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Whitehead: 1979, P 14 46 Zermefto: 1978, P 60.

Para situar una historia y comprender la misma es necesario que existan intérpretes, quienes se ubican en un espacio, un escenario, un tiempo y un lugar específico. Betty, Martha, Adele, Sarah, son algunas de las chicas que conforman el Círculo de Mujeres, las conocimos a principios del año 2012 cuando asistimos por primera vez al Círculo de Mujeres realizado en el contexto urbano de Cali. Algunas de ellas decidieron hacer parte de esta experiencia de campo y también decidieron abrir una parte de su mundo para nuestro conocimiento. Si bien teníamos algunas inquietudes respecto a la identidad de género en el contexto del Círculo, sabíamos que las generalidades aportadas en las experiencias participativas dentro de este no eran suficientes para aproximarnos por completo a la comprensión de ciertos procesos respecto a las formas de vivir el cuerpo, el ciclo menstrual, la menstruación y las identidades de las mujeres. En el camino nos dimos cuenta que aspectos como la dimensión de lo mítico, la maternidad y la trayectoria individual-vital eran fundamentales en los anteriores procesos. De esta forma a lo largo de este capítulo nos adentraremos en las historias de nuestras interpretes principales: Betty, Adele, Martha y Sarah, intentando aproximarnos a la manera como sus experiencias vitales, desde la infancia a la adultez fueron construyendo formas particulares de concebir lo otro, los otros y a sí mismas.

En la década del 80, cuando Betty y María tan sólo eran unas niñas, estaban ocurriendo algunos eventos históricos relevantes respecto a la mujer. En el contexto colombiano tradicionalmente ortodoxo y patriarcal se empezaron a gestar una serie de reivindicaciones de los derechos de las mujeres hacia mediados de los años sesenta, si bien hace 57 años que las mujeres ejercieron el derecho al voto por primera vez (el inicio de las reivindicaciones), fue en el año de 1967 cuando se introdujo en Colombia el uso de la píldora anticonceptiva (gran

avance en la forma de vivir la sexualidad y la maternidad) y el 17 de julio de 1980 se suscribió la convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW), la cual fue aprobada mediante La Ley 051 de 1981 y reglamentada por el Decreto 1398 de 1990. Esta convención se constituye como otro de los eventos importantes en materia de derechos, puesto que pretende eliminar la discriminación contra las mujeres en el ámbito de los derechos civiles, políticos, económicos y culturales, así como garantizar mecanismos para el logro de la igualdad de género. (Londoño, 2010). En ese entonces Betty y María eran amigas, desde antes habían sentido la necesidad de compartirlo todo: pensamientos, ideas, descubrimientos, acciones y nuevas aventuras. Cuando María tuvo su primera menarquia Betty la acompañó, aunque con la sensación de que María había dado un paso sin ella, y la menarquia era una experiencia que Betty aún no podía comprender en carne propia. —Betty, voy a rezar todos los días para que a ti también te llegue pronto, le dijo María a su gran amiga. Durante los siguientes 15 días rezó todas las noches pidiéndole a Dios que a Betty le llegara su menstruación. Efectivamente el día 16 su Luna llegó por primera vez

Gracias Dios por escuchar las oraciones de María, ahora ya puedo hablar con ella sobre

esto tan extraño que nos ocurre, agradeció Betty a Dios muy contenta por el evento. Ambas

crecieron y en su adultez cultivaron su curiosidad por temas nuevos relacionados con la Luna. Quizá fue su pasión por la literatura, la carrera que había escogido y finalizado Betty recientemente, lo que la animó en la búsqueda de experiencias narrativas o vividas en relación con el tema que compartía con su amiga María. De hecho uno de los acontecimientos más importantes para ella fue la lectura del Libro Luna Roja de Miranda Gray. Este libro despertó nuevas curiosidades y reflexiones en Betty, por ello un tiempo después decidió viajar a Perú, para participar en septiembre del año 2003 del encuentro El Llamado del Cóndor, en donde participó de dos Círculos de Mujeres, en los cuales experimentó lo que significa reunirse con otras mujeres, ahí presenció por primera vez un ritual de siembra de

Luna y se acercó al conocimiento de los productos alternativos para la higiene femenina: copa menstrual y toallas de tela. Betty describe estos descubrimientos con la metáfora de un salvavidas en el mar, ella sintió como si le hubieran tirado uno de respuestas a preguntas que se había hecho durante años, entre estas se encontraba la pregunta por cómo contaminar menos nuestro planeta y como aportar al impacto ambiental causado a éste. Una vez finalizado el encuentro regresó a Colombia. A pesar de estar muy contenta y motivada por los hallazgos realizados, se encontró de nuevo con la misma ciudad, las mismas calles y el mismo estilo de vida al que estaba acostumbrada desde hacía varios años, y el cual no la satisfacía plenamente, en su cabeza rondaba una idea y esa visita al Ecuador no fue en vano,

tomó una decisión radical. —Me voy para la Ecoaldea, es lo que quiero hacer, se dijo a sí misma en voz baja, pero se escuchó con tanta firmeza que días después de llegar a la Ecoaldea ya tenía la idea de empezar a compartir los conocimientos adquiridos para vivenciarlos en sus relaciones con otras mujeres, realizando así en el mes de Junio del año 2004 el primer Encuentro-Círculo de Mujeres en la Ecoaldea. Un gran evento al que asistieron muchas mujeres. Por supuesto está transición no fue tan abrupta, Betty había finalizado su carrera, estaba trabajando y empezó a acercarse a la Ecoaldea poco a poco, viajaba por temporadas y regresaba a la ciudad, hasta que finalmente cuando quedó en embarazo tomó la decisión de vivir en la Ecoaldea, en sus términos: ―di el salto completo

(Betty, comunicación personal, 09 de enero de 2013.)

Por supuesto Betty no gestó este encuentro sola, contó con el apoyo de amigas cercanas, entre ellas Martha, otra de las protagonistas de esta historia, quien se caracteriza por poseer un estilo narrativo directo puesto que en su narración incorpora constantemente las palabras de sus personajes a través de su dialogo y en su propia voz. Estos personajes son personas significativas de su vida, sin embargo al narrar las experiencias de estos deja de lado la propia, ocasionalmente habla de sí misma pero de manera superficial, es decir, no profundiza en la emocionalidad implicada, en los detalles y en las elaboraciones posteriores de esas situaciones. Es por ello que aquí aunque abordamos la trayectoria vital no disponemos de algunos datos biográficos de Martha, el punto de anclaje se encuentra en que ella al intentar rememorar las experiencias, situaciones, personas y eventos que le permitieron construir el conocimiento y las prácticas que tiene sobre su cuerpo, su Luna y su relación con las mujeres, no puede evitar recordar a algunas de sus amigas que asistieron al Llamado del Cóndor en Perú y que al llegar del mágico encuentro compartieron sus experiencias acerca del ritual de siembra de Luna, la forma como se sintieron al reunirse con otras mujeres en un espacio circular, y el conocimiento de alternativas ecológicas y saludables para la menstruación que ahora podían apropiar para su vida así como para trasmitir ésto a otras mujeres. Por ello tomaron la decisión de realizar un encuentro de mujeres en la Ecoaldea abordando dicha temática, además trajeron una invitada internacional experta en el tema. De este modo Betty, Martha y las otras chicas crearon redes para la trasmisión de un conocimiento considerado relevante para las mujeres. Este conocimiento fue socializado en los encuentros de los Círculos de Mujeres realizados en la Ecoaldea.

Adele, nuestra tercera protagonista, quien se declara: mujer, alegre, feminista, apasionada por su trabajo y su carrera (Trabajo Social), inició una búsqueda respecto a su lugar como mujer en la sociedad y a la forma de relacionarse con otras mujeres a partir de su ingreso a la

universidad en el año 91 cuando descubrió los feminismos, como también cuando ella asistió por primera vez a uno de estos encuentros de Círculos de Mujeres hace aproximadamente 7 años, y de esta forma interviene en esta historia, puesto que para ella este evento fue muy importante. En este encuentro presenció el ritual de siembra de Luna y tuvo la oportunidad de tejer relaciones con mujeres de búsquedas e intereses similares a los suyos. Además, otro suceso trascendental en su trayectoria de vida que también le permitió construir la significación del ciclo menstrual como algo positivo y empoderador fue, la experiencia de leer el libro Luna Roja de Miranda Gray. Quizás el encuentro al que asistió Adele fue uno de los encuentros posteriores del Círculo de Mujeres de la Ecoaldea, puesto que estos se siguieron haciendo anualmente por el grupo de mujeres mencionado. De hecho este fue uno de los logros de Betty y sus compañeras porque garantizaron la continuidad del gran encuentro anual del Círculo de mujeres, así como de las reuniones regulares en el lugar.

En la segunda visita que Betty hizo al Perú adquirió recursos sociales, comunicativos, lingüísticos y de aprendizaje que le permitieron fortalecer sus conocimientos en el trabajo personal y grupal en el Círculo de Mujeres; en primer lugar, conoció a ―unas mujeres muy

bellas‖ (Betty, comunicación personal, 09 de enero de 2013) refiriéndose al acercamiento que tuvo con mujeres significativas que le aportaron conocimientos relacionados con la Luna, y con las alternativas respecto al ciclo menstrual que se relacionaron con sus propias búsquedas e intereses, y que nutren no solo aspectos de sí misma como mujer sino también que alimentan un interés colectivo. En segundo lugar, adquirió elementos ancestrales de la lengua indígena quechua que le permitieron asignar un nombre para el Círculo de Mujeres, este nombre guarda un profundo significado con sus ideas acerca de la Luna, la menstruación, la idea de hogar y la sororidad entre las mujeres. En tercer lugar, resignificó sus creencias en torno a una deidad suprema aproximándose a nuevos referentes de deidades femeninas, tales como la Gran Diosa Madre, lo cual Betty vive como un hito importante en su vida. En cuanto al estilo narrativo de Betty logramos identificar que ella se caracteriza por un estilo narrativo indirecto, en cuanto se coloca como sujeto de su discurso y narradora, esto quiere decir que se evidencia la presencia de un narrador en el transcurso de su discurso. Ella como narradora significa la historia que relata y tiene completa exclusividad del lenguaje, cediendo la palabra a sus personajes (personas significativas) sólo para expresar ideas de ellos desde su propia voz. El eje central de su narración es la descripción de la propia experiencia con la conformación del Círculo de mujeres, lo que ellos han permitido y ha aportado a su vida, como la trayectoria de vida construida desde el momento que decidió vivir en la Ecoaldea. Se cuenta en primera persona aludiendo a ella misma como protagonista de sus narraciones, sus

personajes son nombrados con el objetivo de crear una idea de quienes han dejado una huella significativa y la han llevado a reflexionar de forma diferente aspectos de su vida. La intención es recrear al interlocutor sus experiencias, pensamientos y el origen de sus creencias.

Betty asegura que su participación en los Círculos de Mujeres y a su vez el establecimiento de redes con mujeres que aportaban a su vida conocimientos e inquietudes en relación con los temas de su interés le permitió fortalecer en gran medida su sistema de significados arraigados en sus ideas sobre sí misma y sobre las demás mujeres, esta serie de acontecimientos biográficos ligados a ella, definieron dislocamientos en el espacio físico y social con su mudanza hacia la Ecoaldea y direccionaron la conformación del círculo. Teniendo en cuenta esto notamos que el espacio del Circulo de Mujeres como grupo social, permite el establecimiento de relaciones sociales reciprocas y confiables, establecimiento de redes y contactos sociales afines a temas de interés, es decir, fortalece el capital social de quien participa en éste. En ese sentido el capital social, de acuerdo con Bourdieu (1998) es entendido como un recurso individual que deriva de las relaciones sociales con otras personas, hace referencia al conjunto de recursos actuales y potenciales en relación a una red o tejido social. Dentro de las relaciones que concretan o potencializan un recurso se encuentra la confianza, la reciprocidad o ayuda mutua y el establecimiento de redes y contactos sociales. Las anteriores se pueden forjar en diferentes contextos, y son generadas por el grado de participación en la interacción comunitaria o en diversos grupos sociales. Lo cual a su vez genera sentimientos de bienestar, seguridad, sentido de pertenencia y cohesión social.

Adele por su parte dispone de un capital académico que la diferencia de las demás mujeres, ―yo soy mujer y soy feminista, activista desde la universidad‖ (Adele, comunicación personal, 09 de enero de 2013) a propósito de su idea de sujeto político mujer. Ella expresa que el activismo feminista le permitió tomar conciencia de algunas formas de medicalización del cuerpo femenino y emprender acciones para descolonizar su cuerpo de prácticas opresivas, asumiendo de nuevo su poder y la resignificación de su experiencia con la menstruación. Este acercamiento al feminismo se dio en el año 91 cuando ella adelantaba sus estudios en la Universidad. Los feminismos le proporcionaron marcos de interpretación respecto a las distintas violencias que experimentan las mujeres tanto en las situaciones cotidianas como en las trascendentales y esto le permitió comprender tanto su realidad como las de otras mujeres en su entorno. Una de las conclusiones de Adele, radicó en darse cuenta de que todas estas violencias ocurren en el cuerpo de las mujeres, y a su vez que estos cuerpos resisten, respecto a las estrategias de resistencia afirma que estas radican en las

formas de vivir la corporalidad, en su experiencia identificamos que no se refiere a una resistencia reaccionaría, por el contrario ella establece formas de resistencia desde la posibilidad relacional con otras mujeres, la participación en los Círculos de mujeres, sus formas de vivir el cuerpo-menstruación y también desde el modo en que se asume feminista. Respecto a las resistencias de otras personas nos habla de la experiencia de la transgeneridad. A continuación ampliaremos un poco la experiencia de Adele en cuanto sus formas de resistir y en cómo estas prácticas se fueron forjando en su vida y lo que ello permitió. Después que Adele asistió al encuentro del Círculo de Mujeres en la Ecoaldea, empezó a vincularse a Círculos de Mujeres que se realizaban en otros lugares, incluso más frecuentes y cercanos, en los cuales ella se permitió pensar el cuerpo en una dimensión relacional que posibilita la expresión de afectos ―Me permití abrazar, saludar, acariciar, y masajear‖

(Adele, comunicación personal, 09 de enero de 2013). De ese modo empezar a compartir con mujeres tuvo un impacto positivo en la forma de experimentar su cuerpo.

Para Adele el cuerpo cobra una gran relevancia y se permite comprenderlo desde diferentes perspectivas, una de ellas es la práctica del Yoga, esta práctica le sugiere contemplar el cuerpo en diversas dimensiones, respecto a los beneficios del yoga en su cuerpo Adele dice:

El yoga me pone a pensar el cuerpo en relación: el cuerpo físico, energético, mental, emocional, me da elasticidad y disciplina además me proporciona beneficios en la salud, también me ha ayudado a ser más consciente de mi cuerpo y a tenerlo

mejor haciéndole mantenimiento, sí, más balanceado. (Adele, comunicación personal,

09 de enero de 2013).

En relación con la menstruación la práctica del yoga le ha proporcionado a Adele herramientas para equilibrarse por medio de la respiración y relajación. También ha aprendido algunas posturas específicas para aliviar los cólicos menstruales, ―Cuando sé que me va a llegar o estoy en los días del sangrado, pues hago las posturas que aprendí del yoga para sentirme mejor‖ (Adele, comunicación personal, 09 de enero de 2013).

Dentro de todo ese entramado de significados que Adele ha construido se destaca la sexualidad en la construcción de cuerpo ―El encuentro y descubrimiento de mi sexualidad me

ayudó a pensarme el cuerpo tal y como hoy lo puedo ver‖ (Adele, comunicación personal, 09

de enero de 2013). Los diferentes compañeros sexuales que ha tenido han contribuido a pensar el tema de las relaciones con los otros, cómo se pone su cuerpo en relación con otro; la atracción, la belleza y la seducción presentes en los cortejos amorosos.

donde continuamente se ponen en juego las relaciones con los otros y otras, Adele afirma que:

Existen diferencias biológicas que se han convertido en desventajas sociales y culturales, por ejemplo no podemos negar que es la mujer quien debe asumir el embarazo en su cuerpo, sin embargo es la cultura la que le da un lugar a la maternidad, este lugar puede ser positivo o negativo, todo depende. (Adele, comunicación personal, 09 de enero de 2013).

Otro aspecto que asocia a esas desventajas sociales y culturales tiene que ver con la forma como se ha percibido el cuerpo de la mujer como vulnerable y la relación de esta percepción con la seguridad y las violencias. Un hecho actual que le causa un impacto en la percepción del cuerpo tiene que ver con la capacidad performativa de los y las jóvenes que optan por la experiencia del género desde lo diverso. Es como si esto le invitara a pensar formas ―muy

interesantes y admirables de vivir el cuerpo‖ (Adele, comunicación personal, 09 de enero de 2013). Según Butler (2007) la actuación de género mostrará y efectuará la naturaleza performativa del género, es decir, esa construcción contingente y dramática del significado de esta categoría en la experiencia de hombres y mujeres. De esta forma se entiende el cuerpo como una superficie, regulada política, social, histórica y culturalmente, que puede variar su estilo corporal, sus actos y sus gestos teniendo en cuenta la intención performativa de quien ejecuta. Por lo cual el género tendrá formas muy diversas de manifestarse, diferentes a las planteadas desde la hegemonía cultural que instaura la heterosexualidad obligatoria y los cánones de masculinidad y feminidad.

Finalmente podemos observar en Adele que ella opta por realizar su narración revelando determinadas circunstancias de su vida que dan veracidad a su sistema de significados y explicaciones sobre el mundo, en ese sentido narra sus propias prácticas y sus conceptualizaciones respecto a estas, recurre constantemente al discurso académico y a un lenguaje muy propio de las ciencias sociales. Usualmente la protagonista de sus relatos es ella misma, alude a sus experiencias y se narra en primera persona. Su intención es informativa y también política, busca generar con esa información un impacto y una reflexión en ese otro u otra que escucha.

Retomando la historia, Betty, Martha y Adele conocieron los círculos de mujeres casi al mismo tiempo y de alguna forma se vincularon a los Círculos que se realizaban en la Ecoaldea, a la par que participaban o generaban otros Círculos de Mujeres, en otros espacios urbanos alrededor del año 2008. Como en el caso de Sarah, nuestra cuarta protagonista, una joven mujer apasionada por la vida, por su familia y por su trabajo, para quien la

resignificación sobre el ciclo menstrual y la menstruación también se dio participando en los Círculos de Mujeres ―Ahí empecé a escuchar que a la menstruación la llamaban Luna y que

se podía sembrar‖ (Sarah, comunicación personal, 14 de enero de 2013). Otro punto de giro

significativo para reafirmar esta idea fue la participación en La Danza de la Luna, un