• No results found

2.2 Data Visualisation: Design, Application & Creativity

2.2.2 Visual Design

ocho integrantes de una familia fueron detenidos en el estado de Sonora acusados de asesinar a dos menores y una mujer adulta durante rituales de sacrificios dedicados a la “santa muerte”; confesaron haber cometido los tres asesinatos, en los cuales “le ofrecían la sangre” a esta.149

“Por sus frutos los conoceréis…” (Mateo 7, 20) ¿verdad? Así, ante esta devoción macabra, nuestra Iglesia Católica predica un Evangelio de vida, de esperanza y de victoria, no un mensaje de muerte, violencia y derrota. Nos invita amorosamente a dejar estas formas de ocultismo y satanismo para convertirnos a Cristo, quien nos dice: “Yo Soy el camino, la verdad y la vida” (Juan 14, 6). Porque Jesús venció a la muerte con su gloriosa Resurrección (Romanos 5, 17); la muerte es consecuencia y castigo del pecado de nuestros padres (Génesis 2, 17); quien no ama permanece en la muerte (Juan 3, 14); el pecado engendra la muerte del alma (Efesios 2, 5), y el que cree en Jesucristo será resucitado también y vivirá eternamente (Juan 5, 24; 6, 40, y 11, 25).

 

d) Magia, brujería y hechicería

Con objeto de lograr mejores condiciones de vida o de bienestar, como de satisfacer cualquier ambición personal, se ha vuelto una práctica común –mas no normal— el que empresarios, políticos, deportistas o artistas destacados recurran a un adivino, brujo o chamán. Conscientes o no de su involucramiento en esta forma de ocultismo, las consecuencias son, la mayoría de las ocasiones, ¡devastadoras! Y no únicamente para aquellos que se somenten voluntariamente a toda clase de rituales, hechizos o fórmulas mágicas para obtener algo a cambio, sino también para sus familias y descendencia, quienes terminan pagando un precio muy alto por haber dado la espalda a Dios.

No obstante el cumplimiento del favor recibido –carnada apetitosa que pone el Maligno a modo de trampa— este es uno de los campos, junto con el espiritismo y el demonismo, donde más poder tiene Satanás; son sus dominios y quien pisa sus terrenos, lo sepa o no lo sepa, se atiene a las consecuencias funestas que van desde padecer en vida toda clase de sufrimientos hasta la condenación eterna. ¡Si al menos alguien les hubiera advertido jamás se les hubiera ocurrido esa idea!

En lo personal he podido constatar lo anterior a lo largo de los años a partir de mi conversión en el año 2000, como de mis investigaciones y de los constantes viajes que realizo en el país para impartir conferencias. Así, en todas partes recibo innumerables testimonios de gente que sufre enormemente lo indecible, por haber participado en alguna de esas prácticas macábras. Peor aún, van de aquí para allá desesperados buscando auxilio a su situación y terminan por hundirse más al involucrarse de nuevo en otros “remedios” esotéricos o brujeriles porque creen ingenuamente que les ayudarán.

El Catecismo nos dice al respecto (numeral 2117):

“Todas las prácticas de magia o de hechicería mediante las que se pretende domesticar potencias ocultas para ponerlas

 

a su servicio y obtener un poder sobrenatural sobre el prójimo —aunque sea para procurar la salud—, son gravemente contrarias a la virtud de la religión. Estas prácticas son más condenables aún cuando van acompañadas de una intención de dañar a otro, recurran o no a la intervención de los demonios. Llevar amuletos es también reprensible. El espiritismo implica con frecuencia prácticas adivinatorias o mágicas. Por eso la Iglesia advierte a los fieles que se guarden de él. El recurso a las medicinas llamadas tradicionales no legítima ni la invocación de las potencias malignas, ni la explotación de la credulidad del prójimo.”

Pese a que ocultistas insisten que magia, brijería y hechicería son diferentes, en realidad son lo mismo; testimonios de ex magos conversos al cristianismo me dicen que no existe diferencia sustancial entre la brujería y la magia, como entre la hechicería y la brujería. Más aún, emplean los mismos sortilegios y encantamienos.

Ahora se habla hasta de “ciencias ocultas” para pretender justificar, por la vía de la razón, la magia o superstición e intentar quitarle un poco su imagen subjetiva y nociva.

La magia es la creencia en una ‘fuerza’ impersonal,

poderes ocultos, concentrada en algunos objetos, ritos, etc., con el fin de alcanzar algo visible por medios sobrehumanos. El antropólogo inglés Sir James George Frazer estableció la diferencia entre magia por contacto (objetos que pertenecen o son parte de la persona o cosa con la cual se quiere tener contacto) o por imitación (que opera imitando el proceso cuya ejecución se desea. Vgr. vudú).

Asimismo, se suele dividir en “magia negra” (maléfica, goecía) o “magia blanca” (‘benéfica’, theurgia), como también en “magia roja” (disfrute sexual) según sea su propósito. Pero es una mentira afirmar que la “magia blanca” es inofensiva, como también la “magia roja” o “magia sexual” (inventada por el satanista Crowley). ¡Son lo mismo!

 

La hechicería es ejercer un maleficio sobre alguien por

medio de prácticas supersticiosas o invocación al poder de espíritus malignos o dioses.

La brujería, por su parte, emplea fórmulas para dominar

las fuerzas de la naturaleza.

“Las brujas sí existen”

Así es, pero no vuelan en escobas ni son físicamente horribles como se les ha caricaturizado. Las brujas modernas son incluso guapas, sostienen su creencia en la “Gran Diosa Madre” (Tierra), son politeistas, realizan ritos que se cree que armonizan con el ritmo de la naturaleza (equinoccio de primavera) y practican diversas formas de magia (clarividencia, adivinación, proyección astral, hechizos).

El 2 de octubre de 2008 el periódico Excélsior publicó (en su página dos) una entrevista realizada a la bruja y psicóloga Verónica Hernández, que nos sirve para conocer mejor su pensamiento y acción. Ella dijo: "En el país existe una corriente relacionada con las costumbres celtas, que crece discretamente. Es el Movimiento Wicca México y su magia no es para hacer daño: buscan la armonía, primero con uno mismo y luego con la madre Tierra, con la vida y la humanidad… En México tienen nueve años, tiempo en el que han ido ganando seguidores y, recientemente, el 21 de septiembre, salieron a marchar para celebrar el Día del Culto Pagano”.

¿Qué le parece? Ahora nos dicen que son “buenas” y que su magia “no es para hacer daño”; sí, ¡cómo no! Según el Brujo Mayor (Antonio Vázquez Alba) los estudios que debe tener una persona para poder ejercer su “profesión” son astrología, alquimia, herbolaria, psicología, meditación, yoga, relajación, espiritismo, masonería, entre otros.150 Asimismo, sabemos que

en el Mercado de Sonora, D.F., las brujas allí pueden llegar a propiciar realmente rupturas matrimoniales, “amarres” entre una persona enamorada y otra que no lo está, maldiciones a familias y hasta abortos a distancia mediante conjuros. (Las víctimas serán únicamente aquellas personas que no están

 

cerca de Dios y que no participan de la Sagrada Comunión; son más susceptibles y vulnerables a este tipo de ataques).

De igual modo, Satanás les otorga el poder a las brujas de convertirse en “bolas de fuego”. No es un mito; el reportero del diario Milenio Estado de México, así lo refirió en una nota del 5 de noviembre de 2007: Mujeres se lanzan a una hoguera, se transforman en brujas, van en busca de niños recién nacidos y se impulsan como bolas de fuego. Además, en cada una de las 9 megamisiones a las que he asistido en distintas zonas rurales del mismo estado, los fiscales me han confirmado haberlas visto. “Han chupado niños aquí”, dicen. Y la forma de alejarlas es con la Cruz de Jesús.

Asimismo, tengo registrado que en México se han realizado distintos eventos públicos en los cuales, sin rubor, se ofrecen servicios de brujería al público en general, como el Primer Congreso Internacional de Brujería en 2001, que tuvo lugar en Catemaco, Veracruz, y la “Expo Esotérica” 2002, en el D.F., que reunió a más de 2 mil brujos de la ciudad y del estado de México. De este modo la gente ha asistido y “consumido” este tipo de “servicios” más fácilmente. Y no le he contado de las Expo Ser, que son escaparates enormes donde la Nueva Era exhibe, además de sus productos, magia y brujería (discreta) desde 2002 hasta la fecha.

Chamanismo, curanderismo y nagualismo

El chamanismo es, de acuerdo con Miguel Bartolomé, coordinador del proyecto Etnografía de las regiones indígenas de México en el nuevo milenio, “la capacidad no ordinaria y de estados alterados de comunicarse con entidades o espíritus de la naturaleza y el mundo de lo extrahumano, al recurrir a psicotrópicos o a través del sueño.”151 Para Marc Roberts en su Diccionario del Esoterismo, la palabra viene de “Manchú: shamane = ‘mago o hechicero’ y

“es una “forma de religión que se da entre los pueblos primitivos de todo el mundo (Siberia, África y América). En ella los sacerdotes, curanderos, etc. entran en estado de

 

éxtasis y se invisten de poderes sobrenaturales que les permiten realizar una especie de viaje psíquico y tomar contacto con los dioses. Este tipo de éxtasis recibe el nombre de transformación.

“El cuerpo del chamán, libre de su control, es conducido hasta los dioses y los espíritus, mientras que el chamán actúa como médium. Con la ayuda de dioses y espíritus, los chamanes pueden hacer de intermediarios entre el cielo y la tierra, curar enfermos, conducir a los muertos al mundo subterráneo, adivinar el futuro y emprender viajes hasta el cielo. El chamán entra en éxtasis tomando drogas psicotrópicas (amanita muscaria, peyote), practicando métodos fisiológicos como danzar (derviche), cantar y técnicas respiratorias y psicológicas como, por ejemplo, supresión de estímulos, canto, gritos, autohipnosis. Las visiones del chamán se pueden considerar trascendentes, ya que consisten en un contacto con los dioses.

“En las ceremonias colectivas, el chamán asume el papel de un guía que interpreta hechos y experiencias”.152

Así es como gente proveniente de cualquier condición o posición socioeconómica ha buscado ayuda de algún chamán (“médico brujo”) para aliviar, desde un “mal de ojo”, “malas vibras” o “malos deseos”, hasta enfermedades y dolencias físicas por medio de las limpias; de ahí que se le denomine también a este curandero.

Sin embargo, las “limpias”, llámense también “barridas”, “rameadas” o “sahumeadas”, ya sea que las administren: a) los chamanes en Catemaco, en el Mercado de Sonora o en centros ceremoniales el 21 de marzo; b) los espiritualistas trinitarios marianos en casas particulares o en sus templos; c) los terapeutas de fitoterapia y pranoterapia o d) los hechiceros y brujas disfrazadas hasta en el mismo templo, a través de veladoras, huevos, flores, jitomates, hierbas, bálsamos, etc., tienen efectos peligrosos y destructores en quienes las solicitan y las aplican. Le explico:

 

Por ejemplo, los chamanes, los hechiceros y los espiritualistas invocan a los “espíritus de los muertos” o “espíritus guías” ancestrales para que, con su poder, realicen la curación del paciente. Así, tras una oración (incluso dirigida a un “santo”), una danza, un rito o el consumo de una droga, les piden a los “espíritus” que posean sus propios cuerpos (a manera de canalizadores) y procedan a efectuar la sanación (o el “trabajo”). Así se hace igualmente en la santería. Sin embargo, la experiencia demuestra que ocurren cosas muy graves a partir de ese momento:

1) quienes acuden a su llamado no son los “espíritus de los muertos” ni los “espíritus guías” sino, más bien, los espíritus malignos, los cuales 2) penetran en el cuerpo del curandero (a veces cae en trance) pero, igualmente, 3) entran en el “cliente incauto” y hasta en los presentes o curiosos que anden por ahí. De esta forma, el paciente llega o no a experimentar una leve mejoría, pero será aparente, disimulada o temporal, pues tarde o temprano sufrirá el influjo maligno: enfermedades más graves (parálisis de miembros o deterioro completo del cuerpo), dolencias físicas sin explicación médica, agudización de sus problemas (económicos, laborales, familiares o conyugales), accidentes extraños, aparición de espantos (animales o figuras horrendas), ruidos raros en la noche, pérdida de la razón, terror, alucinaciones, etc. En síntesis, daños anímicos, físicos, psicológicos y espirituales que pudieran ser síntomas de posesiones demoníacas totales o parciales, obsesiones y compulsiones, propios de quienes incursionaron en el ocultismo. Todavía más grave, claro está: el Enemigo los aparta de Dios y de su gracia. Es un pecado grave que, como otros, tiene sus consecuencias en esta vida y en la otra como ya le había mencionado.

Y si aún sigue pensando que el oficio del chamán “no tienen nada de malo”, ¿qué opina del curandero de Lima, Augusto Cisneros Quispecondori, quien en agosto de 2011 fue capturado por la policía al haberle incautado 150 cráneos humanos que tenía en su poder?153

 

Por otro lado, ¿sabía usted que además hay distintas versiones fidedignas de cómo una bruja o brujo se pueden transformar en nahual (animal) gracias a la acción del Demonio?

El nagualismo “es la capacidad de convertirse en un animal o entidad de la naturaleza y actuar en el mundo de lo extrahumano, para curar o producir enfermedades".154 A dicho

fenómeno se le llama también “transmutación”. Además de los casos observados en diferentes partes del país –algo verdaderamente horrible— le platico que en el Museo de Bellas Artes de Toluca, estado de México, se presentó en julio de 2007 una exposición titulada “Brujería, insólitos objetos y fantásticas criaturas”, en cuya muestra privada (de más de 100 años) se apreció entre más de 300 objetos un extraño ser: una lechuza con la cabeza de una mujer. Asimismo, el ex chamán Gilberto Rodríguez dijo a propósito de las “misas negras”: “…y, ahí, los nahuales son uno de los personajes centrales, pues los hombres que se convierten en gato, perro o coyote, deben pactar con el diablo para obtener esa mutación”.155

Actualmente el escritor Dr. Miguel Ruíz, autor del libro Los Cuatro Acuerdos (de sabiduría Tolteca), dice ser médico tradicional (o sea brujo) y tener la facultad de la transmutación.

No dispongo de cifras recientes, pero los siguientes datos pueden darnos una idea del grado de influencia de curanderos, brujos y chamanes que ofrecen desde limpias hasta sanaciones y recetas herbolarias: pasaron de ser 14 mil en toda la República –según censo de 1978 del IMSS— a 20 mil aproximadamente en 2002. Lo más preocupante es que ellos atendían por entonces, “médicamente”, al ¡80% de la población! según cálculos del Dr. Erick Estrada, de la Universidad de Chapingo.156

Viajes astrales

Les entusiasma mucho a los chamanes presumir su “capacidad” o “don de bilocación” al viajar supuestamente en el tiempo a otras dimensiones, épocas y mundos (La Atlántida, por ejemplo) por medio del “desdoblamiento” del “cuerpo

 

astral” o “desprendimiento de su alma” gracias al “poder de su mente” consciente. De este modo, dicen haber conocido a genios y a figuras históricas, atestiguado “la verdad” detrás de los grandes acontecimientos de la Historia mundial, o bien, entrado en contacto con “seres superiores” que les revelarían conocimientos secretos. Dicen, incluso, haber observado cómo salía el alma de su cuerpo y, ya de vuelta, recordar sucesos vividos anteriormente (“siento que esto ya lo viví”, expresan; “deja vu”).

Lo anterior les ha hecho creer en la reencarnación como una realidad. Aunque estudios serios han demostrado que ese “viaje psíquico” no es más que un estado de sueño, un cierto mecanismo psicológico y hasta una experiencia derivada del consumo de drogas alucinógenas, suministradas o ingeridas por los mismo psicólogos y chamanes que inducen dichos “viajes”, hay testimonios también verídicos de apariciones de chamanes o brujos en casas, tras recorrer largas distancias. “La exteriorización existe, es el remedo diabólico a la bilocación de los santos”.157 Suena a broma pero no lo es.

Espíritus de la naturaleza: hadas, elfos, duendes…

La fascinación infantil por el ocultismo –despertada e impulsada notablemente por Harry Potter y Walt Disney—, ha propiciado en consecuencia su curiosidad por dichos seres mitológicos (provenientes de Escocia, Gales e Irlanda). De esta forma, el movimiento Nueva Era ha encontrado una oportunidad más de mercado para poner al alcance de los niños dibujos, figuras, jueguetes, cuentos, etc. de estos “buenos”, “inofensivos” o “juguetones” seres y “espiritus” que, sostiene, moran en los ríos, cuevas, lagos y bosques, y son poseedores cada uno de “dones” y poderes.

Charles W. Leadbeater en su libro Ángeles custodios y otros protectores invisibles (Ed. Prana, México, 2006) asegura: “las creencias, consejos y tradiciones populares respecto de los ángeles, duendes, gnomos, hadas y espíritus del aire, del agua,

 

de los bosques, montañas y cavernas no son meras supersticiones sin significado alguno, sino hechos naturales”.158

En este mismo sentido, la bruja Verónica de la Wicca México (que le mencioné antes), expresó:

“Existen las hadas, creemos en las hadas, es cosa de escucharlas… Cada lugar tiene un hada, los volcanes tienen su espíritu, los ríos, los bosques, y cuando aprendamos a contactar con estos espíritus, vamos a aprender a respetar y a vivir más en paz con la naturaleza…”159

¿Recuerda que en la película de Disney, Pocahontas, la abuela reencarnada en un árbol de sauce le ayuda a su nieta indígena a comprender sus sueños y le recomienda hacer caso a los “espíritus”? Se refería a estos, precisamente.

De acuerdo con mis últimas investigaciones, los “espíritus de la naturaleza” son las hadas, los gnomos, los duendes, las sirenas, los trols, los elfos y demás seres mágicos que, además de su vertiente mitológica (según la cultura que así los considere) tienen un origen sobrenatural. Aunque esto le sea a usted racionalmente difícil de creer ¡en verdad sí existen! Mas pueden ser de tres tipos según su esencia:

a) Los muñecos o efigies: Están “cargados” o hechizados

para hacer males, o bien, perturbar: hablar, comer, hacer travesuras, moverse, cambiar de lugar, caminar en la noche. Son los poderes del Malo los que les dan “vida”.

b) Chamanes o brujos: Le piden al Demonio permiso para

convertirse en esos seres y molestar a las personas.

c) Espíritus malignos: Ángeles caídos adquieren esas

formas y el Enemigo los pone al servicio de brujas, chamanes, hechiceros, santeros, etc.

Existen hoy videos en Youtube en los cuales es posible observar comentarios de niños y vendedores acerca de cómo estos muñecos, en efecto, hablan, se mueven, comen semillas de girasol, beben agua y caminan en la noche. Si duda de lo que le digo escriba allí la palabra “elfo” y lo verá. Eso sí, quizá se asuste un poco.

 

Pero si definitivamente no cree nada de lo que le he dicho hasta aquí, el Instituto Jalicience de Salud Mental aseguró, en agosto de 2008, que los juguetes elfos producen manifestaciones patológicas en los niños y adolecentes. Entre otros: trastornos sueño, imágenes irreales, ansiedad alta, terrores nocturnos, ideación persecutoria, distractibilidad, problemas alimentarios, bajo rendimiento escolar, inseguridad y agresividad.160 ¿Qué tienen estos seres, aparentemente

“buenos” que provocan entonces estas reacciones en los nenes? Para mi no hay duda: Una presencia maligna.

Otros seres sobrenaturales: sirenas, unicornios, ninfas, golems, veelas. Monstruos: centauros, minotauros, dragones, esfinges, arpías, banshees, cíclopes, gárgolas, cancerberos, quimeras, grifos, sátiros, tritones, etc.

Con los muñecos trols, elfos, duendes y hadas, los new agers acuden a viejas fórmulas empleadas en la adivinación, magia, hechicería, etc. para enseñar a los niños a buscar la buena suerte, cumplir sus deseos, recibir consejos, realizar hechizos, suscitar desgracias y obtener protección (a manera de talismanes).

¿Qué hacer con estas figuras que tiene en casa? No lo dude: Debe destruirlas. ¿Cómo? Póngase unos guantes, rocíe agua bendita sobre el objeto, envuélvalo completamente con una tela y golpéelo con un martilo si es de cerámica (mientras hace todo eso ore a Dios pidiéndole perdón). Si es de metal, quítele su forma. Si es de tela el muñeco, rocíe antes agua bendita sobre este y luego quémelo. Finalmente vuelva a echar el agua bendita sobre los pedazos o cenizas y tírelos en la basura. La idea es que nadie vuelva a utilizarlos.

Le advierto: Si no destruye esos seres mágicos y sólo los