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The access to content problem

6. Access to content by alternative multi-sided platforms

6.2. The access to content problem

A partir de la ilustración puntual de acontecimientos interactuantes entre política y cultura, observamos un conjunto de vertientes estrechamente vinculadas entre sí que caracterizan las relaciones bilaterales entre México y los EUA; entre EUA y la URSS, y entre la URSS y México durante todo el Conflicto Este-Oeste. Esta triada de relaciones subsistiría a partir de mutuos condicionamientos entre intereses nacionales y de política exterior, entre carencias estructurales y necesidades de cooperación internacional, y entre la interacción y mutuo condicionamiento entre política y cultura. Partimos del supuesto de que el Estado mexicano gozaba de una

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posición estratégica a nivel geográfico, que le permitía tener la alternativa379 de un

“cuarto” posicionamiento (o una tercera vía particular) a nivel político según sus prioridades y emergencias nacionales que se activaban en base a dos intereses de Estado específicos: no perder el control estatal y mantener una distancia de los intereses internacionales de los EUA. De ahí la necesidad imperante de manter un equilibrio de relaciones entre los grupos subversivos y el gobierno en su dimensión interna y en las relaciones bilaterales con los EUA. Para mantener estas dos prioridades consideramos que tanto la relación consensuada e indirecta de México y la URSS apartir de la simpatía de algunos mandatarios y sobre todo de líderes políticos y grupos subversivos con el sistema soviético, era oportuna; como la creación y participación activa de eventos masivos culturales. En ese sentido creemos que la gestión cultural tendría la función de brújula para detectar el matiz de las relaciones bilaterales con cada uno de los países.

Concerniente los intereses estadounidenses en México como firme y natural aliado de los EUA por un lado y como país con control interno y de equilibrio, concluímos que la participación económica del sector privado a partir de la naciente filantropía corporativa aportaría inmensos beneficios inmediatos para la élite intelectual y artística en ese tiempo subrayando la buena relación de vecindad entre ambos países.

La elasticidad de relaciones socioculturales y profesionales entre la comunidad artístico-intelectual entre los EUA y México encauzó en gran medida el proceso de migración latinoamericana (no sólo mexicana) a los Estados Unidos, señalando el inicio de fenómenos de transculturalidad y transnacionalismo. Igualmente sucedería con la elástica relación entre ciudadanos mexicanos hacia el sistema soviético más que con ciudadanos soviéticos hacia México. En muchas ocasiones México prefería

379 Hemos evitado utilizar el concepto de la tercera vía ya que consideramos que tiene un uso inflacionario en los estudios respecto a las

implicaciones o sucesos de la Guerra Fría en países terceros. Consideramos que habría que problematizarlo, discutirlo y analizarlo o bien aplicarlo de manera diferenciada. Nos parece que en varias ocasiones su uso es tautológico, es decir, circular al aludir a la única alternativa aritmética que se da para países no involucrados directamente en el conflicto Este-Oeste, pugna que sólo se dio entre los EUA y la URSS. Sus efectos, así como analizamos nuestro objeto de estudio se dieron en todas las regiones del mundo en mayor o menor medida. Aritméticamente no podría tratarse de otra cosa sino de un tríangulo de poderes, donde los países terceros reaccionarían ante los dos más fuertes contrincantes de la Guerra Fría. Estimamos que es más esencial entender y descubrir, de qué tipo de tercera vía o bien de esta, una cuarta posición se desprende y optan los países llamados “terceros”. De no ser así, nos parece razonable ver entonces el Movimiento de los Países No Alineados como la verdadera “tercera vía”. Sin embargo, creemos que ningún Estado por muy lejano o pequeño que sea, no haya sufrido implicaciones o efectos colaterales en dicho suceso mundial. Para una problematización más profunda sobre „La tercera vía“ véase: Wöhlke, Manfred (1985).

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emprender medidas de carácter nacional a veces discrepantes de las necesidades de cooperación internacional que imperaban en ese momento, ciertamente, pues, mientras que los EUA y la URSS respectivamente inducían sucesos nacionales por una cuestión de seguridad, sobrevivencia, control y expanción del campo de influencia, México utilizaban ciertas plataformas culturales como oportunidad para

llevar adelante sus agendas personales380 o gubernamentales. Es incuestionable que

México haya querido apartarse de los EUA, razón por la cual se sustraería de cualquier activismo a nivel internacional para no interferir en los intereses estadounidenses en el plano mundial; de no ser en base a las doctrinas aislacionistas de la política exterior de México. Sin embargo, hubo momentos cruciales en las relaciones bilaterales entre México y EUA derivadas del Conflicto Este-Oeste, que no pueden catalogarse como secundarias y donde la activación cultural era oportuna, iniciando así una nueva interacción de coopetición entre los actores involucrados y entre la política y la cultura. Por ejemplo la situación con Cuba alrededor de 1959 y 1963; los eventos preambulares de los Juegos Olímpicos 1968 en México, los eventos de América Central entre 1979 y 1985; y las tensiones desatadas por el descubrimiento de los nuevos yacimientos de petróleo en México a mediados de los setenta. La interacción entre política interna y política exterior era mutuamente condicionante y meramente funcional teniendo como resultado un déficit de legitimidad ciudadana a partir de la segunda mitad de los años sesenta, cuando las relaciones bilaterales políticas con los EUA fluían sin menoscabos. Así el PRI haría valer una noción de democracia sui generis con el control de partidos, un “autoritarismo incluyente” (cf. Mols 1996: 231) traducido en la forzada apertura gradual hacia un reformismo político y una lenta pero progresiva acción de participación ciudadana. La política exterior cultural de México era coincidente con

380 La embajada de la RFA informaría en el Informe Político Anual al AA: Es ist ihm hierdurch gelungen, eine deutliche Erwärmung der Beziehungen zu dem Nachbarn im Norden herzustellen…Es kam hinzu, dass sich natürlich eine Reihe von Persönlichkeiten des mex. Öffentlichen Lebens sofort an Hill heranmachten, um gut Wetter für sich zu schaffen, in dem er mit dem prominentesten Filmkomiker Mexikos, Cantinflas, Frontn spielte, auf den Tennisplätzen Mexikos ein oft gesehener Gast war und auch sonst alle Mittel des „human approach“ einsetzte, die vielleicht in den Vereinigten Staaten nützlich sind, in Mexiko aber wohl eher zu lächelnder Kritik Anlass geben, en:

Jahres Bericht 1957 Nr. 316/58 der Botschaft am 25. Maerz 1958 – Beispiel für Botschaftsempfänge. In diesem Fall Botschafterwechsel der USA trat der 38-jährige Botschafter Bob Hill. PA AA B33 Band 125 2 1959-1960. Dia 190-195, pág. 6.

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la de los EUA y con la de la URSS respectivamente, consensuada con una aplicación atinada, que aportaría beneficios a la estabilidad nacional. Observamos finalmente, que los efectos de la Guerra Fría en México según su relación con las dos superpotencias fue de tenor temperado.

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