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¿Entienden nuestros estudiantes cómo evaluamos su trabajo? ¿Funcionan nuestras calificaciones como instrumento pedagógico? ¿Evaluamos el pro- ceso o el producto?

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¿Es justo aplicar el sistema de calificaciones cuando dejamos que los estu- diantes trabajen de acuerdo con los métodos basados en el proceso de escri- tura? ¿Puede el profesor percatarse de lo que cada uno de los alumnos ha hecho por su cuenta? ¿Reciben ayuda en casa algunos estudiantes? ¿No es eso injusto? El ambiente familiar difiere según el estudiante. ¿Se corre el ries- go de que algunos estudiantes copien pasajes de los libros de la biblioteca?

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¿No es posible que, de manera injusta, el éxito de las versiones finales de los estudiantes dependa de si las críticas de sus compañeros han sido más o menos constructivas?

En este capítulo trataremos estas cuestiones y objeciones que tanto usted como sus colegas podrían plantearse. No vamos a argumentar ni a favor ni en contra de las calificaciones o el sistema de notas, pero nos parece importante señalar que en este libro se incluyen ideas pedagógicas relacionadas con la calificación y la evaluación.

En todos los capítulos siguientes mostramos que hay que animar al alumno a que analice los objetivos, métodos y resultados del estudio y que hay que pedirles que

valoren su propio trabajo y desarrollo. Es una manera de hacerles entender su situa- ción de aprendizaje y de que comprendan el trabajo del profesor cuando evalúa. Así se volverán más responsables y conscientes respecto a su proceso de aprendizaje, sus necesidades de estudio y sus resultados.

Como profesor tiene que ser capaz de explicar a sus estudiantes por qué unos sacan mejores notas que otros. Comprenderán que se basa en criterios fiables de eva- luación cuando les deje trabajar con estructuras textuales fijas y con guías para la crítica y la revisión. Adquirirán práctica en detectar por sí solos los aspectos que con- ducen hacia un análisis del texto como un todo, no sólo forma o contenido u obser- vaciones aisladas y evaluaciones rápidas y subjetivas. Al hablarles de la crítica les hemos explicado que cuando comentan un texto nunca deben usan palabras como «bueno» o «malo» sin análisis ni verdaderas observaciones. Es importante que trate estos asuntos con sus estudiantes para que comprendan que existe una conexión entre los objetivos del aprendizaje y los criterios de evaluación.

Una manera estimulante de conseguir que los estudiantes conozcan mejor los criterios de evaluación podría consistir en dejarles calificar un texto escrito por un estudiante anónimo (que no sea de su clase). Déjeles trabajar en grupos con el mismo texto. Debata y apunte en la pizarra los criterios importantes antes de empezar. Las guías que incluimos más adelante pueden serle de utilidad. Cada grupo deberá expli- car sus razones para dar una nota determinada y los grupos podrán comparar sus ob- servaciones y evaluaciones antes de que usted comente nada.

Espere a evaluar los textos de sus estudiantes a que hayan estudiado los co- mentarios por escrito que ha incluido. Le llevará más tiempo pero, por otra parte, de este modo sus comentarios y calificaciones formarán parte del proceso de aprendi- zaje y los alumnos los recordarán bien para el próximo proyecto.

¿Tiene que poner nota a todos los textos? Trate la cuestión con sus colegas. Tiene que pensar en que los estudiantes necesitan información sobre sus estudios pero, claro está, también tiene que tener en cuenta consideraciones pedagógicas. Lo más importante es que tanto usted como sus estudiantes comprendan que las notas

no deberían estropear el proceso de aprendizaje.

Si sus estudiantes sospechan que puede haber trampas o injusticias, debe acabar con esta situación. No creemos que vaya a dar una nota demasiado buena a un estudiante que no la merezca o que haya recibido ayuda en casa para escri- bir su texto. Confiamos en usted. Conoce bien a sus estudiantes, sus capacidades, su manera de pensar y el lenguaje que acostumbran a emplear y por lo tanto no- taría si alguien ha ayudado a alguno de ellos. Participa en el proceso de cada es- tudiante y lee un montón de textos escritos por el mismo alumno, incluidos textos que no puntúa, y el lenguaje que emplean los padres y los libros de la biblioteca suele ser diferente del de los estudiantes. Puede hacer que el estudiante se dé cuenta de que está dependiendo de la ayuda de otros pidiéndole que explique alguna palabra abstracta de su texto. Así le proporcionará además una nueva si- tuación de aprendizaje.

Ciertos estudiantes pensarán que esto es injusto, que algunos tienen «buena suerte» y otros «mala suerte» –como dicen a veces– según la crítica de sus compañe- ros haya sido más o menos constructiva, puesto que ésta puede influir de diferentes

maneras en la versión final del texto. Así que, por favor, vaya con cuidado cuando organice los grupos y hable con los estudiantes acerca de las ventajas de no mante- ner siempre la misma organización por grupos.

Los estudiantes que hayan trabajado bien durante todo el proceso se sentirán confiados cuando sepan que presta atención a todos sus esfuerzos. Todos ellos pue- den entregarle notas de preescritura y borradores. No le exigirá demasiado tiempo hacerse una idea general de la calidad del trabajo. Si no tiene tiempo para comen- tarlo, puede limitarse a escribir un positivo en el margen de la página si se trata de un buen conjunto de ideas de preescritura o a subrayar los aspectos fundamentales del borrador. También puede añadir algunos comentarios breves sobre la crítica es- crita por los compañeros. Así mostrará a los estudiantes la gran importancia que tie- nen todos los pasos del proceso, de manera que en el proyecto siguiente tratarán de hacerlo todavía mejor. Quizá le cueste evaluar el proceso, pero estamos seguros de que este libro les servirá de ayuda a usted y a sus colegas para discutir posibles ma- neras de evaluar tanto el proceso como el producto. No sería justo ni satisfactorio basar la nota final de un alumno en nada más que un par de textos, ¿no le parece?

Puede recoger las notas de preescritura, los borradores y los comentarios a la crítica escrita después de la clase dedicada a la crítica y no devolvérselos a los alum- nos hasta que tengan que escribir la versión definitiva del texto. Entonces podrán re- visar sus borradores con la ayuda de nuestra Guía para la revisión y los comentarios sobre las críticas. No es una tarea fácil, puesto que deben renovar su proceso de pen- samiento e integrar, no sólo copiar, los comentarios y consejos recibidos. Podría ser de ayuda que usted tuviese tiempo de escribir en los márgenes de los borradores al- gunas preguntas constructivas que los estudiantes pudieran revisar.

Si a pesar de todas estas precauciones sus estudiantes piensan que los métodos basados en el proceso de escritura pueden dar lugar a calificaciones «injustas» y a «trampas», puede planificar el siguiente proyecto con ellos. Quizá tengan ideas cons- tructivas sobre cómo organizar el proyecto o qué medidas podrían adoptarse. Una so- lución sería que organizara uno de los proyectos del modo siguiente: permita que los alumnos y alumnas sugieran en la clase los temas sobre los que escribirán. Luego deje que los apunten en la pizarra. Se debate brevemente sobre los temas sugeridos y luego los estudiantes votan democráticamente para elegir cinco o seis de ellos. A continuación trabajarán en grupo o individualmente sobre uno de los temas votados. Se seguirán los primeros pasos del proceso de manera habitual y en el orden esta- blecido. Pero la versión final puede plantearse como una prueba. Deles un artículo o nuevos argumentos o ideas relacionados con cada tarea, que tendrán que utilizar e integrar en el texto sin ayuda de nadie y sin poder prepararlo en casa. Pero los estu- diantes valoran la libertad para elegir el tema de manera individual, así que no pro- ceda de este modo si no es necesario.

«El sistema de portafolio», que recomiendan algunos profesores de redacción basada en el proceso, implica que los estudiantes puedan decidir trabajar de manera más meticulosa con alguno de los textos que hayan escrito y guardado a lo largo del curso o del año escolar. En tal caso el profesor se fijará especialmente en la revisión del texto que cada estudiante haya seleccionado para volver a trabajarlo.

cientes, satisfactorios y evaluados con justicia es poder trabajar sin presiones y con grupos reducidos de estudiantes. Somos conscientes de que no siempre trabaja en estas condiciones, pero tanto usted como nosotros sabemos lo importante que es esto. Un buen ambiente, una buena relación entre usted y sus estudiantes y la amistad entre los miembros de la clase significan menos presión ante la evalua- ción. También es importante que trate con sus colegas la cuestión de la evaluación y las calificaciones. Con independencia de los reparos que pueda ponerle a esta parte del proceso de aprendizaje, estará de acuerdo con nosotros en que las calificaciones deben adaptarse a las ideas pedagógicas más convenientes y no al revés.