El objetivo de la fase III es enseñar al niño a imitar sonidos específicos, que después empleará para decir palabras. Al principio debe aprender a imitar unos diez sonidos, incluyendo al menos tres consonantes. Éste es un muestrario de sonidos:
a («aa») b (« ba») f («fa»;) d («da») k («ka») m («mm») o («oo») i («ii») u («uu») t («ta»)
Los primeros sonidos que han de ser sometidos al control imitativo pueden ser sonidos que el niño haya emitido frecuentemente cuando aumentabas sus vocalizaciones, o pueden ser sonidos que producía cuando establecías un control temporal, o sonidos «fáciles», como «aa», «mm», «oo». (Dejas s, k, g, l, etc., para más adelante, porque son sonidos más difíciles.)
El siguiente procedimiento sirve para enseñar al niño a producir su primer sonido imitándote a ti. Paso 1: Estáis sentados cara a cara a una distancia más o menos de medio metro a un metro. Paso 2: En cada ensayo produce un sonido, como «aa».
Paso 3: En los primeros cinco ensayos, cualquier sonido que el niño produzca dentro de un espacio de tres segundos después del tuyo, y aunque sea una burda aproximación al sonido que tú produjiste, debe ser reforzado. Por ejemplo, en un entrenamiento incipiente, si tú dices «aa» y él te da «ee», es aceptable.
Paso 4: En ciertos casos, puede que el niño no consiga reproducir, ni siquiera burdamente, tu sonido. En estos casos, puedes usar apoyos visuales y/o manuales para producir una aproximación a tu vocalización. En el procedimiento de apoyo visual exagera la forma de la boca cuando produzcas el sonido. Por ejemplo, al decir «aa», abre mucho la boca. Refuerza al niño por imitar la forma de la boca, aunque no vocalice. Si es necesario, ábrele la boca. Cuando haya logrado imitar la forma de tu boca, exígele que imite la forma del sonido. La vocalización resultante debería ser al menos una aproximación al sonido que tú emitiste. El procedimiento del apoyo visual se mantiene hasta que el niño se haya aproximado al sonido deseado en al menos cinco pruebas sucesivas.
En el procedimiento de apoyo manual, le sujetas la boca de la forma apropiada mientras que vocaliza. De este modo, puedes apoyar manualmente el sonido «mm» al sujetarle los labios mientras vocaliza. El apoyo le obliga a producir al menos una aproximación a tu sonido. Un logopeda puede hacerte muchas sugerencias sobre cómo apoyar sonidos difíciles, como una ligera mordaza para producir las consonantes «g» o «k», o sujetarle la lengua al niño con un «depresor de lenguas» para conseguir un buen «aa». El apoyo pleno se emplea hasta que haya imitado el sonido en unos cinco ensayos sucesivos. Entonces se reduce gradualmente hasta que se haya aproximado a tu vocalización sin ningún apoyo en cinco veces sucesivas. Paso 5: Cuando se haya aproximado a tu vocalización cinco veces sucesivas, usando el procedimiento de los pasos 3 o 4, la respuesta del niño está formada para imitar tu vocalización más de cerca. Es decir, en los siguientes ensayos debes reforzar las respuestas que se parezcan más a tus vocalizaciones. En concreto, en una prueba dada, debes reforzar una respuesta sólo si se aproxima a tu vocalización tanto o más que la última respuesta reforzada. Sin embargo, si el niño no consigue imitar tu sonido con el suficiente acierto como para ser reforzado en una serie de intentos, retrocede y refuerza aproximaciones menos correctas para mantener «viva» su vocalización. Si no recibe suficientes elogios, perderá el interés por la tarea.
Paso 6: La formación de la respuesta del niño sigue hasta que éste pueda imitar correctamente el sonido que produces. Cuando haya imitado correctamente el primer sonido diez veces sucesivas, puede empezarse el entrenamiento imitativo del segundo sonido.
El segundo sonido
El segundo sonido que elijas ha de ser bastante diferente del primero. Por ejemplo, si primero enseñaste «aa», «mm» sería un segundo sonido apropiado.
Paso 1: Los pasos del 1 al 6 empleados para enseñar el primer sonido son los mismos que debes usar para enseñar al niño a imitar el sonido "mm".
Paso 2: Cuando haya imitado correctamente el segundo sonido «mm» diez veces sucesivas, reintroduce el primer sonido «aa». Sigue presentando los ensayos hasta que responda correctamente cinco veces sucesivas.
Paso 3: Repite los pasos 1 y 2 hasta que el niño cometa, como máximo, un error la primera vez que intente imitar cada sonido.
Paso 4: Ahora debes empezar la rotación aleatoria de los dos sonidos; por ejemplo, «aa», «mm», «aa», «mm», «mm», «aa », «aa» , «aa» , «mm», «aa». Si el niño pierde uno de los sonidos durante este paso, retrocede y vuelve a producirlo. Después regresa a la rotación aleatoria. Sigue presentando ensayos en rotación aleatoria hasta que te imite correctamente. Ahora ya está listo para aprender un tercer sonido.
Los sonidos del 3 al 10
Paso 1: El procedimiento para enseñar los restantes sonidos es el mismo que para los dos primeros.
Paso 2: Cuando el niño haya adquirido cada sonido nuevo, debes alternarlo al azar con los sonidos adquiridos anteriormente (para mentener intacto el aprendizaje anterior) hasta que responda correctamente. Paso 3: Cuando sea capaz de imitar de seis a diez sonidos, debes empezar con la siguiente fase, creando sílabas y palabras. Sin embargo, sigue enseñándole a imitar los demás sonidos de la lista.
De nuevo debes ser consciente, cuando trabajes con las imitaciones verbales -un trabajo duro, tanto para ti como para el niño- que éste puede sufrir una «regresión»; es decir, volver a las rabietas y a la autoestimulación. Si es éste el caso, debes retroceder y calmarlo. No tiene ningún sentido intentar trabajar con un niño que se retuerce y no presta atención, al menos no cuando le exiges un aprendizaje difícil como la
imitación verbal. No obstante, como ya dijimos, debes tener cuidado con los estímulos aversivos en este tipo de entrenamiento.
Además, como el trabajo es muy monótono, piensa en alternarlo con diferentes indicaciones que el niño pueda cumplir acertadamente con el fin de romper la monotonía y ayudarle a conservar una sensación de éxito. Por ejemplo, de vez en cuando (más o menos cada dos minutos) dale una orden de ejecución no verbal, como «Levanta los brazos», «Tócate la tripa», o «Tócate la nariz», o haz que realice alguna acción sencilla, como ponerse de pie, o darle golpecitos a la mesa.
Fase IV: Imitación de palabras
Lista de palabras:* (Las palabras inglesas son más cortas y fonéticamente más simples, como en el caso de up (arriba), down (abajo), bye-bye (adiós), tummy (tripa), cookie (galleta), open (abrir), go (ir)
mama = mama up = aúpa dame open = abre dedo tummy = mano tripa papa = papa ola bye-bye = adiós eat = come pan cookie = galleta bollo pee-pee = pipí boca eye = ojo ve go = toma ir milk = leche down = baja water = agua baby = bebé out = salir
Las palabras que elijas para enseñar deben componerse de sonidos que el niño pueda imitar fácilmente. Por ejemplo, sólo debes elegir «plátano» si es capaz de imitar los sonidos «plá», «ta» y «no». «Toca» debe elegirse sólo si es capaz de imitar los sonidos «to» y «ca». Es más fácil empezar con palabras que tienen
sílabas repetidas (cadenas homogéneas) como «mamá» o «papá», o sonidos muy parecidos, como «boca» o «dedo». Las palabras compuestas por sonidos muy diferentes (cadenas heterogéneas) como «leche» y «adiós» deben presentarse más tarde.
La primera palabra
Paso 1: En los primeros (20-50) ensayos, di una palabra, como «mamá», y refuerza cualquier aproximación que contenga los sonidos principales de la palabra. Así, «ma», «mam», «maa» o «mac» son aproximaciones aceptables. «Pa» es una aproximación inicial adecuada para «papá».
Paso 2: Si el niño realiza una aproximación correcta en las primeras pruebas, debes emplear el moldeamiento en las siguientes, para que se aproxime más a tu vocalización. Es decir, en cualquier ensayo refuerza su respuesta sólo si se aproxima a la palabra tanto o más que la última respuesta reforzada. Sigue con el procedimiento de moldeamiento hasta que la aproximación a la palabra sea lo suficientemente clara como para ser fácilmente comprensible para la mayoría de las personas. Su respuesta no tiene que ser exactamente igual a tu pronunciación; una imitación adecuada de «papá» seria «apá», o «popá».
Paso 3: Puede que en el caso de algunas palabras el niño no consiga aproximarse al modelo en las primeras pruebas. Por ejemplo, puede no ser capaz de imitar uno o más de los sonidos que componen la palabra (sonidos componentes). «Aa» constituye una aproximación inadecuada a «mamá», «sol» se expresa inade- cuadamente en un intento como «su», y «go» es una aproximación inaceptable a «bueno». En estos casos, debes ayudar al niño a pronunciar con un procedimiento de moldeamiento. Divide la palabra en sus sonidos componentes y presenta cada uno con un ensayo por separado. Así, «mamá» se divide en «m»-«a»-«m»«a», «ma»-«ma», «mamá». El niño imita cada componente y se le refuerza por repetir cada uno. En la siguiente secuencia se demuestra cómo el «Bien» que dice el adulto representa el refuerzo del ejercicio, como la comida o el refuerzo social.
Adulto: «a» Niño: «a » Adulto:«¡Bien!...ma» Niño:«a » Adulto: "m" Niño: "m" Adulto:«¡Bien!...a» Niño: « a » Adulto: "m" Niño: "m"
Adulto: (puede esperar a que el niño diga «a»). Niño: «a»
Adulto: «¡Bien!» (repite la secuencia).
Lo que importa en este entrenamiento es que tú quieres que el niño encadene o enganche dos sonidos diferentes para que, una vez que haya producido un sonido, ése sea su pista para el siguiente. Por ejemplo, «m» se convierte en su pista para decir «a» sin que tú tengas que decir antes «a». Haces esto reduciendo gradualmente tu pista («a»), y con la esperanza de que finalmente él mismo responda sin el apoyo.
La producción de la primera palabra es un procedimiento difícil de describir con detalles, y puede que tengas que improvisar para ayudar a un niño en concreto. Por ejemplo, si estás trabajando «ma», puede que el niño te dé «aa» cuando digas «ma» porque el último sonido de «ma» es «a», lo cual para él es el sonido más fuerte; lo oyó mas recientemente que «m». Quizá te dé «ma» si dices «m». Por lo tanto, sigue diciendo «m» durante algún tiempo; después introduce lentamente el «a» en el «ma» reteniendo su «ma» con refuerzos. Cuando haya llevado correctamente a cabo la secuencia durante cinco presentaciones sucesivas, en las siguientes pruebas debes aumentar el ritmo con el que se presentan los sonidos. Si aumenta el ritmo de la presentación, los refuerzos introducidos entre los sonidos componentes se irán eliminado gradualmente. Llegados a este punto, la secuencia puede ser:
Adulto:«ma» Niño: «ma» Adulto: «ma-ma» Niño: «ma»
Adulto: (espera el segundo «ma» del niño o da un apoyo mínimo) Niño: «ma»
Es importante mezclar las presentaciones de las unidades monosilábicas y bisilábicas; por ejemplo, «ma», «ma-ma», «ma-ma», «ma», con el fin de ayudarle a discriminar entre los dos tipos de sonido.
Posiblemente el niño insista en hacer pausas ligeras entre los sonidos de la palabra durante bastante tiempo (ma...ma). Sin embargo, puedes eliminar gradualmente estas pausas reforzando selectivamente sólo las veces en las que dice la palabra con menos pausas.
La segunda palabra
Elige una palabra bastante diferente de la primera. Por ejemplo, si «mamá» es la primera palabra que enseñaste, «bebé» es apropiada como segunda palabra. Puedes aceptar «baba» o «babe» como aproximaciones adecuadas. La segunda palabra, como la primera, debe consistir en sonidos que el niño pueda imitar por separado.
Debe enseñarse del mismo modo que la primera. Cuando el niño haya imitado correctamente en diez pruebas sucesivas, empieza con la rotación aleatoria de ambas. Usa la rotación aleatoria del modo que describimos antes. Presenta la primera palabra. Sigue presentándola hasta que la haya imitado correctamente en cinco ensayos sucesivos. Puede que tengas que apoyar la palabra en los primeros ensayos dividiéndola en sonidos menores, como hiciste en el entrenamiento inicial. Ahora reintroduce la segunda palabra. Sigue haciendo ensayos hasta que el niño responda correctamente en cinco sucesivos. Después, presenta ambas palabras hasta que cometa, como mucho, un error la primera vez que presentas cada una. Somete el orden de presentación de ambas a una rotación aleatoria.
De la tercera a la décima palabra
El procedimiento para enseñar las demás palabras de la lista es el mismo que usaste para enseñar las dos primeras. Después de que el niño aprenda a imitar cada palabra nueva, debes mezclar las presentaciones de la nueva con las de las que aprendió anteriormente, utilizando la rotación aleatoria hasta que responda correctamente.
Cuando sea capaz de imitar diez palabras de un modo coherente, debes iniciar la siguiente fase: imitación de volumen, tono y velocidad. A la vez, sin embargo, el niño debe aprender a imitar las demás palabras de la lista, los nombres de las personas con las que se relaciona regularmente, y cualquier otro nombre que sea funcional y útil para él en su entorno, como "Toma", «Dame» y «Quiero».
La introducción de otras palabras
Cuando formes palabras que contengan unidades de sonido diferentes, empieza con la última unidad y trabaja hacia atrás. Esto se denomina «encadenamiento hacia atrás». Por ejemplo, si trabajas con «mami», enseña primero «mi» y después une «ma-mi». Si enseñas «toma», «ma» suele ser suficiente al principio para que el niño consiga su refuerzo; más adelante exígele que diga «toma». Normalmente, ocurrirá que cuando separes una palabra así sonará «mecánica» o torpe al principio, casi como si fueran dos palabras separadas. No te preocupes; a la larga acabarás reforzándolo por realizar aproximaciones mejores, con lo cual, al final, sonará normal.
Acuérdate de enseñarle palabras funcionales; es decir, palabras que pueda usar para satisfacer sus necesidades y deseos. Por ejemplo, «silla» es útil, porque se le puede enseñar que tiene que decirlo para poderse sentar en la silla. «Bueno» es útil, porque cuando lo diga tú le darás algo bueno de comer. «Toma» es útil porque se le puede enseñar que cuando lo diga tú cogerás el objeto que él te quiere dar.
A muchos niños les oirás decir algunas palabras antes de empezar el entrenamiento, pero no las dicen cuando tú se lo pides, y pocas veces usan la palabra de un modo apropiado. Nuestro consejo es que intentes controlar estas palabras, y si eso no funciona, retrocede, simplifica las cosas y recupera el control. Exige sonidos y/o palabras sencillas para empezar, y consigue primero una imitación; después, amplía.
Finalmente, presenta muchos ensayos informales de palabras y sonidos que el niño pueda imitar. Hazio en todas partes, y preséntalo como un juego divertido, con la esperanza de que aprenda a disfrutar de sus imitaciones. Si lo hace, acabará siendo «ecolálico», lo cual es bueno, porque «jugará» con el habla, te imitará mucho, incluso si no entiende lo que dice (más adelante puedes enseñarle el significado). Si no empieza a imitarte espontáneamente, y cada palabra le cuesta mucho, incluso después de varios meses de entrenamiento, tienes un niño que probablemente no va a hablar mucho. Tendrás que suplementar su habla con signos manuales, que describimos en el capítulo 24. Sin embargo, no te preocupes demasiado; algunas personas se las arreglan muy bien sin hablar mucho.