CHAPTER 3: Nearshore Wave Modeling for Site Analysis Jennette’s Pier
3.5. Scour around WEC
3.6.1. Model Validation
3.6.2.1. Wave Height Distribution
El proceso de formación inicial del profesor de Marxismo Leninismo - Historia ha sufrido constantes modificaciones, para responder a las demandas sociales de cada momento
histórico. Teniendo como premisa el ideal del profesional al que se aspira, el modelo responde a la necesidad de asegurar desde el pregrado la formación de un profesional de perfil amplio, con una sólida preparación científica, pedagógica y humanista, con alto sentido de responsabilidad individual y social para que pueda cumplir el rol profesional que la sociedad cubana reclama.
Los fundamentos de la utilización de la historia local como una tendencia de la enseñanza de la Historia y con propósitos más integrales en el proceso pedagógico, constituyen contenidos del modelo. Su objetivo es contribuir a perfeccionar la formación inicial del profesor de Marxismo Leninismo- Historia, a partir de la utilización de la historia local con enfoque de historia social en los componentes organizativos del proceso, con la reorientación conceptual y metodológica que ello requiere.
La utilización de la historia local en el proceso de formación inicial se realiza sobre la base de dos ideas básicas: la historia local como historia social en su integralidad y el vínculo pasado-presente-futuro en el pensamiento y la actuación del profesor en formación. Se proyecta a partir de la sustancial relación ciencia-asignatura y el valor de lo historiográfico, teniendo en cuenta que el contexto local propicia la actividad investigativa, a través de las fuentes históricas y del conocimiento histórico, las que facilitan aproximar el aprendizaje histórico a la actividad de historiar, y por tanto, un acercamiento científico y objetivo a la Historia. Todo ello tiene un alto valor formativo para la actividad profesional y social del docente en formación.
Este enfoque se sustenta además, en el criterio de asumirla como contenido para la integración de los componentes organizativos del proceso (académico, laboral, investigativo y extensionista) teniendo como centro la naturaleza social de los conocimientos, los métodos y fuentes para su estudio, las habilidades del pensamiento histórico y docente, y las motivaciones e intereses del profesor en formación; a partir de las potencialidades del contexto histórico social y en correspondencia con los objetivos a alcanzar en el modelo del profesional vigente.
En el proceso de modelación se asume el método dialéctico materialista de ascenso de lo abstracto a lo concreto. Se parte del conocimiento de la historia local, sus antecedentes, fortalezas, debilidades y resultados de la sistematización de experiencias (lo concreto); se determinan sus características, principios, premisas y elementos que se aíslan para su estudio (lo abstracto), para luego presentarlos de forma organizada y 85
sistémica a partir de los conocimientos obtenidos durante la sistematización (lo concreto pensado). Así se tienen en cuenta los principios del historicismo, de la concatenación universal de los procesos y fenómenos, y de la unidad de la teoría con la práctica.
La utilización de la historia local se adscribe a la historiografía marxista al analizar los procesos y fenómenos con enfoque integrador, abarcando los elementos regionales y locales de la vida de los pueblos, para desarrollar un sistema de conocimientos generales y particulares que se concretan en el contexto histórico social, facilitando la reconstrucción histórica del pasado, la comprensión del presente y la previsión del futuro; mediante la interacción entre el sujeto (profesor en formación ) y el objeto de estudio (la historia local) en una dialéctica de la relación sujeto objeto en que el sujeto activo, transforma la realidad y se transforma a sí mismo.
El aspecto sociológico se observa al utilizar la localidad como fuente y marco de acción para el estudio de los procesos, hechos y personalidades de manera que propicien una caracterización más completa de cada etapa histórica. La búsqueda por el estudiante de las huellas del pasado, lo relaciona en el proceso del conocimiento, con la localidad y le permite convertirse en un activo participante, en los problemas y necesidades sociales de la localidad, la comunidad, la escuela y sus alumnos.
Además, se reconoce que no es posible desestimar otros factores de influencia; por eso se asume desde un aprendizaje participativo, donde se adquieren conocimientos en un proceso en que confluyen agentes (otros docentes, especialistas, protagonistas y personas comunes, instructores de arte y familiares) y agencias socializadoras (organizaciones políticas y juveniles, cátedras honoríficas, instituciones culturales, medios de comunicación) que generan canales de comunicación e información.
De acuerdo con la teoría socio histórico-cultural de esencia humanista, basada en las ideas de L.S.Vigotsky, los presupuestos psicológicos que fundamentan el modelo son: el condicionamiento de que los seres humanos desarrollan una formación histórica cultural dada, creada por la propia producción y transformación de la realidad; el papel de la educación como vía para la apropiación de la herencia histórico-cultural, en un contexto histórico concreto; la necesidad de contextualizar el proceso pedagógico en tiempo y espacio, en concordancia con las relaciones sociales y la cultura resultante de ellas; que los protagonistas del proceso (profesores, tutores y profesores en formación) se sientan en la posición de estudiosos y transformadores de la realidad; la necesidad 86
del diagnóstico continuo de potencialidades y necesidades, para garantizar el conocimiento de los intereses individuales y colectivos; y el rol de la actividad y la comunicación en la formación y desarrollo de la personalidad.
Por ello, se concibe como un proceso social en el que se alcanza, por los profesores en formación, la apropiación del sistema de conocimientos de la historia local a partir del enfoque de historia social; en el que cada uno, procesa la realidad de manera muy particular y aporta los resultados como ente social activo; y la formación y desarrollo de la personalidad como un sistema integral. Por tanto, el estudiante participa activamente en la producción del conocimiento, en el desarrollo de habilidades y actitudes, a partir de un contexto socio-histórico cultural (la localidad) en interacción con su mundo interior (necesidades, motivos y conocimientos precedentes).
El modelo también se fundamenta en las leyes generales de la Pedagogía expuestas por el doctor Carlos Álvarez de Zayas (1999) como leyes del proceso docente- educativo o proceso formativo.
Primera ley: La escuela en la vida. Relaciones del proceso docente educativo con el contexto social.
Vista en el proceso de formación del profesor para la vida, para dar respuesta, a través de su práctica pedagógica, a las necesidades sociales. La utilización de la historia local con enfoque de historia social es un proceso en que se integran dialécticamente la apropiación del proceso histórico local precedente, el conocimiento de la profesión, y la capacidad para resolver los problemas presentes en su actividad cotidiana; responde a una necesidad de la sociedad en general, y de la educación, en particular. Por tanto, en el proceso pedagógico se manifiesta la unidad de la escuela como microuniversidad, con otros agentes y agencias socializadoras que la sociedad fomenta y desarrolla para contribuir al encargo social de educar al hombre.
Segunda ley: La educación a través de la instrucción.
Como consecuencia de la primera ley, se debe preparar al profesor para resolver los problemas relacionados con la utilización de la historia local en el proceso pedagógico de la escuela media. Para ello, el modelo establece relaciones entre todos los componentes organizativos, las que garantizan que a partir de los saberes que alcance en lo académico, este pueda resolver problemas de la enseñanza de la historia mediante la definición de los ( objetivos, contenidos, métodos, medios, evaluación) para
establecer el vínculo historia nacional - historia local, así como la organización de otras actividades de carácter docente y extradocentes; y la determinación de problemas científicos sobre la temática, lo que tributa a la formación de la personalidad del docente, desde la unidad entre el pensar, el sentir y el actuar; según el enfoque histórico- cultural.
El modelo además se sustenta en los principios para la dirección de todo proceso pedagógico: principio de la unidad del carácter científico y la intención ideológica del proceso pedagógico; de la vinculación de la educación con la vida, el medio social y el trabajo; de la unidad entre el carácter social e individual de la educación de la personalidad; de la unidad de lo instructivo, lo educativo y lo desarrollador; de la unidad de lo afectivo y lo cognitivo; y de la unidad entre la actividad, la comunicación y la personalidad. ( Addine, F y otros, 2003:80).
De acuerdo con (Labarrere, G y G. Valdivia, 1988: 166) el proceso educativo suele también definirse como proceso pedagógico que contribuye a la formación y desarrollo de la personalidad y del colectivo. Al partir de un objetivo, el proceso educativo debe culminar en un resultado.
Teniendo en cuenta que la utilización de la historia local con enfoque de historia social se asume como un proceso pedagógico, entendido como la dirección de la dinámica en la que se produce la formación inicial, en el mismo se tienen en cuenta los objetivos sociales, las condiciones en que tiene lugar el proceso y las relaciones que se establecen entre profesores, tutores y profesores en formación, estos entre sí y con los demás agentes mediante la actividad y la comunicación.
Como resultado de lo anterior, en el proceso se ponen de manifiesto dos pares de categorías dialécticamente articuladas: instrucción- educación y formación- desarrollo; vistas a partir del nivel que alcance el profesor en formación, en cuanto a la explicación y comprensión de su papel como sujeto activo del proceso y del contexto histórico social, lo que conduce a cambios cuantitativos y cualitativos en su desempeño intelectual y profesional, es decir, al desarrollo integral de su personalidad; lo que responde a una necesidad de carácter socio-histórico concreto, perfeccionar la formación inicial del profesor de Marxismo Leninismo - Historia.
Así, se reconoce que la utilización de la historia local con enfoque de historia social en la formación inicial del profesor de Historia, constituye un factor generador de cambios, 88
con un carácter clasista e histórico socialmente determinado que… “atiende demandas de formación que el presente reclama (…) y a la vez (…) se anticipa a los requerimientos de la sociedad, creando capacidades para enfrentar nuevos desafíos sociales (…) y culturales”. (MES, 2011: 2)
El modelo que se propone se construye sobre la base de estos fundamentos y se estructura según las exigencias para este resultado científico de la investigación.