Chapter 3: Conditioned predator recognition using whole body extract
3.4.2 Wolf River
El proyecto ha probado que en la sierra rural del Perú, los expertos campesinos pueden operar de manera sostenible.
Los usuarios de los servicios de asistencia técnica que brindan los Kamayoq son productores campesinos, propietarios de empresas rurales o comunales. Los tipos de usuarios son: (a) agricultores de la misma comunidad campesina del Kamayoq; (b) agricultores de comunidades campesinas vecinas; (c) empresarios rurales locales; (d) agricultores de comunidades campesinas de otras provincias, bajo contrato con una institución de desarrollo; y (e) agricultores y profesionales que visitan a los hogares de los Kamayoq.
Las modalidades de servicio técnico son diversas; por ejemplo: diagnóstico de enfermedades del ganado vacuno, ovino, porcino y alpacuno; aplicación de vacunas y medicamentos al ganado; campañas de tratamiento de enfermedades; e instalación de pozas de crianza para cuyes.
La retribución al Kamayoq por sus servicios depende del tipo de usuario (si es de la misma comunidad o no) y del servicio cumplido. El mayor número de pedidos fue en sanidad pecuaria. La compensación por los servicios fue en dinero, productos, o compromisos de ayuda futura por el sistema ayni (ayuda recíproca). En algunos casos, se reúnen grupos de familias, colectan dinero y contratan al Kamayoq por un día completo para atender sus problemas ganaderos o realizar campañas de vacunación. Hay empresas comunales alpaqueras en las zonas más altas, que han nombrado a Kamayoqs como responsables
50
del manejo del hato, a los que retribuyen con diversas formas de compensación tradicional. También hay empresas dedicadas a la crianza y engorde de vacunos en el piso de valle que solicitan servicios de vacunación y atención de urgencias por enfermedades o partos; en este caso la compensación es en dinero, con montos negociados directamente entre el empresario y el Kamayoq.
Los servicios de atención pecuaria son un claro ejemplo del funcionamiento del mercado local de asistencia técnica de campesino a campesino. Los usuarios pagan por el medicamento o vacuna, al que acompaña el consejo técnico o nueva información. Hasta el momento, unos 70 Kamayoq ejercen como promotores pecuarios en 46 sectores y comunidades campesinas de Canchis. El rango de ingreso mensual obtenidos por ese servicio es de US$ 20 a $40.
El impacto generado por estos servicios es importante. En el tratamiento de la Fasciola hepática (parasitosis muy común en la zona) utilizando un remedio natural (desarrollado por los Kamayoqs), se ha atendido a más de 14 mil cabezas de vacunos y se ha incrementado la producción lechera en un 100% y la producción cárnica en 60%. Se ha generado un ingreso bruto anual adicional superior a US $900 mil entre 3,000 familias pobres (US $300 por familia).
En las campañas de sanidad, resaltan las realizadas en comunidades alpaqueras después del friaje de julio del 2004, en que la temperatura bajó a -25° C, provocando la muerte de 64 mil alpacas y el debilitamiento de más de 500 mil animales en la sierra sur. Los Kamayoqs organizados en 4 brigadas de 8 promotores cada una, atendieron a más de 38 mil animales de 600 familias de 13 comunidades en 3 distritos de Canchis. Si la fibra de cada animal genera US $4 anuales a sus dueños, o cerca de US $18 en carne, y considerando el precio de la carne o el de 4.5 esquilas promedio, la intervención de los Kamayoqs contribuyó a mantener un capital valorizado en US $680 mil en esas comunidades. Un caso especial ha sido la contratación de Kamayoqs por instituciones de desarrollo para capacitar a familias campesinas de otras provincias. En estos casos, los Kamayoqs organizados en su Asociación, establecen una relación directa con las instituciones demandantes de servicios y seleccionan por concurso a aquellos Kamayoq que atenderán cada solicitud. Las instituciones públicas y privadas, nacionales e internacionales que han contratado tales servicios han sido 17, y fueron atendidas por 30 Kamayoqs que ofrecieron capacitaciones en Ayacucho, Apurímac y Cusco, obteniendo ingresos mensuales por US$ 300 por mes.
ITDG ha respaldado la constitución de la Asociación que agrupa a Kamayoqs, que facilita las coordinaciones y gestiones con las instituciones. Se le ha dado apoyo para la realización y posterior difusión semanal del Programa Radial Kamayoqkunaq Yachaynin (El saber de los Kamayoq), que también se propala mensualmente en una estación local de televisión.
A un nivel más intrínseco esto significa que hay comuneros incursionando en espacios de comunicación masiva, hasta hace poco reservados para la gente de la ciudad, Sicuani en este caso. Los Kamayoqs, como personajes importantes de sus comunidades, han ampliado los límites de lo que se veía como alcanzable. La Escuela de Kamayoqs ha logrado recuperar a personas que, por el hecho de no dominar adecuadamente el idioma castellano, habían sido excluidas por el sistema educativo oficial, tal como
51
ocurre con la mayor parte de comuneros quechuas y aymaras en el Perú, lo cual, además, suele inhabilitarlos para participar posteriormente en espacios más amplios como, por ejemplo, la radio o la televisión; es decir, para ejercer cabalmente su ciudadanía.
La Escuela de Kamayoqs ha formado a más de cien jóvenes adultos de 46 comunidades campesinas que no lograron acceder a centros educativos de nivel superior del sistema formal. Gracias a la Escuela, se ha logrado que 3600 familias rurales andinas, que no contaban con asistencia técnica por sus altos costos, accedan a un servicio culturalmente apropiado y de bajo costo para solucionar sus problemas pecuarios y tecnológicos. Esas comunidades han elevado su libertad tecnológica y sus capacidades para resolver problemas productivos.
Finalmente, y no menos importante, ha sido la recuperación del término Kamayoq (en Arequipa hay expertos en riego parcelario denominados camayos por los propios campesinos), retornando a la palabra originaria que procede del quechua antiguo del Cusco-Collao. El término se ha vuelto a difundir, utilizándose cada vez más para referirse a aquellos expertos en una materia que tienen capacidad para liderar las labores referentes a su especialidad. Esta recuperación del vocablo se sitúa en el plano de la revaloración cultural. La intención es retomar los hilos de la organización institucional prehispánica para aplicarlos en la vida moderna.