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Some plots may get only one worker For example, when a household cultivates two swiddens but they only have three workers In this case, while one plot is allocated with two workers, the other one ge^only

The Land-Use Model

f 7 Distance from the household’s other current swidden(s) 0

3 Some plots may get only one worker For example, when a household cultivates two swiddens but they only have three workers In this case, while one plot is allocated with two workers, the other one ge^only

Wilfrid Sellars elabora una de las principales críticas a la postura fun- dacionalista en lo que se denomina el mito de lo dado. La postura se- llarsiana consta de dos momentos. El primero es de carácter negativo; critica al fundacionismo y objetando la idea misma de lo dado por la ex- periencia, su no inferencialidad y la justificación de conocimiento que se adjudica. El segundo es de carácter positivo; eliminando la postura anterior, resta afirmar a su contraparte, el coherentismo.

En su artículo “El empirismo y la filosofía de lo mental”, Sellars sos- tiene que la idea filosófica acerca de lo dado remite a lo experimentado en cuanto experimentado, a los objetos, contenidos sensoriales y vin- culaciones reales dadas en la experiencia. En un primer momento, Se- llars critica la noción de dado, relacionándola con la teoría de los datos sensoriales captados en la experiencia. Las posturas que sostienen en- tidades tales como sense data diferencian dos componentes de la expe- riencia: por un lado, se encuentra el objeto mismo que genera los datos sensoriales y, por otro, el experimentar sensorialmente el objeto (acto de percatarse de éstos, ser consciente de), otorgándole las propiedad de ser directos, inmediatos y no analizables al conformar la base o funda- mento del cual se construye el conocimiento. Sellar enuncia el supuesto de los teóricos de los sensa data del siguiente modo: “[Para los teóricos de los datos de los sentidos] el carácter de dado sería un hecho que no presupondría saber alguno, como tampoco formación de asociaciones ni montaje de vinculaciones entre estímulo y respuesta algunos. (…) [Estos filósofos] han tendido a igualar experimentar sensorialmente

contenidos sensoriales con ser consciente”.190

Considerar los datos sensoriales como fundamento de conocimien- to sitúa al teórico de los sense data en una disyunción cuya elección es excluyente (disyunción que Sellars considera la principal ambigüedad de esta postura): o bien afirman que lo experimentado son entidades

particulares, lo cual implicaría que su experimentación no se identifica con el acto mismo de conocer, pues la existencia de los datos sensoriales no implica lógicamente (de modo no inferencial) conocimiento, o afir- man que, de identificar la experiencia sensorial con conocimiento, sig- nifica que el sujeto no experimenta entidades u objetos singulares, sino hechos de los objetos; en otras palabras, el sujeto conoce no inferen- cialmente el hecho de un contenido sensorial “decir que se ‘conoce’ un contenido sensorial —una mancha de color, por ejemplo— sería decir que se sabe no inferencialmente algún hecho acerca de él, por ejemplo, el que sea rojo.”191

El dilema arriba señalado tiene implicaciones, a saber: a) un conte- nido sensorial experimentado sensorialmente sería un hecho no episté- mico; b) experimentar contenidos sensoriales implicaría lógicamente la existencia de un conocimiento no inferencial, entonces lo que se expe- rimentarían serían hechos y no entidades singulares.

Estas implicaciones son profundizadas por Sellar señalando su in- coherencia: a) X experimenta sensorialmente el contenido sensorial rojo c entraña X sabe no inferencialmente que c es rojo; b) La facultad de experimentar sensorialmente los contenidos sensoriales no es adquiri- da; c) La facultad de saber hechos de la forma x es Ω es adquirida. De manera que a y b implican no c; b y c implican no a; a y c implican no b. Para Sellars, el error fundamental de la postura fundacionista es la idea misma de que sea posible analizar y justificar hechos epistémicos (creencias), con base en hechos no epistémicos (impresiones), enten- diendo esto último como conocimiento no inferencial. Dicho de otra manera, la justificación del conocimiento proposicional en impresiones o datos de los sentidos no proposicionales. Los sense data no forman parte de la red proposicional del resto del conocimiento; al ser datos de la experiencia y reclamar su inmediatez con la experiencia desvinculan cualquier aplicación de conceptos. Entonces, el error reside en identifi- car sensaciones con pensamientos, otorgando contenido proposicional de las creencias (pensamientos) a los datos sensoriales, propiedad que no pueden poseer debido a su no inferencialidad. Sin embargo, el pro- yecto fundacionista intenta vincular los datos sensoriales con enuncia-

dos acerca de éstos; es lo que Sellars denomina el lenguaje del parecer. Para expresar que la experiencia presenta a un sujeto un dato sensorial particular (E le presenta a S un dato sensorial P), el enunciado tendría la siguiente forma: X le parece P a S. Esto expresa la capacidad de P de ser sensible a S a través de E (lo que se le presenta). Esto es debido a que, en el fundacionismo, existe una prioridad epistémica por las creencias basadas en los datos de la sensibilidad, a diferencia de la lejanía —por su mediatez— de las creencias basadas en las anteriores, de donde se expresa que la apariencia tiene prioridad sobre lo que es. En este mo- mento, tiene lugar la poderosa crítica de Sellars: “la facultad de que algo

parezca verde, presupone el concepto de ser verde, y éste lleva consigo la facultad de decir qué colores tienen los objetos mirándolos”.192Lo an-

terior resulta un punto paradigmático para las tesis fundacionistas. De aceptar que X parece P debido a los datos sensoriales proporcionados a S en la experiencia y que identifica con P, necesariamente entraña la facultad de S de saber con anterioridad que P es Y —que P es verde—. En toda experiencia, necesariamente intervienen conceptos, pues es la única manera en la que S tenga el conocimiento particular en que le parezca por E que X es P, lo cual implica conocer hechos acerca del par- ticular. Con lo anterior, Sellars acepta la cargateórica de la observación o, dicho de otra manera, la necesaria aplicación de conceptos que posi- bilita la experiencia y el ser consciente, lo cual implica toda una batería de conceptos que permite identificarla y reconocerla.

De modo que para los teóricos de los sense data la proposición “X parece rojo” es prioritaria con respecto a la proposición “X es rojo”; para los empiristas lógicos, el lenguaje de las “apariencias” tiene prioridad sobre el lenguaje del “ser” ; en cambio la tesis de Sellar: la proposición “X es rojo” es lógicamente anterior a la proposición “X parece rojo”

De manera que con Sellars queda caracterizado el mito de lo dado

como aquella idea de que la observación está constituida por ciertos episodios no verbales que dan fe de sí mismos, y cuya validez se trans- mita a las actuaciones verbales. Una consecuencia de la propuesta de Sellars es que una vez que se purga a las sensaciones e imágenes de su carácter de ser epistémicamente acerca de, desaparece la razón princi-

pal para suponer que el lazo asociativo fundamental entre el lenguaje y el mundo sea entre las palabras y las “experiencias inmediatas” y queda el camino abierto para reconocer que existen asociaciones entre las pa- labras y el mundo, esto es, entre la palabra y el objeto.

Ahora bien, podemos preguntarnos llegados a este punto, si la expe- riencia presupone una batería de conceptos y no ya la experiencia, ¿cuál es la correcta justificación del conocimiento? Para dicho autor, la justifi- cación es dar razones acerca de algo; entonces, el paso de la justificación es el espacio lógico de las razones, y éste sólo es accesible para hechos epistémicos con contenido proposicional, considerándolas como razo- nes que justifican el conocimiento. El problema con el fundacionismo —representado en este texto por Hume y el empirismo lógico— es que confunden el ámbito de la justificación con el de la mera descripción o explicación del origen del conocimiento en la experiencia y justificando su validez —por autoridad— en ésta. En palabras de Sellars, se dan ex- plicaciones donde se requerían justificaciones: “El punto esencial es que al caracterizar un episodio o estado como conocimiento, no estamos dando una descripción empírica de ese episodio o estado; estamos colo- cándolo en el espacio lógico de las razones, de justificar y de ser capaces de justificar lo que uno dice.”193