5.2 Where we are heading to
5.2.3 Adaptive dynamic mesh partitioning
Como se ha observado, el no dispensacionalista trata de estructurar su caso contra el dispensacionalismo sobre la supuesta distinción dispensacionalista entre el reino de los cielos y el reino de Dios. Por ejemplo, Ladd dice enfáticamente que «la posición dispensacional es mantenida en la base de la distinción entre el reino de Dios y el reino de los cielos».18 Es verdad que los dispensacionalistas algunas veces han aislado la expresión «reino de los cielos» en relación al reino milenial sobre la tierra, y la frase «reino de Dios» en relación al reino espiritual eterno. Sin embargo, el antidispensacionalista ha creado un fantasma al insistir en que la posición total está sostenida sobre la base de una distinción de esa clase. Dentro del grupo de los dispensacionalistas, hay quienes mantienen esa dis- tinción y quienes no la mantienen.19 Esto no es del todo determinante. John F. Walvoord ha mostrado esto muy claramente en su juicio del libro escrito por Ladd, Crucial Questions About the Kingdom of God. El dice:
Otra gran confusión en relación a esta discusión es el concepto erróneo mantenido comúnmente por los antidispensacionalistas de que la distinción frecuentemente afirmada entre el reino de Dios y el reino de los cielos es esencial para el argumento dispensacional. En realidad, alguien podría mantener esa distinción y ser un amilenarista, o negarla y ser un dispensacionalista. La distinción, como es normalmente presentada, es entre el reino de los cielos como una esfera de profesión externa, y el reino de Dios como una esfera de realidad que incluye solamente a los escogidos. ... En cuanto al afectar el argumento premilenarista o dispensacional, en la opinión del escritor de esta crítica es irrelevante. La cuestión no es si el reino de los cielos es pospuesto, pero si el reino mesiánico ofrecido por los profetas del Antiguo Testamento, y esperado por el pueblo judío en relación con la primera venida, fue ofrecido, rechazado y pospuesto hasta la segunda venida. Creemos, por consiguiente, que el autor está errado al basar la doctrina dispensacional de un reino pospuesto en una diferencia entre el reino de Dios y el reino de los cielos. Esta depende más bien de la diferencia entre la forma presente del reino y la forma futura del mismo, lo cual es un asunto completamente distinto.20
En otras palabras, la cuestión no es los nombres, sino la forma presente del reino. Si éste es la Iglesia, entonces el dispensacionalismo carece de garantía. Si la forma presente del reino no es la Iglesia y si la forma futura es el reino davídico en la tierra, entonces el premilenarismo dispensacionalista es la única respuesta.
Si el reino en la forma presente es la Iglesia o si durante esta edad el reino davídico ha sido pospuesto, depende del concepto que uno tenga del reino predicado por Jesús. Aunque Bass no está de acuerdo con la idea del reino pospuesto, él expresa claramente el corazón del asunto cuando dice:
La idea del reino pospuesto procede del concepto bíblico de lo que el reino debía ser, y lo que aún será. Esto es mantenido [por el dispensacionalismo] como la restauración literal del reino nacional, y como tal reino pactado con el trono de David jamás ha aparecido, tiene que haber sido pospuesto. El reino y la iglesia no pueden en ninguna manera ser paralelos en el plan de Dios.21
En el concepto antidispensacional de Bass la Iglesia es el reino en su forma presente —«el recipiente de la relación pactada con Dios»22—, y, debido a que Israel rechazó a Cristo, «el
"Israel espiritual" en la forma de la Iglesia fue constituido».23 Pero si el concepto básico
que uno tiene es el de un reino espiritual, entonces la Iglesia puede fácilmente ser tomada como la forma de ese reino hoy. Si Jesús predicó y ofreció el reino davídico, entonces, como Bass correctamente declara, éste fue obviamente pospuesto, ya que dicho reino simplemente no ha sido establecido conforme a lo descrito en las promesas del Antiguo Testamento.
Aunque los dispensacionalistas insisten en que el reino predicado por Jesús era el davídico y que el establecimiento de la Iglesia no es el cumplimiento de éste, no dejan de reconocer la presencia del reino universal y espiritual o el gobierno de Dios. Este reino existió antes de que las promesas de cualquier otra forma especial del mismo fueran dadas a David. La soberanía de Dios sobre toda la creación es reconocida en muchos pasajes del Antiguo Testamento (Sal. 10:16; 103:19; 59:13; Dan. 4:34:35). Aunque la tierra ha sido afectada por una gran cantidad de rebelión, no obstante Dios rige Su universo.
Además, existe un aspecto espiritual del gobierno de Dios. Pero no como un reino aparte del universal, sino que es una esfera dentro de la cual Dios gobierna los corazones y las vidas de aquellos que confían en El. Los creyentes de esta edad han sido trasladados al reino de Su Hijo amado (Col. 1:13), y los creyentes de todas las edades son parte de ese reino espiritual. Pero el aspecto espiritual de la edad presente no es revelada en la forma de un reino, sino en la Iglesia, el cuerpo de Cristo. Aun durante el milenio habrá quienes estarán dentro del reino davídico, pero no en ningún reino espiritual, simplemente debido a que viven bajo el gobierno de Cristo pero no le reciben en sus corazones.
Las promesas hechas a David también se relacionan al gobierno de Dios en la tierra y en los corazones de los hombres, pero con características tales que David comprendió que el reino referido era algo más que el gobierno general de Dios. Era ese reino davídico el que Jesús ofreció y no el gobierno general de Dios sobre la tierra o Su reino espiritual en las vidas de los seres humanos. Si lo que Cristo ofrecía hubiese sido el reino espiritual, entonces «tal anuncio no hubiese tenido ningún significado especial para Israel, ya que tal gobierno de Dios ha sido siempre reconocido entre el pueblo de Dios».24 El reino que el
Señor predicó era diferente tanto del gobierno general de Dios en Su soberanía universal como del gobierno de Dios en el corazón del individuo. Por lo tanto, cuando un dispensacionalista dice que el reino ha sido pospuesto, se está refiriendo al reino davídico, pero también afirma la presencia continua del reino universal y el gobierno espiritual de Dios en el corazón de los hombres hoy. Dios no gobierna de una sola manera y a través de un solo medio. Aun el amilenarista reconoce el reino universal y el reino israelita del Antiguo Testamento. El premilenarista del pacto incluye, además, el reino milenial. El dispensacionalista reconoce todas esas maneras diferentes en las que Dios ha gobernado, pero mantiene una distinción entre el propósito de Dios en la Iglesia y sus propósitos en relación al reino. ¡El antidispensacionalista no permite que el dispensacionalista mantenga esta última diferencia, aunque él mismo mantiene otras aun dentro del tema general del reino!
no el reino, y las particularidades de la Iglesia en esta edad como las reconocen los dispensacionalistas es un sine qua non del sistema. Puede verse con suma facilidad cómo la eclesiología y la escatología del dispensacionalismo están estrechamente relacionadas.
D. La enseñanza dispensacionalista sobre el carácter espiritual del reino