La información recogida en relación a la conservación y a la fragmentación indica el estado general y el de la superficie de las piezas para precisar cuáles son las alteraciones tafonómicas que sufrieron los objetos. Este criterio es importante porque determina la
106 naturaleza del tipo de estudio que se puede realizar a continuación. Si la superficie de las piezas está bien conservada, entonces las trazas de fabricación y uso son legibles y se puede aplicar un análisis tecnológico completo. Al contrario, si la conservación no es buena, el estudio posterior será más limitado.
Para calificar y cuantificar el estado de conservación de los objetos de tell Halula, se ha adoptado la clasificación de I. Sidéra que distingue diferentes estados de conservación en función de la legibilidad de las trazas, ya sean técnicas o funcionales (Sidéra, 1993: 29-30). Siguiendo esta clasificación hemos distinguido cinco tipos diferentes de legibilidad:
A: Lectura óptima de las trazas. B: Trazas bien legibles.
C: La alteración de la superficie ofrece una lectura solamente fragmentaria de las trazas.
D: Lectura muy difícil por trazas muy fragmentarias o mal conservadas.
Nº % A 53 8 B 300 45 C 249 37 D 37 6 Inde. 31 5 Total 670 100
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Figura 17: Estado de conservación y alteraciones de superficie. Izquierda: vistas estereoscópicas. Derecha: Vistas microscópicas x100. A: Lectura óptima de las trazas (nº HL- IO-57), B: Trazas bien legibles (nº HL-IO-404), C: Lectura fragmentaria de las trazas (nº HL-IO-399), D: Lectura muy difícil (nº HL-IO-314).
La colección de tell Halula presenta un estado general de conservación diferencial, con la mitad de piezas con una excelente o buena conservación, que contrasta con la otra mitad de piezas con mala conservación (Figura 8). Este hecho nos ha llevado a trabajar de manera exhaustiva sobre una muestra restringida de objetos con huellas claras.
Las alteraciones que observamos en los objetos corresponden a diferentes tipos. Lo más común son trazas de la deposición de materia mineral (concreciones) sobre la materia ósea. La concreción (34%, Tabla 9) cubre la superficie de la pieza e impide realizar una lectura traceológica. La concreción puede ser el origen de la descamación. Esta se produce cuando la capa de concreción pegada a la materia ósea se retira con películas de hueso (20%, Tabla 9). La actuación del agua es también posible. El agua produce rodamiento y brillo en la
108 superficie del hueso y se documenta sobre el 29% del material (Tabla 9). Entre las diferentes alteraciones podemos ver de raíces de vegetales (10%, Tabla 9).
. Las raíces consisten en una red de líneas curvilíneas y redondeadas irregulares que deteriora la superficie original del hueso. Esto complica la lectura de las trazas. Las marcas de dientes que dejan los roedores, los carnívoros o los suidos, se pueden documentar también en algunas piezas de tell Halula (7%,Tabla 9). Las marcas de los carnívoros son características porque forman pequeñas depresiones de sección circular u oval, y sin disposición regular. Los carnívoros y los suidos mastican en primer lugar la epífisis hasta destruirla en algunos casos (Binford, 1981). Las marcas de los roedores se reconocen a partir de la presencia de estriaciones paralelas que pueden socavar y deformar la matriz (Olsen, 1989; Aimar et al., 1998; Sidéra, 2010: Fig. 98).
El último tipo es la alteración producida por el fuego. La materia está termoalterada cuando presenta coloraciones que van del negro al marrón oscuro, cuando y la pieza presenta un estado frágil. Este carácter de fragilidad de la materia es la que permite distinguir una alteración resultado del calentamiento producido por un tratamiento técnico de la superficie para colorear la materia (Stordeur, 1984; Sénépart, 1991; Sidéra, 2000c; Legrand, 2005; Le Dosseur, 2006). Por último, cabe destacamos que un objeto puede presentar más de un tipo de alteración, lo cual explica que el número total expresado en la tabla 4 sea superior al el número total de artefactos estudiados.
Nº % Concreción 322 34 Agua 267 29 Raíces 91 10 Desquamación 188 20 Dientes 67 7 Total 935 100
Tabla 9: Tipos de alteraciones sobre los objetos.
El estudio de la fragmentación permite cuantificarel nivel de fragmentación de las piezas y describir con más precisión el estado de conservación general del corpus. Naturalmente, este nivel de fractura orienta la calidad del estudio que podemos concebir a continuación. Por ejemplo, si muchas piezas están completas, es posible aplicar un estudio fiable basado
109 en la observación más que en la interpretación. Por otro lado, la información que da el estudio de la fragmentación permite precisar las condiciones de abandono de los artefactos. Además, constituye un dato a tener en cuenta en el estudio funcional.
Las piezas conservadas son el resultado de un enterramiento rápido, o de una fragmentación ligada al uso del artefacto. Al contrario de lo que ocurre en el conjunto óseo de tell Halula, S. Mulazzani y I. Sidéra estudiaron un conjunto muy fragmentado formado por elementos de pequeñas dimensiones. Estos autores concluyen en que las fracturas son debidas a la dispersión de los objetos en la superficie de la ocupación y al pisoteo de los restos en el asentamiento (Mulazzani et al., 2012). Así, el estudio de la fragmentación aporta valiosas informaciones también al estudio funcional de los artefactos. El sistema más simple para estudiar la fragmentación es el de diferenciar las piezas completas de las
incompletas. Para su registro, utilizamos las diferentes fracciones en que puede dividirse
un elemento: Completo (C), Parte distal (D), Parte medial (M), Parte proximal (P), y indeterminado. El grupo “No observado” se refiere a piezas que no tenemos acceso ni fotos para verificar el estado de fragmentación (Figura 17).
En general el conjunto analizado del yacimiento de tell Halula presenta un grado de fragmentación elevado (68%), a pesar de que existe un grupo menor de objetos en estado completo (18%) que nos permite evaluar la representatividad del conjunto (Tabla 10). A modo de comparación, podemos citar los trabajos de I. Sidéra (1993: 193), sobre una cincuentena de yacimientos de Francia, y los de A. Legrand (2007: 18, 20) sobre dos yacimientos de Chipre, en los que documentaron una fragmentación del 63% y 90%, respectivamente. Estas autoras consideraron que el índice de fragmentación de esos conjuntos, aún siendo elevado, resultaba representativo de los conjuntos originales.
El estado de fragmentación del corpus de tell Halula refleja una diversidad de modos de abandono, en los que se documentan desde pequeños (unos milímetros) hasta grandes fragmentos. Nuestra interpretación sobre el índice de fragmentación documentado en tell Halula se basa en considerar que unas piezas pudieron ser pisoteadas en el suelo de ocupación (equivalente al subconjunto más fragmentado), mientras que otras fueron enterradas rápidamente en varias estructuras como fosas, paredes, sepulturas, etc. También pudieron ser fracturadas en el curso de su uso, usadas hasta agotarse, o formar parte de depósitos funerarios. En este sentido, precisamos que la mayoría de las fracturas en el
110 conjunto de tell Halula son antiguas, concretamente en 337 piezas (50% del corpus). Las roturas recientes se observan solo sobre 169 piezas que representan el 25% del corpus.
Figura 18: Imágenes de los diferentes casos de fragmentación. 1. Objeto completo (nº HL-IO-673), 2. Objeto casi completo (nº HL-IO-399 y nº HL-IO-572), 3. Fragmento distal (nº HL-IO-602), 4. Fragmento medial (nº HL-IO-631), 5. Fragmento proximal (nº HL-IO-634).
Nº % Completo 120 18 Casi completo 47 7 Frag. distal 206 30 Frag. medial 109 16 Frag. proximal 98 15 Indeterminado 61 9 No observado 29 4 Total 670 100
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