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Weak Security under 1 bounded Concurrent General Composition

4.2 Review of Security Notions

4.2.2 Weak Security under 1 bounded Concurrent General Composition

Hemos señalado las principales propiedades de las ciencias naturales (incluy éndolas en forma implícita dentro de las ciencias factuales18 en general) mediante afirmaciones sencillas acerca de ellas, denominadas “Supuestos de base”, que han sido organizados en grandes grupos bajo los títulos de “Naturaleza de la ciencia”, “Conocimiento común, científico y tecnológico” y “Ciencia, tecnología y practi-cidad...”. En este aparte queremos referirnos en forma explícita a su carácter de “naturales” y fundamentar la propuesta que hacemos sobre una “Estructura general para organizar el currículo”. Esta estructura se encuentra expresada en el cuadro que incluimos al final del presente documento.

Cuando hablamos de ciencias factuales nos estamos refiriendo a las ciencias que se ocupan de los procesos que tienen lugar en el Mundo de la Vida. Las oponemos a las ciencias formales que se ocupan de estudiar algunos procesos que tienen lugar en la mente de los científicos, como son el razonamiento matemático y el razonamiento lógico; es importante anotar que estas formas de razonamiento son utilizadas por los científicos de diversas formas cuando estudian los procesos del mundo; pero en estos casos, la matemática y la lógica son “instrumentos” que se ponen al servicio del conocimiento del mundo. Para el matemático y el lógico son en cambio construcciones científicas que constituyen el objeto mismo de su actividad científica. En este sentido pues, las ciencias pueden ser divididas en dos grandes grupos: las ciencias factuales y las ciencias formales.

Ahora bien, dentro del subconjunto de las ciencias factuales podemos establecer otra diferenciación. En un lado podemos poner a las ciencias que se ocupan de los procesos naturales y del otro aquellas que se ocupan de los procesos culturales. Los procesos naturales ser ían aquellos que no tienen que ver con el hombre y los que tienen que ver con él, pero sólo con la intervención directa, en tanto que especie biológica. En los procesos culturales, por el contrario, el hombre como especie cultural (es decir una especie social, histórica, ética, estética y psicológica que gracias a la inte-racción entre sus integrantes construye cultura) es el protagonista.

Tomemos algunos ejemplos de procesos naturales: El Big Bang; la evolución de las especies; la formación de estrellas; el choque entre capas tectónicas; la extinción de una especie animal o vegetal, la fotosíntesis; la desintegración (o “integración”) del átomo; la gravitación de la luna alrededor de la tierra. Contrapongamos estos procesos naturales a algunos culturales: la Revolución Francesa; la caída del muro de Berlín; el Renacimiento en las artes y las ciencias; el descubrimiento de América; el boom de la literatura latinoamericana; el nacimiento y la evolución del rock; la segunda guerra mundial; la construcción de la primera bomba atómica; la llegada del hombre a la luna.

Sin el ánimo de ofrecer una definición rigurosa de las ciencias naturales, hemos hecho una caracterización que es suficiente para fundamentar nuestra propuesta. Las definiciones rigurosas son, en este terreno, imposibles: no pueden establecerse límites claros y sensatos entre un tipo y otro de ciencia. Siempre es posible dar ejemplos de procesos que son claramente naturales y ejemplos de procesos que son claramente culturales. Pero existen muchos otros para los cuales es difícil tomar una decisión sobre si pertenecen a una clase o a otra. El Big Bang, por ejemplo, es claramente un proceso natural; la Revolución Francesa es claramente un proceso cultural; pero cuando hablamos de la extinción de una especie por la utilización de un plaguicida es difícil decir si esto es sólo un proceso natural o también tiene que ver con cierta forma de concebir y utilizar la tecnología que es ante todo un proceso cultural.

Tenemos entonces que, resumiendo, las ciencias naturales son aquellas ciencias factua-les que se ocupan de los procesos naturales, entendiendo por natural aquellos procesos que ocurren sin que los sistemas a quienes los atribuimos lo sufran conscientemente o los cambien intencional-mente. Por ejemplo, mientras los chimpancés no cambien su comportamiento para engañar a los etólogos, o se indignen por ser observados, la etología de las bandas de chimpancés sigue siendo una ciencia natural, así los etólo-gos estén enseñándoles trucos, rutinas y hasta símbolos a los mismos chimpancés. Pero se han registrado algunos casos en los que se podría interpretar que algunos de los chimpanc és que aprenden símbolos los utilizan para decirles mentiras a sus maestros, y hasta para burlarse de los etólogos y luego reírse de ellos. En ese caso, la etología del sistema formado por los chimpancés y los etólogos ya no sería una ciencia natural.

Ahora bien, los procesos estudiados por las ciencias naturales los hemos dividido en tres grandes categorías: Los Procesos Biológicos, los Procesos Químicos y los Procesos Físicos. Estas tres categor ías responden a tres niveles de resolución o niveles de detalle en el análisis de los procesos. En efecto, los procesos biológicos pueden ser descompuestos en procesos químicos, y éstos a su vez pueden ser descompuestos en procesos f ísicos.

Nuevamente, estas divisiones no deben ser entendidas como demarcaciones nítidas que separan todos los procesos físicos de los químicos y éstos de los biológicos. Aqu í nuevamente hay ejemplos para los cuales es difícil tomar una decisión. Existen por as í decirlo zonas grises, que no son ni negras ni blancas. En ellas se encuentran precisamente disciplinas como la físicoquímica, la bioquímica, la ecología, que son hibridaciones de disciplinas que surgen como respuesta a aquellos problemas que se dan en esas zonas grises.

Si miramos las relaciones entre estos procesos en sentido inverso, podemos ver reflejado un cierto orden evolutivo del universo. En el momento del Big Bang sólo podemos hablar de procesos físicos. Para dar cuenta de esta gran explosión utilizamos conceptos como los de temperatura, energía y partículas elementales. Poco despu és podemos hablar de los átomos más sencillos de helio e hidr ógeno. Más adelante se habla de átomos más complejos. Hasta aquí el tipo de relaciones y de transformaciones estudiadas son únicamente físicas. Cuando los tipos de átomos existentes inte-ractúan y conforman moléculas simples y complejas, surge un nuevo tipo de relaciones y transformaciones que llamamos químicas. Tenemos entonces un mundo físico y químico. Cuando las relaciones qu ímicas se complejizan de una manera que entendemos todav ía de una forma parcial, y dan surgimiento a aquello tan difícil de captar en una definición y que denominamos “Vida”, surgen nuevos tipos de relaciones y transformaciones que denominamos biológicas. Nuestro mundo se compone entonces ya de procesos físicos, químicos y biológicos. Si dentro de las transformaciones biológicas seguimos de cerca la evolución de las especies vivas, y dentro de éstas seguimos a los mamíferos que se transforman en la es-pecie humana, obtendremos niveles de integración mayores de estas relaciones y transfor-maciones que ser án estudiadas por la psicología, la sociología, la antropología, la econom ía, la historia,…

Vistas las cosas de esta manera, las ciencias naturales y las ciencias sociales se cons---ti-tuyen en dos extremos de una serie de disciplinas científicas ordenada por los niveles de integración de los procesos por ellas estudiados. Las ciencias naturales cubrirían uno de los extremos de este continuo en tanto que las sociales cubrirían el otro. Dentro de este continuo se han distinguido diferentes tipos de procesos (los biológicos, los químicos y los físicos) con el fin de facilitar la organización de los temas que proponemos como importantes y que, en consecuencia, sería necesario incluir dentro del programa de ciencias naturales. Pero, como lo hemos anotado ya y lo reiteramos en el momento de explicar el cuadro en el que hacemos una propuesta de estructura general para organizar el currículo, (al final del presente documento) estos fraccio-namientos convencionales se adoptan fundamentalmente pensando en la claridad de exposición de las ideas y no porque se piense que ellos corresponden a mundos diferentes o a sectores cuali-ta-tivamente diferentes del mundo. Se quiere, por el contrario, lograr conservar una unidad en la forma de exponer los temas que haga de diversas maneras alusiones a la unidad del mundo. Para ello se propone la idea de arti-cular los temas en torno a conceptos estruc- turantes como son los siguientes: “materia”, “tiempo”, “espacio”, “energía”, “vida, “diver-sidad”, “siste-ma ”, “ecosistema”. Estos conceptos estructurantes se integran a su vez en torno a lo que podríamos llamar una forma de funcio-namiento universal, a saber, los procesos evolutivos.

El hilo conductor de la propuesta expresada en el cuadro que representa la estructura curricular (recomendamos al lector tener el cuadro enfrente para leer lo que a continuación se dice acerca de él) es pues la idea de que todo lo que nos circunda puede ser concebido como un sistema de sistemas cuyo estado actual es producto de una historia evolutiva que comienza, en primera instancia, y según hoy conocemos, en la gran explosión (el Big Bang). Desde esa perspectiva se mira al estado actual del planeta tierra como producto de transformaciones dentro del sistema solar, al estado del sistema solar como producto de transformaciones dentro del sistema galáctico y al estado de este último como producto de las transformaciones que se dan dentro de ese “enjambre” que es el sistema de galaxias. Desde esa misma perspectiva vemos a la vida como el producto de un proceso cuya materia prima no es otra cosa que el “polvo estelar” que ha tenido una historia evolutiva de miles de millones de años. Y al movimiento de las placas tectónicas como un testimonio vivo de ese proceso evolutivo de los planetas del universo.

Dentro de todos los procesos evolutivos de los diversos sistemas que podemos delimitar en nuestro universo, se propone dar mayor importancia a aquellos que actualmente tienen vigencia por estar vinculados u ofrecer explicaciones científicas a problemas que aquejan a nuestras sociedades (como son la destrucción de ecosistemas por la utilización irreflexiva de los productos tecnológicos) o por ser de gran importancia en la construcción de un conocimiento unificado del mundo (como son los mecanismos de transmisión hereditaria o las formas de intercambio y transformación de energías). Estos procesos son precisamente los que se han incluido en las columnas que conforman las tres grandes columnas centrales del cuadro y que hemos denominado los procesos físicos, químicos y biológicos.

La educación ambiental que pretende desarrollar competencias para tratar los problemas ambientales, como los que acabamos de señalar, es un excelente caso para plantear otro problema. Muchas situaciones de la realidad deben ser abordadas desde diversas regiones del saber. La educación ambiental, sin duda, se puede enfrentar desde la perspectiva de las ciencias naturales. En efecto, los impactos que ciertas actividades humanas tienen sobre los diversos ecosistemas pueden ser estudiados apoyándonos en los conocimientos físicos, químicos y biológicos. Pero, también sin

ninguna duda, pueden ser abordados desde la sociología, la antropología, la econom ía, la historia y la geografía. Incluso, se pueden encontrar ejemplos en donde lo que se puede decir desde las ciencias naturales es ya bien conocido y no permite arreglar los problemas.

Tomemos un ejemplo bastante actual. El río Bogotá, uno de los más contaminados del mundo, no ofrece problemas insolubles para las ciencias naturales. Sin embargo, el problema hasta ahora no se resuelve. Y es que éste es más de tipo social, político, económico y educativo que de tipo químico o biológico. El proceso de contaminación no puede ser detenido por los costos que ello implica, porque no se pueden cambiar fácilmente las prácticas culturales o los h ábitos de la gente (el uso de detergentes, por ejemplo), porque las leyes no prevén ciertos procedimientos o no se llega a ciertos acuerdos. En este sentido, la educación ambiental debe ser abordada tanto desde la perspectiva de las ciencias naturales como desde la de las ciencias sociales adoptando posiciones que recojan cada una de estas perspectivas en forma coherente.

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18 Nos hemos referido siempre a las ciencias factuales y no nos hemos ocupado para nada de las ciencias formales tales como las matemáticas y la l ógica. Esto está más allá del objetivo del presente documento.

1. Una propuesta curricular para el área de Ciencias Naturales y

Educación Ambiental