4. Research Context
4.3. A Wider Network of Representations Other “Others” in Romania
zo por ajustar los símbolos patrios (también se han hecho modi- ficaciones a la bandera y el escudo, y se construyó un nuevo Panteón Nacional) con la Revolución Bolivariana. Toda la histo- ria oficial de origen decimonónico —que en Venezuela se llama Historia Patria— como tránsito al socialismo bolivariano. El 25 de enero de 2005, cuando en las palabras inaugurales de la IV Cumbre de la Deuda Social (Caracas), Chávez anuncia por primera vez su adscripción al socialismo, dice:
Si Bolívar hubiese vivido unos años más, yo estoy seguro, estu- diando a Bolívar, al Bolívar verdadero, que Bolívar hubiera ter- minado siendo socialista. Estoy absolutamente seguro. Iba direc- to al socialismo. A los pocos años comenzó a surgir el socialismo utópico. Ahí terminó Abreu de Lima, uno de los más grandes compañeros de Bolívar y escribió un gran libro para la histo- ria del Brasil, por allí están los amigos del Brasil, Abreu de Lima escribió El Socialismo, que Brasil casi no conoce a Abreu de Lima […] Aquí está el decreto de Bolívar que es la primera semi- lla del Derecho Minero actual venezolano, que no es nada neo- liberal, no es nada capitalista y que nos ha permitido mante- nerlo con esa fuerza que le da el Libertador. Aquí está el decreto del 24 de octubre de 1829. Casi yéndose. Un decreto bastan- te extenso, 38 artículos, casi una Ley, Nicolás, Señor Presidente de la Asamblea Nacional. Casi una Ley. ¿Qué es lo que decre- ta aquí Bolívar? Que la minería, en el artículo 1º dice, confor- me a las leyes, las minas de cualquier clase corresponden a la República. No se privatizan, son de la República. Bueno, los amenacé y cumplí la amenaza. Pero aquí hay otro. ¿Saben quién es este? Sucre. Sucre era tan revolucionario como Bolívar. El Mariscal Sucre. Llegó a decir el Primer Presidente, fundador de Bolivia, Gran Mariscal de Ayacucho, el cumanés inmortal, a los 35 años lo asesinan en Berruecos. Sucre llegó a decir algo así como esto: Cuando la América española se fue a la guerra, tomó las armas para irse a la guerra, entendía, los pueblos entendían que lo hacían no sólo para conquistar la indepen-
22 “Realizan primeras pruebas científicas a restos de Bolívar”, El Universal, Caracas,
16/07/2010, http://www.eluniversal.com/2010/07/16/imp_pol_ava_realizan- primeras-pr_16A4192533.
23 Capaz de transmitir mala suerte. Pava es el venezolanismo para definir
este tipo de adversidad.
24 Ver: Alfredo Boulton, El rostro de Bolívar, Caracas, Macanao, 1982; hemos
estudiado el tema en T. Straka, La épica del desencanto. Bolivarianismo,
dencia de España, sino también la igualdad y la justicia, her- manas inseparables.26
Es decir, el socialismo, había señalado más arriba el presidente, es la alternativa al capitalismo por muchas razones; pero proba- blemente ninguna tan importante como el hecho de que los Próceres lo hayan prefigurado, de que Bolívar casi que hubiera podido ser su “autor intelectual”… Un nuevo sentido para un expe- diente muy viejo, una vuelta de tuerca más a la Historia Patria, un nuevo sentido para una vieja narración y para un historicismo que no parece morir.
Resumen
Este ensayo analiza los modos en que, en los relatos históricos asociados a las celebraciones del Bicentenario, se produjeron tanto reiteraciones como novedades en la construcción del panteón de héroes históricos. Tomando los casos de Venezuela y de Argentina, el tex- to se ocupa de mostrar los deslizamientos de sentido que, con arreglo a las narrativas nacional-estatales hoy hegemónicas, recubrieron las imágenes de figuras como Bolívar y Evita Perón.
Palabras claves
Bicentenarios; Políticas de la Historia; Panteones nacio- nales; Bolívar; Eva Perón
Abstract
This essay examines the ways in which in, historical narratives associated with the Bicentennial celebrations, reiterations as well as novelties took place in the cons- truction of the pantheon of historical heroes. Based in the cases of Venezuela and Argentina the text is con- cerned to show the slippages of meaning that, under the national-state narratives today hegemonic, re-cove- red the images of figures such as Bolivar and Evita Perón. Keywords
Bicentennial; National Pantheons; Policies of History; Bolívar; Eva Perón
Políticas de la Memoria n° 14 | verano 2013/2014
26 Hugo Chávez Frías, “Palabras inaugurales de la IV Cumbre de la Deuda
Social”, Caracas, 25 de febrero de 2005, http://sisov.mppp.gob.ve/estu- dios/142/IVCumbre0DS20yCSA.pdf
Políticas de la Memoria n° 14 | verano 2013/2014 | pp. 189–197
Quien traspase el perímetro de la cultura ordinaria de los socialis- tas franceses de la Belle Époque encontrará, ante todo, referencias literarias, un interés cierto por el teatro y un pequeño museo ima- ginario compuesto por algunas obras de pintores o escultores. Nada muy diferente, en suma, a la cultura republicana que, a partir de 1880, se expande progresivamente en el conjunto del cuerpo social por medio de la institución escolar. Si la música no está comple- tamente ausente de este bagaje, se trata ante todo de una música social, concebida como un instrumento en la fábrica de la ciuda- danía o en la movilización de energías militantes. La música, tal como los socialistas la conocen y practican, es, en primer término, la de las canciones y los himnos, las corales, las fanfarrias y los orfeones, una música que reúne, une e impulsa a la acción. Los ejemplos no faltan en una época en la cual, hay que subra- yarlo, la música está a menudo alejada del horizonte popular, manteniéndose en el ámbito de las prácticas elitistas. Fuera del concierto, en efecto, no hay acceso democrático a ella. Las pocas plazas gratuitas de la Ópera no valen el esfuerzo. Sólo la músi- ca social llega a las mayorías. En el diagrama educativo de las uni- versidades populares, surgidas en el curso de la década de 1890 y a menudo próximas al movimiento socialista, la música tiene un lugar sin duda bastante menor que el acordado al arte dramáti- co pero no completamente desatendible. Allí se organizan con- ciertos y en su estela se crean de manera más o menos durable corales y orfeones. En términos más generales, más allá del movi- miento socialista, en 1914 se cuentan 1078 sociedades musicales como “La canción del pueblo”, cuya publicidad aparece en las columnas de L’Humanité, que propone cursos pagos de canto.1
Algunas iniciativas intentaron en esos años tomar a su cargo la
democratización de la música: en 1881, Charles Lamoureux creó los “Nuevos conciertos populares” con la ambición declarada de llegar a nuevos públicos, habitualmente excluidos de los con- ciertos. En 1902, por iniciativa de Gustave Charpentier y otros se abren las puertas de un nuevo “Conservatorio” reservado a los aficionados: el de Mimi Pinson. Algunos meses después de su cre- ación, la crítica musical de L’Humanité celebra sus virtudes popu- lares luego de haber asistido a un primer ensayo: “Y ésta fue una agradable velada íntima, cordial, casi familiar y popular a la vez con lo cual Gustave Charpentier nos demuestra que él no per- seguía una quimera”.2La mediocridad artística del concierto encon-
traba compensación en sus cualidades sociales.
El movimiento socialista no descuidó aquellos ámbitos musicales que llegó a concebir como posibles lugares de politización. Para cubrir sus propias necesidades militantes, en los encuentros y ritua- les que llamaban a la música, se dotó también de sociedades musi- cales propias. Localmente, se constituyeron asociaciones musicales socialistas o corales obreras como las que conocen tanto Alemania como Austria, a las que, por lo demás, podían agregarse sociedades de música subvencionadas por municipios socialistas cuya historia está aún por escribirse.3En Paris existen varias “armonías socialis-
tas”, de las cuales la del 12° distrito es una de las más activas. Es sobre todo en el norte de Francia donde se encuentran las socieda- des musicales más numerosas y atractivas.4Las sociabilidades polí-
ticas propias del socialismo septentrional favorecen este recurso a la música. Las fanfarrias obreras municipales, de las que la de Lens es una de las más reputadas, son regularmente movilizadas duran- te las fiestas y ducasses que los socialistas supieron apropiarse.5
* Una versión abreviada de este estudio fue publicada en Myriam Chimènes
y Alexandra Laederich (dirs.), Regards sur Debussy, Paris, Fayard, 2013, pp. 87-97. Políticas de la Memoria agradece a Christophe Prochasson su generosidad en ofrecernos este texto.
** EHESS-CESPRA
1 Philippe Gumplowicz, Les Travaux d’Orphée. Cent cinquante ans de vie musi-
cale en France. Harmonies, chorales, fanfares, Paris, Aubier, 1987, p. 79.
2 B. Marcel, “Les débuts de Mimi Pinson”, L’Humanité, 27 de mayo de 1904. 3 Ver: Maurizio Ridolfi, Il PSI e la nascita del partito di massa, Rome-Bari,
1992, y Vernon Lidtke, The Alternative Culture. Socialist Labor in Imperial
Germany, Oxford, 1985.
4 Ver Bernard Ménager, Jean-François Sirinelli, Jean Vavasseur-Desperriers
(dirs.), Cent ans de socialisme septentrional, Villeneuve d’Ascq, Université Charles de Gaulle-Lille III, 1995.
5 Ducasse: fiesta patronal del sur de Bélgica y norte de Francia.[N. de T.]