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CHAPTER 2: LITRATURE REVIEW

2.3 Energy-Balancing for Network Lifetime Maximization

2.3.2 Many-to-One In-Network Data Aggregation

«Existe en la música un código que regula las relaciones de los sonidos entre ellos, dado que estas relaciones son expresadas en términos de metalenguaje matemático».1 De la misma forma se relacionan fotografía y arquitectura; a través del lenguaje fotográfico se interpreta la obra ar- quitectónica.

Para poder analizar y reflexionar acerca del lenguaje de las imágenes y los modos de representación de las mismas es necesario establecer ciertas pautas. Como se ha visto, generalmente la fotografía se relacio- na con la idea de reproducción, imitación, transcripción y copia de una realidad o acontecimiento concreto, pero no se debe olvidar que implica también procesos como el pensamiento, la percepción o la memoria.2 Habitualmente utilizamos el contacto visual como medio para hacernos una idea de las cosas. Nadie duda de la veracidad de lo que tiene ante sus ojos. Además, cualquiera es capaz de comprender una imagen intui- tivamente, pero la naturaleza de la fotografía le ha otorgado a lo largo de los años la capacidad de generar un lenguaje propio que va más allá del significado inmediato que podamos darle, vinculado a nuestra experiencia. Cuando se representa la realidad con medios técnicos, como la fotografía, ésta se convierte en sígnica.3

Pese a ser un medio abierto a toda clase de espectadores, la fotografía de arquitectura, salvo casos excepcionales como la fotografía de monu- mentos o patrimonio, no suele resultar atractiva para el público general. Celia Martín Larumbe apunta que quizá el escollo principal sea que en este

1. Umberto Eco citado por Jorge Lozano, “Listas, enciclopedias, laberintos: semiótica de la cultura en Umberto Eco” en Eco, Umberto, Cultura y Semiótica. Madrid, Ediciones Pensamiento, Círculo de Bellas Artes, 2009, p.16.

2. Villafañe, Justo. Introducción a la teoría de la imagen. Madrid, Pirámide, 2006, p.29.

3. Al contemplar la fotografía de un edificio sabemos que no podemos entrar en él, sin embargo le otorgamos un valor real porque alude a un referente conocido, hasta tal punto que las fotografías despiertan significados y connotaciones múltiples, individuales y colectivas. Zecchetto, Victorino. La danza de los signos. Nociones de

semiótica general. Buenos Aires, La Crujía Ediciones, 2006, p.162.

fig. 2.1 Robert Frank,

Mabou, Nova Scotia, 1977.

Robert Frank Collection, © Robert Frank.

68 la cámara oscura. fotografía como medio de investigación campo, las buenas fotografías requieren un análisis de la imagen lejano a lo referencial, lo narrativo. Los aspectos captados por estas imágenes van más allá de una lectura superficial y demandan al espectador una mirada más atenta.4 Como señala Javier Marzal: «Cualquier fotografía no es sino un objeto de sentido, cuyas formas visuales son portadoras de una significación específica».5

Este capítulo plantea que existen códigos fotográficos específicos, que diferencian a la fotografía —evidentemente también en el caso concreto de la fotografía de arquitectura— de otros géneros de representación. El conocimiento de estos códigos permitirá al lector una aproximación más acertada al mensaje fotográfico y, por tanto, un conocimiento más profundo de la obra retratada y los conceptos arraigados en ella.

Entendemos por lenguaje un sistema de comunicación o expresión for- mado por un conjunto de señales o signos con los que el hombre se manifiesta. El lenguaje engloba también el estilo y modo de comunicarse de cada persona en particular. En el terreno específico de la informática, se habla del conjunto de instrucciones codificadas que una computadora interpreta y ejecuta. Ésta última definición aporta dos conceptos clave: interpretación y ejecución.

El lenguaje no se reduce a la comunicación oral o escrita, sino que abarca multitud de formas de expresión, entre las que se encuentra la fotografía, o lo que se denomina lenguaje fotográfico.6 La única distinción entre los diferentes lenguajes es la forma de transmitir la información y, por tanto, la variedad de signos, códigos y normas existentes para su interpretación. La escritura, por ejemplo, condiciona al espectador a seguir un orden preciso de lectura para comprender el mensaje, sin embargo, en una fotografía, existe libertad para poder explorar con detenimiento la imagen.

Plantear la fotografía como portadora de un mensaje codificado supone ir más allá de la aceptación de la similitud de lo representado con la rea- lidad y analizar las capacidades del medio y la intervención del fotógrafo sobre la obra. Todavía hoy, dentro de un contexto en el que en fotografía se habla de un “boom del foto-libro”, es difícil que el público comprenda que un libro de fotografía no tiene por qué apoyarse en el lenguaje de la palabra para poder comunicar.

4. Celia Martín Larumbe. “Construyendo la imagen de la SEAT” en Pozo, José Manuel. 38 fotografías para retratar los cincuenta : los edificios de la SEAT

escaparate de una nueva arquitectura : catálogo fotográfico. Pamplona, Navarra, T6

Ediciones, 2006, p.19.

5. Marzal, Javier. Cómo se lee una fotografía. Interpretaciones de la mirada. Madrid, Cátedra, 2011, p.10.

6. Una vez analizadas las distintas teorías sobre el lenguaje fotográfico, Luis Castelo afirma la existencia de un código fotográfico específico y un lenguaje propio y diferenciador. Castelo, Luis. Del ruido al arte. Una interpretación de los usos no

Tema, estilo y género de la imagen

El tema de la imagen es un componente esencial de los discursos icónicos. Los diversos factores de la composición, que ayudan a manifestar con mayor unidad y coherencia un tema, son las marcas semánticas7: líneas, niveles icónicos, colores… A través de dichas marcas el espectador capta el argumento de la imagen, es capaz de leer su sentido.

El estilo está asociado a rasgos y características cuyos códigos, de acuer- do al tiempo y las circunstancias, se instalan socialmente y permiten al público diferenciarlos entre sí. Además, éste define el carácter propio que adquieren las obras, o el conjunto de características que identifican la tendencia artística de una época, un género o un autor.

Los estilos son modos peculiares de expresión que operan a nivel de los significantes y de los actantes visuales.8 Por lo tanto, un tema puede ex- presarse por medio de muchos estilos, que asumen expresiones formales diferentes a lo largo del tiempo. Al igual que en arquitectura se puede hablar de estilo barroco, neoclásico o modernista, en fotografía el estilo está estrechamente vinculado a la manera en que el fotógrafo se expresa. Se introduce entonces el concepto de género fotográfico, que, según la definición de Valèrie Picaudé engloba «un tipo de imágenes que poseen cualidades comunes y una categoría mental según la cual se regula su percepción».9

La fotografía de arquitectura tiene ante todo usos documentales o publi- citarios, como se ha señalado en el capítulo anterior, pero, sobre todo a partir de la segunda mitad del S.XX, se han extendido también las prác- ticas artísticas asociadas a este género.