1.2.4.1 Los conflictos fronterizos durante el Oncenio
Hasta el año 2014, los problemas fronterizos que tenía el Perú con los países limítrofes eran el tema que acaparaba la mayoría de la agenda del país. Esta no sería la excepción durante el gobierno de Leguía y los años previos a su periodo de gobierno. Para 1909, ya se había firmado el Tratado Polo-Sánchez con Bolivia, poniendo fin al conflicto fronterizo con dicho país (Contreras & Cueto , 2013, p. 249). Así mismo, se había zanjado el conflicto fronterizo con Brasil.
Otros de los grandes obstáculos políticos que encontró Leguía al ingresar al poder, fue el problema fronterizo que se tenía con Colombia. En el contexto del Centenario y sus dos fechas importantes (la declaración de la
Independencia y la consolidación de esta misma), el de más importancia fue la firma del Tratado Salomón-Lozano con Colombia, con el cual se dio a Colombia una salida al Amazonas (Contreras & Cueto , 2013). Pero, el fin definitivo del problema fronterizo con Colombia serviría también a fines propagandísticos, sobre todo en la esfera internacional. También resulta útil mencionar que la firma del Tratado Salomón-Lozano estuvo acompañado de muchas críticas al gobierno al ser percibido como un tratado que cedía innecesariamente territorios a Colombia. Sin entrar detalles de índole histórica sobre el Trapecio Amazónico, existen posiciones como las de Durand (1998) que afirman que el problema pudo resolverse de una manera más favorable para el Perú, de no haber sido por el apoyo estadounidense a Colombia y la falta de sensibilidad patriótica de parte del Presidente Leguía En ese sentido, se podría reconocer que la influencia de los Estados Unidos sobre las relaciones internacionales del país en la época eran significativos, no sorprendiendo su probable influencia en relación a la firma de mencionado tratado. Y que posteriormente durante el gobierno de Sánchez Cerro, se trataría de revertir, puesto que se había dejado a la población peruana en Leticia en manos de Colombia.
Si bien, no se dio precisamente en las fechas del Centenario, es posible afirmar que la firma del Tratado de Lima de la Patria Nueva fue también uno de los grandes logros del gobierno de Leguía. En ese sentido, es notable la importancia del apoyo de Estados Unidos al gobierno de Leguía en cuanto a la firma de dicho Tratado, el cual cedería Arica a Chile y Tacna al Perú (Contreras & Cueto , 2013). La recuperación de Arica, Tacna y Tarapacá había sido uno puntos más importantes del gobierno del Presidente Leguía. Existía una especia importancia en zanjar este tema ya que Arica y Tacna eran sujetas a un proceso de “chilenización” (Durand Florez, 1998, p. 208), lo cual resultaba sumamente traumático para sus poblaciones y para la ya alicaída moral peruana. Tener a una población peruana cautiva bajo dominación
chilena, ponía especial presión al gobierno de Leguía para poner fin a ese asunto así ejecutar el plebiscito prometido y la pronta recuperación de las provincias al Perú.
Es importante mencionar que la política de chilenización de las provincias ganadas al Perú durante la Guerra del Pacífico era. Aparte de atrasar el cumplimiento del artículo tercero, cuyo mandato establecía que se lleve a cabo un plebiscito a los diez años de haberse firmado el Tratado de Ancón de 1883. Sin duda, los efectos de la política fueron bastante agresivos, en las palabras del historiador tacneño Jorge Basadre: “La política de chilenización de Tacna y Arica adoptó características de violencia a partir de 1901” (Yepez del Castillo, 2003). Para dominar las provincias cautivas de Tacna:
Dada la gravedad, está claro porque darle una solución final al problema del plebiscito con Chile era imperativo. También es válido decir que ciertos autores opinan que la entrega de Arica a Chile mediante el Tratado de Ancón de 1929 fue uno de los puntos negativos cuando se trata de evaluar el balance final del Oncenio (Durand Florez , 1998, p. 215)
1.2.4.2. La proyección de Leguía hacia el exterior
Para entender las motivaciones políticas detrás de las celebraciones del Centenario es importante identificar la imagen que Leguía quería proyectar, así como sus metas políticas y sociales. Una de las consignas políticas más importantes de Leguía era representar un cambio en la sociedad peruana. El Presidente Leguía quería demostrar que la sociedad y la ciudad iban a pasar por un momento de modernización. De la misma manera, que quería alejarse del civilismo.
Una de las metas más importantes que tenía Leguía sobre la proyección del Perú era demostrar que ya no era el mismo país semi-feudal y
dominado por una oligarquía civilista anticuada., quería mostrar un país moderno y que iba a ser modernizado a través de las cambiantes relaciones entre el estado y la sociedad civil (Lexus , 2001, p. 234). No habría mejor ocasión que ejemplifique la importancia que el gobierno de Leguía le dio a la proyección del Perú que los demás países del mundo, como sucedió con las celebraciones del Centenario, entre 1921 y 1924.
Como era obvio durante las celebraciones que se llevarían a cabo, Leguía quería exponer los progresos de la Patria Nueva, así como mostrar una Lima enteramente reestructurada; una Lima que iba a ser la ejemplificación de sus ambiciones para el Perú. A la vez, era de suma importancia para él que el país se perciba como aquel que se adhería a las normas, cánones de ceremonial y protocolo de los países occidentales, pero prioritariamente al de los Estados Unidos de América.