Los recién nacidos no distinguen entre el día y la noche y sus pequeños estómagos no retienen suficiente leche como para que queden satisfechos por mucho tiempo. Necesitan alimento cada unas cuantas horas, sin importar la hora del día o de la noche.
Cuánto duermen los bebés
Un recién nacido puede dormir hasta 16 horas por día o incluso más con frecuencia en períodos de 3 a 4 horas. El sueño de los bebés se divide en diferentes fases: somnolencia, sueño REM (movimiento rápido de los ojos), sueño ligero, sueño profundo y sueño muy profundo. A medida que los bebés crecen, sus períodos de vigilia aumentan.
Al principio, estos breves períodos de 3 a 4 horas de sueño pueden resultarle frustrantes porque interfieren con su propio esquema de sueño. Hay que tener paciencia esto cambiará a medida que el bebé vaya creciendo y comience a adaptarse a los ritmos de la vida fuera del vientre materno.
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No obstante al principio la necesidad de alimentar será superior a la de dormir y muchos pediatras recomiendan que los padres no permitan que un recién nacido duerma mucho tiempo sin alimentarse. En la práctica esto significa ofrecerle alimentación al bebé cada 2 a 3 horas aproximadamente y posiblemente con más frecuencia si se trata de bebés prematuros o más pequeños. (kidshealth, 2000)
Despertando para comidas nocturnas
No importa que el bebé se despierte para comer durante la noche, la clave es aprender cuando necesita comer y cuando puedes dejar que reconcilie el sueño por sí solo. Aprende a leer las señales del bebé por ejemplo los bebés hacen muchos ruidos al dormir, como gruñidos, lloriqueos y llantos, estos ruidos no siempre son señales que se está despertando, sino que son sonidos del sueño y el bebé está totalmente dormido.
1.28.1 POSICIONES PARA DORMIR
Se recomienda que los bebés saludables sean colocados sobre su espalda para dormir, ya que esta es la posición más segura para poner a dormir a un bebé. Poner al bebé a dormir sobre la espalda disminuye las probabilidades de sufrir del síndrome de muerte infantil súbita
Pero dormir boca arriba también está demostrando tener su consecuencia negativa ya que predispone a que el bebé sufra plagiocefalia posicional, deformidad en la cabeza del bebé caracterizada por el achatamiento de la parte trasera y una asimetría craneal. Aunque la postura de espalda sigue siendo la postura recomendada por los pediatras, se aconseja alternarla colocando al bebé tumbado sobre ambos lados para evitar que el cráneo se deforme.
La prevención de la plagiocefalia es muy sencilla se debe repartir el tiempo que el bebé duerme en las tres posiciones un rato boca arriba, otro sobre el lado derecho y otro sobre el lado izquierdo. No hay que utilizar siempre la misma forma de acostar al bebé tanto en las siestas como de noche. Se pueden aprovechar los despertares nocturnos para ir cambiándolo de posición.
66 1.29 VACUNAS DEL RECIEN NACIDO
La primera vacuna es la que la madre transmite al niño a través del calostro, pero esta no es suficiente para proteger al recién nacido de las bacterias y virus que están en el medio ambiente por eso al nacer se le aplica la vacuna BCG que lo protege de la tuberculosis y la vacuna contra la Hepatitis B.
Los niños tienen que recibir defensas cuando nacen y la única forma de hacerlo es vacunándolos contra la BCG y la Hepatitis B, estas enfermedades pueden llevar a los bebés a la muerte, por ello lo mejor es evitarlas
Las vacunas son productos biológicos obtenidos de bacterias o virus debilitados o muertos que se administran generalmente mediante inyección. Al recibir una vacuna se estimulan de forma natural las defensas del niño, ya que tienen el mismo aspecto que el microorganismo original, pero no produce enfermedad o lo hace de forma muy leve. Así el organismo queda preparado para defenderse eficazmente ante la llegada del agente infeccioso.
En general los procesos leves catarrales o diarreicos sin fiebre elevada no precisan retrasar la vacunación de su hijo. De la misma manera, la toma de antibióticos no contraindica la vacunación.
Efectos secundarios
Algunas vacunas pueden tener efectos secundarios. Los más frecuentes son problemas menores como fiebre leve, mal estar general, sarpullido, inflamación y dolor en el lugar de la inyección. Una ligera incomodidad es normal y no debe ser motivo de alarma.
Otras circunstancias que no deben retrasar la vacunación son: Niños de bajo peso al nacer
67 Historia previa de alergias inespecíficas
Niños prematuros (deben recibir las vacunas según la edad cronológica habitual, igual que los niños nacidos a término)
1.29.1 Vacuna BCG
La vacuna BCG protege contra la tuberculosis y es eficaz para prevenir las formas más severas de la enfermedad, se aplica en la parte superior del brazo derecho por vía intradérmica, es decir de manera superficial. No suele producir fiebre pero inmediatamente después de recibida, se produce una pequeña pápula blanquecina en el sitio de aplicación, que desaparece rápidamente.
Al cabo de dos semanas es normal que comience a formarse un pequeño nódulo que puede ulcerarse y supurar, para finalmente cicatrizar y dejar una pequeña marquita blanca. Este proceso, que dura alrededor de tres meses, es indoloro y no requiere ningún tratamiento y no deben aplicarse antisépticos, apósitos, ni realizar ningún tipo de curación.
Si no hubiera quedado cicatriz no hay por qué preocuparse y tampoco es necesario volver a vacunar. Inmediatamente después de recibida, la BCG produce una pequeña pápula blanquecina en el sitio de aplicación, que desaparece rápidamente.
1.29.2 Vacuna contra la hepatitis B
Se trata de una vacuna muy segura y eficaz, protege contra la hepatitis B una enfermedad infecciosa que causa inflamación del hígado, y en algunos casos incluso hepatitis crónica, cirrosis y hasta cáncer de hígado. En bebés menores de un año se aplica en el muslo.
Los efectos colaterales dolor, hinchazón y enrojecimiento que aparecen en el lugar de aplicación, son generalmente leves y de corta duración. También puede
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provocar dolor de cabeza, fiebre y malestar general, aunque con menor frecuencia.