En la escuela existen 2 factores para el buen funcionamiento del colegio: 1. Plan de trabajo: Aspiraciones instructivas de la escuela
2. Disciplina: Actitud educativa que se persigue como medio para lograr un buen ambiente escolar y un autocontrol de mis responsabilidades y mi convivencia con los demás, para lograr el fin deseado.
Sin la ayuda del uno no se puede dar el otro, de lo contrario, habría desajustes en el proyecto que se tenga contemplado; con esto reitero: no hay disciplina sin plan de trabajo.
Para Santiago Hernández Ruíz es importante el modelo que utiliza cada escuela para tener bases sólidas dentro de la organización escolar, además hace énfasis en que las escuelas conocidas como “escuela nueva” no hay disciplina, pues es demasiada la libertad que se les da a los alumnos, provocando descontrol, sin embargo existe una idea en común con respecto a este movimiento, refiriéndose a la actividad, apoyando que el alumno debe estar en constante trabajo para tener más herramientas que le servirán en un futuro, dejando atrás inseguridades.
Lorenzo Filho también expresa su opinión acerca de la escuela nueva y su concepción de disciplina: ”La disciplina es dinámica, en vez de estática; los niños se agitan, trabajan en grupos, se sienten y levantan cuando necesitan, buscan al maestro o se aíslan cuando están ocupados en trabajos individuales.”7
Santiago Hernández Ruíz habla mucho acerca de la acción que los maestros deben tener en su quehacer educativo, utilizar al máximo sus
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potencialidades, irán dando la experiencia para afrontar con más calma problemas de indisciplina ”[…] nos encontramos con hechos que podría parecer paradójicos, pues la capacidad para dirigir la acción aumenta con la edad.”8
Partamos de realidades, los niños sobretodo pequeños juegan y quieren seguir con el juego, todo lo demás es imposición externa, de las cosas y responsabilidades que les exige el mundo y la escuela. En cambio, el niño mayor no tendría que ser sometido a una vigilancia exagerada, y aquí el autor no duda en la capacidad de los alumnos. Piensa que en edades mayores, ya tienen la capacidad del “autoexamen” donde sabrán de sus responsabilidades, haciendo a un lado lo que no les conviene, esto lógicamente con una enseñanza moral adecuada. Para lograr un clima efectivo en el salón de clases, habrá que darles buena dirección a las actividades escolares, éstas, habrá que trabajarlas desde 2 rubros: la educativa y la instructiva. Para Hernández Ruíz la instrucción va directamente ligada a la conducta y ésta lógicamente influiría de manera positiva en el proceso educativo. No se concibe educación sin instrucción, ni instrucción que no eduque.
La escuela es una institución que educa a través de una labor predominantemente instructiva. ”Del latín instructio. (Formación, disposición) Formación intelectual, resultado educativo (mejora o perfeccionamiento intelectual del proceso de enseñanza y aprendizaje), modos de aprender lo que permite ir configurando una estructura cognitiva, funcional y operativamente más eficaz.”9
8HERNÁNDEZ, Santiago. Op.cit p.73 9
La acción educativa no se concibe sin instrucción “El análisis etimológico pone de manifiesto que proviene, fonética y morfológicamente, de educare (conducir, guiar, orientar); pero semánticamente recoge, desde el inicio la versión de educere (hacer salir, extraer, dar a luz). Lo que da la coexistencia de un modelo directivo o de intervención y otro de desarrollo referido a la versión de educere.”10
El estado de disciplina sólo puede juzgarse observando con detenimiento la vida de la escuela y el trabajo que en ella se realiza.
Y aunque Hernández Ruíz propone tener trabajando a los niños para no caer en el ocio (sin hacerlo tan constante, pues finalmente puede generar indisciplina), también cree fielmente que dentro de las actividades que se dan en la escuela, puede haber momentos de vagancia y distracción durante las clases. (sobretodo si tomamos en cuenta que el tiempo de atención directa en los niños es de 20 a 30 minutos, después se distrae y nuevamente pone atención) Ante esta situación debemos prestar especial atención en las actividades que distribuyamos durante todo un día de clase.
”Serán condiciones indispensables para que el niño pueda tomarse una tregua en su trabajo, tener al corriente sus obligaciones y no impedir con su conducta que los demás cumplan las suyas o realicen los trabajos que ellos tengan por conveniente. ¡luego hay obligaciones!.”11
Sin embargo la pregunta obligada: ¿Existe tiempo para ser libre dentro del salón de clases? El autor responde esta pregunta, proponiendo 2 cuestionamientos para los profesores:
”Contéstese el maestro las siguientes preguntas y tendrá la respuesta
10Ibidem. p.475
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1. ¿Cuánto tiempo debo o puedo dedicar al trabajo directo con cada grupo de niños?. Basta preguntarse cuánto se debe, porque si se quiere, se puede estar todo el día trabajando con los alumnos
2. ¿Cuánto tiempo deberán consumir los ejercicios derivados de ese trabajo?.”12
Finalmente la escuela moral que propone Hernández Ruiz, está totalmente enfocada al trabajo, pero teniendo cierta flexibilidad, sin caer en la flojera y la vagancia, en donde se conozca la personalidad y por ende el trabajo de cada alumno, para poder compaginar mejor con el maestro y con su entorno escolar.
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