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Non-Interactive Zero-Knowledge Proofs

2.1. Planteamiento del problema

Como se mencionó anteriormente, la situación de violencia que se vive actualmente en México, en específico en el estado de Veracruz, representa un gran reto de abordaje. Desde la psicología se requiere, en un primer momento, comprender el impacto que la violencia social tiene sobre los sobrevivientes; analizar el impacto que las diferentes manifestaciones de la violencia tienen sobre los sujetos permitirá la construcción de un referente teórico más preciso, y el desarrollo de estrategias acordes a la demanda de atención.

Es entonces que existe una situación de violencia social que tiene múltiples manifestaciones, donde los índices delictivos muestran y al mismo tiempo ocultan sentidos. Por una parte los datos oficiales a los que se tiene acceso, muestran una realidad parcial sobre la situación de violencia en el país, pero además de ocultar la dimensión real del problema, no permiten dimensionar la gravedad en términos de descomposición del tejido social, de lo que puede ocurrir en un sujeto que vive cotidianamente con violencia, inclusive como única vía en la resolución de los conflictos, o como mecanismo para conseguir sus fines.

Aún así, hay datos duros que permiten observar un incremento en las manifestaciones de la violencia y estudios ya realizados con otras poblaciones que dan cuenta del impacto que tiene la violencia social, en la vida psicosocial de los sujetos que enfrentan este tipo de situaciones. Aunado a esta situación, existe la tendencia nacional de minimizar los daños ocasionados por la violencia, ocultar los

datos y los hechos. Invisibilizar una problemática tiene en primera instancia la dificultad de su abordaje.

Ya se señaló que el índice de actos violentos se ha incrementado en la última década de manera exponencial, esto quiere decir que existe un número cada vez mayor de personas que se ven afectadas por la violencia social.

Es entonces comprensible que estos cambios en la organización social traigan consigo repercusiones psicosociales en los sujetos y que, en la medida que sean estudiados, puedan aportar al conocimiento del fenómeno.

Se trata también de emplear estos conocimientos para fundamentar la construcción de intervenciones viables, de bajo costo, con un espectro de impacto que vaya más allá de lo individual, puesto que la magnitud de los eventos violentos impacta en un amplio sector de la población que, en mayor o menor medida, se encuentra afectada por estas nuevas modalidades de violencia.

Torres, Saldívar, Lin, Barrientos y Beltrán (2012), señalan que en el caso de la violencia es necesario “…combinar la reflexión teórica, el análisis cualitativo de esa realidad, recuperando las percepciones de los propios protagonistas de esos actos de violencia, a través de la investigación empírica…” (p. 24).

Se eligió entonces este tipo de abordaje cualitativo ya que permite centrar la atención en los discursos de los sujetos que vivieron un hecho violento. Huhn, Oettler y Peetz (2007) señalan:

La forma en que una sociedad percibe y reacciona ante la violencia y la delincuencia depende más de los procesos dentro de esta sociedad para “negociar” la definición y el sentido de la violencia y la delincuencia, es decir, depende más del discurso sobre estos fenómenos que de los actos de violencia o delincuencia como tales (p. 80).

Es entonces que el análisis del impacto que la violencia tiene sobre la población es una línea de investigación que se abre y que deberá ampliarse, inclusive con la aportación de otras disciplinas.

2.2. Justificación

En este contexto el quehacer del psicólogo es indispensable; se entiende que una problemática compleja como la descrita deberá ser abordada desde distintas disciplinas, construyendo objetos de estudio transdisciplinares a fin de crear los métodos, estrategias y herramientas necesarias al caso. En este caso apuntamos a señalar y proponer desde la psicología una línea de investigación e intervención que permita incursionar en este ámbito. Es una tarea en construcción que requiere de la integración de diversas estrategias, no sólo desde la psicología, ya que el fenómeno de estudia es complejo y rebasa el abordaje individual.

Por una parte, existe un número cada vez mayor de personas afectadas por la violencia social, esto quiere decir que hay un fenómeno emergente que debe ser estudiado para su mejor comprensión. Desde la psicología habrá que investigar cuál es el impacto que este tipo de violencia trae en la vida psicosocial de los sujetos, para de esa manera poder identificar los requerimientos de atención que se encuentran latentes entre la población afectada.

Por otra parte, la formación de recursos humanos ante una demanda social de esta envergadura requiere de mayor investigación. Por ello se buscaron las afectaciones en la esfera social y psíquica de los sobrevivientes, así como sus demandas de atención; asimismo, es necesario conocer los requerimientos en la

formación del psicólogo para apuntar hacia una propuesta de formación, para que el profesionista sea capaz de resolver situaciones vigentes y cada vez más presentes en su quehacer profesional.

Se necesita conocer de viva voz la vivencia de los sobrevivientes para identificar cuáles son aquellas áreas afectadas donde el psicólogo puede intervenir. Esta es una línea de investigación incipiente en el estado de Veracruz, sobre todo con una metodología que permita la profundización sobre el tema.