Los objetivos de la Agenda 21 de Barranco, que parten del eje cultura, así como su configuración y fines, se desarrollarán en profundidad en los párrafos siguientes. No obstante, es necesario anticipar que en sus objetivos se encuentran la emancipación y la toma de todas las decisiones y debates por parte de la ciudadanía en una posición igualitaria con las autoridades, desde un enfoque sostenible cultural. Este objetivo permitió que los líderes vecinales se integraran desde la fase inicial a través de la firma de la adhesión a la Agenda 21 por parte de la Municipalidad de Barranco y, de esta manera, participar de la toma de decisiones y de la configuración de este proyecto. Así, indirectamente, pudieron asumir una posición igualitaria, aunque no de poder, que les permitía controlar y auditar todas las decisiones que se tomaran considerando su posición y criterio. En resumen, la implementación de un programa de desarrollo sostenible como herramienta de control al movimiento vecinal por parte de la Municipalidad se convirtió en una herramienta de control por parte de los vecinos hacia la Municipalidad.
Agenda 21 es un proyecto de Unesco para políticas locales de desarrollo cultural. Surgió el 8 de mayo de 2004 en el Fórum Mundial de las Culturas 2004 de Barcelona. Este proceso comenzó en 2001, con la Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural de la Unesco. Luego, en el Fórum de las Culturas de Barcelona, se desarrolló todo un proceso que configuró esta agenda internacionalmente y, posteriormente, su aplicación en el caso estudiado del distrito de Barranco.
En 2005, se celebró la Convención sobre la Diversidad de las Expresiones Culturales de la Unesco, que estableció un acuerdo internacional jurídicamente vinculante que permite a cualquier ciudadano crear, producir, difundir y disfrutar un amplio abanico de bienes, servicios y actividades culturales, incluyendo los propios de estos actores. En abril de 2010, en la ciudad de Chicago, Estados Unidos de América, se elaboró el Documento de Orientación Política sobre cultura como cuarto pilar de desarrollo sostenible. Esta fecha es importante porque define el enfoque de desarrollo de esta agenda, que fue aprobado el 17 de noviembre de 2010 en la ciudad de México. Del 18 al 20 de marzo de 2015, en Bilbao, se da forma definitiva a la Agenda 21 para que se pueda adoptar y aplicar por los municipios que quieran integrarse. Se realiza a partir de la adaptación del documento Cultura 21: Acciones, que es el complemento de Agenda 21. A finales de este mismo año y sin poder precisar la fecha exacta, se aprueba la Agenda de Desarrollo Sostenible Post 2015, que establece los plazos y el enfoque de desarrollo a seguir en Agenda 21. Mientras se aprobaba esta última agenda, los municipios que se integraron en este proyecto, a medida que se legitimaban las herramientas de control y aplicación por parte de Unesco, elaboraron sus planes culturales para el periodo 2016-2021, bajo el paraguas de la Agenda 21. Entre septiembre y noviembre de 2015, Barranco aprobó el Plan Concertado de Cultura 2016-2020, que entró en vigor a partir de enero de 2016, y cuyos resultados se conocerán en 2021 en el informe auditor de Unesco.
Así, se pretende consolidar la política cultural participativa del distrito de Barranco para que contribuya a mejorar la calidad de vida de todas las ciudadanas barranquinas y todos los ciudadanos barranquinos. De este modo, se asegura el ejercicio pleno de los derechos humanos y culturales, fortaleciendo y promocionando el desarrollo de los agentes culturales del distrito. A efectos de esta investigación, se entiende el término cultura como un todo. Para ello, se busca crear nuevas instalaciones culturales, mejorar las ya existentes y fomentar la participación ciudadana en la toma de decisiones de la Municipalidad, incluyéndose el
presupuesto municipal para conseguir una mayor inclusión social y un crecimiento económico salvaguardando el medioambiente.
Un actor analizado en este estudio es la Municipalidad de Barranco. Con respecto a esta, se examinaron sus actuaciones, posturas y el rol que desempeña en el marco de la Agenda 21, aunque también están implicados otros actores como los vecinos de Barranco, los agentes culturales del distrito (gestores culturales, antropólogos, sociólogos, etc.), entidades culturales, el Ministerio de Cultura y el Ministerio de Educación.
Los promotores de esta agenda de desarrollo cultural entienden el desarrollo en tres vertientes: el desarrollo humano, que consiste en “la búsqueda del pleno potencial de los ciudadanos y ciudadanas como seres holísticos con dimensiones físicas, emocionales, espirituales, intelectuales, psicológicas y culturales” (UN, 2014:1) ; el desarrollo social, que implica “la construcción y el mantenimiento de estructuras, políticas y estrategias que faciliten y fortalezcan el desarrollo humano, la cohesión social y la gobernanza participativa” (UN, 2014:1); y por último, el desarrollo económico, que persigue “la creación de riqueza y la generación de recursos económicos que ayuden a impulsar el desarrollo humano y social” (UN, 2014:1). En otras palabras, desarrollo cultural es el nombre que se le otorga al desarrollo en sí, cuando confluyen los tres enfoques: el desarrollo humano, social y económico.
Las tensiones en el proceso de aprobación e implementación de la Agenda 21, como se señaló anteriormente en este capítulo, se produjeron al iniciar la implementación del proyecto. Así, la Municipalidad constituyó el Comité Agenda 21 de Barranco solo con miembros de la Municipalidad, del Ministerio de Cultura, del Ministerio de Educación, de la Fundación Pedro y Angélica de Osma y del MAC-Lima, e ignoró al resto de actores de la comuna barranquina que eran contemplados como integrantes del comité según la Agenda 21.
Esta acción de la Municipalidad provocó el rechazo justificado de los vecinos y de los agentes culturales independientes que conforman el distrito, pues se les privaba de participar, cuestionar y observar las propuestas y decisiones que afectan a todo el distrito. Es justo reconocer y destacar el empoderamiento del movimiento vecinal, en nombre de la población del distrito de Barranco, para defender su posición tan importante en este proceso y su lucha por mantener un papel protagónico. Al final, es la población quien sufrirá los efectos de las decisiones adoptadas en el marco de la Agenda 21.
Lo anteriormente citado remite a Jane Jacobs, citado en Delgado (2014), que se centraba en el valor de uso de la calle, ya que actualmente lo que prevalece es el valor de cambio del espacio público para buscar el máximo beneficio, tal como pretendía la Municipalidad de Barranco. Así, el movimiento vecinal es el que conserva y recupera este valor de uso de la calle. Delgado (2014) indicó que hay grupos que buscan transformar la calle en algo público a través de rituales de apropiación, tanto prácticos como simbólicos, contra los discursos hegemónicos, lo cual genera estrategias de resistencia vecinal.