Hay que crear una conciencia social
en la que sintamos que los niños son responsabilidad de todos y todas. Los niños sólo cuentan con el amor de los adultos decentes
para poder salir de esta situación.
Se necesita el esfuerzo de toda una tribu para que los niños y las niñas sean felices, sanos y bondadosos”…
Jorge Barudi
La preocupación por los niños y las niñas y por las formas en que están viviendo sus infancias es primordial y esto se debería expresar desde el Estado, la sociedad, la escuela y la misma familia, ya que los niños y las niñas son sujetos que deben reflejarse en el ambiente que se encuentren, porque son personas completas, capaces, son sujetos de derecho como lo señala (Duran, 1990-2000):
El interés superior en los niños-as implica que no puede existir ninguna justificación verdadera para que el Estado, la sociedad o la familia incumplan y violen los derechos y garantías de los niños-as. Implica en segundo lugar, la preferencia en la formulación y la ejecución de las políticas públicas y en el presupuesto de gastos, esto involucra también una prioridad en la atención de los servicios públicos. (DURÁN, 1.990-2.000, p. 22).
Es indispensable escuchar a los niños y tener en cuenta sus aspiraciones, sus necesidades y sus problemáticas y hacer que ellos mismos aprendan a defender sus derechos cuando son verdaderamente vulnerados.
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Las políticas públicas (Ley 1098, Código de Infancia y Adolescencia de Noviembre de 2006) deben contar con recursos tanto económicos como humanos para controlar y ejecutar acciones a favor de los derechos de los niños, e incurrir en más programas y campañas que ayuden a la infancia a ser más feliz.
Parte de lo que se proponen desde las políticas que atañen al cuidado de infantes y adolescentes, es el ejercicio y la garantía de igualdad de género para que este estigma social sea parte del pasado y se empiece a construir una sociedad equitativa con igualdad de oportunidades tanto para los niños como para las niñas. Veamos lo que trae Duran al respecto:
“La perspectiva de ciclo de vida, permite ver el tránsito de la vida como un
continuo, donde el crecimiento y el desarrollo, son el producto de la sucesión de experiencias en los aspectos biológico, psicológico y social”. (Duran, 1990-2000,
p. 24).
La ambigüedad y generalización en los documentos legislativos que atañen a la protección de los niños y niñas a partir del ejercicio de sus derechos resulta ser una constante en la cual es preciso detenerse. Dentro de las políticas de infancia se deben tener en cuenta la evolución de cada una de las etapas de vida de los niños, para entender de una manera más clara cambios que ellos presentan en cada una de ellas y sus necesidades puntuales:
“Las necesidades de los niños y niñas están integradas y somos nosotros los que las calificamos en salud, nutrición, educación. Sin embargo él no puede aislar su
hambre de alimento, su hambre de afecto, o su hambre de conocimiento” (Álvarez,
1986, p.25).
En el documento“Noción del derecho al buen trato construido por niños y niñas de quinto de primaria, relacionado con todos los agentes del colegio mi segundo hogar”
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afectuosas, amables y cordiales de comunicación, con el mundo, que tiene que ver con la sociabilidad, entendida como ese valor que nos impulsa a buscar y a cultivar las relaciones con las personas compaginando los mutuos intereses e ideas para encaminarlos hacia un fin común, independientemente de las circunstancias personales que a cada uno rodean. Es la sumatoria del cumplimiento de todos los derechos que tenemos como ciudadanos”. (Nossa, 2015)
Otra noción del buen trato, podemos encontrada en las reflexiones del filósofo Humberto Maturana, que trata el tema del amor desde la perspectiva de la aceptación del otro como legítimo par, dentro de un espacio de convivencia. Este concepto de amor que implica necesariamente una aceptación del otro desde la propia aceptación, desde el respeto de sí mismo.
El eje en torno al cual se ha diseñado esta propuesta investigativa es la reflexión sobre el buen trato como derecho. Tras revisar la legislación general y específica que atañe a los derechos de los niños, se encuentra un decálogo inicial y las consecuentes añadiduras y formaciones políticas (Código de Infancia y Adolescencia, Ley 1098 de 2006) que paulatinamente se han incorporado en éste énfasis legislativo.
No obstante, con referencia al buen trato como aspecto particular, no hay un apartado singular que aluda al mismo específicamente; existiendo sí en el citado Código referencia explícita al “Maltrato” en su Artículo 18 citado a continuación:
“ARTICULO 18. DERECHO A LA INTEGRIDAD PERSONAL. Para
los efectos de este Código, entiende por maltrato infantil toda forma de perjuicio, castigo, humillación o abuso físico o psicológico, descuido, omisión o trato negligente, malos tratos o explotación sexual, incluidos los actos sexuales abusivos y la violación y en general toda forma de violencia o agresión sobre el Nino, la niñas o el adolescente por parte de
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sus padres, representantes legales o cualquier otra persona.”21 (Ley 1098, 2006)
Puede entonces asumirse, que el “Buen trato”, en consecuencia, está intrínsecamente relacionado con el sustento y garantía de la “Integridad Personal” en éste caso, de niñas y niños; en tanto son conceptos opuestos22. Y por esta vía, ligado también al cumplimiento cabal, equilibrado y veraz de la totalidad de los derechos estipulados en ésta y demás disposiciones legales generadas en torno a la visibilización y cuidado del sujeto niña – niño. Es también notorio que los énfasis y referencias al maltrato indicadas en ésta y otras figuras legales tienen su base en las diferentes formas de abusos e injurias acometidas contra ésta población en medio del conflicto armado que ha matizado nuestra historia como nación. Los excesos de los que han sido víctimas y su condición vulnerable han destacado determinados comportamientos que acometen contra su dignidad, contra su humanidad. Éste necesario y contextual énfasis alcanza a dar cierta opacidad a aspectos a tener en cuenta respecto al buen trato en escenarios allende el conflicto armado directo, cuestión que se precisa delimitar y mencionar seguidamente, a manera de reflexión derivada de las lecturas compartidas anteriormente y la experiencia vivida en el aula.
El concepto de trato refiere a la acción y efecto de tratar. Tiene diversas acepciones, como el proceder con una persona, ya sea de obra o de palabra; es como se construye una relación con un individuo o un grupo.
El buen trato cobija todas las reacciones afectuosas, amables y cordiales de comunicación, con el mundo, tiene que ver con la sociabilidad entendida como ese valor que nos impulsa a buscar y cultivar las relaciones con las personas compaginando los mutuos intereses e ideas para encaminarlos hacia un fin común23, independientemente de las circunstancias
21 Negrilla y subrayado agregados por la autora.
22 Mal trato e integridad, puesto que la evasión y erradicación del primero dará posibilidades de desarrollo al segundo.
23 Es preciso hilar esta apreciación con el legado que Vygotsky nos proporciona: La socialización y el alimento diverso, volitivo y constante de la zona de desarrollo proximal en tanto se permite ser al niño en ambientes que le reconozcan como sujeto que aporta, interactivo; lo cual exige bases y acuerdos de escucha y retroalimentación en torno a los cuales construir sendas efectivas para la enseñanza, la formación y en su fin más sublime, la emancipación de seres capaces de decidir conscientemente, desde ideas claras de bienestar.
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personales que a cada uno rodean. Es la sumatoria del cumplimiento de todos los derechos que tenemos como ciudadanos. La noción de buen trato está vinculada al tipo de trato que se considera ético o correcto desde el punto de vista moral, dentro de una cultura.
En el caso puntual de los niños y niñas, funciona como una de las principales claves de comunicación; es la manera de ofrecer seguridad, hacer uso de un lenguaje corporal y verbal tanto sencillo como cercano, saber escuchar, ser respetuoso y amable, brindar cortesía y simpatía, dar buena muestra de profesionalidad, dar imagen de fiabilidad e incluso dejar patente que se es creíble.
Buen trato es ponerse en el lugar del otro, es construir y brindar una oportunidad para conocerme y conocer a los demás. En una relación donde ambos tienen igual valor Niñas y niños, hombres y mujeres, jóvenes y adultos mayores.
Todos tenemos derecho a que nos tomen en cuenta, a que se nos sea respetada nuestra voz, nuestra mente y nuestro cuerpo. Aceptando nuestras diferencias como algo enriquecedor, Tratando a los demás como nos gusta que nos traten. Considerar intercambio de gustos, aficiones e intereses que se comparten y dan como resultado una relación más trascendente.
Es preciso destacar cinco elementos considerados importantes cuando se hace referencia al buen trato, los cuales deben ser tomados en cuenta:
1. El reconocimiento que no es sino la capacidad de darse cuenta que el otro también existe y que al igual que nosotros tiene necesidades específicas que requieren ser cubiertas. Esto se consolida poniendo en práctica el respeto, que no es más que entender y ponerse en el lugar de otro.
2. La empatía, a la cual se llega cuando se reconoce al otro y se verifica que al igual que nosotros siente y padece.
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3. La comunicación y ahí ponemos en práctica dos conductas esenciales: escuchar con firmeza y escuchar sin emitir juicios de valor o sin juzgar.
4. La interacción que tenemos con el ser humano pero ésta debe ser sin jerarquía donde todos evitemos ejercer nuestro poder personal y nos tratemos de forma equitativa e igualitaria.
5. La negociación que es la capacidad para encontrar una solución donde todos queden satisfechos sin arrojar vencedores ni vencidos.
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5.2.2 LA NARRACIÓN
La narración como principio comunicativo y por tanto interpretativo se presenta como el primer contacto entre el pensamiento y los procesos de relación entre experiencia, intuición y saberes previos de un sujeto frente a su contexto. El sujeto comunicante y creador generosa y cuidadosamente revelado por Jerome Bruner como “alguien” capaz de aportar realidad desde su relato en tanto el mundo circula entre los discursos, las acciones, las interpretaciones, los deseos, las proyecciones e intenciones de los sujetos que le constituyen en conversación permanente y dialéctica con los hechos y elementos físicos que le rodean.
Desde su obra “Fábrica de Historias” (2.003), Bruner posiciona la narración como producciones de compleja factura, en las cuales se exigen procesos de selección (una vez se ha abierto la percepción), organización, ensamblaje y exposición, ya sea en su nivel más íntimo (la narración de sí mismo hacia sí mismo) como en sus manifestaciones públicas. La define como la forma de pensamiento más antiguo y más vigente en la humanidad, toda vez que a través de la narración se hace un acercamiento primario de todo ser humano en su intento por interactuar con los espacios en los cuales va formándose: Va significando sus experiencias, su “estar siendo” cobra sentido en tanto “cuenta” –narra- su cuerpo, sus ideas, sus pensamientos, sus emociones.
La narrativa se presenta entonces como el vehículo mejor dotado para el entendimiento y exposición de las voces que observan, cuestionan, asumen y crean realidades diarias.
Como complemento a las anteriores afirmaciones respecto a las complejas relaciones que los sujetos van enfrentando en tanto construyen lecturas de emociones, reacciones, restricciones, normas, en fin; todo cuanto hace posible el sustento de su entorno, se encuentra oportuno citar “El Malestar de la Cultura” (1930) de Sigmund Freud,
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en tanto en esta obra se revela el potencial instintivo del ser humano, la fuerza emocional que habita su cuerpo y la cual no debe ser desconocida, mucho menos negada24. Éste reconocimiento permite leer con menos ingenuidad y mayor comprensión de qué manera las niñas y niños interactúan con la normatividad explícita e implícita de sus entornos y por qué sus respuestas, o bien se acogen a la manera como sus adultos responsables (familia, docentes, como principales figuras) procuran mostrarles o “imbuirles en la cultura”, o bien rechazan y rehúsan de aceptar los diferentes códigos de ser en relación con la otredad.
También y como una de las fuentes primarias el grupo de investigación Lenguaje, discurso y saberes cuenta con una línea de investigación denominada Lenguaje y narrativas infantiles, desde donde se han constituido corpus discursivos que tienen por objeto de estudio, analizar las interacciones lingüísticas que median las relaciones sociales y culturales que establecen los niños en diferentes contextos. Son importantes desde este punto de vista los estudios de la producción y creación infantil a partir de sus primeras palabras, sus balbuceos, sus diálogos, sus relatos, sus historias, sus conversaciones, las formas de nombrar los objetos de la realidad, la explicación que dan a los fenómenos humanos y naturales y las formas de interactuar con los otros.
Así mismo, desde el agrupo y desde esta investigación se está interesado en los discursos producto de la inmersión en las tecnologías de la comunicación y la información, especialmente por aquellos que permitan mejorar las prácticas comunicativas entre y con los niños, entre estos tenemos la radio infantil y los nuevos formatos de comunicación como los facebooks, blogs, páginas web y otros que favorecen la construcción de colectivos y comunidades de aprendizaje.
24 Las consecuencias de los intentos por reprimirla ó censurarla han sido históricamente lamentables,
conduciendo no sólo a la expresión de las mismas de manera desaforada sino, muchas veces, a la idealización errada de modelos de sujetos sociales inexistentes, motivos de frustración frecuente en muchos escenarios sociales.
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En el seminario “Niños y niñas: la expresión de sus saberes a través de las tecnologías de la información y la comunicación”, los niños se presentan como sujetos que aprenden, manejan, usan y crean a partir de las investigaciones de diversa índole que han surgido con este enfoque. Las conferencias sobre el aprendizaje en mundos digitales y la vida cotidiana de los niños en la red, de la investigadora Pilar La casa, que desde un enfoque constructivista y de desarrollo cognitivo ha investigado las posibilidades educativas de las tecnologías de la información y la comunicación y ha hecho que los nuevos medios entren en las aulas como una posibilidad de aprender no solo la escritura, sino otros lenguajes, el de los profesores, el de los niños y el de los propias herramientas mediáticas.
El presente proyecto de investigación aborda el lenguaje de los niños no como repetición o efecto del lenguaje de los adultos (de los profesores en el contexto particular de la institución escolar) sino como creación a partir del uso de una herramienta tecnológica comunicativa como es la radio.
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5.2.3 LA RADIO: COMO TECNOLOGÍA DE LA INFORMACIÓN Y