E
n el estudio de los encuentros grupales podemos distinguir la siguiente estructura (Castilho, 1982): objetivos, contenido, método, profundidad, tiempo, facilitador y participantes. Tal vez se pueda entender mejor al establecer las diferencias entre grupo de psico- terapia y grupo de desarrollo interpersonal:1. Objetivos. El grupo de psicoterapia tiene como
objetivo el ajuste individual de sus integrantes, reorganizando sus valores, percepciones y ne- cesidades. En el caso del grupo de desarrollo interpersonal los objetivos son desarrollar las habilidades sociales de sus integrantes, como son, por ejemplo, saber oír, hablar de manera adecuada, tolerancia, aprender y recibir recono- cimiento (Castilho, 1982). Para los objetivos de un grupo, es importante conocer la capacidad de trabajo y el posible éxito de sus participantes.
Si existen integrantes que se aíslan, acuden de modo irregular o destruyen, ellos interfieren a todo el grupo (Schneider, 1980).
2. Contenido. El grupo de psicoterapia analiza las
situaciones pasadas que interfieren en el presen- te de sus integrantes. En el grupo de desarrollo interpersonal, el contenido es el “aquí y aho- ra” de sus miembros y el significado actual que produce en ellos. Debe considerarse el factor homogeneidad vs. heterogeneidad. Los grupos homogéneos llegan con más rapidez al alivio de sus síntomas y sus integrantes se protegen más, asisten con más regularidad, tienen menos con- flictos y llegan con más facilidad al contenido.
3. Método. En el grupo de psicoterapia se utilizan
métodos para llegar a los planos más profun- dos de la personalidad de sus integrantes. En el grupo de desarrollo interpersonal, el método
ESTRUCTURA
consiste en analizar y discutir actitudes y reac- ciones.
4. Profundidad. El grupo de psicoterapia tiene
como meta llegar a las partes profundas de la personalidad. En el grupo de desarrollo in- terpersonal, el plano de acción es superficial, centrando su atención en las relaciones inter- personales, sobre todo de trabajo. El llegar a la profundidad es distinto según las variables que tenga el grupo; éstas pueden ser: edad, in- teligencia, estatus socioeconómico, entre otras. Cuando existe gran heterogeneidad de síntomas es muy difícil llegar a una buena profundidad, y más bien, las metas del grupo pueden fracasar. En los grupos heterogéneos, hay más inhibición para verbalizar.
5. Tiempo. El tiempo del grupo psicoterapéuti-
co varía según la técnica y estilo del facilitador (puede ser desde una a cinco horas sin interrup- ción). En el grupo de desarrollo, también varía con la técnica empleada, pero el tiempo, por lo general, se mide proyectándolo a todo el año. Cuando los problemas son comunes, se consi- gue con rapidez una atmósfera cálida y propicia, y, a través de la propia exploración, se consiguen el aprendizaje y el cambio. Todos los grupos terapéuticos ofrecen alternativas después de la confrontación. Si el grupo demográficamente no es muy amplio, se conseguirán más logros en menor tiempo.
6. Facilitador. En el grupo de psicoterapia, el fa-
cilitador dirige al grupo con base en su expe- riencia y el marco referencial teórico obtenido (Castilho, 1982), logrando, primero, la atmós- fera grupal, y luego, la salida de conflictos por resolverse en la vida de cada integrante. En el grupo de desarrollo interpersonal, el facilitador dirige al grupo ejerciendo su autonomía y pro- curando la aparición del líder espontáneo.
7. Participantes. En el grupo de psicoterapia, las
personas buscan a un facilitador con el que pue- dan trabajar sus problemas o “crecer” o desarro- llar su personalidad. (Castilho, 1982). El grupo de desarrollo interpersonal está conformado por personas que actúan buscando soluciones a sus problemas de relación humana y los laborales de toda índole. De lo expuesto, se deduce que la persona que busca en forma espontánea integrar un grupo de psicoterapia, está más consciente de sus necesidades personales y tendrá menor
De acuerdo con los objetivos del facilitador, los grupos pueden ser de parejas, niños, adolescentes, personas con desarrollo mental moderado, profesionales que desean hacer un seguimiento terapéutico grupal, de uno o ambos sexos.
resistencia al proceso terapéutico. En el grupo de desarrollo interpersonal, habrá competencia laboral y social.
Los grupos terapéuticos son estructurados por el propio facilitador; a menudo, provienen de sus propios pacientes y de otras personas que desean in- corporarse a uno de ellos. El facilitador conoce a todos porque son personas en terapia individual o han tenido una entrevista previa para ser aceptados a incorporarse a un grupo. Cumplidas estas condicio- nes, se puede conformar un grupo de acuerdo con los objetivos del facilitador y pueden ser de parejas, niños, adolescentes, personas con desarrollo mental moderado, profesionales que desean hacer un segui- miento terapéutico grupal, de uno, o ambos sexos.
De igual modo, puede haber grupos “abiertos” o “cerrados”. En un grupo abierto, al salir un par- ticipante, otra persona ocupa su lugar. En un grupo cerrado se establece el contrato grupal, mediante el cual se ubican plazos, y al iniciarse el grupo, ya no ingresan otras personas. Los grupos psicoterapéuticos tienen a un psicoterapeuta como líder, el cual maximi- za con sus conocimientos el potencial terapéutico del grupo. Los grupos de autoayuda no necesariamente cuentan con un psicoterapeuta como líder, sino con alguien experimentado en el problema. La forma más sencilla del encuentro grupal es la clase o conferen- cia, en la cual los participantes reciben información y motivación.
A
lgunos facilitadores realizan los encuentros gru- pales en su propio consultorio (Castilho, 1982), adaptando la sala y su habitación de entrevistas, o ha- bilitando una sala especial, la cual puede tener sillas o almohadas. Estos grupos pueden reunirse entre una y tres veces por semana. En cualquier lugar que se hu- biera elegido, la técnica del psicoterapeuta debe incluir la intervención didáctica y la aclaración (Schneider, 1980), sin desestimar los consejos entre los pacientes. Los consejos que se intercambian, van aumentando la fuerza interna de los grupos.Los grupos que se citan los fines de semana, o para una maratón, o los T grupos, se reúnen con más frecuen- cia en hoteles, seminarios, casas de retiro, colegios o loca- les especiales, útiles para este fin. El facilitador visitará pri- mero estos locales, para conocer el espacio que tendrán él y los integrantes del encuentro. En los locales pequeños, el paciente vivencia que no está solo en sus problemas y que no está aislado. La expresión de las preocupaciones propias y el descubrirlas también en otros integrantes, es acompañante de la catarsis y de la cohesión grupal.
Durante el trabajo grupal, habrá siempre a disposi- ción papel facial, papel higiénico, almohadas grandes o colchones pequeños como para descargar agresividad. Asimismo, es importante tener toallas, biberones, ju- guetes, tocacintas y videos. Toda filmación debe tener la aceptación previa de los miembros del grupo. No debemos olvidar que algunos integrantes pueden pre- sentar vómito o diarrea producto de la ansiedad, por lo que es indispensable poseer un servicio higiénico cercano.
Sentarse sobre cojines es, en apariencia, la posición más cómoda. Sentarse en círculo y cercanamente pue- de expresar identificación con el grupo. Sentarse frente a frente podría interpretarse como desafío y lucha por el liderazgo. El más desinteresado se sentará al costa- do de la puerta. Si se usan sillas, siempre deben sobrar tres o cuatro si es que se va a trabajar con la técnica de la “silla vacía”. Siendo un grupo como una familia, se encontrará rivalidad fraterna y otras más, que harán sentarse a los participantes en diferentes lugares según la repetición de antiguos conflictos familiares.
El cambio de lugar de los integrantes, cualquiera que sea el pretexto que indique, estará significando que desea expresar en ese momento alguna emoción y le re- sulta difícil o que está incómodo al lado de un parti-
cipante específico. Los miembros se darán cuenta de qué manera sus costumbres sociales, sin que ellos lo sepan, pueden haber malogrado sus relaciones sociales, ofreciendo el grupo, al mismo tiempo, un campo de entrenamiento para nuevas conductas, nuevos despla- zamientos, nuevas ubicaciones. A todo este proceso se ha convenido llamarlo de “socialización”.
Nunca se acepta ingresar a un nuevo integrante sin saber si está o no en tratamiento psicoterapéutico (Castilho, 1982) y en qué consiste. Además, es esencial saber qué participantes han estado hospitalizados por motivos psiquiátricos y en qué grado de recuperación se hallan. Por ejemplo, si el grupo está integrado por ejecutivos, es casi seguro que pedirán reunirse en horas de oficina; si son selecciones o equipos deportivos, po- siblemente las reuniones tendrán que ser en los inter- valos entre los entrenamientos. En los grupos clínicos, cualquier hora que sea acordada, siempre tendrá inter- ferencia con alguna actividad.
La mejor forma de disminuir la tensión de la inter- ferencia será realizando el encuentro grupal los fines de semana —por ejemplo, viernes a domingo—, terminan- do al mediodía. Tales encuentros, técnicamente, pue- den hacerse en cinco bloques de tres horas cada uno, que hacen un total de quince horas, con una frecuencia mensual. No se aconseja que sean muy frecuentes, por- que equivale a interferir con las obligaciones familiares y sociales de cada participante, al mismo tiempo que, un encuentro de fin de semana, agota a los integrantes y al facilitador. El ambiente físico debe ser orientado a no agotar (Gibb, 1964).
En la práctica, la dinámica grupal ha servido para desarrollar las siguientes áreas (Reyes, 1969): adies- tramiento para la dirección, descubrimiento de nuevas técnicas, desarrollo cultural grupal y relaciones comu- nales y deber social. El adiestramiento consiste en se- leccionar personas y prepararlas para las acciones que van a desempeñar. El descubrimiento de nuevas téc- nicas, significa encontrar todo aquello que aumente la profundidad y la participación. El desarrollo cultural implica recurrir a todo aquello que incremente el valor educativo, y las relaciones comunales es aprender a me- jorar los procesos sociales.
Toda interacción genera estructuras y brinda moti- vos para implementarlas (Cabral, 1985). Básicamente, cualquier forma de terapia grupal podría ser útil para
toda forma de conflicto humano (Schneider, 1980); sin embargo, en la práctica, es importante señalar que unas técnicas grupales ayudarán más que otras y que, en otros casos, también pueden dañar si son mal apli-
cadas. El proceso grupal se mueve siempre con base en técnicas (Beal, 1969); las técnicas constituyen el medio para llegar al fin y no se aplican en todas las situaciones, sino en las específicas.
L
as aplicaciones de la psicoterapia de grupo son múltiples, daremos como ejemplo de ellas la psico- terapia con análisis transaccional y la gestáltica.A
NÁLISISTRANSACCIONALEl análisis transaccional (AT) es una técnica psicote- rapéutica individual y grupal que fue creada por el psi- quiatra canadiense Eric Berne, quien vivió entre 1910 y 1970. Berne publicó en 1958 el artículo: “Análisis transaccional, un método nuevo y efectivo de terapia grupal”. En él, Berne da a conocer el modelo estructu- ral de la personalidad según su teoría, el cual compren- de tres instancias: padre, adulto y niño.
Desde 1958 hasta su muerte, Berne dirigió los Seminarios de Psiquiatría Social en San Francisco, don- de formó a la mayoría de sus discípulos, quienes han seguido ampliando esta teoría psicoterapéutica.
Instrumentos
El AT trabaja básicamente con 10 instrumentos (Kertesz, 1977): análisis estructural y funcional, análisis de las transacciones, caricias, posición existencial, emociones y rebusques, análisis de los juegos, estructuración del tiempo, argumento de vida, miniargumento y dinámi- ca de grupos. A continuación, se describirá en forma breve cada uno de estos instrumentos:
* Análisis estructural y funcional. La estructura
de la personalidad está formada por tres ins- tancias: padre, adulto y niño. De acuerdo con Berne (1981), cada una de ellas es “un sistema de emociones y pensamientos, acompañados de un conjunto de patrones de conducta”.
La descripción de estos estados del yo es la siguiente: a) Estado del yo padre: es la parte de la personalidad que contiene y transmite los elementos culturales, las pautas sociales, mora- les y religiosas y las reglas de con vivencia. Es el
concepto aprendido de la vida. b) Estado del yo adulto: comienza a formarse a los dos años de edad y continúa su desarrollo toda la vida. Mediante el uso de este estado, la persona pro- cesa la realidad utilizando el razonamiento lógi- co y el pensamiento racional. c) Estado del yo niño: es la parte de la personalidad que siente, piensa y actúa como si se estuviera en la niñez. Aquí, se hallan las emociones, la intuición, la creatividad y la espontaneidad; en otras palabras, todo lo sentido de la vida.
El análisis funcional de la personalidad con- sidera cinco estados funcionales del yo: padre crítico, padre nutritivo, adulto, niño libre y niño adaptado.
a) Padre crítico: presenta conductas firmes, da orden y protección; sus manifestaciones ne- gativas son los prejuicios, la desvalorización y el autoritarismo.
b) Padre nutritivo: presenta comportamiento afectivo, nutricio, da ayuda, permisos para vivir, para disfrutar y para crecer; negativa- mente, brinda sobreprotección.
c) Adulto: dentro de sus múltiples funciones, las más importantes son las de pensar en forma abstracta y tomar decisiones; además, forma la destreza del individuo y el conocimiento téc- nico e intelectual.
d) Niño libre: posee las emociones auténticas, la es pon taneidad y la creatividad; cuando es negativo, es egoísta y grosero.
e) Niño adaptado: cuando es adecuado, es dis- ciplinado y respetuoso; si es negativo, puede ser sumiso, retraído, desvalorizado y confu- so y, si es rebelde, será desafiante, hostil y opositor.
• Transacciones. Son intercambios de estímulos
y respuestas entre estados específicos del yo
de diferentes personas (Kertesz, 1977). Las transacciones pueden ser simples y complejas, complementarias y cruzadas, no ulteriores y ul- teriores, y, éstas, a su vez, pueden ser ulteriores angulares y ulteriores dúplex. Las transacciones cruzadas pueden ser transferenciales, contra- transferenciales, deshumanizadas, exasperantes, de queja mutua y, finalmente, “la transacción del infinito”.
• Caricias. Es el estímulo intencional dirigido de
una persona a otra, sea de orden físico, verbal, gestual o por escrito. Las caricias pueden ser: positivas y negativas y éstas, a su vez, agresivas y de lástima, mixtas, condicionales e incondi- cionales, con sus combinaciones de positivas y negativas. Asimismo, tienen sus “leyes de eco- nomía de caricias”, que son las siguientes, todas ellas parentales no ok: no dé las caricias positivas que corresponda dar, no acepte las caricias posi- tivas que me rezca, no pida las caricias positivas que necesite, no se dé a sí mismo caricias positi- vas y no rechace las caricias negativas.
yonook-tuok (depresiva), onook-tuynook (nihilis-
ta), y yo+/-ok-tu+/-ok (real). Cada posición tiene relación con un estado funcional.
• Emociones y rebusques. Las emociones auténticas
son cinco: alegría o placer, afecto, tristeza, mie- do y rabia. Todas ellas corresponden al estado funcional de niño libre. Cuando una perso- na funciona en el sistema ok puede expresar emociones auténticas. Si la persona sólo recibe caricias cuando la emoción es rebusque, entonces ella actúa en el sistema no ok de conducta. El re- busque es una conducta inadecuada, patológica, fomentada en la infancia y que reemplaza a una emoción auténtica no permitida. El adulto racio- naliza el rebusque y cada uno de ellos correspon- de a una contaminación.
• Juegos psicológicos. Son “series de transacciones ulteriores que progresan hacia un resultado pre- visible y bien definido” (Berne, 1969). Tienen las siguientes características: cebo, flaqueza, respuesta, cambio y beneficio final. Todo jue- go comienza con una descalificación y el cebo descalifica alguna característica del que lo envía, del destinatario, o de ambos (Kertesz, 1977). Flaqueza es el punto débil del interlocutor, que “enganchará” en el cebo. Respuesta es la entra- da en el juego. Cambio es la modificación de los estados del yo de los participantes. Beneficio final es la experimentación del rebusque.
• Estructuración del tiempo. El ser humano posee
una necesidad de programar el tiempo disponi- ble. Existen seis formas de estructurar el tiem- po: aislamiento, rituales, actividad, pasatiempos, juegos e intimidad. Aislamiento es la falta to- tal de transacciones. Rituales son conjuntos de transacciones simples y complementarias origi- nadas por pautas culturales y transmitidas de generación en generación y programadas por el padre. Actividad son transacciones comple- mentarias programadas por el adulto y dirigidas hacia el contacto con la realidad. Pasatiempos son transacciones complementarias que giran alrededor de un centro de interés. Juegos psico- lógicos son transacciones ulteriores. Intimidad significa intercambio de caricias, pensamientos, experiencias y emociones en una relación de confianza.
• Argumento de vida. “Es un plan preconsciente
de vida, decidido en la infancia, bajo influencia parental y que dirige la conducta del individuo”
La caricia es el estímulo intencional dirigido de una persona a otra, sea de orden físico, verbal, gestual o por escrito.
• Posición existencial. Es la forma como el adulto
del niño elige el modo de sentirse y sentir a los demás. Esta decisión ha sido tomada en cada ser humano antes de los ocho años y seguirá duran- te toda la vida (Kertesz, 1977). Todas las per- sonas nacen en la posición ok, y, según los estí- mulos que reciban del ambiente, la conservarán o será el mismo ambiente quien las obligará a cambiarla. Las posiciones existenciales son cinco:
(Berne, 1983). Sea bueno o malo, evita la incer- tidumbre de tener que tomar decisiones a cada instante. El argumento responde siempre a tres preguntas: ¿quién soy?, ¿qué hago en este mun- do?, y ¿quiénes son los demás que me rodean? Si el argumento lo decidió la persona siendo muy pequeño, fue seguramente porque el ambiente fue muy negativo y tuvo que sobrevivir. La de- cisión temprana depende siempre del ambiente familiar. El adolescente es más libre de este in- flujo.
• Miniargumento. Es una secuencia de conductas
observables, propias de cada persona, que se re- piten con frecuencia y que pertenecen al sistema no ok. Kohler (1959) observó cinco categorías de mensajes contraargumentales (impulsores) que son: “sé perfecto”, “sé fuerte”, “apúrate”, “complace” y “trata más”. Las personas en “sé perfecto” se esfuerzan por alcanzar la perfec- ción y se descalifican pensando que no hacen las cosas suficientemente bien. Las que se ubican en “sé fuerte” no tienen permiso para mostrar sus emociones auténticas ni para pedir ayuda. Las personas en “apúrate” tienen que terminar las cosas “de inmediato”. Las que están en “com- place” se sienten responsables de conseguir que todos los demás se sientan bien y, por último, las que se hallan en “trata más” siempre están esfor- zándose más, pero sin conseguir resultados.
• Estructura y dinámica de grupos. Grupo es cual-
quier agregación social con un límite externo y, por lo menos, un límite interno. Límite externo es la distinción entre el ambiente externo y los miembros del grupo. El límite interno es la dis- tinción entre los miembros, miembros y líderes y líderes. Todo grupo tiene seis elementos bási- cos: aparato externo, aparato interno, lideraz- go, cultura del grupo, condiciones para su fun- cionamiento y el trabajo del mismo. El aparato externo está conformado por los integrantes del grupo en sus relaciones externas. El aparato interno está constituido por los elementos del grupo afectados por los límites internos. El li- derazgo es la autoridad en el grupo. La cultura del grupo está integrada por los puntos de vista normativo, técnico y emocional. Las condicio- nes del grupo incluyen el aparato externo, las bases para ser miembro, y la información sobre actividades, objetivos y clase de miembros y, por último, el trabajo de grupo se compone por la
actividad y el proceso. La actividad es el trabajo grupal propiamente dicho y el proceso es el tra- bajo del grupo sobre sí mismo.
Metodología
El encuentro grupal en AT se realiza con personas que