Main Study: Workshop Narratives
5.2 Workshop participants: Sampling and Challenges
Aló Presidente
Entre el 23 de mayo de 1999 y el 29 de enero de 2012, Chávez condujo 378 emisiones dominicales de
Aló Presidente, un espacio
ineludible de comunicación directa con el pueblo, en el que el Presidente desplegaba todo su histrionismo, dialogando con otros mandatarios, analizando la realidad y gobernando en directo, a veces durante varias horas.
como la crisis que produjo reacciones en la concien- cia de los oprimidos y motorizó un proceso de demo- cratización sin precedente en un espacio histórica- mente dominado por los sectores sociales dominantes. El caso de la salida del aire de RCTV (4) y las otras no renovaciones reflejan las diferentes concepciones de la libertad de expresión y la democracia en juego. Muchas de las críticas se han centrado en el argumen- to según el cual el cierre de un medio supone lisa y lla- namente un silenciamiento y por lo tanto un injustifi- cable cercenamiento a la libertad de expresión. Dicho razonamiento asume tácitamente que el espacio pú- blico es infinito y que el ejercicio del derecho a la ex- presión es no-rivalizante o no-escaso y que la no-in- terferencia en la esfera privada es el pilar de la libertad de expresión. Sin embargo, en condiciones de amplias desigualdades de poder social, el ejercicio de la liber- tad de expresión que hace al proceso de autodetermi- nación política puede requerir y justificar interferir el espacio de la autonomía privada. Que intervenga la política –y no el mero mercado– en la determinación y regulación de qué voces –rivales– pueden tener acce- so al espacio mediático no parece ser objetable en sí.
La libertad política democrática y el espacio públi- co mediático que requiere su ejercicio puede necesi- tar y justificar la interferencia estatal sobre intereses privados que deben estar subordinados al imperativo de igualar el acceso de los ciudadanos a la información y la capacidad de individuos, identidades, e intereses colectivos relevantes para hacerse oír públicamente. Democratizar significa en este caso desacoplar acce- so, representación de voz y otras capacidades relativas al ejercicio de la libre expresión respecto de las asime- trías de poder económico, social y político.
Sin embargo, en Venezuela los resultados de la in- tervención política a favor de una esfera pública más democrática se presentan ambivalentes. El protago- nismo estatal ha abierto sin duda el espacio mediáti- co a voces y expresiones alternativas a los contenidos dictados por lógicas comerciales, tanto por la gran multiplicación de medios comunitarios como por la aparición de espacios en la plétora de nuevos outlets estatales, entre los que cabe destacar la experiencia participativa de ViveTV. No obstante, estas alterna- tivas no han logrado desplazar a los medios privados de la hegemonía sobre las audiencias masivas. En lo que hace al debate público, la fuerte polarización de- termina que una porción significativa de estos nue- vos espacios sustraídos a la lógica comercial, termina siendo ocupada por voces oficialistas verticalizadas. El problema no es tanto su presencia –necesaria y jus- tificada, por cierto– como el que la lógica binaria que entablan con la oposición (de los medios privados) empobrece las condiciones del debate democrático.
tendencias discrecionales
El caso RCTV derivó en 2015 en un fallo de la Cor- te Interamericana de Derechos Humanos adver- so a Venezuela. En el mismo, si bien se reconoce el
deber de intervención de los Estados en favor de la libertad de expresión democrática y el pluralis- mo de voces, se condenó al gobierno: “Al realizar […] un trato diferenciado basado en el agrado o dis- gusto que le causaba la línea editorial de un canal, esto conlleva que se genere un efecto disuasivo, atemorizador e inhibidor sobre todos los que ejer- cen el derecho a la libertad de expresión” (5).
La tendencia a los usos discrecionales y selecti- vos del poder estatal en detrimento de la libertad de expresión parece haberse agravado en el con- texto más reciente de crisis signado por la muerte de Chávez en 2013 y la caída del precio del crudo. Alegando la escasez de divisas el gobierno ha res- tringido desde 2012 la importación de papel pren- sa y ha centralizado su distribución. En un marco donde varios periódicos han debido cerrar o redu- cir sus ediciones, aparecen denuncias de una dis- crecional asignación de cuotas del insumo en fun- ción de las líneas informativas.
Más recientemente han prosperado denuncias en la justicia civil y penal contra editores de algu- nas de las principales instituciones periodísticas opositoras, como Miguel Henrique Otero y Teodo- ro Petkoff, editor de Tal Cual (6). En suma, parece verificarse que la agudización de la crisis y la pola- rización hacen prevalecer los impulsos retaliato- rios en el uso de la intervención estatal por sobre la democratización de la esfera mediática g 1. En el contexto posterior a la crisis petrolera de 1973 y de la confluencia con el Movimiento de No Alineados se produjo una “guerra informa- tiva del petróleo” que acercó a Venezuela a los debates en el seno de la UNESCO en los que se discutían los flujos informativos, la hegemonía comunicacional del Norte desarrollado y el imperialismo cultural esta- dounidense. En ese marco, el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez alentó el Proyecto de Radio y Televisión de Venezuela (RATELVE) que proponía reformar la radiodifusión como servicio público.
2. Como recordara Andrés Izarra, la orden del propietario de RCTV, donde trabajaba, fue “cero chavismo en la pantalla”.
3. En 2009 una modificación amplió su aplicación a los contenidos de Internet.
4. RCTV reanudó luego operaciones como canal de televisión por suscripción bajo el nombre RCTV Internacional. En 2010, la auto- ridad regulatoria suspendió sus operaciones por no cumplir con la Ley Resorte. Desde 2013, RCTV opera y ofrece sus contenidos a tra- vés de una plataforma en internet.
5. Venezuela abandonó el Sistema Interamericano de Derechos Humanos en 2013. Pese a ello, el fallo permanecía vinculante al juzgarse un acto anterior a la denuncia del pacto. No obstante, el gobierno, amparado en un fallo del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, decidió desconocerlo.
6. En abril de 2015, Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea, demandó a estos y otros directivos de medios por difamación al reproducir sus publicaciones informaciónes del diario español ABC sobre supuestos vínculos de Cabello con el narcotráfico, Dicha demanda prospera judicialmente con consecuencias como la pro- hibición de salir del país a los denunciados y onerosas multas a los medios de prensa.
*Doctor en Filosofía (UBA), investigador del CONICET y profesor de la Uni- versidad Torcuato Di Tella. Versión actualizada del artículo “Politización del campo mediático y democracia en la Revolución Bolivariana de Hugo Chávez”, Iberoamericana, Vol. XII, N° 47, Madrid-Fráncfort, 2012. © Le Monde diplomatique, edición Cono Sur
telesur. Para combatir a la CNN,
Chávez creó un canal regional.
© S tring er / V ene zuela / R eu ter s / L atins tock Manipulación
Con el auge de las redes sociales se ha agudizado el uso de fotos trucadas, sacadas de contexto o tomadas en otros países para generar malestar. Durante el golpe de Estado de abril de 2002 fue flagrante la manipulación de imágenes televisivas para hacer creer que militantes de los círculos bolivarianos disparaban contra la marcha opositora en la zona del Puente Llaguno.
L
os países de América del Sur, y Vene- zuela más que ningún otro, aportaron un gran número de artistas a la lla- mada escuela del “arte cinético”. Este arte del movimiento, real o simulado, cuyo lenguaje es una simbólica de la modernidad tecnológica, tiene sus raíces en la tradición del arte futurista que, a principios del siglo XX, celebraba el advenimiento del mundo industrial y su velocidad mecánica. ¿Cabe entonces sorprenderse de que en los países que han emprendido un proceso de moder- nización los artistas se pongan a soñar con el mundo tecnológico?Venezuela es la cuna de un verdadero con- tingente de artistas cinéticos; dos de ellos, am- bos nacidos en 1923, íntimamente vinculados con la Escuela de París: Jesús Soto [fallecido en 2005] y Carlos Cruz Diez. El segundo si- guió las huellas del primero en su exilio a las márgenes del Sena. Fue en París donde Soto y Cruz Diez ganaron su lugar y adquirieron una envergadura internacional gracias a la galería Denise René que, contra viento y marea, los apoyó hasta que alcanzaron el éxito.
Si bien a principios de los años sesenta ha- bía artistas en Venezuela, el país aún no con- taba con un ambiente artístico, galerías de arte, mercado ni coleccionistas. Todo eso llegó en simultáneo con el enriquecimiento petrolero. A comienzos de los años setenta, la enriquecida Venezuela convocó a sus ar- tistas. Algunos vivían en París, como Soto y Cruz Diez –a quienes hay que agregar una tercera figura, Alejandro Otero [1921-1990]–, otros trabajaban en Nueva York, como Mari- sol Escobar [1930-2016] –una artista relacio- nada con el pop art norteamericano–.