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7.3 Theme 2: telling the story

7.3.1 Watch your words

segunda conferencia panamericana, su

proyecto de interconexión continental

fluvial-ferroviaria, su concepto

de “pan-ibero-americanismo”

y la influencia del porfirismo en

su posterior administración

David Alejandro Ramírez Palacios

Investigador Pos-doctoral — Instituto de Geografía-UNAM [email protected]

Resumen

Antes de ser presidente de Colombia, Rafael Reyes residió entre octubre de 1901 y marzo de 1903 en la capital de México, primero como delegado a la II Conferencia Panamericana y, pos- teriormente, como representante diplomático en este país. Como registrado abundantemente en la prensa local, Reyes fue uno de los principales protagonistas del evento, primero, debido a un brindis dedicado a España que generó una polémica internacional y lo obligó a dar explica- ciones; y, en segundo lugar, debido al entusiasmo producido por el relato de sus exploraciones

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en las regiones amazónicas (ocurridas de 1874 a 1884), así como por su proyecto —acompa- ñado de mapa— de interconexión continental fluvial-ferroviaria. En la Ciudad de México, Reyes mantiene una vida pública muy activa. Cultiva relaciones con el gabinete y profesa elogios ha- cia el gobierno de Porfirio Díaz. ¿En qué consistió la controversia derivada del brindis de Rafael Reyes? ¿Cuál fue la reacción de la Conferencia a sus relatos amazónicos? ¿En qué consiste su concepto de “Pan-Ibero-Americanismo” y su proyecto de interconexión continental? ¿Qué in- fluencia ejerció el modelo porfirista en su pensamiento y posterior administración de Colombia? Para desarrollar estos temas examinaremos, principalmente, la prensa mexicana de la época.

Palabras clave: Rafael Reyes (1850-1921), Segunda Conferencia Internacional Americana, Pan-Ibero-Americanismo, ferrocarril transcontinental, Porfirio Díaz (1830-1915), Colombia, México

Introducción

Al llegar a la Ciudad de México, en octubre de 1901, con el objeto de representar a Colombia en la Segunda Conferencia Internacional Americana, el General Rafael Reyes (1850-1921) poseía ya una reconocida y notable trayectoria.

Había tenido éxito en la exportación de quina e importación de mercancías europeas, pri- mero por la ruta del ferrocarril de Panamá y Tumaco hasta Popayán; y, luego, abriendo la ruta del río Putumayo desde Pasto hasta el Pará por el Amazonas brasilero, manteniendo este comercio por una década hasta 1884.1

Sin proponérselo, ingresó a la guerra civil que comenzaba ese año, en la que acabó jugan- do un papel destacado.2

Por este camino entró a la política, como diputado constituyente y en los ministerios de Fomento y Gobierno.

Del retiro, es llevado de nuevo a las guerras civiles en 1895, siendo su actuación, una vez más, decisiva para la derrota de la revolución.3

1 Sobre la fase amazónica de Reyes puede consultarse: David Ramírez Palacios, “Rafael Reyes e o rio Putumayo ou Içá”, Terra Brasilis (Nova Série).

Revista da Rede Brasileira de História da Geografia e Geografia Histórica, núm. 5 (el 30 de diciembre de 2015), doi:10.4000/terrabrasilis.1744.

2 Incluyendo una acción importante en el istmo de Panamá, la aventura del Pontón, relatada en la única biografía de Reyes disponible hasta hoy, la

clásica de Lemaitre de 1953: Eduardo Lemaitre, Rafael Reyes: biografía de un gran colombiano, 4a ed. (Bogotá: Banco de la República, 1981).

3 Mario Aguilera Peña, “Cien años de la guerra civil de 1895: con arcos de triunfo celebró Rafael Reyes la victoria de la Regeneración”, Credencial

Su elevado prestigio decide al gobierno a enviarlo —alejarlo— a Europa como representante de Colombia en París, a pesar de lo cual alcanza la tercera votación en las elecciones presi- denciales de 1898. Dos años antes, debido a su peso militar, ya había sido “Designado” por el Congreso para “ejercer el Poder Ejecutivo” en caso de falta del Presidente y del Vicepresi- dente —en este caso Sanclemente y Marroquín, respectivamente.4

En 1899 estalla una nueva guerra civil, durante la cual Marroquín derroca a Sanclemente, lo que explica que al llegar a México Reyes sea presentado no sólo como “Designado” sino también como “vicepresidente”.5

Reyes se había mantenido hasta ahora alejado del conflicto, sin embargo los periódicos mexicanos desde el comienzo lo dan como próximo presidente y pacificador del país.

(De hecho —y esto parece no ser conocido por la historiografía del país—, en cierto momen- to se irán a acumular en esta ciudad tres comisiones distintas, inclusive con representantes rebeldes, con la misión de ofrecerle a Reyes la presidencia de la República.)

Reyes viene desde Washington, en el tren especial dispuesto por el presidente Roosevelt para conducir a las delegaciones de los diferentes países residentes en esa ciudad hasta la capital mexicana.6 Antes de partir, Reyes es recibido en audiencia por el presidente norteamericano.

En Panamá se mantenía la resistencia rebelde, por lo cual navíos de guerra norteamerica- nos custodiaban ambos extremos de la ferrovía transoceánica.

Estados Unidos acababa de independizar Puerto Rico, Cuba y Filipinas del dominio de España —de hecho, a Cuba no le fue permitido participar en la Conferencia. Simultáneamente, concretaba la compra de las Antillas Danesas. “Next in order”, se encontraba la cuestión del canal “ístmico”, por Panamá o por Guatemala, bajo “absoluto control” norteamericano.7 Inglaterra se desgastaba combatiendo a los bóeres, y dejaba libre a Estados Unidos para decidir en esta cuestión.8

Venezuela enfrentaba también convulsiones internas y los gobiernos de ambos países (conserva- dor en Colombia y liberal en Venezuela) apoyaban descaradamente al bando rebelde del país vecino.

4 Lemaitre, Rafael Reyes: biografía de un gran colombiano, 172.

5 El presente trabajo se basa principalmente en la prensa mexicana de la época, principalmente en los periódicos El Tiempo, El Correo Español,

The Mexican Herald y El Imparcial, entre otros, accesibles a través de la Hemeroteca Nacional Digital de la Universidad Nacional Autónoma de Méxi-

co <http://www.hndm.unam.mx/>. Agradezco al investigador de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, Chet van Duzer, por su ayuda en la localización de algunas reacciones de la prensa de ese país al brindis ofrecido por Reyes a la “Madre Patria” y otros documentos.

6 El único libro sobre la Segunda Conferencia Pan-Americana es contemporáneo a ella: John Vavasour Noel, History of the Second Pan-American Con-

gress, with Notes on the Republic of Mexico (Baltimore, Md., Gugenheimer, Weil & Co., 1902), http://archive.org/details/historyofsecondp00noel_0.

7 “Hay tells of the hopes of America”, The Mexican Herald, el 20 de noviembre de 1901, 1, Hemeroteca Nacional Digital de México, http://www.

hndm.unam.mx/.

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Argentina y Chile sostenían fricciones limítrofes, y las heridas de la Guerra del Pacífico se encontraban aun frescas.

En este clima internacional discutieron los representantes del continente cuestiones di- versas como el arbitraje de conflictos entre países y el ferrocarril pan-americano, desde el 22 octubre de 1901 hasta el 31 enero de 1902.

El ambiente en la ciudad era muy distinto: paz y progreso, el progreso alcanzado por la paz, era el mensaje que deseaba transmitir el presidente Díaz: ferrocarriles, industria, urbaniza- ción, agricultura, comercio, minería: México vivía un “boom”.

Durante estos meses, los delegados fueron objeto de incontables banquetes, bailes, re- cepciones, ceremonias, óperas y obras de teatro rebosantes de pompa, esplendor y focos eléctricos —símbolo de progreso y civilización—, y participaron en diferentes excursiones, siempre minuciosamente organizadas y realizadas en tren.

El General Reyes, delegado de Colombia, no cesa de elogiar, desde el primer hasta el últi- mo momento, al pueblo de México, sus logros recientes y a su Presidente.

El día 25 de octubre, durante un gran banquete —en que participaba el cuerpo diplomáti- co, incluyendo el representante de España—, Reyes improvisa un brindis que llega a cobrar resonancia internacional.

La parte esencial reza:

La acogida regia, y al mismo tiempo cariñosa y franca con que México ha reci- bido a los pueblos del Continente descubierto por Colón, y representado aquí por nosotros, demuestra elocuentemente que el aislamiento en que hemos vi- vido hasta hoy, no ha borrado los sentimientos de amor propios de una madre común, que nos dio su lengua, su religión, sus glorias y su sangre: España, que hoy, fatigada con sus glorias, sentirá que sus descendientes no somos ingratos, y que la primera vez que nos congregamos en este suelo hospitalario, reunidos a los Representantes de la Gran República del Norte y a los del Brasil y Haití, le enviamos un entusiasta saludo, el cual va también a Portugal, el descubridor de la India, y de las costas meridionales del África.

Saludo es este, al que estoy seguro se unirán gustosos los Delegados de la Gran República del Norte, en donde tiene generosa acogida todo lo que es grande y noble, porque su programa es: progreso, civilización y justicia, conducido o im- puesto a los pueblos, por el riel que hace que los lazos que unen a las naciones, sean más fuertes que el acero.9

9 “En el Palacio Municipal. Gran banquete en honor de los Congresistas”, El Imparcial, el 25 de octubre de 1901, Hemerot’eca Nacional Digital de

El embajador norteamericano Clayton, en respuesta, agradeció a los primeros oradores. El Mar- qués de Pratt, Ministro de España, por su parte, se levantó para a agradecer el discurso de Reyes.

En Estados Unidos, los periódicos en general reaccionaron escandalizados: “Habló bien de España — Revuelo entre los Delegados — Gral. Reyes evoca a los latinos — Hoy no se para de hablar del asunto — Recibe la aprobación de la prensa clerical y pro-española, que evidente- mente desea inyectar una buena dosis de espíritu Hispano-Americano al Congreso”.10 “Reyes paga tributo a España — Chocante incidente en el Congreso Pan-Americano — Menciona a ‘nuestra madre común’ — Pide a Estados Unidos unirse al brindis”.11 “Tributo de Reyes a Es- paña — Discurso del Delegado colombiano causa gran interés”.12

La prensa católica e hispanista de México, de hecho, se pone del lado de Reyes. “El Tiem- po”, por ejemplo, se expresa:

En los círculos diplomáticos de Washington […] ha causado desazón el generoso brindis que el señor General Rafael Reyes […].

Poco generosos se han manifestado en esta ocasión los norteamericanos con su ilustre vencida, a la que debían tender mano cariñosa, como se la tienden siempre los guerreros de alto corazón, después del enardecido combate. Pero no: ellos quisieron que en los hogares latino-americanos se extinguiese hasta la última lumbre de reconocimiento filial, que la doctrina Monroe extendiese su férreo cordón sanitario a fin de que ninguna emanación íbera llegase hasta este Continente. Raza orgullosa, que bien quisiera borrar hasta el último vestigio nuestras hondas tradiciones étnicas e históricas, para inocularnos las suyas e imponernos hasta el yugo de su lenguaje, como sus progenitores los ingleses lo practican tiranamente en sus colonias. […]

En esta vez, los diplomáticos de Washington han manifestado poca cordura, y revelado puerilmente sus ambiciones, que no son otras que una incontrastable hegemonía sobre las repúblicas de este Continente.13

En un hecho tal vez desconocido por la historiografía, Rafael Uribe Uribe, el principal jefe libe- ral, ve en todo esto una oportunidad y envía al presidente Roosvelt una comunicación en los siguientes términos:

10 “Spoke nicely of spain. Flutter Among Pan-American Delegates. Gen. Reyes voices the Latins”, The Washington Post, el 27 de octubre de 1901, 1,

ProQuest Historical Newspapers.

11 “Reyes’ tribute paid to Spain. Striking Incident at the Pan-American Congress”, St. Louis Post, el 27 de octubre de 1901, A4, ProQuest Historical

Newspapers.

12 “Reyes tribute to Spain. Speech of the Colombian Delegate at Mexico City excites great interest”, New York Tribune, el 27 de octubre de 1901, 1,

ProQuest Historical Newspapers.

13 “El brindis del General D. Rafael Reyes. España y los Norte-Americanos”, El Tiempo, el 30 de octubre de 1901, 2, Hemeroteca Nacional Digital de

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You fought in Cuba to expel from America the ultimate remnants of Spanish Power on the New World. I now stand fighting against clerical despotism in Colombia, our heri- tage from the iniquitous Inquisition of Spain. So great is this affinity of our adversaries with Spain that […] Gral. Reyes, the spokesman of the Conservative Regime of Colom- bia, felt himself impelled to pronounce his discourse in favor of Spain, a grave offense contrary to our best South American traditions no less than international propriety.14

Seguidamente, Uribe proclama la amenaza que significaría para la Doctrina Monroe el que los conservadores pudiesen entregar los derechos del canal a una potencia europea y le ofrece el favor del partido Liberal a las aspiraciones norteamericanas en el istmo.

Mas el líder rebelde no es el único que se apresura a escribir a Roosevelt. El mismo Reyes, visiblemente alarmado, se dirige al Departamento de Estado el día 28:

I read in today’s newspapers, that my speech […] has created great sensation in Washington. I think that the cable has transmitted it badly. I send it to you and as you know well Spanish, you will find by it that my opinion about the United States is the highest possible.

I beg you to explain this misunderstanding to Mr. President Roosevelt, for whom I have great respect and admiration.15

El día 30, en el banquete ofrecido por el presidente Díaz a los delegados en el Palacio Nacional, el vocero mexicano, Genaro Raigosa, en su brindis, menciona por primera vez los principios de la que va a ser conocida posteriormente como “Doctrina Díaz”, y que constituía el mensaje de México al Congreso: “el respeto de la soberanía de cada uno, dentro de sus límites territoriales”.16

En la sesión del 4 de noviembre es leída una comunicación en la que el gobierno de Espa- ña agradece el saludo enviado a este país por la Conferencia.

Reyes aprovecha la ocasión y pronuncia un segundo discurso: desea aclarar su anterior brindis, si es que es posible. Su saludo simplemente, en una reunión de hermanos, introducía a los hués- pedes a su madre: “saludadla”. “Significa que América Latina no reniega de su raza”, incluyendo en aquella, además de España, a Portugal y a Francia, “conquistadora de la Luisiana y del Cana- dá”. Por otro lado, conociendo la altura moral del vencedor, no considera falta de cortesía invitarle a saludar al vencido. Los americanos del norte han “hecho la luz” y han contribuido, con su poder civilizador, a disipar las tinieblas del continente y del mundo entero. No les teme como conquista- dores ni expoliadores. Es “la humanidad seleccionada en la lucha del progreso, del trabajo y de la

14 Rafael Uribe Uribe, “Letter from Rafael Uribe Uribe to Theodore Roosevelt”, diciembre de 1901, Theodore Roosevelt Digital Library. Dickinson

State University, http://www.theodorerooseveltcenter.org/Research/Digital-Library/Record?libID=o36445.

15 Rafael Reyes, “Letter from Rafael Reyes”, diciembre de 1901, Theodore Roosevelt Digital Library. Dickinson State University, http://www.theo-

dorerooseveltcenter.org/Research/Digital-Library/Record/?libID=o35545.

libertad”. “Han plantado el estandarte de la libertad y del progreso en Cuba”. “Por sus venas corre la sangre de todas las naciones del globo”. “Es un pueblo que habla todas las lenguas y profesa y practica todas las religiones”. Carnegie, Edison, Washington, Mac Kinley. “La poderosa locomoto- ra, velando sobre el brillante riel”. “Esto es, señor Presidente, lo que significa mi saludo a España, y ruego que se pregunte a los Delegados si aceptan las gracias que España les envía por él”.17

Para algunos, este segundo discurso fue entendido como una lamentable retractación. La colonia española de Puebla, por ejemplo, suspendió el gran banquete y la “colosal” recepción que preparaba en su honor.18

Uno de los más decepcionados y sorprendidos fue el abogado y diplomático Manuel Revi- lla, quien reacciona inmediata, exaltada y extensamente:

El referido discurso es el ditirambo más estupendo que haya podido entonarse en loor de los norteamericanos y de sus ideales de rapacidad y de conquista: es el ensalzamiento del éxito brutal, es la apoteosis absoluta de la fuerza, es, en fin, la proclamación jubilosa del imperialismo y la conquista norteamericana en todos los confines de la América... […]

Si los demás señores Delegados que hoy se congregan en el antiguo palacio de los virreyes españoles, fueran partícipes de las ideas vertidas por el Delegado de Colombia, ya podrán todos los gobiernos de las Repúblicas de la América pre- pararse a resignar más tarde o más temprano sus poderes en favor del Gabinete de Washington, y borrar para siempre de su cerebro y de su corazón todos los ibero-americanos, el concepto y sentimiento de la patria... […]

Si el Sr. Reyes no teme, según él asienta, a los Estados Unidos como poder con- quistador y expoliador, después de haberle quitado a México Texas, California y Nuevo México, y a España Cuba, Puerto Rico y Filipinas, será o porque no tiene ojos para ver, o porque cabía en el número de sus ideales políticos la pérdida de la autonomía de las naciones de América.

[…] ha dicho de ellos que “son la humanidad seleccionada”. […]

Esas apreciaciones del General Reyes, que han caído como nefasta explosión, y que contradicen sus demás peroraciones y forman un fuerte contraste con el discretísimo brindis del General Díaz, […] no pueden tener más que una de estas dos explicacio- nes: o fueron efecto de un miedo terrorífico hacia los norteamericanos, […] o son el resultado de haber perdido el Sr. General Reyes la noción de la justicia […].19

17 Reproducido en “Discurso del Sr. Gral. D. Rafael Reyes, Delegado de Colombia, al explicar en la Conferencia Pan-Americana su saludo a España”,

El Tiempo, el 6 de noviembre de 1901, 2, Hemeroteca Nacional Digital de México, http://www.hndm.unam.mx/.

18 “Comisión burlada”, La Gaceta Comercial, el 11 de noviembre de 1901, Hemeroteca Nacional Digital de México, http://www.hndm.unam.mx/. 19 Manuel G. Revilla, “Anverso y reverso. Dos discursos del Gral. Reyes”, El Tiempo, el 7 de noviembre de 1901, 2, Hemeroteca Nacional Digital de

México, http://www.hndm.unam.mx/; Hubo también quienes le mantuvieron su apoyo y hasta defendieron la unidad de ambos discursos de Reyes, como en: Juan Coronel, “Los discursos del General Reyes”, El Correo Español, el 11 de noviembre de 1901, 1, Hemeroteca Nacional Digital de México, http://www.hndm.unam.mx/. De la misma forma, hubo también comentarios norteamericanos destacados que no encontraron ofensa en el primer brindis, como puede verse en: “Roosevelt and Latin America”, The Mexican Herald, el 11 de diciembre de 1901, 4, Hemeroteca Nacional Digital de México, http://www.hndm.unam.mx/.

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La “Doctrina Díaz”

El citado Revilla resalta —en contraste velado con los discursos de Reyes— el brindis del dele- gado mexicano Alfredo Chavero del 14 de noviembre. Chavero, como vocero de Díaz, proclama:

Ya teníamos la doctrina Monroe, salvaguardia del nuevo mundo; ahora viene a completarla la doctrina Díaz, la cual se puede concretar en este apotegma: “EL DERECHO INTERNACIONAL AMERICANO, SE BASA EN LA PAZ, FUNDADA EN EL RESPETO A LA SOBERANÍA. INDEPENDENCIA E INTEGRIDAD DE TODAS Y CADA UNA DE LAS REPUBLICAS DE AMERICA”.20

Para Revilla, esto es suficiente decir: sin jactancia y sin humillarse ante los norteamericanos. (Y sin siquiera necesitar hacer uso de la palabra “territorial” luego de “integridad”).

Durante el banquete del día 28, los delegados estadounidenses responden a estas cuestio- nes, llegando inclusive a mencionar la doctrina Díaz, “doctrina de Paz”. Afirman que su política Pan-Americana ha sido malinterpretada, que nunca han ocultado sus fines, que nunca han pensa- do en intervenir en los Estados soberanos, ni imponerse, ni hablarles como un padre a sus hijos: