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CHAPTER 4: RESULTS AND DISCUSSIONS

4.2. Effects of N:P2O5:S Fertilizers on Yield and Yield Components of Onion

4.2.2. Yield and yield parameters of onion

De acuerdo con el Censo de Población de 2011, en Uruguay las personas afro o negras7 conforman una minoría que constituye el 8% de la población total

(INE, 2011)8 y la situación actual es en buena parte consecuencia de su proceso

de inserción histórica en estas tierras. Este censo tuvo una importancia singu- lar, ya que se enmarca en el reconocimiento por parte del Estado uruguayo de la población afro como sujeto de derecho, pues se alinea a la normativa inter- nacional ampliando las posibilidades de generación de políticas específicas.9

La colectividad afro es la minoría más grande en el país, de la cual el 51,3% tiene al menos una necesidad básica insatisfecha (NBI), es decir, 17,5 puntos por encima de la media, en tanto en el promedio de la población en general la presencia de NBI se ubica en el 33,8% (Cabella, Nathan y Tenenbaum, 2013).

En lo que refiere a la salud y el acceso a ella, el 44 % de la población afro se atiende en el marco de la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE), en contraste con el 28,2% de la población no afro (Cabella, Nathan y Tenenbaum, 2013), y se podría continuar enumerando distintos aspectos vin- culados a la salud que reafirman la desigualdad entre la población afro y la no afro.10

7 A lo largo del texto probablemente utilizaré, según la conveniencia, ambos conceptos, aun- que se priorizará el término afro/s por su connotación política.

8 En las encuestas nacionales de hogares la proporción varían según los años entre 9,1% y 10,6%.

9 Otras fuentes de información: i) las encuestas de hogares, que en sus múltiples informes desarrollaron la incorporación de la variable étnico-racial. Indudablemente esto se debe a una mayor incidencia de la sociedad civil organizada, que ha promovido y promueve una mayor conciencia étnica y racial; ii) el Plan Nacional de Equidad Racial y Afrodescendencia.

10 Por ejemplo, la mortalidad infantil está estimada en un 16,9% para la población afro, contra un 11,8% para la población no afro; el inicio de la maternidad se ubica entre los 15 y los 19 años, con una proporción de 15,3% para las mujeres afro versus 9,1% de las no afro. Además,

Asimismo, en el campo de la educación se producen, en mi opinión, ma- nifestaciones más visibles de la desigualdad, como el hecho de que los afro tienen menos años de estudio que sus pares no afro. Y, por ejemplo, la tasa de analfabetismo para mayores de 14 años de la población afro casi dupli- ca (2,8%) al promedio de la población en general, que es de 1,4% (Cabella, Nathan y Tenenbaum, 2013: 51); a partir de los 12 años de edad la deserción es mayor en los jóvenes afro; a los 18 años uno de cada dos jóvenes dejan los estudios, pero en el caso de los jóvenes afro son dos de cada tres y uno de cada diez llega al nivel terciario, mientras que de sus pares no afro llega uno de cada cuatro (Cabella, Nathan y Tenenbaum, 2013), y todos sabemos lo que significa el abandono temprano de los estudios y su incidencia en la inserción socio la- boral futura.

Por último, la situación en el mercado laboral11 confirma la brecha, ya que

la tasa de desempleo y subempleo es mayor en la población afro, a la vez que en el caso de estar empleados suelen ubicarse en los niveles inferiores en cuan- to a ingresos (Kluver y Naranja, 2019).12

En definitiva, teniendo como matriz la situación de mayor pobreza y so- lamente cruzando algunos datos en salud, educación y trabajo, se puede decir que las personas afrodescendientes  abandonan más precozmente el sistema educativo e ingresan antes al mercado de trabajo, en los puestos con menor remuneración.

En el plano geográfico-territorial, a escala nacional dos de los departamen- tos con mayores porcentajes de afros (Rivera, con 17,3%, y Artigas, con 17,1%) son de las poblaciones más pobres de Uruguay, con altos índices de necesida- des básicas insatisfechas13 (Cabella, Nathan y Tenenbaum, 2013).

las mujeres afrodescendientes en promedio tienen un hijo más que sus pares no afro (Cabella, Nathan y Tenenbaum, 2013).

11 Se analiza estudiando a las personas mayores de 14 años que conforman la población eco- nómicamente activa, es decir, aquellos que, estando en edad de trabajar, trabajan o buscan trabajo activamente.

12 En el Plan Nacional de Equidad Racial y Afrodescendencia se destaca: “Según el género, la mano de obra masculina afro se destina a empleos manuales rutinarios, mientras que la mano de obra femenina está dada para el servicio doméstico. Esta segregación laboral se caracteriza por una mayor concentración de personas afrodescendientes en ocupaciones de baja califica- ción y con mayor inestabilidad laboral, enmarcándose las mujeres en el servicio doméstico y los varones en la construcción” (Consejo Nacional de Equidad Racial y Afrodescendencia-MI- DES, 2019: 50).

13 Algo similar ocurre si se observa al interior de la capital del país, Montevideo, donde la po- blación afro se concentra en las zonas periféricas.

A manera de cierre de este apartado, parece importante señalar que el Es- tado ha reconocido oficialmente estas desigualdades, como consecuencia de la visibilización de la discriminación racial que sufre la población afro, y que, asimismo, se comience a visibilizar la falsedad de aquel mito que nos describe como un país totalmente integrado y con una población con características homogéneas. Ya lo plasmaba en sus reflexiones una institución estatal al apo- yar esta declaración, que denuncia:

La situación actual de la población afrodescendiente en Uruguay refleja, y a su vez denuncia, las consecuencias estructurales que significó la consolidación de un Estado nacional sin el reconocimiento ni la reparación del crimen que constituyó la trata esclavista. En la medida en que no se implementaron medidas específicas que reparasen sus consecuencias, las generaciones sucesivas continuaron sintiendo sus repercusiones (Quilombo, 2013: 6).

La sobrerrepresentación de la población afro en sectores vinculados a la pobreza más estructural, a los niveles más bajos en los distintos ámbitos antes señalados, y su permanencia en esos lugares por varias generaciones, explica inicialmente los procesos de desigualdad.

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