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Access, Development and Progression Opportunities (Permeability)

4 Recommendations for HCA Education and Employment

4.2 The Final Recommendations

4.2.4 Access, Development and Progression Opportunities (Permeability)

La curación que el Señor produce a través de las luces del interior es profundamente maravillosa y es válida para todas las enfermedades del cuerpo sin excepción.

Las luces tienen que ver con los estados del interior. Hay personas que sólo ven la oscuridad.

Otras ven un color café ( color fango).

Otras el color morado oscuro, que produce algunas veces temor, miedo, desesperación.

Otras personas pueden ver el color morado, claro brillante, que es un medio fabuloso de curación, de paz interior.

Algunas personas pueden experimentar una luz amarillo opaco, o amarillo brillante, a veces con visos de colores.

Pero el color que expresa el poder curativo del Señor a través del Espíritu Santo, es el color blanco celeste, que más que un color, es una luz resplandeciente, que transporta a la persona como a las alturas del gozo inefable, a la paz y armonía celestial. Quien logra entrar a esa luz Celeste, recibe una sanación de todas las enfermedades.

Sin embargo en personas más espirituales se puede lograr la percepción de un destello indescriptible que lo inunda todo y lo traspasa todo, se tata de un destello dorado, que transporta al que lo experimenta a una dimensión más superior y espiritual; aquí no solamente siente la sanación, sino que toda su alma se llena de un gozo indescifrable, porque es el contacto con la verdadera presencia de Dios. Esta experiencia de la luz, es llamada por algunas doctrinas como el punto alfa, y por grupos carismáticos es designada como el bautismo en el Espíritu Santo; muchos profetas, apóstoles y santos han experimentado esta sensación, que ellos definen como el arrebato en el Espíritu Santo, y que Santa Teresa define como la entrada en las moradas Eternas, y los fantasiosos de los extraterrestres como la luz proveniente de naves espaciales.

La sanación dirigida por esta luz Blanco Celeste, blanco transparente, o blanco resplandeciente, pero aún más el destello de luz dorado, nos hace transportar como al monte de la transfiguración, en donde Jesús permite que la Gloria de Dios, se manifieste a Pedro, a Jacob y a Juan.

Dice la Palabra de Dios " Delante de ellos se transfiguró: su rostro resplandecía como el sol, sus vestidos se volvieron blancos como la luz" Mt.17,2, ; en el V. 5 dice el texto " todavía estaba hablando ( Pedro) , cuando una nube luminosa les hizo sombra y de la nube salió una voz que decía: Este es mi Hijo amado, mi predilecto. Escuchadle". Era tan maravillosa esta experiencia que Pedro no pudo, sino exclamar, qué bello es estar aquí

2.4.5 ¿Cómo se dirige la curación con las luces?

Para la curación de cualquier enfermedad con la experiencia de la luz, se pide a la persona que está en estado de interiorización, sea en el estado alfa, o Betha, que mire su propio órgano enfermo con los ojos del interior.

El paciente ve sobre la parte enferma u órgano afectado una especie de mancha, para lo cual se debe hacer oración de liberación sobre la mancha, o pedir al Señor la sanación de esta parte afectada. El paciente va descubriendo cómo la luz blanca llega a la parte afectada, haciendo que la mancha se vaya desvaneciendo poco a poco, se vaya derritiendo, o se vaya esfumando, hasta desaparecer totalmente, quedando sólo la paz, la y el gozo de la presencia de Dios sobre la parte que ha sido tocada por el amor y la misericordia de Dios.

La experiencia de la luz, es una experiencia de gozo, de alegría, es un acontecimiento único, en el cual, la persona puede sentir una paz interior, al tiempo que puede ser liberada y sanada.

En muchos grupos de oración se habla del bautismo en el Espíritu Santo, y el descanso en el Espíritu Santo, no son dos cosas diferentes, sino dos acontecimientos de la misma realidad. El bautismo en el Espíritu santo, no es el bautismo sacramental, sino una experiencia de luz, aún más, no es la recepción del Espíritu Santo, ya que el Espíritu Santo se nos ha dado desde el Bautismo sacramental y el sacramento de la confirmación, se trata, pues " de una activación, de una motivación interna, a través de la oración para que el Espíritu Santo que hay en nosotros, actúe en nuestra vida; es una apertura de todo el ser para que el Espíritu Santo que está encerrado, se libere y obre con libertad"; mientras, que el descanso en el Espíritu Santo, es la sensación de paz, que se experimenta, en el momento del bautismo en el Espíritu Santo, y después de este. Sin embargo, yo preferiría llamar a esta experiencia, más bien

efusión del espíritu, o baño espiritual, o baño con el Espíritu, o baño en el Espíritu, para no confundirlo con el bautismo sacramental, o como si se recibiera otro bautismo, y esto fuera válido . el bautismo sacramental se recibe una sola vez, en tanto, que esta experiencia se puede percibir en varias ocasiones durante su vida. Es normal que todas las personas no reciban esta experiencia, o que no la perciban , y esto se da por varias razones. En primer lugar, los más propicios para recibir esta experiencia son las personas que tienen demasiada sensibilidad interior, ya sea, porque tienen un problema interior, o porque gustan de sumergirse en su interior, así que las personas normales, no tienen porqué tener esta experiencia. En segundo lugar, las personas no perciben esta experiencia porque pueden tener un obstáculo, o una barrera, demasiado fuerte que les impida la interiorización profunda. Es decir, sólo a través de la interiorización profunda se puede manifestar esta percepción. En tercer lugar algunas personas suelen tener esta experiencia, porque son ayudados por los personajes del interior, sea por motivarlos a algo, o por engañarlo, o por crearles falsas visiones, y falsas percepciones.

Cuando la persona, ha abierto todo el ser para que el Espíritu Santo actúe, cuando tiene la experiencia, siente un gozo indescriptible, tan inexplicable, que no se puede relatar con palabras, ya que una cosa es decirlo, y otra cosa es experimentarlo, la persona se siente como transportada a un mundo de paz, de luces, de gozo, de tranquilidad. Cuando la persona ha experimentado este estado, las luces obran inmediatamente en la persona, liberándola o sanándola interior o físicamente.

Sin embargo, en muchos casos, la sanación física se puede dirigir a través de las luces, para ello se requiere que la persona esté en estado de interiorización profunda.

Cuando la persona está en un estado interior, puede visualizar todo su cuerpo, externa e internamente, como una especie de radiografía: Puede ver su piel, su sangre, la matriz, el interior de cada una de las células y de cada uno de los órganos, las venas y arterias, las rodillas, el centro de los huesos; no se trata de una mera imaginación, sino de una verdadera visión de la parte afectada.

El paciente puede visualizar la parte afectada del órgano enfermo, la persona la puede ver, como es, o la puede ver como una luz de cualquiera de los colores: morado, amarillo, verde, azul; pero el órgano, visto en sí mismo, o a través de la luz, aparece con una mancha en cualquiera de sus partes, mancha que puede ser negra, amarillo oscuro, o de otro color, pero siempre oscuro

En algunos casos, cuando se trata de una enfermedad por amarramiento u opresión, la persona puede visualizar en la parte afectada como un hilo fino que aprieta, o puede ver una especie de animal aferrado a esa parte, o ver un animal peludo dentro del órgano, e incluso dentro de la sangre, o ver como una costra pegajosa; en fin, la persona puede visualizar la enfermedad en una gran gamma de formas, de acuerdo a la enfermedad que sea, o de acuerdo a la manera como el interior del ser humano, la codifique.

Cada enfermedad o atadura, presenta una manera peculiar, de acuerdo a un código interno; lo que he estado tratando de descubrir es si este código interno es para todas las mentes, si la forma de codificar y descodificar es la misma en todos los tiempos y en todos los lugares y en todas las personas, sin diferencia de sexo, de edad, de raza, de credo; aunque al parecer en todas las enfermedades hay mucha relación. así que, cuando se desea hacer una sanación, debe conocerse esta realidad interior, así como el código de cada enfermedad y la manera particular de actuar en cada caso

Lo primero que hay que hacer es buscar la enfermedad, para lo cual se le dice a la persona, que mire todo su cuerpo interiormente, empezando siempre por la cabeza, que la revise muy bien, que diga si ve una mancha de cualquier color en alguna parte de su cuerpo. Se puede revisar parte por parte, órgano por órgano, todo el cuerpo; pero cuando, la persona vaya encontrando un centro de enfermedad, se debe acudir inmediatamente a sanarla, lo puede hacer a través de la liberación, esto es, ordenándole a la enfermedad que se retire en el nombre del Señor, que se deshaga, se retire, se marche para no volver a esclavizar nunca más a esta persona; o lo puede hacer a través de las luces, en este caso, se le puede pedir a la persona que mire, la parte afectada, a ver si descubre una luz en ella, generalmente ve la luz, pero con una mancha del centro a la periferia, siempre oscura; en este caso se le hace oración, pidiéndole al Señor que envíe el Espíritu Santo para que como agua, lave la enfermedad y la purifique y como fuego queme todo mal; se le dice a la persona que sienta la luz resplandeciente del Espíritu Santo, que recorre e invade toda la parte afectada, cubriéndola completamente, a la vez que se desplaza y deshace toda mancha, que oprime esta parte del cuerpo.

La persona empieza a sentir que una luz transparente, blanco celeste, invade con sus destellos la parte enferma, y experimenta que se retira la mancha, sea en la sangre, la piel, o cualquier parte del cuerpo, por oculta que esté.

He tenido la oportunidad de presenciar varias enfermedades a través de este medio. Una de ellas fue de sangre, la paciente, tenía la glucosa en 403, de tal manera que los médicos le habían dicho que estaba propicia a un paro cardíaco. La señora fue llevada al estado de la interiorización por gracia de Dios; al ingresar pudo descubrir que toda su sangre estaba contaminada por una especie como de cebos, al tiempo que toda su sangre parecía como pantanosa, de tal manera, que la paciente sentía asco de ella. Empecé sobre ella una oración de liberación, a la vez, que le pedía al Espíritu santo para que viniera sobre su sangre, para que como fuego destruyera todo mal, y como agua purificara, pedía que llegara como luz resplandeciente para que cubriera toda la sangre y quitara toda atadura; la señora empezó a sentir que la luz llegaba, cubría toda su sangre, la limpiaba y quedaba sólo una luz azul claro celeste y transparente, al tiempo que quedaba una paz en todo el cuerpo.

Al terminar la oración de sanación, le dije que Dios había hecho maravillas en ella, por lo tanto, que fuera al día siguiente a hacerse unos exámenes de sangre para que mirara la Gloria de Dios. Así fue, se hizo los exámenes y apareció en estos que la glucosa había bajado hasta 160, a diferencia del día anterior.

Tuve otro caso, en el cual llegó una joven, la cual en exámenes que se le habían practicado aparecía con VIH en el primero, y en un segundo que se le practicó le salió negativo. La joven, estaba confundida, la noticia, como decía ella, la había sentado de una, no quería nada, había perdido el sentido a todo, ya no sabía qué hacer. Fácilmente entró en estado de interiorización profunda, fue suficiente una leve imposición de manos. Al llevarla a recorrer por su cuerpo, se descubrió en la sangre, una especie como de animales peludos, que estaban en toda la sangre, redondos, y con unas como manitas que estaban llamándola. Ante esto, la joven sintió mucho miedo, pero la consolé, llevándola a que experimentara la luz resplandeciente, que la podía sanar, y que la liberaba de toda atadura.

En esta terapia descubrí que la persona podía producir ataduras, que la podían afectar, al parecer, la atadura, que esta joven producía, tenía que ver con un aborto que se había practicado, además de otras ataduras. Cuando una persona, aparece con una atadura de estas, que se somatiza en su sangre, puede hacerse visible ante los exámenes médicos, o algunas veces se puede ocultar; lo cierto es que en esta joven, el mal sí estaba, y el primer examen no había mentido, de tal manera, que si no se hubiese liberado la persona, se hubiese vuelto a enfermar al poco tiempo. Lo mismo acontecía con la primera paciente, esta sufría de grandes preocupaciones tanto en lo personal como en lo familiar, que le estaban afectando la sangre, si la persona no se hubiese liberado de las ataduras internas que oprimían la sangre, pudo haber sufrido en poco tiempo un paro cardíaco.

Es frecuente la enfermedad del colon y del estómago. Estas partes, como los intestinos, son los que más se enferman cuando hay resentimiento, e incluso, cuando hay miedo, así que la terapia para este caso se puede hacer primero en el interior, es decir, sobre la causa que provocó esta enfermedad, sólo después, la sanación física a través de las luces.

En toda enfermedad psicosomatica, como pneumosomática, se debe practicar primero la sanación interior y luego la física, ya que si se hace lo contrario, se puede correr el riesgo de que la enfermedad regrese al poco tiempo. En este caso, la persona puede visualizar la parte afectada como una especie de mancha café, o amarilla, que está adherida a las paredes de la zona enferma; en este momento se pide, al Señor que envíe las luces desde lo alto para que lleguen a la parte enferma. La persona siente que algo se está desgarrando, produciendo en algunas veces, hasta dolor, pero, por ningún motivo se puede impedir el tratamiento. Al terminar de sacar toda la parte mala, se debe limpiar, o resanar la parte que quedó herida, es decir, se permite que las luces pasen por toda la zona, sanando, purificando, dando paz y bendición.

Encontré una niña, que tenía resentimientos fuertes con su padre porque la había abandonado desde cuando estaba en el seno materno, se sentía sola, como encajonada, como encerrada. Cuando entré para buscarla en su interior, la encontré en un rincón, sentada, llorando, por lo tanto se negaba a levantarse. En la parte consciente, la niña no podía caminar bien, sus pies estaban tensionados y le dolían enormemente, sus rodillas le dolían y no podía doblarlas. Cuando la invité a mirar sus rodillas, vio que estas estaban llenas de una como costra, la cual, a través de las luces las fuimos retirando, hasta dejar las rodillas libres de toda atadura, después de sanar el resentimiento que tenía con el papá.

Encontré un caso en el cual de las piernas de una enferma salía pura agua; en otro, un médico de medellín, encontré que salía del centro de la pierna, a través de la planta del pié, un agua sucia y fétida, este mismo sintió como si de la columna saliera como una especie de tornillo que la oprimía; en fin, el mundo del interior, interpreta la enfermedad de acuerdo a como la entienda, así que, un profesional del interior debe conocer todos sus laberintos, signos, símbolos, representaciones para poder acudir en ayuda del enfermo y del necesitado.

Quien entiende esto no se burla de una persona cuando le dice, por ejemplo, que vio un monstruo junto a la cama, que alguien la iba a violar, que en la casa asustan, que la casa tiene influencias negativas y que cuando llega a un lugar de la casa o del negocio, siente un frío que lo congela, o que siente que el aire lo chuza; nadie dudaría de una persona que diga que ve a un personaje de la familia que ha desaparecido, o que habla con la virgen, o que diga que alguien la golpea, o que le habla; nadie pondría en duda cuando alguien asegure que la tienen amarrada, ligada, o que le digan que está enterrada. Nada de esto es cierto, pero el mundo del interior lo interpreta como cierto, y sobre este postulado es sobre el cual se debe actuar con el paciente.

La terapia a través de las luces, trae una sanación inmediata a la parte afectada, de tal manera, que se le puede decir a la persona sin miedo a equivocarse, que ya ha sido sanada, o que ya ha recibido la Gloria de Dios en su vida. Se aconseja, hacerlo siempre, ya que por una parte, se le da a Dios lo que le pertenece, y por otra parte se le da seguridad a la persona. Se puede, antes de despedir a la persona, llevarla a que experimente la sanación, a que exprese con sus palabras cómo se siente, o si es en las piernas, que camine, o si es en una parte del cuerpo que le dolía, a que toque la parte afectada para que se cerciore de la grandeza que Dios ha obrado en ella. Puede suceder que la persona no camine de inmediato, ya que posiblemente lleva mucho tiempo sin caminar y siente miedo, por ello, se le puede decir, que haga el esfuerzo, y que se va a ir recuperando gradualmente, poco a poco.

El Señor sanó, sana y sigue sanando, hoy y siempre; el poder que el Señor tiene de sanar es el mismo todos los tiempos y la voluntad de sanar no cambia nunca. Ayer como hoy el Señor es el mismo y lo será por siempre.

RESUMEN

La praxis de la salud interior, o salud integral, maneja en su discurso y en su práctica, los siguientes temas.

La praxis afirma que la mayoría de las enfermedades físicas provienen del interior. Así, primero se da la enfermedad interior y luego la enfermedad física, esto es, la enfermedad física se manifiesta primero en el interior y después se hace perceptible a los ojos, o a los medios de la tecnología.

La enfermedad interior proviene de la realidad integral del ser humano, del ambiente en que se desenvuelve, de las relaciones y la vida personal que lleve. La enfermedad no se da al azar, ni es porque la persona siempre se iba a enfermar. Toda enfermedad siempre tiene una causa.

Como el ser humano es un ser integral, existe una conexión real, directa y perfecta entre el alma racional y espiritual y el cuerpo orgánico.

Cada órgano, célula y gen del organismo está provisto de conciencia y al desconectarse el órgano de la conciencia, llega al órgano la no conciencia ( pérdida de la conciencia) produciéndose la parálisis, la