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3.2 Pt films

5.2.3 Visual inspection

En los diferentes sectores donde tiene cabida la intervención social, específicamente la de Trabajo Social, es muy frecuente encontrarse grupos interdisciplinarios que aborden las diferentes problemáticas. Para el caso específico del sector educativo, existen unas figuras organizativas que trabajan por la atención de situaciones académicas y personales de los estudiantes como el Consejo Directivo, el Consejo Académico, Consejo Estudiantil, la Asociación de Padres de Familia, etc.

En la Normal, nos encontramos con las figuras anteriores, pero no con fines de atención a problemas psicosociales, sino de resoluciones académicas. En la segunda fase del diagnóstico de la práctica, en las consultas que se hicieron a los actores sobre posible trabajo en equipo para el abordaje de las problemáticas y para ubicar una integración de los estamentos, se encontró que esto no existía, ni un equipo, ni una integración. Esto se evidenciaba en la falta de comunicación adecuada entre los diferentes estamentos, la falta y el desconocimiento de protocolos o rutas de atención para casos específicos de los estudiantes y el distanciamiento entre docentes, directivos y el servicio de bienestar estudiantil. Por tanto, dentro de sus planteamientos se consideró muy relevante establecer una red, un trabajo en equipo que permitiera no sólo trabajar con profesionales, sino con representantes de los diferentes estamentos que conforman la comunidad educativa. Las trabajadoras sociales decidieron iniciar una búsqueda sobre una figura que reflejara este tipo de trabajo grupal. En esa búsqueda por integrar no sólo disciplinas, sino a todos los estamentos de la comunidad educativa, se encontraron los conceptos a los que se hace referencia a continuación:

La Interdisciplinariedad es la relación recíproca, interpenetrada, de unas y otras disciplinas, en torno a un mismo sujeto-objeto, o situación, o problema, o estructura-funciones-finalidades, etc. La Interdisciplinariedad se produce, a escala teórica-práctica cuando hay coordinación y, sobre todo, interacción entre los conocimientos, de los representantes de diversas disciplinas en relación con algún fenómeno completo”.44

Y se reconoce que al hablar de Multidisciplinariedad se entiende por: “varias disciplinas se ocupan de manera simultánea del mismo problema, pero no hay entre ellas ningún entrecruzamiento disciplinar. La cooperación entre las disciplinas es yuxtapuesta y circunstancial”45

Al encontrar como resultado estos dos conceptos, las trabajadoras sociales consideraron que estos no aplicaban a la propuesta que querían hacerle a la institución. Por tanto consideraron pertinente una denominación diferente que abarcara lo multi como varios representantes y estamentario por las diferentes estamentos de los que hacían parte y que conforman una comunidad educativa. Así se inició la propuesta que las trabajadoras sociales denominaron Equipo Multiestamentario que se convirtió en su segundo programa dentro de la intervención y el cual definieron como: un espacio donde se comparte y se trabaja de manera integrada y busca la organización y constitución de un equipo que vincule representantes de los diferentes estamentos de una comunidad educativa.46 Este se conformó por profesiones o disciplinas como: psicología, fonoaudiología, licenciaturas, trabajo social, contaba también con padres y madres de familia, estudiantes y personal administrativo.

44

VILAR. S. Contra las confusiones: pluri-multi-inter- y transdisciplinariedad. En la nueva racionalidad: comprender la realidad con métodos transdisciplinarios. Barcelona. Editorial De.Kairos. (1997)

45

ANDER-EGG. Ezequiel. Interdisciplinariedad En Educación. Magisterio del Río de la Plata. Buenos Aires. Argentina. (1994).

46

Para empezar este trabajo del Equipo Multiestamentario, se pidió la orientación de la rectora de la institución, la cual al conocer la inquietud de las trabajadoras sociales en práctica, estuvo de acuerdo en la conformación de este equipo y sólo consideró pertinente ser muy cuidadoso con la manera como se convocaría a los integrantes, dado que sería un equipo donde se iban a presentar casos de estudiantes y varias formas de afrontamiento de diferentes problemáticas que se presentan en la institución. Por la misma consideración, la rectora hizo algunas sugerencias de padres y madres de familia que habían estado muy comprometidos con la institución, eran muy cercanos y les preocupaba las diferentes situaciones que se vivenciaban en ella. En cuanto a la participación de los docentes, las trabajadoras sociales les comentaron a los que se habían interesado en pertenecer al equipo o que tenían referencias por otros docentes. La rectora estuvo de acuerdo y precisó que era necesario hacer acuerdos de confidencialidad y compromiso con quienes quisieran integrar el equipo. Cuando se tuvo definido a qué actores de la comunidad se les iba a realizar la invitación, se anexó la propuesta de las trabajadoras sociales para así revisarla en la primera reunión y ponerla en consideración de las personas, lo cual se consideró de entrada un trabajo en conjunto. (Véase anexo No. 4)

En esta parte, nos pareció importante la vinculación de los diferentes actores a la formulación y ejecución de la propuesta como la del equipo, de tal manera que se hizo evidente la socialización no sólo con los directivos, sino con los diferentes representantes de los estamentos que componen la comunidad educativa; permitiendo así una retroalimentación, desde los aportes y los recursos a tener en cuenta como los referentes a tiempos, accesibilidad a materiales e información para trabajar.

De otro lado, la formulación de esta propuesta también pretendía analizar la pertinencia del ingreso de las trabajadoras sociales en la institución como un apoyo a la misma, estableciendo una sinergia, un trabajo disciplinario y de apoyo

con otros profesionales que pertenecieran a ella y a sus gestiones como en el caso de los docentes y coordinadores.

Los integrantes del equipo multiestamentario, consideraron que en el trabajo que se implementara, era importante hacer visible tres niveles de trabajo conjunto. Uno el nivel de la institución y la posibilidad de hacer un trabajo articulado, interdisciplinario. Dos el nivel del apoyo a docentes y coordinadores y tres el nivel de apoyo a la resolución de las problemáticas.

El Equipo Multiestamentario entonces quedó constituido por una estudiante, dos madres de familia, dos docentes, una representante del personal administrativo, una representante del área de psicología, las trabajadoras sociales en práctica y una permanente colaboración de los directivos. Se le expuso a los miembros del equipo, los resultados obtenidos con la encuesta realizada a docentes, la cual se reorganizó para ser presentada junto con el equipo a los demás docentes e integrantes de la Normal en la semana institucional. Una de las psicólogas de la institución dijo que se podía fortalecer el trabajo, con la caracterización que existía de los estudiantes de la normal desde hacia más o menos dos años, caracterización que fue realizada con el apoyo de unos investigadores cubanos. Esa caracterización más los resultados de la encuesta que las trabajadoras sociales habían realizado, permitió que el equipo se preguntara por la forma como se estaba viendo al estudiante desligado de su contexto individual y familiar, para lo cual se consideró pertinente plantear una propuesta de modificar la ficha de caracterización que ya existía y adaptarla a un formato más asequible a los padres de familia y estudiantes como ficha de matrícula. Para la realización de esta propuesta de equipo también se tomó en consideración la ficha de observador del estudiante y la ficha de matrícula; una vez juntos estos elementos, se pasó a depurar la información para que no solo quedara una nueva ficha, sino que la misma se pudiera adoptar como ficha de observador del estudiante, la cual le permitiría a los directores de grupo, conocer el contexto y los elementos con los

que cuentan los estudiantes en su hogar. Para esto, fue importante realizar una prueba piloto de dicho instrumento, la cual se realizó en el mes de diciembre a los estudiantes de grado séptimo. (Ver Anexo No. 5)

Lo que se pretendió lograr con la implementación de esta ficha de matrícula, fue establecer un acercamiento entre el docente y el estudiante, lo cual le permitiría conocer su historia personal, su contexto, su familia, los recursos con los que cuenta cada estudiante para desempeñarse académica y socialmente; puesto que muchos son los casos en los que un año lectivo no son tiempo suficiente para relacionarse y conocer las realidades de los estudiantes. Esto se evidenció en el no reconocimiento de algunos docentes a las carencias que presentaban estudiantes para realizar alguna actividad, trabajo o tarea que asignaban los docentes y que implicaba la consecución de materiales que eran de difícil acceso por cuestiones económicas, de tiempos, etc.; y que al final redundaba en una mala calificación. Otro ejemplo de ello, era la frecuencia en la citación a padres de familia de estudiantes que tenían alguna dificultad académica o comportamental y que al final se descubría la ausencia de padres o madres por fallecimiento, separación, migración, cuidado de abuelos, no representación familiar, etc. Estos ejemplos pusieron en consideración, la necesidad de establecer un acercamiento entre los docentes, primeramente, entre los directores de grupo, quienes evalúan y “tienen a su cargo” los grupos de estudiantes y tuvieron la responsabilidad de aplicar la encuesta en ellos y en algunos casos verificar la información.

Se instó a los docentes, directores de grupo de este grado que aprovecharan este material como un instrumento de apoyo para su labor de acompañamiento constante a los estudiantes y a sus familias. Sin embargo, la iniciativa del grupo de establecer este formato como una ficha de matrícula es una cuestión que los directivos aún no han decidido si apropiar o no, aunque reconocen la importancia no sólo de actualizar los datos que se tenían con la anterior caracterización, sino

de la importancia que tiene para los docentes el hecho de conocer el contexto en el que viven sus estudiantes y así de esta manera estar más cerca de su realidad. De igual forma, los integrantes del equipo multiestamentario plantearon la posibilidad de unas líneas de trabajo permanente que tienen que ver con temas como la prevención y el tratamiento de la violencia escolar, la apertura de la Escuela con Padres a los docentes para multiplicar a los padres y el trabajo sobre los espacios de convivencia y encuentro de la comunidad educativa como la biblioteca, entre otros en los que se presentan dificultades.

Con respecto a este programa, los padres de familia que colaboraron con los grupos focales, uno hizo referencia a que no escuchó la propuesta, otra madre de familia dijo que sí. El padre que no escuchó dijo que la propuesta la conoció durante el desarrollo de la misma, durante la comunicación con otros padres. Y la madre que si escuchó la propuesta, aparte de escuchar la propuesta se apropio de ella, pues fue una de las integrantes del equipo.

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