Enfrentarse a una enfermedad crónica como lo es el VIH/SIDA, es uno de los eventos más estresantes e intensos, ya que el diagnóstico clínico provoca reacciones emocionales que afectan a toda la familia y llegan a alterar a todo su sistema y dinámica.
Ante una problemática que presentaron los pacientes y sus familias de una Institución de Salud de la Ciudad de Poza Rica, Veracruz, donde se da atención a
54 personas que viven con VIH/SIDA, el profesional de Trabajo Social decide realizar una intervención social, para lo cual realiza primeramente un diagnóstico social. Una vez realizada la investigación diagnostica se pudo confirmar que las familias se encuentran en una situación de incertidumbre, debido al desconocimiento de la enfermedad y a los cambios que se generan en el interior de ella, como lo es la reestructuración de la dinámica familiar, ya que el paciente pasa a ser una persona dependiente que requiere cuidados, conllevando una reestructuración de la familia, así mismo se enfatizó la importancia de la participación de la familia en el tratamiento del paciente. Ante estos resultados se procedió a elaborar un proyecto titulado “Intervención social para la atención a familias con un paciente con VIH/SIDA en fase inicial de tratamiento para contribuir a mejorar su salud”. Con base en las consideraciones anteriores, se realizaron ocho talleres socioeducativos en un periodo de dos meses en el aula audiovisual de la Institución de Salud, generándose al término de estos talleres un grupo autogestión, para ello se contó con la participación de un grupo multidisciplinario integrado por un Licenciado en trabajador social, Psicólogo y Médico,
Una vez que finalizo la ejecución del proyecto, se pudo percibir que los familiares tomaron conciencia de la importancia que tiene el apoyo emocional, así como el cuidado, y autocuidado que requieren los pacientes con VIH/SIDA para poder desenvolverse de manera eficaz en su contexto social, así mismo se observó que los principales beneficiarios fueron las personas que están viviendo con VIH/SIDA y los beneficiarios colaterales fueron sus familiares.
Las familias que participaron en el proyecto pertenecen a un nivel socioeconómico bajo de zona urbana, el jefe de familia se subemplea, no tiene trabajo estable ni ingreso, en algunos casos el enfermo contribuía al gasto familiar, y al encontrarse sin el ingreso económico se generan múltiples problemas, además de que el paciente pasa a ser dependiente conllevando a una reestructuración en los sistemas familiares.
55 Ante esto, nos encontramos ante familias con un nivel de subsistencia precario, pero esto no impidió que el proyecto se realizara con éxito y tuviera resultados positivos. Cabe agregar que el compromiso y la colaboración por parte de los participantes contribuyeron a que fuera más eficaz. Otro factor, importante fue que el equipo multidisciplinario trabajo de manera eficiente, teniendo siempre presente los objetivos, las metas y estrategias que llevaran a un proyecto innovador.
Respecto a las relaciones sociales al inicio de los talleres socioeducativos se pudo observar a los familiares un poco tímidos y molestos por el hecho de tener un integrante con VIH/SIDA, pero a medida que se fueron desarrollando las actividades, los participantes estuvieron más comprometidos e interesados en los temas impartidos, lo cual llevo la reflexión, sensibilización y concientización contribuyendo así en mejorar la salud de su paciente. Durante su desarrollo se presentaron procesos difíciles, ya que al exponer los temas los participantes manifestaron sus emociones, hubo momentos de llanto, coraje, de impotencia, de tristeza y dolor por la preferencia sexual del paciente los cuales fueron abordados a través de la consejería y terapia emotiva por trabajo social y psicología respectivamente.
Por otra parte, se integró un grupo autogestivo con los familiares participantes con la finalidad de retroalimentarse, darse cuenta que no son los únicos que están viviendo un momento de dificultad adversa, aprender de las experiencia de los otros y manejar sus duelos, apoyarse en la prevención de la enfermedad a través de la consejería, y en el conocimientos de los avances científicos para su autocuidado.
De los anteriores planteamientos se deduce que la intervención social generó conocimiento sobre la enfermedad, además proporcionó aprendizajes sobre el cuidado respecto a su tratamiento y el autocuidado, de igual manera se concientizó a las familias y se crearon redes de apoyo beneficiando no solo a los participantes del proyecto sino también a los profesionales que fueron coparticipes, ya que desde el inicio del proyecto el equipo multidisciplinario adoptó
56 una actitud de empatía, objetiva y humanista, se obtuvieron resultados relevantes, ya que, trabajar con un equipo es un desafío, rompe límites, integra conocimiento. Cabe agregar que los talleres socioeducativos, permitieron a los profesionales involucrarse con la situación de enfermedad que está viviendo el paciente y de cómo afronta el sistema familiar la situación de crisis. Además se dio atención a aquellos aspectos que vulneran la relación paciente-familia, así mismo se observó un cambio de actitud en los participantes, una vez que se concluyó la ejecución. Antes de la intervención social, las familias se encontraban en incertidumbre por el hecho de tener un integrante con VIH/SIDA, el paciente se sentía rechazado, pero una vez que fueron sensibilizadas y con los nuevos conocimientos que obtuvieron a través de la intervención, la relación mejoro, así como, la salud del paciente. Es decir, se superó el abordaje paliativo de los problemas, se proyectó a gran escala el proceso de autogestión y se logró ampliar la cobertura, asimismo se trabajó con un grupo de jóvenes en el área de la prevención.
El aprendizaje que el profesional de Trabajo Social fue en conjunto de experiencias, donde se compartió el conocimiento, además permitió desarrollar las habilidades, fue una praxis con libertad y poder creativo.
Para concluir, se puede decir que los objetivos y metas establecidos para este proyecto fueron cumplidos, las actividades se desarrollaron de acuerdo al cronograma, no se tuvo la necesidad de realizar algún cambio, los participantes respondieron en tiempo y horarios.