Es a través de relaciones de poder y conocimiento que ciertas visiones de “naturaleza” pueden llegar a imperar sobre otras, al tener una mayor capacidad de incidir en la toma de decisiones que afectan los ecosistemas y entornos naturales. Por ejemplo, la visión de naturaleza del BM tiene una mayor capacidad para convertirse en hegemónica e influenciar en el tipo de soluciones que se plantean frente a determinadas problemáticas ambientales. Por el contrario, la visión de naturaleza de los pueblos indígenas debe buscar la forma de posicionarse y legitimarse para defender sus territorios y culturas. Por lo anterior, el siguiente apartado busca abordar el tema de las visiones de naturaleza que se basan en la ya expuesta relación naturaleza-cultura.
Visiones de naturaleza distintas y poder
Ulloa (2011, a) destaca la influencia temprana que ha tenido la disciplina de la antropología en los debates en torno al vínculo naturaleza y cultura. Esta autora examina cómo los análisis antropológicos se han ido transformando desde una perspectiva dual10
y apolítica hacia la multiplicidad de visiones, generando con ello transformaciones en la forma de concebir la naturaleza hasta llegar a entenderla como una construcción social con implicaciones políticas, y precisamente en esta última perspectiva se ubica la presente investigación.
Cada visión de naturaleza emerge con relación a una matriz cultural, un paradigma o visión de mundo. De acuerdo con esto, cada enfoque de naturaleza tiene incidencias diferentes sobre las realidades biofísicas y sobre las decisiones que se tomen en torno a los ecosistemas, dependiendo de su relación con el poder y de si se trata o no de una visión hegemónica. En la estrategia del BM sobre CC subyace una forma de entender la naturaleza, y a su vez esta entidad tiene más posibilidades de expandir su percepción del CC y de crear políticas que tengan incidencias concretas en diferentes partes del mundo. Por el contrario, la visión de naturaleza de los pobladores locales como por ejemplo los pueblos indígenas carecen de esa capacidad de poder que pueda llegar a impactar a otros.
En este sentido, Ulloa (2011a) evidencia la coexistencia de concepciones de naturaleza distintas en contextos históricos particulares, como por ejemplo el encuentro de nociones monistas y dualistas. Así mismo, en determinados momentos históricos algunas nociones de naturaleza se han convertido en hegemónicas. Un ejemplo de ello es el hecho de que “la concepción moderna de naturaleza –basada en una visión dual y diferente a la cultura- ha alimentado las concepciones científicas y, por supuesto, las investigaciones antropológicas para interpretar las concepciones ecológicas de diferentes sociedades.” (Ulloa, 2011a:27). Como se verá a lo largo de esta investigación la concepción dual de naturaleza, está implícita en la visión del BM que se basa en concepciones científicas para comprender el CC.
Así mismo “diferentes significados sobre naturaleza, implican procesos de negociación y conflictos (…) Más aún, las luchas entre estas nociones de naturaleza tienen implicaciones políticas para actores sociales específicos” (Ulloa, 2011a:34). El BM percibe el CC como un problema para el desarrollo, es decir que subyace la idea de que la naturaleza está para ser administrada y regulada para el beneficio de la sociedad aunque ello no implique necesariamente un beneficio equitativo ni compartido. En este sentido el BM se basa en una concepción científica que a su vez cuenta con la capacidad de crear acciones que afecten directamente diferentes partes del mundo, es entonces una visión hegemónica.
Este vínculo entre significados de naturaleza y sus implicaciones políticas y sociales se vislumbra en la relación entre el BM y el PMT. Este último actor local entra a dialogar con un discurso global y esto genera un proceso tanto de negociación como de conflicto. Pues utilizando el concepto de CC intenta fortalecer las nociones propias de naturaleza, aunque ello implique el uso de conceptos contradictorios que pueden comenzar a transformas sus propias visiones. Pues “la interrelación de diferentes nociones sobre la naturaleza también implica la existencia de procesos de negociación y conflictos sobre su significado, el cual tiene un contenido político” (Ulloa, 2011a:36).
El conocimiento de la naturaleza
Tanto la noción de naturaleza del BM cómo la de los pueblos indígenas se basan en formas específicas de conocimiento. Respecto al BM, se evidencia una percepción de naturaleza que proviene del paradigma del desarrollo y del conocimiento científico,
contraria a la de los pueblos indígenas que se afirman en sus cosmovisiones y en los conceptos de territorio, bienestar y conocimiento tradicional.
En este sentido, Escobar (2011) destaca que “el conocimiento de la naturaleza, no es una simple cuestión de ciencia, observación empírica o incluso de interpretación cultural. En la medida de que esta cuestión es un aspecto central acerca de cómo pensamos la presente crisis ambiental, es importante tener una visión de la variedad de posiciones sobre este asunto” (Escobar, 2011:50), por lo cual esta investigación considera pertinente las siguientes reflexiones que permiten comprender mejor la visión de cada actor.
Este mismo autor elabora una clasificación de corrientes académicas que van del esencialismo al constructivismo. La corriente del esencialismo se define como aquel enfoque que adjudica una naturaleza inmanente a las cosas y que al mismo tiempo le otorga al pensamiento la capacidad de develar la realidad de las mismas. Desde este punto de vista se considera que la naturaleza tiene una existencia esencial independiente de lo humano, y que es a partir del pensamiento y de la ciencia moderna como se conoce la realidad.
El realismo epistemológico dentro del esencialismo corresponde a la ciencia positivista con su separación ontológica entre naturaleza y ser humano. Se concibe la existencia de la naturaleza como una entidad prediscursiva y dada de antemano donde las ciencias naturales producen un conocimiento inequívoco de la misma. Esta categoría permite caracterizar la forma como el BM comprende el fenómeno del CC, con base en los conocimientos científicos que aporta el IPCC11. En este sentido los pronunciamientos del
IPCC son considerados como la verdad respecto al CC. IPCC y BM son la combinación entre conocimiento y poder pues “el realismo epistemológico se basa no sólo en su capacidad para movilizar formas creíbles de conocimiento, sino también en sus múltiples vínculos con el poder: el vínculo entre la ciencia, la producción y la tecnología” (Escobar, 2011, 64).
Por otra parte, el enfoque del constructivismo aborda las complejidades de la relación entre sujeto y conocimiento, considera la interrelación entre el conocer, el ser y el hacer. “Acepta la inevitable conectividad entre el sujeto y el objeto del conocimiento, y, en consecuencia, la relación problemática entre el pensamiento y lo real” (Escobar, 2011, 52). Los estudios de este carácter se enfatizan el análisis de los discursos y verdades construidas a nombre de la naturaleza, y la manera en que tales discursos tienen implicaciones en la creación de una visión de la realidad, así como de agendas políticas y científicas. La presente investigación se ubica en este enfoque, pues se centra en los discursos que se construyen en torno al CC tanto en el ámbito global como a nivel local.