Es sabido que para los antiguos griegos la práctica musical, unida a la poesía y al teatro, ocupaba un lugar privilegiado en la vida ciudadana, el reconocimiento de ello hizo que estas prácticas fueran consideradas como una actividad prioritaria para la educación de los ciudadanos y niños. Esto gracias al descubrimiento de la matemática-pitagórica (ca. 560-470 a.C.) donde se demostró como los sonidos tienen una gran capacidad de influir racionalmente en lo más profundo de las emociones humanas, por un fenómeno de afinidades y correspondencia fisiológicas en la naturaleza que se llama “simpatía” (imitación). De allí, que para el pensamiento griego fuera necesario que el Estado se encargará de vigilar estas prácticas, pues según ellos la música tiene la capacidad para imponerse sobre el éthos de un individuo o de una colectividad, no sólo para educar sino 18
también para corromper.
En los tratados de filosofía clásica antigua dedicados a la política como “La República”, “Las Leyes” de Platón y “La Política” de Aristóteles, se evidencia como los filósofos griegos advierten que la música debe ser algo que el Estado legisle como institución pública, ya que, las cualidades de estas son inseparables del buen funcionamiento del cuerpo y el alma. La música ocupa un papel central en la difusión de los valores morales que contribuyen a la formación de conductas ordenadas racionalmente. Cómo lo advierte Aristóteles en su libro “Política”
“...Nada hay tan poderoso como el ritmo y el canto de la música, para imitar, aproximándose a la realidad tanto como es posible, la cólera, el valor, la misma prudencia, y todos los sentimientos del alma, como igualmente todos los opuestos a éstos. Los hechos bastan para demostrar como la simple narración de cosas de este género puede mudar la
disposición del alma...Es, por tanto, imposible, no reconocer el poder moral de la música; y puesto que este poder es verdadero, es absolutamente necesario hacer que la música forme parte de la educación de los jóvenes”( Aristóteles, 1941, pág. 205-206)
Esta es un sustento de como para los atenienses la música ocupaba un papel de formador y civilizador en el sujeto, por lo tanto el control y la difusión de ella debía depender del Estado “se concebía que era la comunidad la que formaba el individuo en la polis, esto es, la cultura se definía como un ideal formativo en la comunidad (paideia) no una suma de cualidades individuales o instituciones”(Marrou,1948, pág.12). A lo que apuntaban los griegos, era lograr un equilibrio en los ciudadanos que restará la violencia en el trato social,
modos de comportamiento que conforman una identidad de una persona o una comunidad. Un ejemplo que nos sirve para ilustrarnos es como en la época homérica el “ethos” era la valentía y el honor de la guerra.
conduciendo las emociones desde la música:
...Las canciones y las danzas deben estatuirse de la siguiente manera. Hay muchas
composiciones musicales antiguas bonitas y, asimismo, danzas de semejante calidad, de las que sin problemas se seleccionaría lo conveniente y adecuado para el orden político instituido. Una vez elegidos los censores, no más jóvenes de cincuenta años, deben hacer la selección y han de admitir la composición de la época anterior que les pareciere adecuada. Cuando una les parezca deficiente o totalmente impropia, en este último caso rechácenla de plano y, en el primero, tras reconsiderarla y enmendarla, deben tomar poetas y músicos y utilizar su capacidad para la poesía, pero sin dejarla al arbitrio de sus placeres o deseos, excepto en el caso de unos pocos placeres en los que sí pueden determinar. Interpreten así las intenciones del legislador y organicen según su
entendimiento la danza, el canto y toda la música coral hasta donde sea posible. Toda práctica musical desordenada que ha recibido un orden, aunque no la acompañe la música dulce, es mucho mejor. El placer es común a todo tipo de música. Pues si uno vive desde niño hasta la edad adulta e inteligente criado en un tipo de música sobria y ordenada, al escuchar la contraria, la odia y la llama servil, pero si se ha criado en la popular y dulce, dice que la contraria a ella es fría y desagradable. Por tanto, como acabamos de decir, el placer o displacer no son mayores en ninguno de los dos casos, pero uno hace a los hombres educados en él mucho mejores, mientras que el otro los hace peores (Platón Las leyes VII, 802 a-d).
La anterior cita, muestra como para Platón la música era algo de gran impacto para la formación del sujeto, y por lo tanto debía ser guiada para lograr un buen objetivo. En su proyecto educativo la música tiene un papel trascendental, ya que, él retoma la equivalencia entre ciudad ideal y alma justa, esto es, Platón igual que Pitágoras se vincula a la teoría de
la reminiscencia, en donde “toda alma, cósmica o individual, está constituida según un número y proporción, atendiendo a las principales consonancias musicales”(Trías 2008, pág. 810). De esta manera para el filósofo la música proporciona esa forma de sintonía entre el alma y el cosmos, y reafirma la teoría que la música es aquello que orienta al éthos. En conclusión, por medio de la teoría platónica y aristotélica se denota como en el mundo
griego la música era indispensable para la educación del ciudadano, y por lo tanto, para la construcción de un polis justa, esto es, para lo antiguos solo un sujeto justo puede
componer una ciudad justa, y esto se logra cuando cada ciudadano tiene una armonía interna que dé lugar a una armonía global.
Lo anterior da soporte a lo que pretender apuntar este trabajo, lo cual es mostrar como por medio de la música se puede formar ciudadanos con emociones morales equilibradas que logren tomar decisiones justas que impacten de forma positiva la sociedad. Es acertado pensar que lo se pretende en este trabajo es retomar el proyecto educativo que tenía la antigua Grecia, e para apoyar esta hipótesis es necesario exponer algunos ejemplos actuales de como a través de la música se transforman las sociedades.
4.2 La música como herramienta para construir sociedades justas en una era