CHAPTER 3: RELIABLE LOAD-BALANCING ROUTING (RLBR)
3.4 Network Configuration and Maintenance
3.4.3 Adaptive Parent Selection Process
Después de cuatro años en el cuarto oscuro, con el comienzo del conflicto Pando salió a la calle para documentar los sucesos desde el lado repu- blicano. Este hecho le permitió ser testigo directo de los acontecimientos
1. Trapiello, Andrés: «Testigo de guerra. Salen a la luz las fotos del Madrid sitiado que captó Juan Pando», La Vanguardia (27.10.2002), págs. 36-44.
relacionados con la llamada «Defensa de Madrid», desde la formación de las milicias frentepopulistas —anarquistas y comunistas principalmente—, a las consecuencias de los bombardeos sobre la población. Así, Pando fue construyendo uno de los testimonios más elocuentes y ecuánimes de esa guerra,3 que presenció como reportero gráfico contratado desde 1935 por la Associated Press, agencia para la que trabajó en exclusiva como corresponsal de guerra desde 1935 a 1939, pero con quien mantuvo relación hasta finales de los años 40.
Aunque las firmas de algunos de los reporteros extranjeros que acudieron a España, como Robert Capa o Gerda Taro4, adquirieron mayor renombre, los fotógrafos locales tuvieron un papel trascendental en la evolución del fotoperiodismo. Al comienzo de la Guerra Civil, Pando tenía sólo veintiún años, seis menos que Agustí Centelles y dos menos que Robert Capa. Las imágenes captadas por Pando en ese periodo se publicaron en el
ABC de Madrid y los diarios Ahora, La Voz, Luz o Crónica. La Voz era
uno de los diarios más populares de la República. La mitad de sus ocho
3. Trapiello, Andrés, op. cit..
4. Robert Capa era el seudónimo de Endre Erno Friedmann y Gerda Taro se llamaba en realidad Gerda Pohorylle.
fig. 4.3 Efectos de uno de
los bombardeos nocturnos, por escuadrones de la Legión Cóndor, que devastaron Madrid en noviembre de 1936. En la imagen, una enfermera del Cuerpo de Sanidad Militar cruza por delante de una fila de curiosos, pasmados ante el desplome del edificio alcanzado en la plaza de Antón Martín.
126 encuadre. ante la fotografía de Pando páginas estaba reservada a ilustraciones y se reproducían alrededor de diez fotografías en cada ejemplar. Aunque la mayoría de ellas estaban firmadas por Alfonso (Sánchez Portela), Pando fue uno de sus principales colaboradores. El ABC contó en numerosas ocasiones con fotografías del joven y hábil Pando, que llegó a firmar algunas de sus portadas, com- puestas por una única fotografía de impacto que confirmaba su apuesta por el valor de la imagen.
Ser corresponsal de ABC fue siempre el mayor prestigio para un fotoperiodista. Las fotografías de sus portadas resumen los principales acontecimientos en la vida del país, y su diseño y estructura fueron copiados por toda la prensa.5
El impacto social de las fotografías durante la guerra fue extraordinario. Se convirtieron en excepcionales documentos de una de las narraciones más difíciles: «cómo sobrevivir a una lucha entre familias en la que las ideologías se convierten en intransigencias que nada perdonan».6 Los fotógrafos se transformaron en personajes clave por su capacidad de interpretación de la realidad, cuya influencia fue rápidamente reorientada por los órganos de poder. Los originales de Pando sobre la contienda son, en palabras de su hijo Juan, de lo mejor del fotoperiodismo de entonces:
Sus originales sobre la retirada de las familias campesinas desde Talavera de la Reina; la lucha en la sierra de Guadarra- ma —donde desapareciera, en acción de guerra, su hermano José Luis, suboficial de la Brigada Topográfica—, así como el seguimiento que hizo, siempre ecuánime, nunca dogmático o morboso, del asedio de Madrid, son de lo mejor del género foto- periodístico de entonces. Su imagen de una veintena de niños, a los que arenga un joven líder de 12-13 años, para que todos perseverasen en la construcción de fortificaciones en un solar colindante con el cine Coliseum, en vísperas de la capitulación de la capital (febrero de 1939) es pasmoso cuadro de esponta- neidad y grandeza yuxtapuestas. Aquellas “Últimas tropas de la República” no jugaban a la guerra ni pretendían ser militares. Pero se consideraban “hombres” y por eso cavaron trincheras, como refuerzo de la idea de resistencia, que veían en sus pa- dres y vecinos, reiterada en carteles y emisiones radiofónicas.7 Sobre el vínculo entre el documento gráfico, el fotoperiodismo y la pre- cariedad de la información escrita en periodos de guerra, el periodista Manuel Bueno escribió: «El fotógrafo (la fotografía) viene a ser, pues, para
5. Sánchez Gil, Juan Miguel y Olivera Zaldua, María en: Fotoperiodismo y
República, Madrid: Cátedra, 2014, p.34.
6. Conversación mantenida con Juan Pando Despierto. Madrid, agosto de 2016. 7. Extracto de la entrada en wikipedia sobre Juan Pando Barrero: https:// es.wikipedia.org/wiki/Juan_Pando_Barrero
fig. 4.4 Fotografía de Pando en portada del ABC de Madrid, 21 de mayo de 1939.
el lector, lo que la partera para la mujer encinta. Con el estímulo gráfico de las cosas le invita primero a leer y después le ayuda».8 Además de servir como incentivo, el valor de las imágenes como memoria colectiva es importantísimo. En palabras de Emilio Carrere:
Todos creemos recordar nuestro pasado; pero cuando lo vemos en las páginas de los viejos periódicos vemos que era distinto. Los espejitos de nuestra memoria han deformado las imágenes y nuestro oído ha olvidado el timbre peculiar de las voces amigas, que es lo primero que se nos borra en la neblina de la evoca- ción. ¡Son tremendas estas viejas fotografías de los periódicos antiguos: nos devuelven una realidad que nos parece un sueño y por la que hemos pasado como sonámbulos!...9
En 2002, Andrés Trapiello escribió un artículo en La Vanguardia sobre el trabajo de Pando en la Guerra Civil, titulado: «Testigo de guerra. Salen a la luz las fotos del Madrid sitiado que captó Juan Pando», que comienza así:
Hubo una foto que a Juan Pando, reportero de la Associated Press en el Madrid sitiado, le hubiera gustado haber hecho y no hizo, y otra que hizo y se perdió. [...] Nos dejó, en cambio, otras doscientas sobre la guerra, entre las cuales están estas pocas, que lo levantan al privilegiado lugar de los mejores fotógrafos del momento.10
Trapiello se pregunta por qué había desaparecido esa importante colec- ción de imágenes de la guerra tomadas por el fotógrafo Juan Pando Ba- rrero. En el artículo se describe cómo Pando hacía fotos en primera línea del frente en Madrid, con su Speed Graflex. Relata también cómo siempre habló, impresionado, de los tres mil periódicos en los que se publicaban sus imágenes. En aquel momento sus fotografías llegaban al punto de distribución, en Washington, por dos vías: valija diplomática y transmisión eléctrica, lo que permitía un reparto muy rápido de las imágenes.
La memoria de Pando quedó cruelmente marcada por la desaparición, en acción de guerra, de su hermano José Luis, con motivo de la ofensiva republicana sobre La Granja de San Ildefonso y Segovia (30-31 de mayo de 1937). A pesar de haber sufrido tan brutal pérdida, no abandonó su actividad fotoperiodística ni su relación con la Associated Press, sino que persistió en su labor informadora. Su cámara Speed Graflex le fue incau- tada en un control de milicianos republicanos, pero la Associated Press le facilitó otra, con la que prosiguió su actividad. Sus últimas fotos de la guerra civil fueron realizadas el mismo día de la entrada en Madrid de
8. Citado por Sánchez Gil, Juan Miguel y Olivera Zaldua, María en: Fotoperiodismo
y República, Madrid: Cátedra, 2014, p.28
9. Ibidem, 2014, p.31. 10. Trapiello, op. cit., p. 38. fig. 4.5 Fotografías de
Pando en portadas y páginas interiores del ABC, 12 de junio de 1934, 11 de junio de 1936, 30 de septiembre de 1936 y 20 de octubre de 1936.
fig. 4.6 Fotografías distribuidas por la Agencia de Informaciones Gráficas Foto Pando en portada y página interior del ABC, 26 de noviembre de 1939 y 14 de febrero de 1940.
130 encuadre. ante la fotografía de Pando las primeras ‘tropas nacionales’ (28 de marzo).11 Treinta de sus mejores copias de época, vintages, sobre la Guerra Civil forman parte hoy en día de la colección permanente del Museo Reina Sofía.
A medida que se expandían sus horizontes estéticos, Pando experimentó una evolución hacia la intervención consciente en sus tomas que Joan Fontcuberta define así:
La categorización de «fotoperiodismo moderno» suele analizarse como un movimiento homogéneo pero, en realidad, presenta dos oleadas sucesivas. La Guerra Civil española marcaría justamente una fase donde se superponen las dos. La primera se caracteriza por la busca de la noticia y su síntesis en unas imágenes de im- pacto. Se trataría del documento gráfico en estado bruto, sin pulir, es decir, sin aparente elaboración. El reportero aspira a trans- mitir la información de unos hechos, a erigirse, como habíamos dicho, en unos ojos a distancia... En la segunda, desarrollada sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial, el fotógrafo reivindica un periodismo de opinión.12
11. Conversación mantenida entre la autora y Juan Pando Despierto. Madrid, enero de 2017.
12. Joan Fontcuberta citado por Sánchez Gil, Juan Miguel y Olivera Zaldua, María:
Fotoperiodismo y República, Madrid: Cátedra, 2014, p.194.
fig. 4.7 Portada del artículo publicado por Andrés Trapiello. La Vanguardia (27.10.2002), págs. 36-37.
Pando trabajó en la guerra al lado de los maestros y de ellos adquirió una serie de modos de ver a los que luego aportaría su personalidad en su propia agencia. Sus imágenes sobre arquitectura traducen muchas de estas cualidades. El dominio de la instantánea le llevaba a evitar la repe- tición de encuadres, con lo que conseguía reportajes panorámicos de los edificios y su entorno. Tenía un perfecto control de la escena, que lograba gracias al estudio previo del ángulo de la luz, ya fuese solar o artificial. No manipulaba sus negativos, e incorporaba la figura humana en las to- mas, que le permitía aportar un halo de realidad a las imágenes de unas construcciones recién terminadas en el momento de ser fotografiadas. El cambio más significativo de Pando fue su tránsito como corresponsal de guerra hacia la fotografía social. El hipódromo de la Zarzuela —obra de los arquitectos Arniches y Domínguez y el ingeniero Torroja— lugar de combates en 1936, pudo abrirse de nuevo al público en 1941. Pando fotografió las carreras de caballos y sonrientes aglomeraciones de la alta sociedad madrileña —deseosa de mostrar su felicidad— y supo transmitir con su fotografía aquella tranquilidad y elegancia.13
Durante la Segunda Guerra Mundial, Pando perseveró en sus correspon- salías gráficas y convirtió su agencia en distribuidora de imágenes de las
13. Conversación mantenida entre la autora y Juan Pando Despierto. Madrid, enero de 2017.
fig. 4.8 Páginas interiores del artículo publicado por Andrés Trapiello. La
Vanguardia (27.10.2002),
132 encuadre. ante la fotografía de Pando potencias aliadas (EEUU y el Reino Unido) que se publicaban en el diario
Ya y, con menor asiduidad, en las del ABC. Los cauces de entrada de la
información extranjera a periódicos y revistas eran las grandes agencias. Además de Pando, muchos otros reporteros españoles trabajaron como distribuidores.14
Su actividad profesional se desarrolló en su mayor parte en la agencia grá- fica que llevaba su nombre, localizada sucesivamente en cuatro estudios- taller situados en el centro de Madrid. Del primero de ellos se conservan un gran número de copias vintage con el sello ‘Manzanares, 5’, relativas a la preguerra y el primer año de guerra. En su segundo estudio, situado en la calle Bretón de los Herreros, 9 (hasta mediados de 1937), figuraba el sello ‘Pando Hnos.’, por deferencia hacia su hermano mayor, Faustino, que gestionaba la parte administrativa de la empresa. Posteriormente, hasta el final de la Guerra Civil se ubicarían en la calle Mejía Lequerica, 4. Finalizada la contienda pasaron a registrarse como agencia con el nombre de ‘Informaciones Gráficas Foto Pando’, que funcionaría hasta 1945 como distribuidora de reportajes sobre la II Guerra Mundial. Sus estudios más consolidados estuvieron en la calle Augusto Figueroa, 43 (entre 1945 y 1972) y la calle Barquillo, 29 (desde 1969 hasta 1993), registrados como ‘Estudios Pando S.L.’. Su último lugar de trabajo estuvo en la calle Peña del Sol, 32, su domicilio particular, donde instaló un pequeño taller desde el que mantuvo su actividad, cuando ya estaba enfermo, entre 1981 y 1983.
En 1942, Pando contrajo matrimonio con Manuela Despierto Vázquez (‘Manolita’) una de las cofundadoras del Socorro Azul, junto a Maripaz Unziti, fiel al ideario de la falange. Manuela era una mujer con mucho carácter, perito mercantil y muy buena dibujante, que dominaba tanto la taquigrafía como la mecanografía. Trabajó en el Ministerio del Aire, don- de fue secretaria del General Gallarza. Haber sobrevivido a la guerra le otorgó una gran fuerza mental y una autonomía en sus decisiones que asombraban entre el mundo masculino predominante en ministerios e instituciones públicas.15 En 1943 nació su único hijo, Juan, quien apren- dería el oficio de fotógrafo observando trabajar a su padre.
Al concluir la II Guerra Mundial, retomó sus intereses artísticos, que am- plió con los industriales y publicitarios. Entre los encargos que llevó a cabo en esta nueva etapa, en la década de 1960 destaca una cantidad reseñable de imágenes destinadas a la publicidad. Son igualmente dig- nos de mención sus numerosos viajes, en los que captó ciudades de la península y el extranjero, sobre todo, en Marruecos. Allí, Pando dió lo mejor de sí en cuanto a paisajes y retratos, principalmente en Yevala, Gomara, El Rif y El Gar.
14. Sánchez Gil y Olivera, op. cit., p.28.
15. Conversación mantenida entre la autora y Juan Pando Despierto. Madrid, julio de 2016.
fig. 4.9 Sellos de Estudios Pando S.L., localizados en las calles Pedro Muñoz Seca, Augusto Figueroa y Barquillo respectivamente. fig. 4.10 Manuela Despierto con su hijo Juan sentado en su regazo bajo la proa del ‘Monte Urbasa’, Vigo. AP, img. 58697, circa 1949.
134 encuadre. ante la fotografía de Pando