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ADMINISTER EXTERNAL CHEST COMPRESSIONS 081-831-

La estrategia para la integración de partes en conflicto es una de las herramientas mayores dentro de la PNL. Su objetivo consiste en facilitar el proceso de acercamiento entre los aspectos antagónicos con el fin de

desactivar la paralizante, y a veces dolorosa, lucha interior.

El proceso se desarrolla a través de una serie de pasos que le propongo explorar primero en usted mismo. El modelo que presentaré a continuación se dirige principalmente a trabajar con el conflicto interior; sin embargo, la secuencia de pasos involucrada también puede adaptarse para trabajar en la resolución de

distintos tipos de conflictos interpersonales y organizacionales. Lo invito a realizar la experiencia.

1. Identifique las partes en conflicto.

Piense en un conflicto interior que desee explorar. Es importante que distinga con precisión a las dos partes en oposición.

2. Coloque cada parte en cada una de sus manos.

Si tuviera que poner a cada una de esas partes en sus manos, ¿en qué mano pondría a cada una? (No

inconsciente).

3. Proyecte una imagen que represente a cada parte en cada una de sus manos.

Utilizando cada palma como si fuese una pantalla, visualice allí una imagen que exprese a cada parte. La imagen puede ser de usted mismo, un símbolo o cualquier imagen que aparezca.

4. Permita que el conflicto se exprese y asuma el lugar de testigo.

Poniendo sus palmas frente a frente, deje que sus partes interiores allí proyectadas se observen. ¿Qué piensa y qué siente una acerca de la otra? ¿Qué le diría una a la otra? Sea usted testigo de este diálogo

imaginario.

5. Obtenga las intenciones positivas de cada parte.

Conéctese con una de sus partes (si le ayuda, cierre los ojos) y pregúntele internamente a esa parte: ¿Para qué estás allí? ¿Qué tratás de hacer por mí? ¿Cuál es la intención que tenés al hacer lo que estás haciendo? ¿Cuál es el valor que estás sosteniendo? Formule la pregunta en silencio y permita

que la respuesta venga desde su interior. No piense la respuesta desde su mente racional. Deje que esa parte se exprese. Sea usted testigo de esa respuesta. Repita luego el mismo procedimiento con la otra parte.

6. Describa los recursos de cada parte.

Desde el lugar de testigo, observando primero una mano y luego la otra, describa en profundidad cómo es cada una de sus partes, qué características tienen, con qué recursos cuenta cada una para satisfacer su intención positiva.

7. Reflexione sobre la ineficacia de la lucha para resolver el conflicto y explore su disposición para llegar a un acuerdo entre las partes.

Una vez obtenidas las intenciones positivas y los recursos de las dos partes en conflicto, realice la

siguiente reflexión. Note que lo que resultaba incompatible en los comportamientos manifiestos (usted

no puede hacer lo que quiere una parte y lo que quiere la otra al mismo tiempo), tal vez no sea incompatible en el nivel de las intenciones positivas. Recuerde que los comportamientos son medios para satisfacer intenciones positivas (que son los verdaderos fines). Los comportamientos no son fines

en sí mismos. Pregúntese internamente si ambas intenciones positivas son compatibles. Pregúntese si su vida se vería enriquecida si usted pudiera satisfacer ambas intenciones positivas sin tener que excluir a ninguna de ellas. Si la respuesta es positiva, comience la fase de negociación.

8. Facilite la negociación consciente entre las partes.

Desde su posición de testigo, observe a ambas partes y piense qué le podría enseñar una a la otra. Qué recursos propios de cada parte le podrían servir a la otra alcanzar su propia intención positiva con mayor eficacia. Si llegado a este punto usted cree que ambas partes podrían salir beneficiadas con esta negociación, dé el paso siguiente.

9. Permita que se exprese su inconsciente. Ritual de acercamiento e integración.

Para dar este paso, debe poner entre paréntesis a su mente racional. Va a realizar un ritual de

integración en el que necesitará estar abierto y sensible a las manifestaciones de su inconsciente que en este caso se expresará a través de sensaciones corporales o imágenes. No sólo su mente sino todo su ser deberá estar de acuerdo en completar el proceso de integración. Con los ojos cerrados, las manos mirando la una a la otra, va a percibir las sensaciones en sus palmas (tensión, cosquilleo, electricidad, frío, calor) y, poco a poco, va a ir dejando que sus manos se acerquen la una a la otra. Lentamente. Mientras sus manos se acercan, sus partes en conflicto se van a ir acercando también. Si aparece

alguna sensación de incomodidad, resistencia u objeción, o alguna imagen perturbadora, deténgase. Si no, continúe este proceso hasta que las palmas se toquen entre sí.

10. Integración y superación del conflicto.

Si sus manos se juntaron, permita que aparezca una nueva imagen que represente a esta unión.

11. Chequeo ecológico.

Pregúntese a usted mismo si hay algún otro aspecto que se oponga a esta unión. No lo piense racionalmente. Formule la pregunta y espere alguna señal interna.

12. Anclaje de la integración.

Una vez que tenga la nueva imagen, va a llevar lentamente sus manos hacia su pecho y va a guardar

en su interior esta nueva integración.

En el paso 8, existe la posibilidad de que sienta que algo se opone a que continúe acercando sus manos, de ser así, deténgase. Conéctese con aquello que se opone, identifíquelo y pregúntele que necesitaría para

continuar con el proceso. Toda la información que obtenga es preciosa. No se impaciente. No está haciendo mal el ejercicio. Es vital que sea sincero, y si surge alguna oposición, trabaje delicadamente con ella.

Si puede continuar, hágalo. Si no, deje a las partes en estado de negociación. De hecho ya ha dado un gran paso: las partes se miran de frente, se conocen más que antes, y ha detectado sus intenciones positivas. Es un

gran avance.

Si ha necesitado interrumpir el proceso en el paso 9, o aparece una objeción en el paso 10, sepa que podrá continuar con el trabajo en otra oportunidad. Podrá colocar a las dos partes con las que comenzó a

trabajar en una mano y a la nueva parte que se opone en la otra, y repetir la experiencia.

Tenga en cuenta que la integración del paso 9 no es necesariamente la meta. Si se produce, es maravilloso y lo comprobará por su propia cuenta —muchos experimentan gran alivio, una naciente paz interior, un hermoso estado de reconciliación con ellos mismos—; pero hay veces en que un acercamiento entre las partes, que son distintas y lo seguirán siendo, es la mejor opción posible, la meta más deseable.

En ocasiones, la oposición entre las partes se resuelve integrándolas en una instancia superior; en otras, la resolución consiste en un acercamiento y una convivencia armónica entre aspectos que seguirán siendo

diferentes.

La integración de partes es un bello instrumento. Facilita la reconciliación interior, la armonización de aspectos en pugna. Nos ayuda a desarmar las peleas internas mostrándonos su ineficacia para resolver las

situaciones conflictivas.

No siempre un solo trabajo alcanza para resolver un conflicto interno, pero muchas veces, descubrir las intenciones positivas de las partes resulta revelador, y plantea el antagonismo en un escenario distinto. Los

opuestos no siempre son conciliables, pero si los iluminamos con la luz de la conciencia, podrán convivir en nuestro interior de una manera más armónica.