• No results found

(33) there were only 40 students in first year and 24 in the second year.'

No siempre una sanción es lo más favorable para corregir o prevenir alguna situación de indisciplina, pues finalmente será una advertencia que a la larga se violaría.

Para el autor la solución más confiable está en una educación basada en la moral. La sanción no tendría porque ser totalmente negativa, al contrario, debiera ser una motivación para no caer en el mismo error, contrariamente de lo acostumbrado (recompensas y elogios exagerados), pues se caería en la falsa obligación de dar premios por realizar buenas acciones, cayendo en un chantaje y realizando las cosas sin verdadero interés.

Ahora bien, las sanciones deben estar moduladas, pues aplicarlas constantemente, provoca la sensación de poca credibilidad, restándole valor e importancia, además teniendo una conducta cada vez más negativa de los alumnos. Si tomamos en cuenta que el profesor es todo para el alumno y constantemente hay sanciones, lógicamente provocaría antipatía, rebeldía y faltas de respeto, saliéndose de control algunas situaciones que son propias de la indisciplina. Habrá que tomar en cuenta que las sanciones deben ser por su bien y no para crear en los alumnos inseguridades falsas. La justicia es básica cuando se trata de aplicar una sanción.

Un buen consejo de Santiago Hernández Ruíz al tomar la decisión de sancionar, es tomar en cuenta el momento en que se presento algún problema, pues hay ocasiones en que el profesor está alterado, o enojado, apoderándose de él, la intolerancia y la furia, provocando miedo a los alumnos, imponiéndoles castigos ejemplares, que, lejos de ayudar, alejan el verdadero sentido que se pretendía dar a la sanción, es entonces que se aconseja tener paciencia en los

momentos en que los alumnos están alterados o cuando muestran conductas desagradables. ”[…] justo ha de ser el maestro; pero humano. Consecuente y firme; más no rígido e inexorable.”16

Los niños respetan y agradecen más a un maestro noble y de buenos sentimientos. Además al violar alguna indicación, aceptan la sanción de mejor manera, pues entiende lo que hizo.

Los medios positivos son aquellos ambientes en donde lo esencial será no adoptar una sanción como algo ya establecido; el problema nace a raíz de que la sociedad en su afán de encontrar una solución rápida, imponía castigos que dejaban mucho qué desear.

Los castigos se crearon desde hace muchos años como forma de control, en donde existían hasta maltratos físicos, sin olvidar el maltrato psicológico. Afortunadamente esto ha ido cambiando, sin embargo, falta detallar algunas situaciones de cómo manejar algunas faltas de disciplina. “En los tiempos antiguos, los profesores acostumbraban poner orejas de burro a los niños cuando parecían tontos, y cuando escribían mal les golpeaban los dedos. La experiencia y el ejercicio corrigen los errores, si un niño no tiene disciplina, trabajando en sociedad con los demás niños la adquiere y no en cambio si se le dice que es un indisciplinado.”17

Si coartamos de golpe la libertad del alumno, se le cierran las puertas, provocando incomodidad y por lógica provocando indisciplina, es por eso que Santiago Hernández Ruíz propone reducir o disimular la prevención, de tal forma que, los alumnos no se sientan observados constantemente.

16HERNÁNDEZ, Santiago. Disciplina Escolar. p.109 17

Las sanciones deben verse útiles, para su aprovechamiento futuro. Si las reglas son avisadas desde un principio, no tendrá que haber malos entendidos.

Debe quedar claro que la situación debe corregir al niño de su error, con la finalidad de mejorar actitudes e incluso formas de ser. Cuando se habla de justicia no podemos dejar pasar por alto que los niños expresen su sentir respecto a alguna injusticia de alguna sanción.

El profesor puede darse cuenta si se “le pasó la mano” con alguna sanción, pues notará que la confianza de sus alumnos no vuelve a ser la misma, decayendo la relación y también derrumbando moralmente al alumno, incluso algunos alumnos comienzan a mostrar bajo desempeño académico. Tampoco es buena opción tener una lista preparada de sanciones, lo idóneo será tomar en cuenta si es oportuna y justa, es lo que Hernández Ruíz llama oponerse a la sistematización de las sanciones.

Finalmente algunos puntos a modo de conclusión de este apartado, analizadas desde mi punto de vista acerca de lo que piensa Hernández Ruiz:

Aunque se le alabe al alumno, debe ser de forma discreta, no continua, sin perder su valor primordial: motivar más no enaltecer.

Los castigos se aplicarán cuando sean necesarios, deben ser inmediatos después de la falta, pues de otra forma se puede perder el sentido y la finalidad de lo que se pretendía lograr con la sanción.

Ser justos e imparciales, esto para evitar que a la larga se violen como medio de fuerza por querer demostrar algo.

Hasta aquí las 2 propuestas analizadas (Curwin y Menlder con Disciplina tridimensional y Santiago Hernández Ruíz con Disciplina escolar) nos dejan ver como la concepción de disciplina y el tratamiento de la misma han ido evolucionando, algunas cuestiones siguen teniendo sus igualdades, y precisamente es el motivo principal de esta investigación, y lo que el siguiente capítulo abordará, pues valorar igualdades y diferencias, hacen reconsiderar las aportaciones y los datos valiosos para poder trabajar de la mejor manera a la disciplina escolar. Pero primeramente se tocará el tema acerca de la comparación y justificación de acuerdo a la distancia histórica que separa Disciplina tridimensional hecha por Curwin y Menlder de Disciplina escolar hecha por Hernández Ruíz, hasta la actualidad.