Chapter 3. Standardization and Network Effects
3.4. Welfare Analysis
Nada mejor que los textos de la época para captar el ambiente en el que nació la televisión en España. El siguiente corresponde al discurso de inauguración de Gabriel Arias Salgado, ministro de Información y Turismo, al iniciarse las emisiones regulares de TVE. Era el año 1956, en plena autarquía franquista aún. La elección de la fecha, que se convertirá en histórica, no fue al azar:
Hoy, día 28 de octubre, domingo, día de Cristo Rey, a quien ha sido dado todo el poder en los Cielos y la Tierra se inauguran los nuevos equipos y estudios de televisión española. Mañana, 29 de octubre, fecha del vigésimo tercer aniversario de la fundación de Falange Española, darán comienzo […] los programas diarios de televisión. Hemos elegido estas fechas para proclamar así los dos principios básicos que han de presidir, sostener y enmarcar todo desarrollo futuro de la televisión en España: la ortodoxia y rigor desde el punto de vista religioso y moral, con obediencia a las normas que en tal materia dicta la Iglesia Católica, y la intención de servicio y el servicio mismo a los grandes ideales del Movimiento Nacional. (Palacio, 2001: 39)
La postguerra, el aislamiento que vive España después de la victoria de los aliados, el hambre, y la falta de interés político en un nuevo medio de comunicación, retrasan hasta 19564 el inicio de las emisiones televisivas, en una época bastante tardía respecto a los países de nuestro entorno.5 El primer director de TVE, el falangista Jesús Suevos, dejó su intención muy clara:
4 La inauguración de TVE se produciría el 28 de octubre de 1956, aunque antes de esa fecha ya hubo
diversas experiencias previas de transmisión de eventos. El período de pruebas abarca desde 1949 a 1956 (Baget i Herms, 1993). En la primera emisión, el programa de actos se inició con una Santa Misa.
5 Y eso que según diversas fuentes, Franco se convirtió con el tiempo en un espectador “compulsivo” de
televisión (Rueda Laffond & Chicharro Merayo, 2006, Palacio, 2002) . El palacio del Pardo fue uno de los primeros hogares dotados con televisión en color, y el dictador era un televidente confeso, fan, según diferentes biografías, de la serie ‘Bonanza’.
Debo decir sin tapujos que siempre puse la radio y la televisión al servicio de Franco y del Alzamiento Nacional. El poder en televisión es inevitable y tiene que filtrarse por cualquier procedimiento en los medios de comunicación. (Baget i Herms, 1993)
En el momento en que nace Televisión Española, ésta se plantea en régimen de monopolio público, un sistema que se prolongaría durante los siguientes 30 años. Esto no era una excepción frente al panorama dominante que presentaba el sector en Europa (Rueda Laffond & Chicharro Merayo, 2006) . El origen de la televisión en el viejo continente se identifica con el modelo británico, del que tan lejos se situaría la primigenia RTVE. El medio de comunicación público por antonomasia nace con la British Broadcasting Company, que a partir de 1922 se había organizado como empresa monopolística de radio. Poco tiempo después fue nacionalizada, y la nueva British Broadcasting Corporation (BBC) comenzó a emitir en 1927. Según el Royal Charter – la Cédula o Carta de Constitución Real– fundacional, de finales de 1926, la Junta de Gobierno de la entidad o Board of Governors6 la elige el ejecutivo con la aquiescencia del monarca, pero la gestión ha de quedar en manos de un equipo de profesionales, elegidos por esta Junta. Tanto el Royal Charter como el BBC Agreement, se actualizan periódicamente cada 10 años. La última de estas actualizaciones, está en vigor hasta el 1 de enero de 2017 (BBC, 2006). En el capítulo cuarto de esta tesis hablaremos más extensamente desde una perspectiva jurídica de estos textos, garantes de la independencia y del servicio público, y que han evolucionado evidentemente con los años.
6 El Board of Governors ha sido sustituido en fecha relativamente reciente (2006) por el denominado
BBC Trust, que cuenta con 12 consejeros, entre ellos un Chairman, un Vice-chairman, y un miembro por
cada una de las regiones del Reino Unido. Los consejeros los nombra la Reina, siguiendo, eso sí, la recomendación del Consejo de Ministros británico.
El 2 de noviembre de 1936 empezaría a emitir la BBC Television Service, considerada la primera operadora del mundo en ofrecer una emisión regular con buena calidad de imagen, siguiendo la estela de la precursora BBC Radio. Es destacable que en España en cambio, no se produce esta traslación del modelo radiofónico al televisivo que sí se da en el Reino Unido y otros lugares de Europa. Un modelo radiofónico que los estados recuperan para gestionarlo de manera pública:
En la convulsa Europa de entreguerras, y más allá de necesarios motivos técnicos, la monopolización de los servicios radiofónicos resulta muy conveniente a los distintos regímenes políticos. Muy probablemente por ello, a lo largo de los años treinta los proyectos de estatalización de la industria radiofónica se extienden a todos los países europeos. (Contreras & Palacio, 2001: 50)
Como destaca el profesor Rafael Xambó en su tesis doctoral (1996) , Franco permite la iniciativa privada ya existente en la radio, lo que no ocurre en otros sistemas fascistas. Por ejemplo, en Alemania en julio de 1932 se había creado un Servicio Nacional de Radio tutelado por el estado. No tan sólo este medio estaba directamente en manos de los nazis: también en el caso de la industria cinematográfica la intervención era casi absoluta. Por ejemplo, el Universum Film AG (UFA), el estudio cinematográfico más importante de Alemania durante el esplendor de la República de Weimar y la época nazi, fue controlado durante esta última etapa de forma directa por el ministro de Propaganda (Rueda Laffond, Galán Fajardo, & Rubio Moraga, 2014: 131) . Joseph Goebbels decidía el contenido de los rodajes mediante amenazas y presiones desde la llegada de Hitler al poder, en 1932. En el caso de España, esta presunta apertura de la Dictadura que supone el permitir la iniciativa privada en las ondas no significa que las concesionarias se libraran de un control férreo, y de una restrictiva Ley de Prensa publicada en el bando franquista durante la Guerra Civil, en 1938, y que
permitía la censura previa.7 Además, otra orden del 6 de octubre de 1939 sometía a las radios privadas específicamente a esta censura ejercida por la Falange, y otorgaba a Radio Nacional de España, creada por Millán-Astray8 en Salamanca dos años antes, la exclusiva de los Servicios Informativos, el denominado “parte” que tenían que emitir obligatoriamente todas las emisoras.9 A principios de los años sesenta, por mediación
del antiguo director de programas de la SER y por aquel entonces subdirector general de Radiodifusión, Manuel Aznar Acedo,10 esta emisora “crea el primer informativo de la radiodifusión española no oficial de ámbito territorial español, Matinal Cadena SER” (Balsebre, 2001: 378).
Sin embargo, en el momento de aparecer la televisión, esta mínima veleidad española hacia la concesión privada en el mercado de las telecomunicaciones no tiene continuidad en el nuevo medio, y el Estado toma el control. Dos motivos pueden explicar este hecho: Franco y sus consejeros pudieron pensar que la televisión, a diferencia de la radio, era demasiado importante como para dejar su censura en manos privadas, o simplemente, el gran coste económico que suponía su puesta en marcha frente al poco retorno publicitario que podría proporcionar en un país arruinado, alejó, o al menos minimizó, el interés de los inversores privados. Lo cierto es que la administración del que fue antecesor de Manuel Fraga en el Ministerio de Información y Turismo, Gabriel Arias-Salgado, cerró el paso a la iniciativa privada protagonizada por
7 No será revocada hasta que llegue la denominada Ley Fraga, que fue aprobada en marzo de 1966, y que
supondrá una modernización de la doctrina de la censura, más acorde con la etapa desarrollista en la que se enmarca. http://noticias.juridicas.com/base_datos/Admin/l14-1966.html [Consulta: 6/11/14]
8 José Millán-Astray, militar español fundador de la Legión, y que protagonizó uno de los altercados más
famosos de la guerra española en el paraninfo de la Universidad de Salamanca con el rector Miguel de Unamuno. También dirigió la oficina de prensa y propaganda de Franco justo al acabar la contienda. Se dice que dirigía a los periodistas como si estuvieran en un cuartel, haciéndolos cuadrarse y alinearse al tocar el silbato.
9 Esta exclusividad de los diarios hablados para Radio Nacional, duraría nada menos que hasta el 25 de
octubre de 1977.
10 Aznar Acedo, hijo del ministro y espía al servicio de Franco durante la Guerra Civil Manuel Aznar
Zubigaray, y padre del expresidente del gobierno español José María Aznar. Fue hombre de confianza del entonces ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga (Balsebre, 2001:17).
la cadena SER, ya por aquel entonces todopoderosa, en el incipiente negocio de la televisión (Balsebre, 2001: 221). Ciertamente, las autoridades del régimen estaban más preocupadas porque los medios no se les escaparan de las manos, ejerciendo una censura férrea, que de convertirlos en instrumentos de comunicación de futuro, armas con inmensas posibilidades reales de publicitar y consolidar el sistema político. A finales de los años cincuenta, había muy pocos ciudadanos españoles dispuestos a comprar un receptor considerado producto de lujo, y más con el escaso aliciente que proporcionaba la raquítica programación.11
La BBC fue inspirada por Sir John Reith, su administrador general durante un largo período, que sentó doctrina sobre el modelo de medio de comunicación de servicio. La importancia de la responsabilidad social era vital desde los inicios en el medio público. Sus objetivos esenciales recogían tanto la finalidad de informar objetivamente, como la de entretener y difundir contenidos de corte divulgativo o educativo.12 El modelo de hibridación discursiva del nuevo medio se articula y legitima mediante la opción regulatoria, pública o privada, y por el papel concedido al entretenimiento. En el polo contrario de la BBC, se encuentra el modelo desarrollado en Estados Unidos de manera coetánea durante los felices años veinte: la National Broadcast Company (NBC), primero radio, más tarde televisión, nace con una independencia basada en la entronización del mecanismo publicitario prohibido en su homóloga británica y con el entretenimiento como bandera.
11 Una situación similar a la que se vivía en el resto de Europa, por otra parte. Lo destaca Enrique
Bustamante: “Muchos autores han señalado así la inexistencia en los países europeos occidentales, al concluir la II Guerra Mundial, de un mercado de consumo suficiente amplio como para garantizar tanto la venta masiva de receptores como la rentabilidad de la publicidad” (Bustamante, 1999).
12 A Reith se ha atribuido largamente la ya tópica frase que resume los objetivos de la radiotelevisión
pública; “informar, educar, y entretener” (Reith, 1924) , Aunque suya es sin duda la responsabilidad de haberla popularizado y haberla puesto en práctica al frente de la BBC, parece que el origen está en un discurso de 1922 del estadounidense David Sarnoff, otro mítico pionero de las telecomunicaciones, aunque no tan conocido como Reith, y que estuvo al frente de dos gigantes de los medios: la CBS y la NBC. Es una de las citas que hemos recordado en el inicio de esta tesis. El matiz entre las posturas divergentes de estas dos figuras míticas de la radio está, claro, en la proporcionalidad que se aplica a esos tres objetivos.
Los documentos fundacionales de la BBC y la NBC permiten apreciar el protagonismo alcanzado por la categoría de entretenimiento: el “arquitecto” de la BBC clamará en su contra, mientras el “pliego de condiciones” de la NBC coloca la totalidad del flujo bajo su patrocinio. Comienza a configurarse un nuevo territorio dentro del dominio mediático y, de manera ostensible en el modelo radiofónico estadounidense, se reajustan las relaciones entre los géneros discursivos que vertebran ese dominio. (Gavaldà Roca, 2012a: 163)
El referente británico podemos encontrarlo en muchas otras empresas televisivas europeas, como las que surgen en la República Federal Alemana, en Bélgica o en Noruega. También en la radiotelevisión italiana (RAI) o en la francesa (ORTF) durante el mandato de De Gaulle.
Desde los inicios hasta los años ochenta, el sistema televisivo en Europa Occidental equivale a hablar de hegemonía, o casi monopolio, del sistema público de radiodifusión.13 Una televisión en general basada en una filosofía de servicio público nacional en beneficio de la democracia, que recordemos, era el sistema político imperante en el entorno geográfico de España. Que eso sí, era compatible con un control político de los informativos por parte de los gobiernos, que ejercían su visión paternalista (Bustamante, 1999). La televisión pública será oficialmente presentada como el portavoz oficial y unificado de la nación entera –“La voz de Francia”, en palabras de De Gaulle–.14 Esto pasaría en toda la Europa occidental, en general, pero la situación política española en las antípodas de la democracia, haría que TVE actuara de
13 Aunque el Reino Unido sería precisamente pionero en Europa en introducir la competencia privada en
una época temprana, mientras en España seguíamos haciendo emisiones en pruebas: en 1954 se creó la Independent Television, (ITV) una cadena de alcance estatal, basada en una estructura descentralizada de empresas regionales, reguladas por una autoridad independiente, como servicio público gestionado por la iniciativa privada (de Moragas & Prado, 2000) . Estas televisiones protoregionales se completaron después con las desconexiones regionales de la pública, con BBC Wales, o BBC Scotland (Rueda Laffond, Galán Fajardo, & Rubio Moraga, 2014: 184-186) .
14 El general De Gaulle opinaba, sin ningún tipo de remordimientos, que el control de la televisión era
forma más evidente no como portavoz del país, sino de la Dictadura. No es extraño, ya que el mismo régimen franquista intentaba que se produjera esa identificación entre país y gobierno, entre pueblo e ideología monolítica y sin fisuras.
Estos son los modelos fundadores de nuestra televisión de los que habla Enrique Bustamante (1999), muy alejados del modelo antitético que ya existía en Estados Unidos, con tres networks –cadenas– en manos privadas, la ya citada NBC, y la CBS y la ABC, financiadas exclusivamente con publicidad:
La filosofía central de su funcionamiento, que algunos confunden con su legitimación por el localismo, es que la naturaleza del broadcasting (la televisión en cadena) debe ser decidida por las fuerzas del mercado y no por la acción del Gobierno. (Bustamante, 1999: 32)
Esto no quiere decir que no exista control y autoridad regulatoria. La Federal Communications Commission (FCC)15 se encarga de separar las funciones y resolver los conflictos que se puedan producir, con escaso poder, ciertamente. La sempiterna libertad empresarial típica de la economía norteamericana se cumple radicalmente en este negocio, el de las ondas, tanto las de radio como las de tv. La televisión pública única, Public Broadcasting Service, (PBS)16 no compite con las majors, y hace una programación principalmente educativa y que ocupa un muy respetable papel social, pero sin alcanzar audiencias que puedan preocupar a las reglas del mercado, o a la televisión entendida únicamente como business.
El modelo europeo de los orígenes radiofónicos en el que se inserta nuestra tradición televisiva tiene su propio carácter específico, y nace mirando de reojo el
15https://www.fcc.gov [Consulta: 22/7/15]
16 Y que además nace mucho después que las grandes cadenas clásicas norteamericanas: PBS se crea en
norteamericano, creando una oposición explícita al anteponer el servicio público al negocio:
Très souvent, l’invocation de l’Europe intervient comme manoeuvre pour mobiliser del alliés dans une lutte contre une posible “invasion” américaine. En ce sens, la défense du service public a parfois rejoint la lutte contre l’américanisation. (Bourdon, 2011)
Después de la II Guerra Mundial, la televisión estatal serviría para restaurar el consenso y la identidad nacional de los países democráticos. En la Alemania perdedora, se constituyó una estructura descentralizada y federal, con una distribución de la que ahora quedan nueve canales diferenciados con partes de programación propia repartidos en los 16 Länder, muy similar a la que tenemos en España a partir de los años ochenta con las televisiones autonómicas. El motivo de esta particularidad, que sigue marcando la televisión alemana en nuestros días, es que los aliados quisieron dificultar la resurrección del espíritu nacional germano, que tantos problemas había causado en la primera mitad del siglo XX (Bustamante, 1999).
2.2 Los años iniciales de la televisión en España. Una televisión adepta al régimen