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CHAPTER 8: ADVANCED TRAINING
La posibilidad de curar espiritualmente enfermedades fi sgas y mentales consiste en la acción de energías espiritua les, sea directamente sobre el enfermo, o a través de un médium. El cuerpo humano contiene cierta energía vital propia, que se merma al caer enfermo el hombre y que, ayu dada por la energía vital del universo omnipotente, envuelta en la cual vivimos, se restituye y aumenta nuevamente cuan do son aprovechadas apropiadamente. Es obvio decir que el proceso puede ser largo y que también es necesario que el enfermo se someta a un tratamiento natural, un régimen fí sico, es decir que él mismo aporte lo que pueda para su cu ración, descanso, sueño tranquilo, frugalidad y abstención de estimulantes.
Las influencias espirituales evocadas por el psíquico cu- íador o por el médium irán a infiltrar a éste fluidos cura tivos que se transmitan al enfermo, estimulando y vitalizando las partes afectadas. El cerebro del psíquico o médium se ilumina, él acierta la diagnosis, la causa de la enfermedad y se informa qué yerba o remedio habrá que aplicar.
Otra forma de curar espiritualmente es la de "poner las manos", tocar al enfermo o las partes afectadas. Es un sis
tema muy antiguo ya usado en el Oriente y del Nuevo Tes tamento sabemos que muchos de los milagros de Cristo se lian producido de esta manera, y hasta el tocar el enfermo sus vestimentas ha tenido el mismo efecto de una curación espiritual.
Para adquirir poderes curativos espirituales es necesaria —no nos cansamos de repetirlo, aun en esta oportunidad— una salud física y mental irreprochable, y deseando curarse uno mismo hay que aprender a “relajar”. Si se mantienen rígidos
Jos músculos, 110 se conseguirá sacar de la fuente inmensa de
energías cósmicas las cantidades que se precisan. A este efec to se acostará horizontalmente, sin apoyar la cabeza. Ahora se “pensará" en su nuca; estará tensa, manteniendo la cabe za. Se aflojan los músculos de la nuca, la cabeza se baja has ta que reposa descansada sobre el lecho —sin apoyo de una almohada. Ahora el brazo derecho, después el izquierdo, los pies y finalmente el tronco, siempre centralizando el pensar sobre estas partes, uno por uno. Habiendo recorrido mentalmente unas cuantas veces este "camino”, el relaja miento será completo y se empieza a respirar lenta y pro fundamente, durante 5 minutos inhalando desde el diafrag ma.. por la nariz, sin mover el pecho. Este ejercicio se re pite tres días seguidos, el tercero se empiezan las prácticas mentales durante la respiración; se pensará en su interior con concentración y fe: “Soy poder, soy fuerza, soy salud", etc. Cuando más completamente se puede entregar el hombre a estas influencias de energía cósmica, más rápida será la cura. Enviando una llamada “S. O. S." al éter, no faltará la ayu da solicitada.
En el caso de asistencia a otra persona es necesario que el “médico" tenga la mejor voluntad, simpatía hacia el enfer mo y un deseo concentrado de ayudarle. Nada de pensa mientos egoístas o adversos, que éstos aniquilarían desde el principio todo esfuerzo. El sensitivismo psíquico ya debe de haber alcanzado un alto grado de desarrollo.
Se empieza el tratamiento, poniendo una mano sobre la frente del enfermo, la otra sobre el solarplexus, haciendo pa sos suaves. Se respira profundamente unas cuantas veces invi tando al enfermo a hacerlo también y en el mismo ritmo, y cerrar los ojos, de este modo se consigue un acorde de simpatía
unísono. Ahora se hace “receptivo”, negativo, el operador y di rigiéndose a Jos poderes espirituales pide su ayuda. La primera señal será una sensación de “hormigueo” en los brazos, que también sentirá el enfermo.
La habilidad del psíquico de sacar energías del gran depó sito cósmico crecerá de día en día y finalmente será un cura- cor espiritual poderoso.
Personas por demás escépticas preguntan ¿cómo es que el médium, revestido de tanto poder psíquico, no puede airarse él mismo al ser atacado por una enfermedad? Contestaremos en primer lugar que él no es más que el instrumento de que se sirven las inteligencias espirituales, como tampoco corta el cuchillo, la tijera mejor afilada, si no la maneja una fuerza física.
Además, el mal estado de salud ya de por sí hace imposi ble utilizar el poder, que se merma y hasta desaparece duran te la enfermedad.
El poder espiritual no beneficia directamente al médium sino a terceros por intervención de él y la tentativa de usar aquél en provecho propio ya lo hemos estigmatizado del abuso que tiene consecuencias a veces funestas y termina asimismo con la pérdida irremediable del poder.
LVIII
MATERIALIZACIÓN
De todos los fenómenos espirituales el más misterioso y desconcertante es la materialización, el procedimiento de re vestir con solidez material o física cuerpos humanos de los cuales se sirven los espíritus insustanciales para comunicarse con nosotros. De la nada emerge una forma sólida, tangible, con todas las propiedades y características materiales del hom bre, con todas las partes y miembros corporales, de carne y hueso y de un aspecto de calor de vida natural. A veccs apa recen incompletos, con contornos vagos de forma humana, me*
nos sólidos y se les denomina formas eterializadas que al prin cipio son algo vaporosas y se pueden atravesar con la mano o algún objeto sólido pero que se ponen impenetrables a medida que alcanzan mayor sustancia. En muchos casos aparece algo alterado el cuerpo materializado del médium, base física del fenómeno y entonces se habla de una transfiguración. Otras ve ces son creados por la volición del médium, o por los espíritus disustanciados, pero entonces responden más bien a “pensa mientos sustanciados" o son “dobles”, cuerpos astrales del mé dium y otras personas vivas, asistentes del círculo, entonces la inteligencia que maneja el fenómeno no es un espíritu ma duro sino una creación elaborada por la subconsciencia del mé dium o por la mentalidad de los asistentes, quiere decir que la atmósfera psíquica producida por la mente de los asistentes ha creado la parte mental del fenómeno en igual manera como Ja energía vital del magnetismo combinado de los asistentes ha creado el cuerpo material.
Estos fenómenos suelen producirse sólo durante las sesio nes y nunca estando solo el médium, pues parece que su tesoro de energía vital no es suficiente para producir la materializa ción, que se necesita la colaboración de varias personas, la acu mulación de energías en abundancia.
Se presentan estos fenómenos tanto más claros y densos cuanto más profundo se ha vuelto el trance del médium.
El procedimiento de materialización se ha explicado en !a forma siguiente: La energía vital de los asistentes absorbi da por el médium y aumentada con la suya es lanzada al es pado por él o por la inteligencia espiritual que interviene. A poca distanda de él es “moldeada”, dándole la forma mate rializada. Entre ella y el médium existe una conexión sutil, el ““rapport” o sea un cordón de unión, cosa comprobada por el fenómeno de “repercusión” —las acciones y sensaciones del fan tasma materializado las comparte en cierta medida el médium. El “materializado” anda, habla, toca objetos físicos; come y el paladar del médium siente el sabor propio del alimento absor bido por aquél.
Los primeros síntomas de inminente llegada del fenómeno
son una especie de nubes vaporosas que emanan del lado del
hacen más densas y finalmente sale de ellas el cuerpo mate rializado.
Para producir el fenómeno de materialización se sienta el rnedium en una silla de caña, dentro del gabinete (que no sea muy grande para facilitar mejor la concentración de las ener gías que recibe del círculo). Primero juntará sus manos con las de sus dos vecinos, soltándolas después de unos minutos. La habitación ocupada por el círculo debe estar casi completa mente oscura, porque la luz tiene un efecto muy desintegran te sobre estas formas sutiles.
El médium empieza ahora a sentir olas de aire caliente y frías, sobre su cara y las manos, pasa algo como "telarañas”, un velo negro le nubla la vista. Llega al estado de trance y los fenómenos aparecen.
La sensación de “telarañas” es muchas veces compartida por algunos de los asistentes al círculo.
LIX
REENCARNACIÓN
La “vuelta al mundo" de un ser humano desaparecido por la senda natural, incorporándose nuevamente a la vida terre nal después de haber muerto, forma una de las doctrinas de la mayor parte de los credos y filosofías religiosas del oriente. La vida pasada con sus experiencias y acontecimientos queda separada de la “nueva” pero para ambos sirve de “telón de fondo” la misma individualidad, modificada en parte y a me dida de lo “aprendido” en la “pasada”, para dejar de cometer en la “nueva" acciones censurables, preparándose de este mo do para alcanzar al final una perfección moral y espiritual.
Esta doctrina se basa también sobre las leyes de compen sación, dada la desigualdad injusta de la vida humana en cuan to al progreso y la felicidad que ella brinda a cada individuo suelto; debe haber otra oportunidad o “chance” en otra época para aquel que antes sufrió los castigos de la “madrastra tierra".
Aparte de que la religión cristiana enseña que tal recom pensa la consigue el hombre bueno en las esferas celestiales, no deja de fascinar esta doctrina, aunque la prometa en forma
tan distinta. Sin embargo 110 ha habido hasta ahora ni remo
tamente, prueba fehaciente de un solo caso legítimo de reen carnación. Los defensores de esta doctrina ven algo de una prueba tal en las afirmaciones de ciertos psíquicos que “re cuerdan” actos o escenas de su vida anterior, pero investiga dores imparciales declaran que esas “reminiscencias” son en realidad nada más que elaboraciones imaginarias, alucinacio nes, frutos de un sueño o que en ciertos casos la mente sub consciente le haya “ganado la delantera” a la consciente, crean do un hecho ficticio que después impresiona la mente normal.
LX