Las explotaciones de tipo gravera en La Rioja constituyen el tipo de explotación más abundante. De este modo, los áridos granulares: arenas y gravas constituyen el 84% de las explotaciones de áridos mientras que las explotaciones de tipo cantera suponen el 16%.
Las explotaciones mineras de tipo gravera explotan los materiales característicos del Cuaternario aluvial, que son los materiales generados por el río Ebro y por sus afluentes; de este modo, la mayor parte de las graveras se emplazan en las cercanías de los ríos.
La morfología de los terrenos en los que se enclavan las graveras es de tipo terraza aluvial y de depósito de valle. Una de las limitaciones existentes en La Rioja para el desarrollo de las graveras es que éstas, debido a una resolución del Gobierno autonómico, no pueden descender en las labores mineras por debajo del nivel
geológica más reciente, existiendo sólo graveras en seco.
Una característica específica de las graveras de La Rioja, es que en muchas de ellas el establecimiento de beneficio no se encuentra en el centro minero. Administrativamente y por diversos motivos, a veces el establecimiento de beneficio está incluido en el área industrial de la administración del Gobierno de La Rioja y no en el área de Minas.
Las arenas y gravas presentan un bajo grado de cohesión, por lo que el arranque se efectúa mediante medios mecánicos, llevándose a cabo con palas cargadoras y/o retroexcavadoras.
El laboreo de estas graveras dependiendo de su morfología, se desarrolla en uno o más frentes constituidos por varios bancos.
En algunas de ellas a lo largo del laboreo, se han eliminado las bermas para un mayor aprovechamiento de la materia prima, produciendo un incremento excesivo en la altura del talud final; este hecho reduce las condiciones de seguridad y asimismo, incrementa el impacto visual.
El proceso de carga a los camiones se efectúa en plataformas de trabajo que, debido a la morfología de estas graveras, presentan unas dimensiones adecuadas para este proceso.
En el caso de que la gravera disponga de establecimiento de beneficio en el centro minero, el medio de transporte del material desde los frentes se realiza mediante camiones.
Como se detallará en apartados posteriores de esta tesis, en algunas graveras los camiones utilizados para este transporte son camiones de carretera que no cumplen lo dispuesto al respecto en la normativa.
Existe un elevado número de graveras pequeñas, cuyo objetivo es satisfacer las necesidades de las poblaciones más cercanas; este hecho ocasiona que en algunas de ellas la actividad minera se realiza sólo en unas determinadas épocas del año, siendo por tanto la actividad en ellas intermitente.
En muchas de estas graveras no existe establecimiento de beneficio, transportándose el producto arrancado por carretera hasta un establecimiento de beneficio ajeno a la explotación minera.
En estas pequeñas graveras, el número de operarios es muy reducido; incluso en algunas de ellas la explotación la realiza un único operario que alterna las labores de
arranque, la posterior carga en el camión y por último también se ocupa del transporte del árido por carretera. Este hecho, como se detallará más adelante en esta Tesis, genera una difícil gestión del riesgo ya que el trabajador realiza el laboreo en situación aislada.
En general, el reducido número de operarios en la explotación, resulta en una carencia de mano de obra especializada.
Por otra parte este tipo de pequeñas graveras presentan una gran dependencia con el sector de la construcción, único demandante de sus productos. La baja producción, unido al mercado intermitente al que abastecen, genera un cuadro económico que no permite acometer, en ocasiones, las deseadas y necesarias inversiones en equipamiento y en seguridad.
El carácter intermitente de algunas de las explotaciones conlleva un cese temporal en las condiciones de trabajo, que puede generar un aumento de los riesgos en el momento de reanudación de los mismos.
Asimismo, la restauración en muchos casos está unida exclusivamente a un relleno posterior del hueco, mediante residuos de la construcción y demolición (RCD´s) que en épocas de descenso de la edificación escasean lo que se traduce en una restauración más lenta de lo deseado. Esto, por último no contribuye a generar la necesaria correcta imagen que la actividad minera debe ofrecer a la sociedad.
Fotografía 3.5. Explotación LRG6. Gravera en proceso de relleno del hueco con RCD´s.
citadas anteriormente; estas graveras tienen unas características bien distintas a las anteriores. Como se verá en el Capítulo 6 y 7 de esta tesis doctoral, el mayor número de operarios conlleva, en principio, una mejor organización del trabajo y una mayor especialización: este hecho influye notablemente en el desarrollo del sistema de gestión de los riesgos.
En algunas de estas graveras de mayor tamaño, el establecimiento de beneficio se encuentra en el centro minero; incluso en el mismo, se han implantado los procesos y equipos de trabajo para producir áridos artificiales a partir de los residuos de la construcción y de la demolición. En estos casos, la estructura de la organización del trabajo está definida y es de carácter permanente.