia de “evaluarlo todo” (Dalher-Larsen, 2007). El propio CAD es consciente del problema al señalar que es preciso dilucidar “si la evaluación constituye la mejor respuesta a las cuestiones planteadas por los actores implicados relevantes o por los responsables de las políticas” (CAD/OCDE, 2010: 9).

En este contexto, y desde este marco de preocupaciones, creemos necesario discutir sobre la posibilidad de acercarnos al examen de las políticas públicas –en nuestro caso políticas de Cooperación al Desarrollo– desde una perspectiva más abierta que la que puede resultar del uso de metodologías ya establecidas. Para ello, hemos fijado nuestra atención en dos debates específicos. El primero de ellos se refiere a las relaciones y diferencias entre los conceptos de investigación y evaluación. Como señala Bustelo ambos pueden ser considerados como modos de indagación sistemática, lo que les situaría dentro de un mismo campo genérico, si bien pueden también observarse diferencias relacionadas con la naturaleza, la finalidad, el objeto de estudio o algunas cuestiones de carácter epistemológico y metodológico (Bustelo, 1999). Esta misma autora señala que mientras la investigación se realiza con el fin último de construir conocimiento, la evaluación “se hace para mejorar los programas evaluados, rendir cuentas sobre los mismos y generar una información que permita ilustrar posibles acciones futuras” (Bustelo 1999: 4).

En el caso de este trabajo, consideramos que nos encontramos claramente dentro del campo de la investigación académica, lo que no significa desconocer las propuestas y la metodología que provienen del campo de aquellos trabajos de evaluación que se sitúan más en el ámbito de la consultoría. Desde ese punto de vista, consideramos de interés incorporar diversos aspectos metodológicos que han sido más desarrollados en el campo de la evaluación, ya que los mismos pueden contribuir a entender mejor el objeto de estudio y a allanar el camino para su interpretación. Ello no obstante, creemos necesario aproximarnos con cautela a este asunto ya que como señala Dalher-Larsen (2007: 103) “hoy en día, las normas, valores, sistemas y estructuras que fomentan la evaluación están próximas a convertirse en metas en sí mismas” lo que podría limitar su alcance, generando un corpus teórico excesivamente cerrado que podría no servir para arrojar luz sobre aquellos aspectos que son objeto de esta

investigación. Además, entendemos que tanto la orientación como el enfoque metodológico de nuestro análisis se diferencian de un trabajo de evaluación convencional en cuanto que no responden a las demandas concretas de un actor, sino que parte de una visión amplia y sin aprioris sobre el tema, no delimitada previamente por necesidades planteadas de manera exógena.

El segundo de los debates mencionados es el que se refiere a las diferencias entre la evaluación y el análisis de las políticas. Lo cierto es que, a lo largo de las últimas décadas se ha incrementado la preocupación –plasmada en un buen número de trabajos– por el estudio de las políticas públicas, por su concepción y orientación, por la manera en que son puestas en marcha, o por el propio examen de sus resultados. Ello ha dado lugar a un campo de estudio asociado al concepto de Policy Analysis, cuyo objeto es el estudio de “lo que hacen los gobiernos, por qué lo hacen, y qué resultados obtienen” (Dye, 1976:1), lo que por otra parte puede llevarse a cabo desde diferentes perspectivas. A este respecto, Pérez Sánchez (2005) señala la existencia de intereses distintos y aunque complementarios como pueden ser la comprensión de las políticas, la mejora de su calidad, o ambas cosas a la vez. En nuestro caso nos situamos en esta última perspectiva ya que si bien el objetivo principal de nuestra investigación es la comprensión de las políticas de cooperación impulsadas por las CC.AA. –estudiando su consistencia y su lógica de intervención– pretendemos al mismo tiempo realizar un análisis evaluativo que pudiera contribuir también a la mejora de su calidad.

Por otra parte, el enfoque del Policy Analysis no es ajeno a la noción de evaluación. Algunos autores, como Hogwood y Gunn señalan la existencia de siete tipos distintos dentro del Policy Analysis entre los que se encuentran los estudios de evaluación, pero también otros de gran interés para nuestro trabajo como los estudios sobre el contenido de las políticas, o los relacionados con el proceso de las políticas (Hogwood y Gunn, 1984).

En consecuencia, y a modo de resumen de lo señalado a lo largo de este apartado 2.3. subrayaremos la necesidad de adoptar un enfoque amplio que situándose en el campo del Policy Analysis toma en consideración instrumentos y metodologías que provienen de los estudios sobre Evaluación.

2.4. Las políticas de Cooperación al Desarrollo descentralizada en el