En la cuestión alimenticia la recomendación es que si el adulto mayor tiene una dieta sugerida por el médico la sigamos puntualmente. Por lo tanto, la labor del cuidador consistirá en una serie de acciones que favorezcan al adulto mayor el apego a la dieta, por ejemplo:
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Usar manteles, platos y vasos de plástico de colores vivos (fáciles de distinguir) para evitar que se rompan y el adulto mayor no se lastime.
Verificar la temperatura adecuada de los alimentos para que no estén demasiado calientes o muy fríos.
Preparar platillos que sean del gusto del paciente. Los olores de la comida pueden avivar el interés por comer.
Servir un guisado a la vez y en cantidades pequeñas. De preferencia bocadillos que el adulto mayor pueda comer solo; es importante mantener su autosuficiencia el mayor tiempo posible.
No darle de comer en la boca mientras pueda hacerlo por sí mismo.
Recordarle el uso de cubiertos cuando tome los alimentos con las manos.
Tener paciencia ante los incidentes en la mesa y pedir que su familia también la tenga.
Algunos puntos a destacar al ingerir los alimentos, son:
Figura 28. Balance de alimentos Fuente: (12)
a. Tomar ocho raciones (vasos) o más de agua o equivalentes de líquidos (sopas, jugos). Tome en cuenta la ingesta diaria de líquidos suficientes. Es importante
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mantener una toma constante de agua en el día, y sobre todo en aquellas personas que tienen más de 85 años de edad, problemas de memoria, dificultad para realizar sus actividades de la vida diaria básica, algún grado de dependencia funcional, Alzheimer, cuatro o más enfermedades crónicas (diabetes, hipertensión arterial, bronquitis, infección de vías urinarias, etc.), toma más de cuatro medicamentos, fiebre, bajas oportunidades de ingestión de líquidos y/o dificultades en la comunicación
b. Procure que coma seis raciones o más del grupo de cereales y derivados: pan, cereales, arroz, pasta, tortillas y frijoles. En caso de tener problemas de masticación, se puede preparar papillas o purés. Si los platos de pasta y arroz resultan un poco secos, se les puede acompañar con caldos, lo que ayuda a aumentar la toma de agua.
c. Dos raciones o más del grupo de verduras y hortalizas. De las dos raciones diarias, al menos una de ellas en crudo, en forma de ensalada. Los vegetales serán preferentemente cocidos o en forma de purés, cremas o sopas. El caldo donde se cocinan las verduras debe de agregarse a la preparación de sopas, para aprovechar los nutrientes que se quedaron allí. Cuando existen problemas de masticación, también puede ser interesante el consumo de zumos de varios vegetales.
d. Tres raciones o más del grupo de frutas. Muchas veces son rechazadas por su dureza. Para evitarlo, se recomienda consumirlas en forma de jugos, purés, asadas o fruta fresca en trozos. Deben lavarse bien y consumirse maduras y peladas. Las frutas en almíbar y las mermeladas deben consumirse moderadamente ya que aportan gran cantidad de azúcares simples, aunque pueden ser de utilidad en el caso de personas con inapetencia.
e. Tres raciones o más del grupo de lácteos: Leche, yogur, queso, etc. Los lácteos son imprescindibles para asegurar un aporte adecuado de calcio, pero además son fáciles de masticar y conservar y con un elevado contenido en agua y proteínas. Los yogures son, en general, mejor tolerados que la leche y ayudan a superar la deficiencia en lactasa gracias al proceso de fermentación. Los quesos que se recomiendan son los frescos debido a su consistencia y bajo aporte de
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grasas. Los postres lácteos dulces (flanes, natillas, etc), deberán consumirse de forma moderada por el aporte de azúcares simples y grasas
f. Dos raciones del grupo de alimentos proteicos: carne, pollo, pescado, frijoles, huevos. Las carnes deben ser preferentemente sin grasa y consumirse unas tres ó cuatro veces por semana, siendo menor el consumo de carnes rojas y los embutidos. Los platillos que facilitan su masticación son las albóndigas o la carne picada. El cocido o hervido de la carne consigue ablandarla por lo que es más fácil de comer. Los pescados también se consumirán tres ó cuatro veces a la semana. Es un alimento muy bien aceptado por las personas mayores, ya que tiene una buena digestibilidad y es muy fácil de masticar. Con respecto a los huevos no se deben superar las 3-4 unidades a la semana. La preparación culinaria más adecuada es en forma de tortilla, cuya textura y digestión es excelente y además su elaboración permite la incorporación de todo tipo de alimentos como verduras, carnes picadas, pescado, patatas, etc., que enriquecen el aporte de nutrientes
g. Aceites preferir los aceites de cártamo, maíz o girasol.
h. Condimentos: Se utilizarán al gusto de la persona, excepto la sal, cuyo uso deberá consultarse con el médico.
Tabla 37. Porciones de alimentos necesarias para el adulto mayor
Porciones necesarias para el adulto mayor
Pan, cereales, arroz,
pasta y patatas: 4-8 porciones/24 horas
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Frutas: >3 porciones/24 horas
Aceites: 3-6 porciones/24 horas
Leche, yogurt, queso
y derivados: 2-4 porciones/24 horas
Carnes magras, huevos, pescados y
legumbres:
1-2 porciones/24 horas
Carnes grasas,
embutidos y dulces: De forma ocasional
Figura 28. Balance de alimentos Fuente: (12)
Conclusiones parciales:
El envejecer puede ser positivo y saludable siempre y cuando se canalicen las necesidades de socialización y recreación del adulto mayor con actividades que
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propicien las condiciones para desenvolverse en un entorno estimulante en el cual se favorezcan experiencias de aprendizaje y estilos de vida saludables.
Estas actividades generan un entorno estimulante para el adulto mayor para adoptar experiencias de aprendizaje y estilos de vida saludable.
Las actividades recreativas y sociales ayudan al adulto a potenciar su creatividad, sentirse útiles, elevar su autoestima, disfrutar de nuevos intereses, fomentar las relaciones interpersonales, fomentar el bienestar y la satisfacción así como mantener las habilidades cognitivas y psicomotrices.
La recreación a su vez es la manera de escapar de la depresión que generan desánimo y de la monotonía. Las actividades recreativas ayudan al adulto mayor a activar su cuerpo, buscar el equilibrio y el placer de forma tanto individual como interactuando con otras personas.
Se plantean actividades desde el punto de vista físico, emocional de control y alimenticio, pues todos estos componentes son necesarios y se complementan entre sí para mejorar los procesos de hipertensión arterial y depresión
Todas actividades propuestas deben ser controladas sea por un profesional de la salud, un familiar o el cuidado, esto mejorará considerablemente la salud de los adultos mayores.
67 CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
CONCLUSIONES
La hipertensión arterial y la depresión son problema de salud prioritarias a nivel mundial y que afectan a todo tipo de población pero de manera significativa a los adultos mayores por ser una población vulnerable, el Estado a través de las normativas vigentes protege a la población vulnerable.
Los factores de riesgo de los adultos mayores para el desarrollo de la hipertensión arterial y la depresión son que tienen una vida sedentaria, existente antecedentes familiares y patológicos, la mayor parte de ellos fuman.
Los adultos mayores al inicio de la investigación presentan altos índices de hipertensión arterial y depresión, posterior a las actividades realizadas demuestran una considerable mejoría en las dos patologías
En el centro de Salud de Chimbo se establece un programa de intervención a través de actividades sociales y recreativas como son juegos, baile, ejercicio, así como también se establece un control sistemático de la presión arterial con la finalidad de hacer conciencia en el adulto mayor y su familia de la importancia del cuidado del mismo. Otro elemento que se consideró fundamental es la alimentación ya que ayuda en el proceso evolutivo de la hipertensión arterial, así como también se le explica acerca de ciertos alimentos que inciden en el desarrollo de la depresión.
68 RECOMENDACIONES
Concientizar acerca de la importancia del cumplimiento por parte de los cuidadores de la guía orientada a mejorar la salud de los adultos mayores en los problemas de depresión e hipertensión.
Establecer medidas de control por parte del centro de salud, las mismas que sean encaminadas a valorar el cumplimiento de la guía didáctica propuesta en este trabajo de titulación.
Practicar el test de depresión por lo menos cada seis meses a los adultos mayores con el fin de tener un diagnóstico trimestral del paciente y así valorar su evolución.
Se debe desarrollar más estudios que enfaticen acera de la importancia del control de las enfermedades degenerativas que se desarrollan en los adultos mayores, con la finalidad de que se planteen diversas estrategias que contribuyan a mejorar sus estilos de vida. Implementar más horarios al mes en los adultos mayores con el fin de realizar mayor control y seguimientos de estas patologías.
Brindar información mensual al cuidador del adulto mayor con el fin de concientizar la importancia del cumplimiento de la guía orientada a mejorar la salud de los adultos mayores en los problemas de depresión e hipertensión.
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ANEXO
Anexo 1. Escala de depresión geriátrica de Yesavage NOMBRES Y APELLIDOS:
NÚMERO DE CÉDULA: EDAD: