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cultural.

Si consideramos las anteriores limitantes, el referente de Kulturstaat poseerá un valor intrínseco y legítimo, logrando su correspondencia como antinomia al identificarlos, aun contraponiéndose a la legalidad o constitucionalidad de la libertad cultural. Si el Estado se asume como Kulturstaat, al servicio y en apoyo del desenvolvimiento cultural con su propia naturaleza y libertad creadora, entonces actuará en su propio desarrollo como ente público. Así, la interacción Estado y cultura será mutuamente complementaria (cf. Straßl 2010: 117)399.

b) Kulturnation400

Hemos comentado los debates jurídico-conceptuales sobre la noción de Kulturstaat, y ahora esbozaremos el de Kulturnation. La peculiaridad de la creación nacional anterior a su establecimiento estatal territorial le atribuye la noción de Kulturnation, en estrecha relación con la idea del espíritu del pueblo (Volksgeist) propia del

nacionalismo romántico401 de Johann Gottfried Herder (1744-1803) y Johann Gottlieb

Fichte (1762-1814). Esto en oposición al cosmopolitismo ilustrado402 alemán de los siglos

399Hoy en día el debate gira en torno a cinco variaciones descriptivas sobre el Kulturstaat, que son los puntos nodales en el ámbito jurídico:

1) El Kulturstaat garantiza la 'Staatsfreiheit der Kultur'. Es decir, el Estado respeta la autonomía de la cultura frente a él, sin estropear su libertad de acción (Freiraum).2) El Estado tiene una obligación inherente y vinculante de servidor de la cultura. En este sentido, el servicio público estatal se funda en la disposición de éste a la protección responsable, al cultivo desinteresado y a la transmisión servicial de la cultura

(dienende Vermittlung der Kultur). 3) El Estado posee un poder creativo referente a la cultura. Es su tarea administrar y organizar la cultura

mediante la Kulturhoheit fundada en la función servicial para la creación prerrogativa de leyes sobre la cultura (Kulturgesetze) y de la planeación y programación de proyectos culturales. 4) El poder del Estado de organizar y administrar la cultura actúa frente al poder de la Cultura de crear y de dar cuerpo al Estado. Cultura y Estado se influyen mutuamente. Esto determina que: 5) El Kulturstaat es la autodeterminación de la cultura como Estado mismo (cf. Häberle: 161 citado por Straßl 2010: 118).

400 Si bien el concepto de Kulturnation ha sido polemizado y su uso sigue siendo problemático porque sugiere una política exterior de

expansión y dominio cultural (Kulturmacht) del Imperio Alemán, que se llevó a cabo principalmente bajo el canciller Otto von Bismarck (1815-1898), el término opuesto al de Staatsnation fue desarrollado por el historiador y catedrático alemán Friedrich Meinecke (1862-1954) en referencia al origen (genético), procedencia y linaje (Abstammung), a la lengua y representación religiosa así como a los usos y costumbres como rasgos distintivos de una “nación”. El término es problemático pues sólo puede ser tratado valorativamente de manera subjetiva. (cf. Benz 2008: 114). Según Anderson estos aspectos, principalmente el idioma, (cf. Anderson 1998:115) podrían desempeñar un papel preponderante pero no determinante, ya que, de no ser así, una nación sería el resultado de una creación voluntaria y de una decisión política, y no una consecuencia de vertientes de alcurnia o linaje o herencia genética (cf. Gellner 1995).

401

En la filosofía y en el pensamiento político, sobre todo durante la época de los teóricos del Estado (Staatstheorien: Vertrags- und

idealistische Staatstheorien), surgidas principalmente en el contexto alemán entre los siglos XVII y XVIII, paralelas a la Ilustración (Aufklärung) en Europa. Leibniz es considerado el último polímata, homo universalis (Universalgelehrter) representante de la época de la

Ilustración temprana. El idealismo alemán, representado por Immanuel Kant como precursor, Johann Gottlieb Fichte (1762-1814), Moses Mendelssohn (1729-1786), Friedrich Wilhelm Joseph Schelling (1775-1854), Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831), marca la historia intelectual y de fuerte producción ideológico-filosófica y política de la cultura alemana.

402 Una de las épocas más importantes en las artes plásticas y en la literatura de la cultura alemana. Su florecimiento se debe a la entrada de la

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XVIII y XIX, según el cual distintas naciones tienen distintas personalidades y que éstas dependen puntualmente de la constelación de personas en un momento dado. Herder y Fichte defendían la idea de que cada nación se caracteriza por rasgos comunes e inmutables, anteriores y superiores a las personas que forman la nación en un momento determinado. Dichos conceptos son la base de un nacionalismo cultural y un subjetivismo emocional (cf. Koepke 2009: 231) respecto de la adquisición de identidad. Después de 1871, el término sugeriría la creación de una conciencia nacional en el naciente Estado moderno, desarrollado independientemente de su unificación cultural, a diferencia de Inglaterra y Francia que tuvieron un proceso de (nation- and state-builing) paralelos. En términos alemanes, Kulturnation se basa en una tradición conjunta genérica y lingüística junto con la idea de una procedencia étnica e histórica común (cf. Lexikon Wissen 2014; Benz 2008: 114) que se dan a priori como un hecho concreto pero fuertemente subjetivado (cf. Benz 2008, op. cit. 114). En opinión de expertos, en los procesos de creación nacional las características de la noción de Kulturnation en Alemania, sobre todo la lengua y la religión, pueden contribuir a la creación de una identidad nacional, pero sólo y únicamente como resultado de la voluntad y el consenso político (cf. Anderson 1998: 115; cf. Gellner 1995).

Kulturnation, en oposición a Staatsnation, fue discutido por primera vez por el

historiador Friedrich Meinecke (1862-1954), durante el periodo guillermino y la política de Bismarck (cf. Koepke, Wulf 2009: op. cit. 232; cf. von Polenz, 1998: 55). Su contenido se refería al desarrollo de un sentimiento germano, consanguíneo, de usos y costumbres comunes seguido de la idea de una historia cultural propia, a partir del periodo de la Reforma en el siglo XVI. La separación concreta, cultural y étnica por linaje y sangre de la institucional estatal es llevada a cabo hasta 1989. En estos cambios de fundamentos legales después de la Reunificación Alemana, el Estado no

helenismo, el periodo grecorromano. Símbolo de esa época es el Fridericianum (1779) en la ciudad de Kassel, Baja Sajonia, Alemania, uno de los primeros museos públicos en toda Europa y hoy día centro cultural del festival quinquenal de arte contemporáneo llamado documenta. En el ámbito de la literatura de la belle-lettre (término francés para indicar la alta literatura o el cultivo elevado de la literatura) destacan los llamados Viergestirn del clasicismo de Weimar (Weimarer Klassik): J.W. von Goethe (1749-1832), Friedrich Schiller (1759-1805), Johann Gottfried von Herder (1744-1803) y Christoph Martin Wieland (1733-1813), pensadores y escritores de los más influyentes en lengua alemana.

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tendría por qué abarcar también el título de nación, pues varias naciones podrían vivir en un único Estado. La diferencia que usualmente se hace entre Staatsnation y

Kulturnation, constitutivos de la historia de la mentalidad europea, es que, mientras

la primera nace de un acuerdo consensuado entre ciudadanos conscientes de sus obligaciones y garantías individuales jurídicas, el segundo sugiere la intensificación

de un sentimiento étnico-patriótico (Kulturpatriotismus)403 que desembocaría en una

diferenciación racial durante el nacionalsocialismo (1933-1945). Al crearse la RFA la

Kulturnation habría perdido legitimidad, y su uso se volvería problemático, con tintes

peyorativos.

Si bien en términos estrictos por mucho tiempo se asociaba el término de

Kulturnation con la “alta cultura” (el cultivo y producción de las bellas artes) y, como

tal, era visto con desconfianza en la Posguerra y durante el Conflicto Este-Oeste, la élite intelectual alemana, consciente de su deterioro como nación cultural, intentaría resignificarlo. A juicio de Katja Bey, después de la Segunda Guerra Mundial se intentó renombrar a Deutschland como Kulturnation, dándole un reuso con un nuevo contenido, como mito fundacional, mediante la apertura a la producción, generación y recepción de nuevos estilos y manifestaciones que no sugirieran nada clásico- tradicional, sino que fueran una crítica social que apuntaran hacia valores humanos y sociales contemporáneos y que abarcaran a más sectores poblacionales que sólo las élites culturales:

[…] die Abstrakte Kunst galt ihren Befürwortern im Gegenteil als Garantin und Wahrzeichen für eine

umfassende Reinigung von der Schuld des Nationalsozialismus. (Bey 1997: 234 s.)

En los años cincuenta Kulturnation404 competiría con el título de Alemania (RFA)

como nación económica (Wirtschaftsnation) (cf. Bey 1997: op. cit. 235). Por ello, el papel

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A nivel lingüístico Polenz subraya: „Der allmähliche Übergang von vorpolitischen Kultur- und Sprachpatriotismus zum ethnozentrisch (und schließlich rassistisch) politisierten Nationalismus im Laufe der ersten Hälfte des 19. Jahrhunderts in Deutschland war eine langfristige vulgarisierende und radikalisiernde Folge der publizistischen Abwehr der französischen Besatzungszeit (1792-1813) und der Verfolgung freiheitlich-nationalen Bestrebungen in der Restaurationszeit. Bei der begriffs- und ideologiegeschichtlichen Analyse ist es erforderlich, über Nation, national hinaus das ganze Wortfeld zu berücksichtigen, also auch Patriot, Vaterland, Volk, deutsch, germanisch (und deren Ableitungen auf –isch, ist, -ismus, -tum)“. (von Polenz 2009: 57). Para una profundización sobre el uso y abuso del término y tergiversión de las palabras y enunciados de J.G. Herder y Fichte, véase: Coiplet, Sylvain (1996), Kulturnation, Staatsnation und Wirtschaftsnation. Am Beispiel von Fichte und Herder. 1. Digitalauflage Berlin: Dreigliederungsverlag, 2002.

http://www.dreigliederung.de/download/nationalismus1.pdf (consulta: 14.05.2014).

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Es interesante observar la actual discusión jurídico-conceptual en torno al concepto de Kulturnation como una de las variantes de interacción entre Estado y sociedad y sus actores concomitantes. Cabe tomar en cuenta la diferencia entre organización e institución; entre

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de los artistas e intelectuales alemanes en resanar la imagen nacional era de suma importancia: 1) ante sus connacionales, 2) ante sus “hermanos” alemanes de la recién creada RDA, 3) ante las autoridades de las zonas de ocupación –en su intento por recuperar la confianza de los países contiguos de Europa Occidental, afectados durante la Guerra–, y 4) en el nivel internacional, como un país con una larga y rica tradición cultural humanista y universal. En este sentido y con apego a Arthur Benz, aún es necesario hacer una estricta diferenciación del término Kulturnation en el ámbito jurídico-político, atribuyéndole una connotación funcional y efectiva:

Kulturnationen können sich politisch formieren und tun dies auch in vielen Fällen. Dadurch können separatistische Strömungen entstehen. Der kulturelle Nationalismus kann aber auch zu einem Strukturierungsprinzip des Staates werden. In diesem Fall entsteht der Typus eines föderativen Staates, für den Kanada das beste Beispiel ist. (Benz 2008: 114 s.)

Benz apela a favor de las manifestaciones culturales en sentido amplio, y llama a la inclusión del debate sobre el sistema de gobierno y la cultura política como parte de las expresiones y modalidades culturales de los distintos países (cf. Scheytt 2008: 94- 99).

El federalismo subsidiario cultural405

En el plano institucional, la fundación de la RFA (1949) implicaría que se determinara cómo y en qué aspectos se podría lograr un desarrollo orgánico administrativo de nivel federal para la gestión cultural, con una selección de facultades, ámbitos de acción y repartición de competencias que mantuviera el equilibrio de poderes y que garantizara la libertad de la cultura y el desenvolvimiento (Entfaltung) cultural-artístico. Si bien la primera fase se conoce como fase de establecimiento institucional e identificación del problema (1949-1962), fue en la segunda fase, la de reforma, ampliación e implantación (1962-1973), cuando se logró una equitativa distribución de actores en la gestión cultural y una uniformidad en sus objetivos, considerando una cuidadosa identificación de las

este respecto entran las vertientes definitorias de la interacción entre sociedad y Estado: territorialidad, Estado-nación, legitimación nacional y/o democrática.

405 En su discurso fundacional de la RFA, Kurt Schumacher, presidente del Partido Socialdemócrata en la Posguerra enfatizó: […] [der neue

Staat] soll so föderalistisch wie möglichund so zentralistisch wie nötig sein […] Kurt Schumacher 1949citado en: Münch 2010: 67.

Según los expertos la cesura más importante en la historia alemana después del periodo napoleónico es el año 1945 (cf. Münch 2010: op. cit. 63 con apego a Ritter, G.A. 2000, 16).

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demandas sociales del momento para hacer fluir los procesos de decisión y negociación, y así programar adecuadamente los pasos a seguir para su futura implantación.

La antinomia comentada en la sección anterior, da cuenta del largo recorrido y la prioridad que el mantenimiento, cuidado y florecimiento de la cultura representa para la nación alemana desde antes de la creación de su Estado. Característico del sistema parlamentario-federal de la República Federal de Alemania es su pluralismo de entidades encargadas de competencias concretas como expresión del principio de

subsidiariedad y que las delinea para garantizar el orden sociopolítico406. Este

principio ético-político y social de creación institucional privilegió las entidades de utilidad pública (freigemeinnütziger Träger). A juicio de Chieh-Hsiang Wu:

Freie Träger haben durch das Subsidiaritätsprinzip und durch den daraus abgeleiteten Grundsatz der partnerschaftlichen Zusammenarbeit zwischen öffentlichen und freien Trägern sowohl einen grundlegenden Anspruch auf Förderung ihrer Aktivitäten als auch vielfältige Möglichkeiten der Mitwirkung und Einflussnahme bei sozialpolitischen Gestaltungsprozessen erhalten (cf. Wu, C.-H. 2004: 41 s.).

El punto nodal del tema en la gestión cultural gira en torno a la forma en cómo se aplica el federalismo. Identificamos que el sistema republicano-federal se adapta y se emplea en torno a la consolidación del Estado como institución, con nuevas tendencias de desarrollo organizativo en la prestación de servicios y con la finalidad

(Zweck) del fortalecimiento del desarrollo individual (humano y ciudadano), para el

cual la política cultural desempeña un papel esencial. Su articulación tiene lugar en un abanico de entidades institucionales de diversos tipos, llamado Trägerpluralismus.

El Trägerpluralismus cultural

La formulación político-cultural (coordinación, fomento, cultivo y gestión cultural) está bajo la égida del denominado Trägerpluralismus (pluralismo de entidades y organismos a cargo de la gestión cultural). Se trata de la configuración descentralizada del sector político-cultural plasmada en un federalismo distributivo entre entidades públicas y privadas, paraestatales, desconcentradas, civiles y del naciente tercer sector (cf. Münch 2010). Es un variado espectro institucional de apoyo

406 Véase: http://www.bpb.de/geschichte/deutsche-geschichte/kaiserreich/139649/industrialisierung-und-moderne-gesellschaft. (Consulta:

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a la cultura, equilibrado en la repartición de competencias y responsabilidades distributivas y regulativas (cf. v. Beyme 2012: 129). Peter Häberle, jurista ‘cultural’

(Kulturrechtler), identifica al pluralismo institucional como elemento estructural

constitutivo del sistema de gobierno de la RFA y reitera de manera puntual la significación del concepto para la identidad nacional cultural:

Die spezifische Offenheit des Kulturverfassungsrechts unserer Republik wird geschaffen durch jenen Trägerpluralismus, der die kulturellen Grundrechte ergänzt. Die Konkurrenz, ja Rivalität zwischen den teils staatlichen, teils gesellschaftlich-öffentlichen Kulturträgern (und ihren unterschiedlichen Kulturpolitiken) ist eine Garantie für Offenheit, Kreativität und Lebendigkeit der Kultur. Verfassungsrechtlich handelt es sich bei diesem Pluralismus um eine Form der Gewaltenteilung [en los niveles de Estado y social] […]. Auf der Ebene der Unterscheidung von Staat und Gesellschaft formuliert, ist kultureller Trägerpluralismus das Prinzip, das die Kulturverantwortung zwischen Verfassungsstaat und gesellschaftlichen Gruppen aufteilt bzw. verteilt; Kulturelle Vielfalt und Freiheit erweist sich dabei als ‚Gemeinschaftsaufgabe‘ […]. (Häberle 1985: 26 s.)

Si bien el término de Kulturstaat no tiene estipulación legal, el Trägerpluralismus sí lo tiene, en tanto especificación de competencias distribuidas en varios niveles y entidades contribuyentes y participativas en los tres sectores: público, económico y social. Este Trägerpluralismus o Förderfederalismus con carácter descentralizado existe, pues la misión político-cultural es portadora en tres niveles: la federación, los Estados federados y el sector terciario, que es segmento de interés común. A estas misiones se adhiere el sector económico a partir de los años setenta con mayor empuje. Dichos sectores se conforman de organizaciones cuyo derecho a la propiedad privada y a la utilización de instalaciones públicas está garantizado. Mediante su manifiesta estructura federal, democrático-institucional y plural se impide la centralización del poder, se estimula el equilibrio de poderes en un sólido

check & balances system y se alienta una activa competencia (regulativa e

independiente) entre los actores e interesados (Stakeholders).

Cuadro 8: Pluralismo institucional en la RFA en materia cultural

1er. sector público: Federación (Bund) – Estados federados (Länder) – Municipios (Kommunen) =>

Instituciones culturales financieras e implantación de programas y proyectos específicos.

2do. sector privado: Empresas lucrativas y comerciales – Oferta, financiamiento cultural y artístico de

empresas privadas e iniciativas individuales: fundaciones, marcas registradas, entre otras.

3er. sector de interés común: Organizaciones de interés común (gemeinnützig), asociaciones

registradas (eingetragene Vereine), organizaciones civiles y fundaciones (ONGs); clubes, asociaciones sin fines de lucro (culturales y educativas o de formación, deportivas), uniones, círculos de artistas e interesados (Vereine, Verbände, Zirkel, etc.); organizaciones globales/paraguas (Dachverbände).

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El cuadro anterior muestra una diferenciada estructuración del tipo de entidades involucradas en mayor o menor medida en la gestión cultural, que logra abarcar grandes segmentos poblacionales horizontal y verticalmente.

5.1.2. Actores institucionales y estructura gubernamental

La triada institucional

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